Religión, política y economía

El abordaje del tema de esta nota, así como de la imagen de la entrada, no es sencillo. Por un lado se puede afirmar que son cuestiones que cada una de ellas tienen su autonomía y especificidad. Y por otro lado, reconociendo lo anterior, que están interrelacionadas dependiendo del enfoque que se adopte de cada una de ellas.

Vamos a partir de un reportaje que le hace el periodista Carlos Pagni, en el programa Odisea, del minuto 26 en adelante de este video al Pastor Metodista Nestor Miguez, donde este último define como un tema complejo la relación entre la religión y la política, donde la primera nunca ha estado separada de la política dado que es una orientación de fe, una actitud frente a la vida (1), por lo tanto es una opción política. Algo similar podríamos decir de la economía (desde su enfoque original hasta el de la modernidad y más recientes). Simplificando diremos sobre esta última que se refiere principalmente respecto de cómo nos vinculamos para satisfacer nuestras necesidades materiales y -de ser posible- progresar y acceder a un mayor bienestar. Esta temática se aborda también en este link.

Dado que hay muchas religiones nos focalizaremos en el cristianismo, en particular en el catolicismo, y en algunas de sus distintas corrientes doctrinarias. A trazos gruesos plantearemos estos enfoques:

  1. Escindir lo material y la política, de lo espiritual. Una lectura literal de la expresión de Jesús de «dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios» (Mateo 22, 15-21) va en ese sentido. Sin embargo, en el contexto de todo el mensaje evangélico, está la enseñanza del Padre Nuestro donde se expresa: “…venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo también sobre la tierra…” Esta última parte es clara, no deja solamente “el reino y la voluntad de Dios para el cielo, sino también para la tierra” (lo abordamos en esta nota).
  2. No se puede hacer nada con el mundo. El mundo es un «valle de lágrimas«, hay que practicar la resignación y por lo tanto la religión es una expresión del opio del pueblo.Esta última expresión tomó difusión a través de Marx, pero ya había sido formulada por otros pensadores según esta fuente. Es un enfoque antiguo que toma fuerza en el medioevo y se pone en crisis con la modernidad y el progreso. Esto es retomado doctrinariamente, de manera positiva, por el Concilio Vaticano II, y en particular por la Encíclica Populorum Progressio de Pablo VI. Al principio de la misma en «Aspiraciones de los hombres» plantea: «Verse libres de la miseria, hallar con más seguridad la propia subsistencia, la salud, una ocupación estable; participar todavía más en las responsabilidades, fuera de toda opresión y al abrigo de situaciones que ofenden su dignidad de hombres; ser más instruidos; en una palabra, hacer, conocer y tener más para ser más: tal es la aspiración de los hombres de hoy, mientras que un gran número de ellos se ven condenados a vivir en condiciones que hacen ilusorio este legítimo deseo. Por otra parte, los pueblos llegados recientemente a la independencia nacional sienten la necesidad de añadir a esta libertad política un crecimiento autónomo y digno, social no menos que económico, a fin de asegurar a sus ciudadanos su pleno desarrollo humano y ocupar el puesto que les corresponde en el concierto de las naciones».
  3. Sí se puede transformarlo. Aquí hay dos dimensiones: a) la de la actitud y los alcances de la transformación, b) los caminos concretos.

a ) Actitud frente a la transformación

a.1 Lo importante es la pobreza y no la riqueza. El dinero no debe ser adorado. El diálogo entre Jesús y el joven rico hace énfasis en el desapego radical (compartido con el budismo) para poder «ser» y no focalizarnos en «el tener» (2). Al final de este texto evangélico Jesús expresa: «Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por causa del reino de Dios haya dejado casa, esposa, hermanos, padres o hijos recibirá mucho más en este tiempo; y en la edad venidera, la vida eterna». Por lo tanto no hay un rechazo a «recibir mucho más» en tanto haya este desapego. Respecto de la idolatría del dinero, en esta línea va la carta a Timoteo 6-10 (escrita por San Pablo) donde expresa “porque la raíz de todos lo males es el amor al dinero, por el cual, codiciándolo algunos, se extraviaron de la fe y se torturaron con muchos dolores”. El dinero, así como el capital, es un medio y no puede ser considerado como un fin (esta es la diferencia con el enfoque clásico del capitalismo) (3).

a. 2 La prosperidad es premiada por Dios. Es una interpretación que se puede inferir de la última parte del diálogo con el joven rico (mencionada en el punto anterior) y de la parábola de los talentos, donde se hace referencia a la importancia de que cada uno de nosotros del lo mejor de sí mismo en este mundo y como co-creadores de un mundo cada vez más pleno y diverso (también la temática de la prosperidad se presenta en el judaísmo). Este enfoque ha sido mencionado por Max Weber en su obra “La Etica Protestante y el espíritu del Capitalismo“, hubo referentes como Calvino donde el éxito (en particular económico) es una marca de la elección divina y glorificación a Dios. Hoy esto es retomado,  enfatizado y llevado a extremos -según nuestra opinión- por algunas corrientes como los neopentecostales y su teología de la prosperidad (con especial presencia en países de América Latina). Sobre esta última este artículo desde una perspectiva católica lo cuestiona severamente.

a.3 El amor es central en el mensaje cristiano y deben encontrarse caminos concretos para su expresión. Erich Fromm, en su obra “El arte de amar“, distingue distintas expresiones o formas de amor (como es el caso del amor solidario). ¿Es posible en relaciones socioeconómicas? En esta nota hemos citado a un prestigioso autor y la experiencia de Sekem (en Egipto), también hemos mencionado la economía social y solidaria, la economía de comunión, la economía del bien común, la experiencia de las ecovillas, otras experiencias de compartir (como las de los primeros cristianos, hoy presente en comunidades y órdenes religiosas), entre las principales. Dependerá de cada contexto micro y macro que las mismas se puedan desarrollar o no, pero son experiencias concretas que ya funcionan.

b) los caminos concretos

Históricamente la Iglesia católica, con el auge de la modernidad y desde la Encíclica Rerum Novarum en adelante, ha sostenido una tercera vía entre el capitalismo y el socialismo real. Muchas experiencias socialcristianas se asemejan a experiencias socialdemócratas (4). Por su parte dentro del laicado han habido otras variantes desde las cercanas a posiciones de ortodoxia económica (algunas de ellas relacionadas con el neoliberalismo) hasta las que van hacia un populismo de izquierda (haciendo referencia a experiencias latinoamericanas) (5) hasta mixtas como las de Bolivia o las vinculadas con el desarrollismo. Por lo tanto el abanico de caminos u opciones concretas ha sido grande. El Papa Francisco ha establecido como importante el fijar «un piso de techo, tierra y trabajo» para las personas marginadas, así como de resolver la cuestión del cambio climático, la pobreza y la situación de los migrantes.

A modo de posible síntesis. Los puntos que mencionamos más arriba intentan presentar las principales posiciones que entendemos no deben considerarse como «absolutas» y la importancia de no caer en una lectura literal de textos que se consideran sagrados para aplicarlos al mundo del siglo XXI.  Como se puede observar las mismas son muy diversas entre los cristianos, aunque en el caso de la jerarquía de la Iglesia católica pivotean sobre la denominada «tercera vía». Dada la relevancia que tienen las religiones es fundamental poder ejercer un discernimiento maduro (y no fanático o integrista) de una verdad compleja sobre la temática de esta nota y acerca de las distintas partes que articulan su mensaje. Sería un signo de sabiduría y nos puede ayudar a converger hacia un mundo mejor.

(1) se relaciona con la cuestión de la búsqueda de sentido en esta vida.

(2) está vinculado a la temática de la propiedad.

(3) acerca de la complejidad que encierra la temática del capitalismo se puede ver en esta nota y en general en este blog

(4) en esta nota hemos planteado la importancia de redefinir y actualizar el estado de bienestar.

(5) esta opción es muy favorable a todo lo que promueva la justicia social y la igualdad, aunque -en general- está emparentada a enfoques maximalistas y políticamente con tendencia a la autocracia (algo de esto lo hemos reflexionado en esta nota). 

 

Comprender y actuar con las tres i más una e

Las ciencias sociales vienen haciendo muchos intentos para tratar de comprender la lógica de la acción pública en lo macro y en lo sistémico. En esta línea los neoinstitucionalistas han tratado de visualizar la complejidad de los sistemas socioeconómicos y sus variedades, como hemos abordado en una nota anterior. Entre ellos está Peter Hall quien elaborara muchos trabajos solo, y también con otros como es el caso de David Soskice, sobre «variedades de capitalismo«. Para ello P. Hall en 1986 escribió un trabajo denominado «Governing the Economy: The Politics of State Intervention in Britain and France» (Oxford, Oxford University Press), donde sintetizó tres series de variables o dimensiones explicativas del análisis de las «tres i»: ideas, intereses e instituciones (1). En nuestro caso nos hemos permitido de agregar la «e» de emociones, y por lo tanto agregar a «lo racional» (muy presente en los enfoques institucionalistas) esta dimensión.

Por instituciones los neoinstitucionalistas entienden las reglas formales e informales. En el caso de los intereses podemos entender el posicionamiento personal o grupal (en especial material, pero podríamos agregar el identitario) y su defensa, aunque hay definiciones más amplias como las de Savater (2). En cuanto a las ideas se podrían entender de manera amplia donde juegan las ideologías, las cosmovisiones, los valores y saberes (así como los prejuicios) asociados a las mismas. Respecto de las emociones está -entre otras- la definición de Wikipedia, y podemos decir que es una energía fundamental que nos mueve a actuar o paraliza (como el miedo), distinguiendo muchos autores entre emociones positivas y negativas. Estas últimas lamentablemente tan de moda con las «noticias falsas» y las manipulaciones que se hacen en particular a través de las redes sociales. Dado que en este blog intentamos aportar elementos para un mundo mejor, en esta nota las vinculamos con las motivaciones y citando a Goleman decíamos:

«La motivación: Se encuentra relacionada con la manera bajo la cual las emociones condicionan la movilización de nuestras energías hacia la consecución de los objetivos y metas que perseguimos. Bajo este modelo, identificamos cuatro competencias clave vinculadas a esta esfera competencial:

  • Motivación por el logro: Significa identificar la excelencia como meta dentro de nuestro desempeño. Nos centramos en el logro del hacer, de las acciones, los proyectos que abordamos de la mejor forma posible, con el criterio de mejora y aprendizaje continuo.
  • Compromiso: Se trata de aceptar e integrar dentro de nuestros esquemas personales los objetivos y metas de un equipo o grupo. Recordemos que el compromiso fundamental de un emprendedor-empresario es con él mismo y con el proyecto que se encuentra diseñando y poniendo en marcha
  • Iniciativa: Tiene que ver con saber aprovechar la ocasión, el momento. Embarcarse en acciones cuando las circunstancias en la que nos desenvolvemos lo requieren.
  • Optimismo: Supone una actitud de fortaleza en las acciones encaminadas hacia la consecución de las metas que nos proponemos, independientemente de las dificultades ante las que nos enfrentamos”.

Ojalá podamos articular instituciones que den empujones hacia el bien, intereses como los que plantea Savater, emociones que nos motiven como expresa Goleman e involucramiento en el cambio en línea con la imagen de la entrada de Mafalda. Ello nos puede ayudar a cambiar hacia un mundo mejor.

(1) agradezco a Mirta Vuotto, la referencia de este enfoque a partir de este texto, así como este debate. También para esta temática es relevante el siguiente texto: Mancur Olson, Logique de l’action collective, Paris, PUF, 1987. Podríamos agregar que, en el caso específico de la lógica de la acción pública del votante argentino, es interesante la opinión de Federico Aurelio y Juan Germano en el programa Odisea, desde el minuto 23,52 en adelante de este video, basada en estudios empíricos.

(2) Fernando Savater en libro «Política para Amador» dice que la palabra interés significa «lo que está entre». Es decir que el interés es lo que está entre las personas. Por eso estaremos unidos a las personas con las que compartamos un interés y desligados de quienes tengan intereses diferentes. Las personas que amamos son aquellas que nos interesan, con quienes tenemos conexiones, que nos preocupan y que nos importan.

Complejidad, Capitalismo y Después

El concepto o entidad que denominamos «sistema socioeconómico» tiene rasgos generales comunes así como especificidades propias también denominadas «variedades» o «modelos» según su aplicación en un determinado tiempo y espacio. Por lo tanto bajo un nombre genérico de un sistema «particular» como es el caso del «capitalismo», se esconde no sólo un largo proceso histórico desde la aparición del excedente, la propiedad y cómo evolucionó la individuación, el intercambio, la redistribución y la reciprocidad hasta nuestros días, sino también su complejidad (mencionada como enfoque en la imagen de la entrada) y diversidad que hemos intentado abordar en este blog y en esta entrada (1).

Si bien predomina la propiedad privada (con distintas escalas y características) hay también propiedad estatal y propiedad social (como es el caso del cooperativismo). También se coincide en que es indispensable que este sistema genere un excedente -para que sea sostenible en el tiempo y al que se lo denomina generalmente como «lucro»- pero hay encuestas que demuestran que no siempre es el móvil o motivación principal al iniciar un emprendimiento, así como tampoco en su desarrollo (desde la mera subsistencia hasta -en una economía plural- su articulación con fines de sustentabilidad medioambiental y social). También puede estar acompañado de un régimen político democrático así como de uno no democrático o con gobiernos autocráticos. Estas son algunas de las manifestaciones de la complejidad del tema.

Este tipo de distinciones no son aceptadas por quienes tienen un juicio «radical» sobre el capitalismo debido a que no aceptan la desigualdad que es inherente al mismo, así como tampoco la codicia a través de la maximización del lucro. No importa que no sea la misma situación en el capitalismo manchesteriano naciente, en variedades «prebendarias» o de «capitalismo de amigos», que en el capitalismo de estado que predomina en China o  en las variedades socialdemócratas como las de los países escandinavos. Es un enfoque donde la justicia social se debe traducir en una práctica igualitaria que vaya más allá de la igualdad de oportunidades y de derechos (como el mencionado en esta nota), y que fuera planteada (entre otros) por el Che Guevara como una variedad de socialismo basada fundamentalmente en incentivos morales. Esto no existe hoy en día no sólo en países como Cuba, sino en general en otros países (2), pero hay personas y grupos que idealizan que puede darse en un proceso populista o revolucionario de izquierda que tienda a ese tipo de igualitarismo. Por lo tanto, esto los lleva a no aceptar un enfoque de equidad donde la desigualdad esté acotada entre un piso donde estén las necesidades básicas satisfechas y un techo como el que hemos mencionado existen en países como los escandinavos (y en general muchos de Europa). «Van por todo» con un enfoque emancipatorio y voluntarista contra las manifestaciones objetivas y estructurales pero que no tiene en cuenta la subjetividad que se expresa -bajo determinados contextos- en las motivaciones mixtas que tenemos los seres humanos donde no es fácil «el compartir» en sociedades de grandes escalas de población y con el devenir histórico que mencionamos al principio. Así mismo no se puede reconocer que el capitalismo -en su esencia clásica originaria (como es el caso del capitalismo manchesteriano) así como luego de la caída del muro de Berlin (y el desmantelamiento de muchos estados de bienestar)- es una forma de relación de poder (basada en lo económico) y que su «superación» conlleva canalizar nuestra energía y vínculos de otra manera como planteamos en esta reflexión. De no ser así el capitalismo, entendido como una forma particular de predominio del poder y dominación económica, reaparecerá como «el ave fénix» bajo otras modalidades o variedades. Tal vez la más «deseable», en caso de ser viable, sea la de un «capitalismo progresista» (como lo denomina Stiglitz) o la de redefinir y actualizar los estados de bienestar.

Lo anterior es muy difícil dadas  las limitaciones que existen para redistribuir la riqueza de los sectores ricos de la sociedad hacia los sectores pobres de la misma. Ello debe realizarse de manera «inteligente» -como es el caso ya citado de los países escandinavos- donde hay una gran progresividad en los impuestos a las personas (no a las empresas o a la generación de bienes y servicios) y una gran efectividad en la asignación equitativa y de calidad del gasto y las inversiones públicas. Pretender hacerlo como ha sido en el caso argentino en determinadas épocas, con el ex IAPI o con funcionarios como Guillermo Moreno hace poco tiempo, ha generado desinversión y menor oferta de bienes y servicios (en petróleo, gas, carne, trigo, etc.). No se han tenido en cuenta enfoques como la llamada curva de Laffer, aunque -como se muestra en el link- autores como Galbraith y Rallo han criticado sus limitaciones y uso abusivo de su aplicación en políticas neoliberales (aquí sólo se la menciona como mera ilustración de que hay «un punto de saturación» o limite en la extracción de excedente -en este caso en impuestos o gravámenes– que luego se vuelve contraproducente).

Entre las preguntas finales que podemos realizarnos están: ¿el capitalismo es el fin de la historia?, «es lo que hay y cuando se intentó cambiarlo por el socialismo real fue para peor, por lo tanto no intentemos nada nuevo», o -en definitiva-  ¿no se puede «ir más allá»? Según nuestra opinión la respuesta a estas preguntas es que «no es el fin de la historia y se puede evolucionar hacia estadios superiores de humanización». Para ello se requiere personas y grupos que lo lideren, amplio consenso social e instituciones que lo favorezcan de manera operativa y eficaz. Trataremos de fundamentar sobre los principales ejes:

  • no hay que confundir la maximización del retorno del capital, con la importancia que tiene el capital físico, tecnológico (cada vez más relevante y disruptivo), financiero, humano y social para desarrollar emprendimientos, generar desarrollo y sacar personas de la pobreza (es el sistema que más personas ha sacado de la pobreza en la historia de la humanidad). Por lo tanto el capital es «un recurso» muy valioso pero no debe ser un fin en sí mismo. Respecto del capital financiero hay que luchar contra la financiarización de la economía y la especulación, y generar regulaciones (a nivel nacional e internacional) que reorienten el capital hacia inversiones productivas y añadido de valor, Respecto del tema de la propiedad hemos dado nuestra opinión en esta nota,
  • los seres humanos no podemos ser un «recurso» o «un engranaje» como se mostró en la película «tiempos modernos» (3). Es importante que las personas seamos consideradas de manera «integral», con un adecuado entorno y respetadas en nuestra dignidad, diversidad y derechos, así como fomentar que seamos competentes -por lo tanto la importancia de las productividad y eficacia en nuestra función- y no competitivos (entendido como rivalidad). De igual modo se debe contemplar que los trabajadores forman parte esencial de los emprendimientos y del valor agregado que se genera, por lo tanto deben poder compartir el excedente generado,
  • la naturaleza tampoco puede ser un mero recurso o «torturarla para que nos dé sus secretos» como expresó Sir Francis Bacon, sino que debemos tender hacia una economía ecológica. La sustentabilidad del planeta está gravemente amenazada por las variedades del sistema capitalista que lo dañan y por ello es urgente cambiar radicalmente la forma que producimos y consumimos,
  • los intercambios que se generan en el sistema económico deben ir más allá de «lo mercantil», generar trazabilidad sobre cómo se produce y distribuye y evolucionar hacia un comercio justo y consumo responsable (sin caer en el consumismo),
  • Todo lo anterior puede confluir hacia un postcapitalismo donde haya una pluralidad de caminos que pueden ir desde las ecovillas hasta una economía del bien común.

Sin duda esto conlleva a construir otra globalización (ver por ejemplo el planteo de Dany Rodrik), redefinir -como ya hemos mencionado- el estado de bienestar, y atender cuestiones urgentes como la reducción y eliminación de la pobreza e impulsar la economía popular hasta tanto se puedan dar otras mejores formas de inclusión (preferentemente hacia la integración). Ojalá podamos encontrar caminos hacia un cambio profundo que nos lleven a un mundo mejor.

(1) No es fácil el debate sobre este tema en contextos como el argentino dado que -a veces- se supone que si se cuestiona al capitalismo como sistema se están defendiendo variedades de socialismo como el modelo chavista, cubano…, sin poder discernir que estamos planteando la posibilidad de evolucionar hacia «algo mejor», que ya se está experimentando en enfoques y experiencias en curso como los que desarrollamos en la sección de «otras economías«.

(2) ello no obsta a que existan muchos grupos y experiencias, tanto laicas como religiosas, que viven en comunidad donde predomina el afecto, la amistad y no relaciones de poder o mercantiles.

(3) se debe tener en cuenta que, lamentablemente, esto ha estado presente también en la ex Unión Soviética bajo el denominado estajanovismo o en países que se denominan hoy «socialistas» como es el caso de China.

 

 

 

¿Vamos hacia un mundo peor?

A  lo largo de la historia el arte, en sus distintas manifestaciones, muestra dimensiones de la realidad que luego son analizadas por las ciencias y también abordadas por las ideologías y las doctrinas. Entre los ejemplos se puede mencionar el caso de la novela Oliver Twist, de Charles Dickens, que puso de manifiesto las lacras del capitalismo manchesteriano. Otro ejemplo es la novela «1984» de Orwell sobre aspectos de un futuro donde estamos sometidos al control de un «gran hermano» (hoy posibilitado por la tecnología). También podríamos mencionar a la reciente serie «Black Mirror» de Netflix ya no sólo respecto del presente sino sobre un futuro negro y distópico.

Ya nos hemos referido en el blog sobre este mundo preocupante. Ahora bien, podríamos preguntarnos si la tendencia es ¿hacia un mundo peor? La respuesta depende de qué elementos, aspectos o variables elijamos. Entre los que podrían ir en esa dirección están:

  1. la guerra comercial entre Estados Unidos y China (en 2024 un tanto atenuada),
  2. el agravamiento del cambio climático. Al retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París se suman las preocupantes declaraciones del nuevo presidente de Brasil respecto de continuar deforestando el Amazonas para producir soja (ver esta nota). De efectivizarse esto le daría un golpe mortal al cuidado del planeta,.
  3. una nueva carrera armamentística a partir del retiro de Estados Unidos del acuerdo sobre el tratado de reducción de armas de medio y corto alcance (INF, por sus siglas en inglés) que databa de 1987, la invasión de Rusia a Ucrania y otros hechos que se mencionan en esta nota (con información actualizada a comienzos de 2024),
  4. los impactos de las migraciones internacionales, tanto de centroamerica hacia EE.UU. o de venezolanos hacia países de América Latina, como en Europa con su impacto en el Brexit, en los países escandinavos,
  5. la emergencia de gobiernos autoritarios en muchos países del mundo, producto de los cambios en la globalización y en el panorama mundial desde los años 70 del siglo pasado hasta el presente (nos hemos referido en esta nota),

además de que no queda muy claro aún hasta donde llegará el profundo impacto del cambio científico tecnológico no sólo en el cambio de la vida humana y en el empleo, sino en los alcances de la autonomización de la inteligencia artificial respecto del ser humano.

Sabemos que la realidad a nivel mundial es compleja y diversa, que no somos todos iguales y que hay distintos niveles de responsabilidad, pero si la tendencia es que predomine el miedo, el «sálvese quien pueda», la lógica del corto plazo y la agresividad como dominio de unos sobre otros (en línea con la imagen de la entrada), sin dudas iremos a un mundo peor y significará el fin de la vida humana sobre la Tierra. Cada uno/a de nosotros/as deberíamos privilegiar una actitud y una ética del cuidado y la prevención, así como de políticas públicas en las distintas esferas o escalas, a fin de que prevalezca un mundo mejor.

¿Quien gobierna el mundo? ¿El G20, G7, G2 o G cero? ¿Hacia donde?

Las posibles respuestas frente a la pregunta ¿quien gobierna el mundo? son múltiples y, seguramente, cada una de ellas contiene una parte de una verdad compleja. Entre ellas pueden estar:

  • luego de la Segunda Guerra Mundial es el sistema de Naciones Unidas (del que forman parte hoy 193 países), con sus componentes como la Asamblea General, el Consejo de Seguridad y el Consejo Económico y Social. Ello fue complementado con los Acuerdos de Bretton Woods donde se crearon instituciones como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (hoy denominado Banco Mundial), la Asociación Internacional de Fomento o la Corporación Financiera Internacional. Todo ello en el marco de una globalización cuestionada, en especial por países como EE.UU,
  • son los mercados, y en especial las grandes empresas multinacionales y el capital financiero quienes gobiernan el mundo, con gran influencia de las plataformas de las redes sociales (1). Si bien cuentan con gran poder no están nucleadas formalmente en un espacio común (sino que compiten) aunque tienen ámbitos como el World Economic Forum (es una Fundación) que buscan articularlas con los decisores políticos y referentes internacionales en temáticas público-privadas.
  • son las principales «potencias» o países del mundo con mayor poder en el mundo. A esto se refiere el título de esta nota, que ha sido tomado de un libro de Jorge Arguello, cuyo subtítulo es «el rol del G20 en el nuevo orden mundial». En una nota del diario La Nación sobre este libro se reseña que el G20 representa el 85% del PBI, el 75% del comercio y los 2/3 de la población del mundo. Este grupo emerge del G7 y G8, y seguramente dependerá de cómo se resuelva el conflicto del G2 (EE.UU. y China, tal como se muestra en la imagen de la entrada). No hay que descartar lo que plantea Ian Bremmer donde hay un «mundo G-Cero (es decir, nadie se hace cargo del nuevo orden internacional),

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Crisis y posibilidad de redefinir el estado de bienestar

A esta altura del siglo XXI podemos observar múltiples manifestaciones de crisis socioeconómica y política en muchos países, y la emergencia de liderazgos «anti-sistema» (1) y fuerzas autocráticas. Ellas apelan a sentimientos nacionalistas, xenófobos, a excederse -mediante la violencia- en el uso de la ley, y a medidas implementadas vinculadas con variedades de populismo, entre las principales.

¿Hay una «única» causa para esta situación? Seguramente no, pero si quisiéramos privilegiar una respuesta podríamos decir que se ha roto la relación entre crecimiento económico y equidad social (2) que se había presentado en el escenario de post guerra. A comienzos de los años setenta, la salida del patrón oro y los acuerdos con China (con su posterior ascenso) por parte del gobierno de Nixon, luego el primer y el segundo shock petrolero en esa década con el consiguiente reciclaje de los petrodólares y el auge de la financiarización de la economía (con un posterior hito y crisis grave de Lehman Brothers en 2008), la caída del muro de Berlín en 1989… fueron configurando un mundo muy diferente. Estos hechos (y en particular el último) fueron deteriorando el contexto en el cual operaba a nivel nacional el «estado de bienestar«, además de cuestiones de implementación como el sobredimensionamiento del estado, las dificultades para su financiamiento, la burocratización, el envejecimiento de la población y la reducción de la fuerza de trabajo (en especial industrial) en países desarrollados, un creciente individualismo y aumento de la desigualdad, cambios tecnológicos acelerados que van desplazando trabajo existente…entre los principales (3).

Lo señalado, más la cuestión de las migraciones (por guerras, miseria y hambrunas) y la economía ilegal (derivada del fraude comercial, la trata y el narcotráfico, entre las principales), han venido deteriorando la calidad de vida de sectores medios y bajos de la sociedad (así como el delito), lo que ha generado reacciones políticas como las lideradas por Trump, Bolsonaro y otros dirigentes en el mundo, así como sobre el enfoque «liberal». Frente a esto: ¿qué hacer?.

Más allá de respuestas individuales y grupales, así como culturales, que vayan en dirección a un cambio profundo, será importante fijar un «piso de reformas sistémicas» que se traduzcan en políticas, instituciones e instrumentos que vayan eliminando estas distintas causalidadesA estas reformas les daremos el nombre que conlleva la redefinición de un «nuevo estado de bienestar» a escala nacional, regional e internacional. Pregunta: ¿tiene que ver con el viejo estado de bienestar? (4) Respuesta: sólo en su espíritu o enfoque de búsqueda de un desarrollo equilibrado y equitativo. Este nuevo estado de bienestar ¿funciona ya en algún lado?: Sí, funciona, por ejemplo, en los países escandinavos o nórdicos, como Dinamarca, Noruega, Finlandia, Islandia y Suecia (5). ¿Es fácil de trasladar este modelo a otras realidades? Respuesta: No, no es fácil, y -de acordar que es un arquetipo deseable- habrá que hacerlo de manera gradual y adaptada a cada realidad. ¿Cuales son las fuerzas que lo pueden impulsar? Sectores de la sociedad, la cultura, los cultos, la política y la economía con «sensibilidad y conciencia de que así no podemos continuar y es necesario un cambio que ataque las principales causas y las vaya resolviendo». Esto debería ser tomado por la dirigencia política a nivel nacional e internacional (por ejemplo Consejo Económico y Social de la ONU y G20) para acordar las medidas a llevar a cabo, empalmadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. ¿Habrá que encontrar nuevos instrumentos e instituciones que permitan una redistribución de la riqueza y disminución de la desigualdad? Sí, desde los que se implementan a nivel nacional en los países escandinavos hasta otros a nivel internacional como la tasa Tobin, terminar con los paraísos fiscales, gravar las empresas en la nube o aquellos que se consideren viables y efectivos. ¿Habrá sectores que se opongan frontalmente? Si, desde los liderazgos políticos y socioeconómicos que buscan «la solución sólo de sus países» (sin tener conciencia del componente sistémico y global) hasta el capital financiero que busque sólo la maximización de su retorno (será diferente de aquellos sectores que tengan un enfoque razonable orientado a aumentar el valor agregado, al desarrollo de la economía del conocimiento, la economía ecológica, la economía social y solidaria y la banca ética, entre otras). Con motivo de la pandemia del Covid-19, y sobre el estado post pandemia, Daron Acemoglu escribió esta interesante nota planteando la posibilidad de un «estado de bienestar 3.0».

Se necesitará de conciencia, buena voluntad, diálogo y encontrar caminos que vayan produciendo resultados satisfactorios para todas las partes involucradas. De lograrse podremos ir saliendo de un malestar creciente para ir convergiendo a un mundo mejor.

(1) En otra entrada hemos hecho referencia a este tema en una reflexión de Jorge Fontevecchia en un reportaje que le hace Carlos Pagni (ver minuto 31 en adelante de este video), donde hace referencia a la obra de Thomas Piketty («El capital del siglo XXI).

(2) un debate más general sería: capitalismo y democracia, o variedades de capitalismo, desarrollo e inclusión, entre otros. También es muy interesante esta nota de Rodolfo Rieznik.

(3) habría que agregar el efecto del cambio climático que va en aumento y a la inacción de muchos gobiernos al respecto.

(4) véase en esta nota el punto llamado “Una breve síntesis sobre la experiencia socialdemócrata”.

(5) Luego de publicada esta nota, el día 4/3/19 el Presidente Macron presentó su carta abierta denominada “Por un renacimiento europeo”. De los puntos de la misma se sugiero ver, en particular, el de “recuperar el espíritu de progreso” que conlleva un “piso” de un “nuevo estado de bienestar” para Europa. Habrá que ver si los demás países de la UE comparten esta visión y la misma se implementa.

¿Es posible el diálogo para superar las grietas?

En este blog ya hemos abordado la cuestión del diálogo y qué sucede cuando convertimos el mundo en trincheras (cuestión muy actual en muchos países y también «entre países») (1). Sin embargo nos ha parecido importante retomar el tema a partir de un último libro de Sergio Sinay, denominado «La aceptación en un tiempo de intolerancia. ¿Podemos convivir?» (Ediciones B, Buenos Aires, 2017), y referencias adicionales al final de esta nota y en el pié de página.

Invitamos fervientemente a leer el libro, que es muy difícil sintetizar en esta nota. A modo de glosar los temas abordados, los mismos son:

1. Todo empieza con «Nosotros y Ellos», indicando cómo, al origen de la humanidad. predominaban las conductas cooperativas, solidarias e inclusivas, y con el Neolítico ya no todos interactuaban entre sí y no se conocían. Continúa con un análisis hasta nuestros días sobre la necesidad de pertenecer a un tribu, y de allí el nombre del capítulo (entre las referencias toma a esta).

2. Cómo diseñar tu propio enemigo, parte de suponer diferencias irreconciliables, pero indica que podría ser todo lo contrario (entre otros autores menciona a Sam Keen y el arquetipo de la sombra de Jung).

3. Un mundo lleno de Procustos, que hace referencia al mito de Procusto y sus implicancias.

4. La oscuridad del prejuicio, la luz de la razón. Aquí dice «si la equidad es la alternativa a una igualdad que no respeta las diferencias e impone raseros de falsa semejanza ¿qué impide alcanzar esa equidad como un modo habitual de la convivencia?» En el capítulo busca responder a esta pregunta.

5. La polémica porque si y a cualquier precio, donde hace referencias a programas de televisión que reflejan e impactan en la cultura.

6. El fanatismo, la peor de las tragedias. Hace referencia a numerosos autores entre ellos a las Amos Os (2).

7. Cooperar o confrontar, donde parte de un libro de Robert Axelrod, «La Evolución de la Cooperación» y luego pasa al tema de la guerra y al dilema del prisionero. Como superación plantea «la economía del bien común» (que nosotros abordamos en esta nota) (3)

8. Tolerancia y perdón, más fácil es decir que hacer. Parte del concepto de «separatidad» de Eric Fromm, así como de otros autores y reflexiona sobre la estupidez, el perdón y la tolerancia, entre los temas centrales.

9. Aprender a aceptar, un acto moral, recorre diversos pensadores y concluye con Tzvetan Todorov quien, en su libro, «El jardín imperfecto» (Paidós, Barcelona, 2011) plantea que «los tres pilares de la moral humanista son el reconocimiento de la misma dignidad para todos los miembros de la especie, la elevación del ser humano particular (distinto del yo) como objetivo último de mi acción, y, por último la preferencia por el acto libremente elegido antes que el que se lleva a cabo bajo coacción». (4)

y un Epilogo: ¿Podemos convivir? cinco respuestas vinculadas a casos reales del país vasco, de medio oriente, de Sudáfrica, y de los conflictos del IRA y de Malvinas, que ilustran la posibilidad real de que las respuestas puedan ser positivas.

En línea con el epilogo del libro de Sinay podemos también referenciarnos a la experiencia colombiana de «la conversación más grande del mundo«.

Aplicar estos enfoque y prácticas, sin duda, nos ayudan a converger hacia un mundo mejor.

(1) Cabe destacar que estas situaciones tienen distintas causas. Entre ellas están la que señala Jorge Fontevecchia en un reportaje que le hace Carlos Pagni (ver minuto 31 en adelante de este video) referido a los cambios producidos luego de la caída de los estados de bienestar (que generan un caldo de cultivo adverso a la convivencia). También se puede decir que la construcción de la paz es difícil (dado que hay interesados en que haya conflictos como es el caso de la industria bélica) y también hay intereses espurios que han operado y operan en países como lo han denunciado escritores como Carlos Mamfroni. Más allá de que estos intereses lamentablemente existen (y posiblemente seguirán existiendo), nos parece fundamental estar atentos, ser conscientes y proponer enfoques y caminos concretos para intentar superar estas situaciones.

(2) En este link se muestra a este intelectual en una conferencia, en especial sobre el caso de los israelíes y palestinos.

(3) En la sección «otras economías» hemos planteado varios enfoques similares que van en la misma dirección como ser economía con otros valores, economía social y solidaria, economía de comunión, economías con ecovillas, economías con empujes para el bien…. y otros.

(4) Es muy buena también esta reflexión de Santiago Kovadloff sobre las palabras del encuentro esta sobre la amistad civil.

 

¿Esfuerzos compartidos para el ajuste y cuando volver a crecer?

La cuestión temática del ajuste la hemos abordado en esta nota. El 7/6/2018 el Gobierno y el FMI anunciaron un acuerdo stand by de ese organismo con la Argentina. Ante las dudas de que la economía argentina pudiera cancelar todas sus deudas y la inestabilidad cambiaria que se generó, el 26/9/18 se firmó un nuevo acuerdo con cambios en la política monetaria y cambiaria (ver este link y esta nota con observaciones críticas). Se ha señalado que se podría haber restructurado deuda local, tomar un préstamo menor y colocar un cepo cambiario para que no se fugaran divisas (cuestión que el gobierno no implementó).  El 26/10/18 se conoció información ampliatoria sobre el nuevo memorándum de entendimiento que tiene dudas y riesgos como los que se señalan en esta nota. En abril de 2019 se acordó cambiar el modo de intervención del Banco Central en el mercado cambiario, como una medida complementaria a otras para tratar de reducir la alta inflación.

Más allá de aspectos poco usuales (como el monto del préstamo y con una cláusula de salvaguarda que permite incrementar el gasto social si el gobierno argentino lo considerara necesario) este acuerdo ha generado un fuerte ajuste recesivo (en particular por las altas tasas de interés, el incremento de impuestos y la caída del consumo) y si bien se esperaba un repunte de la economía hacia mediados de 2019 esto no ocurrió (1). No haber podido reducir significativamente la inflación, junto con la caída de los ingresos y de la actividad económica, pone en crisis o acota seriamente el enfoque de esfuerzos compartidos en el proceso de ajuste de la economía (con la excepción del fuerte incremento de la AUH).  El gobierno, a comienzos de 2019, ha planteando algunas medidas muy parciales (junto a las anunciadas en abril) y el 14 de agosto anunció otro paquete de medidas. A fines de agosto de 2019 se considera incontinuable y plantea un panorama delicado en los siguientes meses.

(1) El resultado de las Paso en agosto de 2019 ha revelado que el descontento por el muy severo ajuste en tan poco tiempo ha impactado en amplios sectores de la población. Ello se ha reflejado en el salto del tipo de cambio, y nuevamente en el alza de la tasa inflación (que se busca morigerar con la eliminación del IVA en alimentos hasta el 31/12/19). Según Carlos Pagni se ha llegado a un punto final en el acuerdo con el Fondo.

Tradiciones religiosas y políticas públicas: el caso del Talmud y la educación

En esta nota de Ignacio Mazzocco (que se invita a leer completa) (1), señala que el propósito de la misma es compartir «ideas del Talmud: una fuente de conocimiento milenaria que ha puesto en práctica una serie de procedimientos aplicados a un determinado campo: la educación. Estos procedimientos – convertidos en “políticas públicas” – tienen más de 2.000 años y surgen del propio Talmud, que es la fuente legal más importante del Pueblo judío. A continuación, enumero algunas de sus reglas, que ya tienen 20 siglos:

Educación universal obligatoria. La Torá (la biblia hebrea) señala a los padres como los responsables primarios de la educación de los hijos. El Talmud establece una regla maravillosa para resolver la situación de niños y niñas huérfanos, quienes al carecer de “padres” quedarían sin “maestros”: crea la escuela pública obligatoria.

Inclusión social. En aquella época, como consecuencia de la regla talmúdica que exigía la educación universal, se crean mútiples escuelas en Jerusalem. Todas las familias se dirigían allí con sus hijos para que estos sean educados. Sin embargo, los niños vulnerables volvían a estar en problemas: ellos no tenían forma de llegar a esa ciudad. Es por eso que se crea una regla dorada: debe existir una escuela en cada ciudad. Esto resolvió el acceso a la escuela para todos los niños y niñas. Uno de los sabios del Talmud termina por institucionalizar la edad de comienzo escolar: los seis años. Hasta aquí tenemos una educación con tres atributos: pública, masiva y temprana. ¿Suena familiar?

Aprendizaje colaborativo. Otra de las reglas talmúdicas consiste en exigir que el estudio se realice en parejas (denominado javrutá, en hebreo “grupo de compañeros, amigos”). Este es el método de estudio desarrollado en todas las casas de estudios judaicos del mundo (yeshivot). Es tan eficaz este sistema, que Corea del Sur – uno de los países más avanzados del planeta – adoptó el método talmúdico en todas sus escuelas públicas. La idea detrás de esta regla es que dos alumnos siempre aprenden más si comparten y discuten los contenidos; y un alumno que domina cierto tema aprenderá más todavía si tiene la obligación de explicárselo a otro que tiene dificultades para comprenderlo. Y, por último, el alumno que no ha logrado acceder a un conocimiento podrá hacerlo más eficazmente si un par se lo explica en su mismo idioma.

Grupos reducidos. Existe otra regla que tiene 2.000 años de antigüedad, pero parece haber sido diseñada hace tan sólo seis meses, en un centro de innovación educativa ubicado en un país nórdico: el número máximo permitido por clase (por maestro) es 25 alumnos. Si hubiera 40 alumnos, es obligatorio sumar un maestro ayudante.

Preguntas estructurales. Por último, el Talmud plantea una discusión brillante, y de furiosa actualidad. Nos propone una pregunta: ¿qué ocurre si llega a una ciudad un maestro que es mejor que aquél que ya se encuentra desempeñando su tarea docente allí? Fiel a su costumbre, el Talmud plantea más preguntas que respuestas. O sea, no resuelve el interrogante. Pero nos ofrece una reflexión para alimentar el debate: la libre competencia no siempre es la mejor opción, debido a que genera inestabilidad. En este caso, un docente vivirá pendiente de la posibilidad de ser desplazado por uno mejor. Sin embargo, afirma el Talmud, justo en el caso de la educación de nuestros hijos e hijas la competencia es bienvenida porque, necesariamente, generará un “mayor caudal de saber”: los mejores maestros (más dedicados, más talentosos, más apasionados) darán a los niños una mejor educación. Miremos cuán poéticamente lo expresa el propio Talmud: “(…) los celos de los escribas aumentan la sabiduría”. En un sistema de libre competencia, son estos últimos maestros quienes terminarán desempeñado la tarea docente. Ellos serán los protagonistas. Y las futuras generaciones, los grandes beneficiarios».

Sin duda es un gran aporte de la tradición talmúdica para fundamentar buenas políticas públicas, en este caso para la educación.

(1) Un amigo especialista en el análisis de esta tradición y con una mirada crítica, señala que la visión que expresa el autor de la nota es un tanto edulcorada.

 

¿Qué hacer con el Conurbano?

La cuestión del ordenamiento territorial y una armoniosa distribución de la población es una cuestión problemática en una gran cantidad de países, (por no decir en la mayoría) dadas las migraciones de lo rural o del campo a las ciudades. En el caso de las metrópolis y las megalópolis esto se agrava.

En el caso argentino la «conurbanización» de ciudades se da en varias de ellas, pero -sin duda- donde mayor impacto ha tenido es alrededor de la ciudad de Buenos Aires, dando lugar a la Región Metropolitana de Buenos Aires, el Área Metropolitana de Buenos Aires, u otras denominaciones similares (un análisis al 1/09/2020 se puede ver en este video).

En este programa de LN+, Jorge Ossona, explica cómo se generó el conurbano bonaerense (1), sus principales características, su complejidad y diversidad, y finaliza diciendo que la clase dirigente no sabe bien qué hacer con él (2). Entre las connotaciones políticas de este tema se puede ver esta nota y en el libro «El Nudo» de Carlos Pagni.

Varios socios del Club Político Argentino como Fabio Quetglas, Luis Rappoport y Pedro Del Piero (presidente de la Fundación Metropolitana, institución que organiza los Foros Metropolitanos) se han venido refiriendo «propositivamente» a esta temática, desde una perspectiva sistémica y nacional.

Respecto del ¿qué hacer? habría dos líneas principales de acción:

  1. La señalada por Pedro Del Piero, desde la Fundación Metropolitana, referida a incentivar la disminución de la tasa de población que habita en la región, promoviendo las migraciones hacia el interior del país. De hecho, esto se ha venido produciendo con los porteños que se visualizan viviendo en Merlo (San Luis), el crecimiento del partido de Pinamar (es impresionante cómo han crecido lugares como Costa Esmeralda, sólo como un ejemplo), en Añelo (Vaca Muerta), no sé con el desarrollo de la minería como el litio?, etc. Lo ideal sería un plan de desarrollo como vienen proponiendo Eduardo Levy Yeyati y dirigentes como Gerardo Morales, Lilita Carrió, Horacio Rodriguez Larreta…. con un despliegue territorial donde hubiera muchos Tandil. Entre tanto habría que publicitar los lugares dónde es posible hoy migrar (solo como señala esta nota).
  1. La otra línea posible de acción es qué hacer con la región metropolitana actual, por lo cual desde la Fundación Metropolitana se promovió una Agencia Metropolitana, que se formaría con los técnicos disponibles del gobierno nacional, de la Ciudad, de la PBA y eventualmente de universidades de la región (o sea sin contratar personal). Tendría que analizar, por ejemplo, como implementar en el territorio políticas transversales (como la mejora de la educación y la formación profesional) y a la vez desagregar qué se podría hacer para el desarrollo sectorial en la industria textil e indumentaria (frente al cierre de talleres de bolivianos y formalizando y con asistencia técnica a talleres de argentinos, que hoy están en la informalidad, reconfigurando cadenas de valor como hoy presenta La Salada, y las demás “saladitas”), la industria del cuero (ver ejemplos de mayor valor agregado como este o capacitaciones como esta, las distintas ramas de la construcción, tendido de redes (en particular de fibra óptica), la economía del cuidado de las personas con distinto tipo de fragilidad o minusvalía, la economía del cuidado y regeneración de la naturaleza de la región (saneamiento de las cuencas Matanza-Riachuelo, Reconquista…. ribera del Rio de la Plata…con la colaboración voluntaria de vecinos y ongs), la economía circular (su incremento y mejora dando mayor valor agregado como es el reciclaje de materiales electrónicos), la economía del conocimiento (desde testeadores de video juegos hasta programadores), de las profesiones vinculadas con la cultura y el deporte, etc.

Son algunas ideas para reflexionar y evaluar para quienes tienen responsabilidades en políticas públicas.

(1) La nota de Ossona también puede verse en este video.  Pedro Del Piero ha señalado con acierto, por ejemplo en el Foro de BAM21 («Buenos Aires Metropolitana y sus estadísticas»), que la expresión «conurbano» tiene una connotación negativa, y que es mejor utilizar otras denominaciones como Buenos Aires Metropolitana o similares.

(2) Véanse propuestas como esta y articulaciones exitosas como esta.