Valores, contexto material y culturas

En una nota de Peter Singer, sobre «¿cuan honestos somos?» plantea lo siguiente: «imagínese que pierde la billetera; dentro tiene tarjetas de presentación con su dirección de correo electrónico. ¿Cuán probable es que le escriban para avisar que la encontraron? Si la billetera contiene dinero, ¿es más probable, o menos, que la recupere con el contenido intacto?…El mes pasado, investigadores de Estados Unidos y Suiza echaron algo de luz sobre la cuestión, al publicar los resultados de un inmenso e ingenioso estudio en el que más de 17.000 billeteras “se perdieron” en 40 países. Auxiliares de la investigación se presentaron en las recepciones de bancos, teatros, museos, hoteles y oficinas públicas de 355 ciudades y entregaron allí una billetera, diciéndole a la persona detrás del mostrador que la habían encontrado en la calle y que tenían prisa. Luego le pedían “hacerse cargo” de ella y se iban sin dejar datos de contacto o pedir un recibo.»

Más adelante sigue diciendo «previsiblemente, la tasa de devolución tendió a ser mayor en los países más ricos. Suiza, Noruega, Países Bajos, Dinamarca y Suecia encabezaron la lista de devoluciones: más del 65% de los supuestos dueños de billeteras recibieron el aviso. Polonia y República Checa terminaron un poco más atrás, y por delante de países más ricos como Australia, Canadá y Estados Unidos. Hay quien sostiene que los creyentes religiosos son más propensos a obedecer normas morales que los no creyentes, pero los resultados del estudio no corroboran esta idea, al menos en la medida en que el grado de creencia religiosa de los habitantes de un país pueda juzgarse por sus respuestas a una encuesta. En Suecia, Dinamarca, Noruega y la República Checa, al menos el 75% de la población dice no darle importancia a la religión, pero todos estos países tuvieron altas tasas de devolución. Por otra parte, más del 80% de los habitantes de Perú y Marruecos dicen que consideran la religión muy importante, pero ambos países tuvieron tasas de devolución por debajo del 25%.» (1)

Finalmente concluye que la mayoría de «estos hallazgos son alentadores. Oímos a menudo decir que vivimos en una era de interés propio y derrumbe de las normas morales, en la que poca gente piensa en los demás y muchos robarían si pudieran hacerlo impunemente. Pero este estudio ofrece pruebas sólidas de que el mundo no está ni por asomo tan mal».

Podemos decir que valores «declarados» -como decir que «se es religioso»- no garantiza nada, sino más bien como esto está practicado en obras e introyectado en las personas y y en las culturas. Los países del norte de Europa -así como otros- han ido incorporado valores religiosos, humanistas y ciudadanos que, junto a un bienestar material, los hace ser más honestos (según esta investigación empírica). Así mismo podríamos afirmar que situaciones de gran escasez, o como sentirse «invadidos» (por ejemplo por migrantes), genera contextos de «sálvese quien pueda«, reduce sustancialmente el peso de los valores (como la honestidad, la generosidad o el compartir) por el miedo a perderlo todo o por aquello de que «la necesidad tiene cara de hereje». Debemos construir simultáneamente una base material de bienestar y promover -en lo cultural y en lo individual- valores de honestidad, justicia y solidaridad para converger hacia un mundo mejor.

PD: este enfoque es similar a las experiencias que se mencionan en especial en el Capítulo 10 del libro «Psicología Social» de John Lambert. Ed. Pirámide, Madrid, 1980

(1) Ignacio Warnes me ha aportado el comentario de que estas sociedades, además de ricas, son sociedades con poca desigualdad y con una fuerte conciencia de respeto por el otro, lo que tiene fuerte incidencia en esta temática.

¿Libre comercio y mundo mejor?

Más allá de lo que significan las palabras libertad y comercio, no fáciles de articular virtuosamente debido a la asimetría de poder que se juega en las relaciones que operan en el proceso de división del trabajo, quisiéramos abordar un tema de actualidad en la Argentina, aunque no sólo.

El 30 de junio de 2019 se confirmó el Acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, y en los primeros días de julio se comenzaron a conocer detalles de ese acuerdo (también ver esta nota) (1) para analizar su impacto en los distintos sectores de la economía argentina. Al momento de redactar esta nota no hay precisiones sobre un Fondo Compensador de la UE para las pymes de los países del Mercosur.

Una pregunta que nos hacemos es si ¿son buenos estos acuerdos? (2) La respuesta es: «depende» de muchos factores como los siguientes:

  1. ¿Tienen ordenada su macroeconomía? Por ejemplo, durante la vigencia del Ministro de Economía Martinez de Hoz (al comienzo de la dictadura argentina de 1976) se atrasó seriamente el tipo de cambio que -junto a una baja de aranceles- destruyó a gran parte de la industria argentina. Primera conclusión: si el proceso de integración de libre comercio lo hacemos con atraso del tipo de cambio los resultados serán muy malos o desastrosos.
  2. ¿La presión fiscal a las empresas las hace viables en el mercado? Cuando abordamos el tema de los impuestos señalamos que sería deseable que la carga fiscal a las empresas fuera relativamente baja y la carga fiscal a las personas gradualmente y de manera progresiva más alta en particular a los sectores de más altos ingresos. Como sabemos esto no sucede en la Argentina y si queremos que las empresas nacionales compitan no sólo con las europeas sino con las brasileñas, habrá que transformar esta realidad (¿estamos dispuestos a pagar más impuesto a las ganancias?). Del mismo modo, si hay provincias y municipios que tienen mayores impuestos y tasas que otros la inversión europea que pueda venir se localizará donde haya menos gravámenes. Todo esto está relacionado con el peso del Estado y la calidad de sus prestaciones (¿estamos dispuestos a eliminar ingresos brutos y altas tasas municipales, así como a reorientar empleo público hacia empleo privado?).
  3. ¿El costo del capital cómo juega en la competitividad? El costo del financiamiento en la Argentina, al momento de escribir esta nota, es excesivamente alto comparado con la tasa de inflación, aunque vienen en tendencia gradualmente declinante. ¿el Fondo de Compensación de la UE para las pymes -de concretarse- cambiará esta situación? ¿el cambio de gobierno -sea cual sea el resultado- y la renegociación del acuerdo con el FMI posibilitará encontrar caminos que reduzcan este costo? De no lograrse no hay buen pronóstico para los que no tengan autofinanciamiento o canales propios más eficaces (como es el caso del sector de la economía del conocimiento)
  4. ¿El costo laboral -no salarial- qué incidencia tiene? Sabemos que el costo salarial promedio de los sectores productivos argentinos es menor al europeo, y por lo tanto esto es una ventaja. Pero se afirma que los costos no salariales son muy altos, y en particular la entrada y salida del mercado laboral. Tal vez, si la reducción de estos costos se acompañara de medidas que tienen muchos países europeos como ser la participación en las ganancias por parte de los trabajadores, y políticas de cobertura frente al desempleo acompañadas de capacitación para la reinserción laboral, sería algo positivo a considerar.
  5. ¿el costo de logística es competitivo? Se afirma que el costo de enviar un camión cargado de mercadería de Argentina a Brasil es el doble que el que se envía de Brasil a Argentina, así como el costo de los puertos. Un debate serio y «patriótico» (dado lo que se juega a futuro) es imprescindible, así como una mayor inversión en infraestructura en las distintas economías regionales.
  6. ¿otros componentes? como señala Jorge Remes Lenicov en una nota, habrá que consensuar una visión de país colocando en el centro el perfil productivo y su relación -en particular- con el incremento de las exportaciones, asociado a reformas educativas, de coparticipación, previsionales, judiciales…, que se articulen de manera virtuosa.
  7. y algo no menor: entre ellos están que los europeos exigen que este acuerdo esté en el marco del Acuerdo de París sobre cambio climático. La Argentina debe ser consecuente con esto, y el mayor peligro es si el gobierno de Bolsonaro efectivamente cumple con el compromiso de no deforestar el Amazonas.

La experiencia internacional de los acuerdos de libre comercio es que, si lo que entra en ellos, es complementario entre quienes lo acuerdan tanto en lo que se refiere a ventajas comparativas como a ventajas competitivas, es positivo. Si ello no se da el balance es negativo o sólo parcialmente positivo para algunos sectores. Quienes han reflexionado sobre el acuerdo de México con EE.UU y Canadá (NAFTA) señalan que, por un lado, permitió a México generar -entre empleo directo e indirecto de la industrialización «maquila»- un incremento de 1,3 millones directos y 3,9 totales. La primera representa 2,4% del empleo toral y la segunda 7,2%, cifras significativas pero modestas. Por otro lado no resolvió los problemas de desigualdad y pobreza que siguen existiendo en México. Ello no obsta para afirmar que si México se retirara de este acuerdo la situación sería mucho peor.

En el caso argentino el diálogo sincero entre los distintos sectores y el debate parlamentario ayudará a discernir -en el marco de una visión de país compartida- sobre las oportunidades y amenazas que abre este acuerdo para la economía argentina, así como los cambios de política económica (como los señalados más arriba) y una readecuación empresaria en los sectores menos competitivos que habrá que implementar, para que el mismo termine siendo beneficioso. De todo este proceso, que llevará más de una década, se sabrá si conduce a un futuro mejor a la mayoría, o si será sólo para unos pocos.

Más en general, y por ahora utópico, sería que el comercio internacional evolucione hacia el comercio justo y que las ventajas comparativas y las ventajas competitivas se armonizaran con un orden y una autoridad global que compensen a los perdedores o en situación de fragilidad en el mundo (por ejemplo a través de la aplicación de la «Tasa Tobin» u otros mecanismos redistributivos como la eliminación de los paraísos fiscales y la reasignación tributaria de esos fondos a estas finalidades) pero la sabiduría humana no ha alcanzado aún a estos niveles.

PD: Luego de escrita esta nota Francia ha amenazado con bloquear el acuerdo y el Parlamento de Austria lo vetó, con lo que parece difícil su aprobación en un futuro.

(1) una nota muy crítica se puede visualizar en este link. Desde una perspectiva positiva es muy interesante este artículo de Luis Rappoport.

(2) se ha planteado hacerlo también con otros bloques y países individuales.

 

Salir del debate sobre el capitalismo y ver qué impulsamos en una economía plural

La imagen de la entrada, posteada por el Foro Nesi, es ilustrativa de una inspiración de Eduardo Galeano acerca de cómo tenemos que enfocarnos en nuestro accionar.

Dado que el administrador de este blog ha sido profesor de Sistemas Económicos Comparados (en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires), ha colocado una sección sobre la temática del abordaje sistémico en lo económico, así como notas acerca de qué entendemos por un sistema, qué evaluar de ellos, la complejidad del discernimiento sobre el capitalismo, así como del debate actual entre capitalismo y socialismo (incluidas las posturas de la nueva izquierda), o lo que predominaría como sistema en el siglo XXI y lo deseable que sería converger hacia un postcapitalismo….entre otros.  Pero el problema es que de la denominación «capitalismo» no sólo es académica, sino que se mezcla con intereses y visiones que entran en juego en la actualidad, por ejemplo en el debate electoral de países como Estados Unidos de América o de Argentina. Ahí se «polariza» -de manera muy simplista- entre quienes plantean de un lado la libertad y el progreso (asociados al capitalismo) y, por otro, el totalitarismo (a veces bajo modalidades populistas) y el fracaso económico (desde la ex URSS hasta la experiencia chavista en Venezuela).

En esta nota queremos plantear que, tal vez, lo más fructífero sería enfocarnos, como lo hace el Foro Nesi, en nuevas economías (1), y podríamos agregar en el marco de una economía plural, donde hay muchos enfoques y experiencias concretas de emprendedores que tienen como propósito ir más más allá del lucro, desde economías democratizadas (como el cooperativismo) hasta las lideradas por empresarios con nuevas mentalidades como los que participan en este Foro.

Consideramos que abordajes y experiencias como los del Foro Nesi, Agora, Economía Justa, Ethic, Cuéntame Algo Bueno, la economía del bien común, la economía de comunión, la ecológica, entre otras… son las más prometedoras para quienes buscamos un mundo mejor, sin enredarnos en un debate poco fructífero.

(1) En esta sección hemos tratado de plantear muchas de ellas, y ello no descarta seguir planteando búsquedas sobre una economía más humana, una economía más ecológica y la implementación de políticas públicas que acompañen estas experiencias.

No somos los únicos inteligentes

Un amigo (Miguel Mascialino), recientemente fallecido, enseñó sobre el pensamiento de Teilhard de Chardin, y cómo en la evolución aparece el psiquismo. En general se lo relaciona con «lo humano», pero más recientemente se lo aplica como «modalidades de la conciencia» y de su comportamiento a todo ser vivo. Según esta referencia «el estudio del comportamiento animal ha tenido una importancia decisiva en el desarrollo de la psicología científica. En dos sentidos principales. Primero, porque es uno de los factores que más han contribuido a transformar la psicología de teoría de la conciencia en ciencia de la conducta. Segundo, porque, precisamente por este cambio, la investigación del comportamiento animal ha adquirido un relieve en cierto modo privilegiado y central en la ciencia psicológica… Teóricamente, la conciencia es, en su acepción más elemental y primaria, una propiedad de la actividad del ser vivo en tanto éste es sujeto de una acción propia en una situación significativa. Es decir, es una propiedad del comportamiento. En él se manifiesta y a través de él es, en principio, posible su estudio en los seres vivos, incluido el animal

En este reportaje a Stefano Mancuso (ver imagen de la entrada), señala como este hombre de ciencia (Director del Laboratorio Internacional de Neurobiología Vegetal de la Universidad de Florencia, autor de varios libros de referencia sobre la sensibilidad y la inteligencia de las plantas) «construyó un recipiente de cristal para estudiar cómo reaccionan las raíces ante la presencia de un obstáculo. Según el conocimiento de la época, la raíz chocaría contra esa presencia inesperada y después se desplazaría en forma de zigzag sobre su superficie, hasta lograr esquivarla y proseguir su camino. Él vio con sus propios ojos que, en realidad, algunos centímetros antes del contacto, la raíz ya comenzaba a desviarse, para rodear el problema sin llegar a rozarlo. No solo eso: la raíz tomaba su camino por la izquierda o por la derecha según fuera más rápido. Y en el caso de que estuviera descendiendo por el centro exacto, en el 50 por ciento de las ocasiones optaba por un lado, y en el otro 50 por ciento, por el otro. Yo no me esperaba nada de eso, estaba dispuesto a observar lo que se suponía que ocurriría según lo que había leído, y a trabajar a partir de esos datos, pero de pronto me di cuenta de que la planta podía percibir y decidir, que había algún tipo de sensibilidad y de inteligencia en ella”, me dice con un eco de aquella emoción todavía rebotando en sus pupilas. “Sigo trabajando en la dimensión que me abrió aquel primer experimento”.

Más adelante en la nota se expresa que en su obra «El futuro es vegetal —el mejor que ha escrito—, en que explicó por qué en el reino vegetal están las claves para corregir los atentados que la humanidad ha cometido contra el planeta. «La nación de la plantas» no reconoce la jerarquía animal, fundada en centros de mando y funciones específicas, y promueve las democracias vegetales difusas y descentralizadas”, leemos en el artículo tercero. Y en el octavo y último: “La nación de las plantas reconoce y garantiza la práctica de la ayuda recíproca y el apoyo mutuo entre las comunidades naturales de seres vivos”. El estudioso de las plantas se ha convertido en su portavoz, en su abogado, para revitalizar el género de la utopía» (1). Concluye diciendo que hay acercarse a las plantas «sin el prejuicio animal: son una forma increíble de inteligencia, como de otro planeta” (2).

Según lo que venimos de mencionar, esta forma de inteligencia de «la nación de las plantas» nos invita a comportarnos en línea con un mundo mejor.

(1) tiene mucha similitudes con planteos científicos como los de Rupert Sheldrake y con películas de ficción como Avatar. Sobre el tema específico de las plantas se puede ver también esta nota y esta referencia del libro «Planta Sapiens«.

(2) A esta noción de «otro planeta» (aludiendo a algo más universal o extraterrestre) le podemos adicionar los avances en la denominada «inteligencia artificial» con sus posibilidades y sus peligros.

Introducción a la Temática de Sistemas, Mundo y Temas Afines

Indice

  1. Introducción
  2. Enfoque general
  3. Mundo
  4. Mundo Mejor
  5. La mirada desde lo sistémico
  6. La noción del sistema en Economía
  7. Concepción “sistémica” y su relación entre el “todo o sistema” y “la salud”
  8. La cuestión del Equilibrio, el Desequilibrio y el Caos
  9. Para el marxismo
  10. Teoría General de los Sistemas
  11. Karl Polanyi: “formas de integración” equivalentes a “sistemas”
  12. Georgescu-Roegen y el enfoque bioeconómico
  13. El rol del cambio tecnológico
  14. Otros conceptos
  15. A modo de conclusión provisoria

Este es un primer documento introductorio tratando de definir algunos conceptos generales sobre la temática que se busca encarar, en particular para quienes estén interesados en la dimensión económica.

 Introducción

  • En la búsqueda de una verdad siempre incompleta, que se nos va develando  en su complejidad bajo múltiples aristas, y diferenciándola de lo que recientemente se ha definido como “post verdad” (que según el Diccionario de Oxford refiere a circunstancias en las que los hechos objetivos tienen menor peso que los discursos emotivos o creencias personales).

Enfoque General

  • En el marco de lo anterior vamos a tratar de abordar esta temática, en distintas presentaciones y notas, trataremos de ir a un proceso de desambiguación (término que se utiliza mucho en la Wikipedia),  que consiste en “el proceso de identificar con qué sentido una palabra está usada en los términos de una oración, cuando la palabra en cuestión tiene polisemia, es decir, pluralidad de significados”.
  • Por otro lado “la complejidad” que tiene todo fenómeno y con un enfoque lo más didáctico posible.
  • Una de las personas que más ha trabajado el concepto de complejidad es Edgar Morin, ligándolo al concepto de “sistemas” y que “se presenta con trazos inquietantes de confusión, desorientación, desorden, ambigüedad, incertidumbre, y de ahí la necesidad para poder hacer un mejor manejo del conocimiento”.

 Mundo

  • Se utiliza el concepto de “mundo” como equivalente de “realidad global o planetaria” donde está inserto el ser humano, y aquí se lo trata de analizar desde una mirada sistémica. Por supuesto se lo puede desagregar en distintos «mundos o submundos»: el de las ideas, el mundo económico (y dentro del mismo el mundo financiero, el mundo productivo…), social, político, cultural… Además hay distintos enfoques filosóficos y teológicos (en especial del pensamiento cristiano) referido al concepto de “mundo”, que no abordaremos aquí (para quien esté interesado puede ver textos como este).
  • Cuando analicemos la cuestión del cambio tecnológico o innovaciones abordaremos una frase que se utiliza frecuentemente en este ámbito respecto de “cambiar el mundo”

Mundo Mejor

  • Aquí se plantea la posibilidad de transformar la “realidad” o el “mundo” en un sentido de “mejor”
  • Mejor entendido como vida más plenamente humana, mayor felicidad, mayor armonía, justicia, desarrollo integral, libertad, fraternidad, amistad….
  • Lo anterior conlleva que predomine el amor y no el odio, que podamos articular virtuosamente lo individual o personal (según el enfoque) con lo común, la madurez de poder “descentrarnos” y tratar de poder ponernos en el lugar de la “otra persona” y de lo “bueno” no sólo para mi sino también para el conjunto (entendido también como medio ambiente)

La mirada desde lo sistémico

  • Qué entendemos por sistema? Su origen etimológico derivado del griego y latín: conjunto de cosas o elementos (pueden ser principios o ideas, etc.) que relacionados entre sí, ordenadamente contribuyen a determinado objeto o fin.
  • Con distintas acepciones…Lo usamos para cuestiones muy diversas:
  • “Se cayó el sistema” …informático;
  • El sistema democráticoy a su representación política: v.g. por estar “alejada del pueblo o de la gente” («establishment» institucional») o por su vinculación con el “establishment  económico», y los políticos «antisistema». También, en algunos casos (como en el debate por la elección presidencial de Argentina en 2019) algunos referentes la utilizan para plantear que el conflicto principal se plantea entre sistema democrático vs autocracia, entre dos variedades capitalismo como el «progresista» vs «el de amigos» (o «modelo chavista»), etc.
  • La globalización o el “sistema-mundo” (desde la izquierda hasta planteos como el de D. Trump)
  • El “sistema económico hegemónico”: el capitalismo con sus distintas “variedades” (en particular desde el liberal hasta el capitalismo de estado). Para el enfoque de «variedades» (en particular de capitalismo) véanse aportes como el de Hall, P. y Soskice, D. (2001), Varieties of Capitalism, The Institutional Foundations of Comparative Advantage, Oxford University Press. También pueden verse las publicaciones como las de David Coates, de Bruno Amable (véase, en particular: “Les cinq capitalismes: diversité des systèmes économiques et sociaux dans la mondialisation”, Univ. de Paris 1, 2005), Barry Clark (en especial “The Evolution of Economic Systems: Varieties of Capitalism in the Global Economy”, Oxford University Press, 2016), entre las principales.
  • El sistema económico donde predomina una variedad de capitalismo, pero hay una economía plural que incluye economía social (y otras como la economía del bien común, la economía de comunión, la economía ecológica, las ecovillas, etc.) una y economía pública.
  • El «sistema como algoritmo«, ya sea en lo macro como en lo micro en inteligencia artificial o en lo biológico. En esta dirección va Harari con su libro «Homo Deus» y un sistema (¿el del siglo XXI?) con economías de plataformas, si sobrevivimos al cambio climático.
  • El sistema como ”orden” (u organización social o socioeconómica) actual porque es injusto, porque predomina el no cumplimiento de las reglas (corrupción), porque las reglas no son justas o adecuadas….entre otras. Políticos o actores sociales “anti-sistema” con diversos enfoques, cuando lo cuestionan.

La noción de sistema en Economía

  • Surge en el Siglo XIX como “reacción” a la economía clásica (en particular a Adam Smith y David Ricardo)
  • Los Clásicos como Smith se van a focalizar en lo que quieren “combatir”, es decir el “sistema mercantil” pero no van a profundizar mucho la noción del “sistema” (hay UNA SOLA economía que garantiza la riqueza de las naciones)
  • SOMBART sí habla de SISTEMA y enuncia como principales características:
  1. Espíritu de un sistema: (recordar la obra de Max Weber “El espíritu del Capitalismo”) Está constituido por ideas, creencias y móviles dominantes de la actividad económica. En general se traducen a los valores admitidos en la sociedad (normas introyectadas e “ideales”) que motivan los comportamientos económicos.
  2. La forma: es el molde en el cual el espíritu puede manifestarse, a través del conjunto de elementos jurídicos sociales que definen el cuadro de la actividad económica y y la relación entre sujetos económicos.
  3. Su Técnica o Substancia que consiste en el conjunto de instrumentos y procedimientos materiales por los cuales se obtienen y transforman los bienes (es decir, la tecnología). Sobre la base de estos elementos Sombart entiende que han habido 5 sistemas:
  • La economía de auto-subsistencia.
  • La economía artesanal.
  • La economía capitalista.
  • La economía colectivista.
  • La economía corporativa o corporativista (sería el caso del fascismo y el nazismo, en una variante extrema)

Lajugie (tributario de la Escuela Historicista Alemana), lo define como:

  • Un conjunto coherente de instituciones jurídicas y sociales en el seno de las cuales son puestos en práctica, para asegurar la realización del equilibrio económico, ciertos medios técnicos, organizados en función de ciertos móviles dominantes.
  • El régimen económico no es más que un elemento del sistema, y se define como el conjunto de reglas legales que, en el seno de un sistema dado, rigen las actividades económicas de los hombres, es decir sus hechos y acciones en materia de producción y cambio.

Las reglas pueden tener un doble objetivo

  • Las relaciones de los hombres con los bienes: el régimen de los bienes plantea el problema de la propiedad.
  • Las relaciones de los hombres entre sí: el régimen de las personas plantea el problema de la libertad económica.

Para más detalle sobre este autor veáse Lajugie, J., (1997, y varias ediciones) “Los Sistemas Económicos”, EUDEBA, Buenos Aires.

Podemos también decir que…

  • Al “régimen económico” también se lo define como “ORDEN jurídico” o más generalmente “ORDEN”.
  • El “des-orden” se produce cuando el “orden jurídico” no coincide con determinadas prácticas sociales, formas sociales o culturas determinadas. Un ejemplo de esto sería el caso de las mafias o el narcotráfico.

 ¿Qué pasa cuando hay “desorden”?

  • El “sistema” se desequilibra, se “caotiza”, lo informal y lo ilegal comienzan a crecer
  • Si hacemos un paralelismo con el cuerpo humano como “sistema”, cuando se sale del “equilibrio” o “armonía” emerge la “enfermedad”, lo “no saludable”, lo “patológico”…

 Concepción “sistémica” y su relación entre el “todo o sistema” y “la salud”

  • En la Conferencia de Alma-Ata, en 1978 de la OMS, se define “salud” como un estado de COMPLETO BIENESTAR FÍSICO, MENTAL Y SOCIAL, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades… cuya realización exige la intervención de muchos otros actores sociales y económicos además del de la salud (subyace la concepción de sistema para la ciencia de la salud).

 El “sistema ¿puede dañar o matar”?

  • Los móviles, procesos y resultados de un sistema pueden “excluir”, hacer “inclusiones no satisfactorias”, y cuando se producen “malformaciones” (como la mafia o el narcotráfico) y en consecuencia todo esto “es poco saludable”, daña o mata.

La cuestión del Equilibrio, el Desequilibrio y el Caos

  • En otra presentación trataremos de hacer mención a estos importantes aspectos, a los cuales se han referido científicos tan diversos como Newton, Smith, Walras, Nash, Prigogine….

 PARA EL MARXISMO

  • Marx no utiliza la palabra “sistema”. Los autores que analizan la obra de Marx, Nietzsche y Kierkegaard señalan que los tres se enfrentaron con “EL SISTEMA” entendiendo por esta palabra la cosmovisión y enfoque “hegeliano
  • Utiliza el término “Modo de Producción”, modo de obtener los bienes materiales necesarios al hombre para el consumo productivo y personal.
  • En la Contribución a la Crítica de la Economía Política plantea que: “El conjunto de las relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se eleva una super-estructura jurídica y política, y a la que corresponden formas sociales determinadas de conciencia”

 MODO DE PRODUCCIÓN

  • Unidad de las Fuerzas Productivas: conjunto de los medios de producción – base material y técnica- y de los hombres – los trabajadores- que los emplean para producir bienes materiales y
  • de las Relaciones Sociales de Producción: conjunto de relaciones económicas que se establecen entre los hombres independiente-mente de su conciencia y voluntad, en el proceso de producción, cambio y distribución de los bienes materiales.

 BASE Y RELACIONES

  • En la base de las relaciones de producción se encuentra en las relaciones de propiedad sobre los medios de producción.
  • El carácter de las relaciones de producción depende de quienes sean los dueños de los medios de producción.

 CUATRO MODOS DE PRODUCCIÓN

  • Esclavista.
  • Feudal (con su variante asiática).
  • Capitalista.
  • Socialista.

Una configuración multilineal y más compleja se puede consultar en la página 42, del texto Umberto Melotti, (1972),  “Marx y el Tercer Mundo”, de Amorrortu Editores, Buenos Aires y visualizar en la siguiente imagen:

Más recientemente un economista alemán Walter Eucken (1891-1950) los clasifica de la siguiente manera:

[vc_row][vc_column width=’1/3′]Modo de Funcionamiento[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Propiedad Privada[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Propiedad Colectiva[/vc_column][/vc_row]

[vc_row][vc_column width=’1/3′]Mercado[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Capitalismo Clásico[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Socialismo de Mercado[/vc_column][/vc_row]

[vc_row][vc_column width=’1/3′]Plan (Imperativo, no indicativo o estratégico)[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Economía Capitalista de Guerra[/vc_column][vc_column width=’1/3′]Socialismo Centralizado[/vc_column][/vc_row]

La Teoría General de los Sistemas

  • Karl Ludwig von Bertalanffy (1901-1972) biólogo austríaco que luego de la Primera Guerra Mundial hizo sus primeros aportes a una Teoría General de los Sistemas. Su edición ampliada y corregida se publicó en 1969.
  • Presentó una teoría que intenta explicar todos los fenómenos científicos a través de la interacción entre las ciencias naturales y sociales desde los elementos más simples como los átomos y moléculas hasta los más complejos.
  • La Teoría General de los Sistemas (T.G.S.) propuesta, más que fundada por Bertalanffy, aparece como una meta teoría, una teoría de teorías, que partiendo del muy abstracto concepto de sistema busca reglas de valor general, aplicables a cualquier sistema y en cualquier nivel de la realidad.
  • En el marco de esta teoría en la siguiente imagen hay un aporte de Kenneth Boulding sobre “jerarquías de sistemas” que se ordenan en 9 niveles de acuerdo con su complejidad (desde “frameworkssystem” hasta “transcendental”). Para mayor detalle véanse fuentes como: https://www.panarchy.org/boulding/systems.1956.html

Karl Polanyi: “FORMAS DE INTEGRACIÓN” EQUIVALENTE A “SISTEMAS”

  • Este autor diferencia lo que es un enfoque «formal» de la economía, respecto de un enfoque «sustantivo», adoptando este último. Relacionado con él considera que un estudio relativo a la manera en que las economías empíricas son institucionalizadas debe en primer lugar ligarse a la manera en que la economía adquiere unidad y estabilidad, es decir a la interdependencia y a la recurrencia de sus elementos. Esta investigación se efectúa por medio de una combinación de un número limitado de modelos que se podrían denominar formas de integración.

 Las formas de INTEGRACIÓN están relacionadas con MODELOS

  • Como ellos se producen paralelamente a niveles diferentes y en sectores diferentes de la economía, es frecuentemente imposible considerar uno solo entre ellos como dominante, de modo que ellos permitan proceder a una clasificación general de las economías empíricas

 TRES MODELOS PRINCIPALES

  • Desde un punto de vista empírico constatamos que los principales modelos son la reciprocidad, la redistribución y el intercambio.
  • Retomaremos en otra presentación las características que han tomado y pueden tomar en la historia.
  • Para más detalle véanse textos como Polanyi, K. (1957), The Economy as an Instituted Process, en Trade and Market in the Early Empires. Economies in History Theory, The Free Press, New York.

Georgescu-Roegen y el enfoque bioeconómico

  • Los sistemas biológicos y económicos no son sistemas aislados, sino estrechamente interrelacionados. Una síntesis sobre su enfoque se puede encontrar en un texto de Oscar Carpintero: https://blogsostenible.wordpress.com/libros-gratis/libros-sobre-economia-politica-paz/libro-la-bioeconomia-de-georgescu-roegen-por-oscar-carpintero/

 El rol del cambio tecnológico

Otros “conceptos” o categorías “totalizadoras” similares

  • Cultura/s: desde “valores en común” hasta “todo el quehacer un humano de un grupo determinado”. Algunos “culturalistas” hablan de “sistemas culturales”.
  • De acuerdo con el estructuralismo de Lévi-Strauss (tesis que comparte con White), la cultura es básicamente un sistema de signos producidos por la actividad simbólica de la mente humana

 Una diferencia importante…

  • Entre “communitas” y “societas”, según Victor Turner (1920-1983,  antropólogo cultural) y tomado por Z. Bauman
  • Comunidad: Tener “en común” un pasado, un presente, un futuro, una identidad, intereses, valores, visiones, prácticas, proyectos…
  • Según Victor Turner, y mencionado por Z. Bauman, está caracterizada por homogeneidad, igualdad, ausencias de status, y anonimidad (asociado a lo pre-moderno). El uso de “comunidad” también refiere a la posibilidad de que un “padre” o una “madre” sean quienes lideren la misma, o a que “los hermanos se roten.. o una forma de “mayorazgo”…
  • Sociedad: Es un concepto que aparece en la “modernidad” (a diferencia del comunitarismo) y se expresa a través de la   heterogeneidad, inequidad, diferenciación de status, y nominatividad. El liderazgo en lo “moderno” está asociado, aunque no siempre (ej.Hitler), a formas “democráticas”

 Otros conceptos más complejos…

  • La idea o el enfoque “totalizador” de “sistema” tiene analogías con el concepto de “campo” (y su relación con las “partículas”) en la física cuántica,
  • Entre otros …. y aquí finalizamos esta breve presentación de algunas de las principales acepciones del tema

 A modo de conclusión provisoria….

La mirada desde lo sistémico y complejo del mundo no es sencilla y requiere de múltiples abordajes

Distintos enfoques, a partir de lo económico, priorizan la interrelación de:

  •  Móviles generados por necesidades, deseos y emociones, racionalidad/es, valores, ideologías, visiones o cosmovisiones, expresiones culturales…
  •  Procesos y formas desde espontáneos y coyunturales hasta estructurales y con diversas expresiones institucionales (y por lo tanto socio-políticas y vinculadas al poder) de relaciones entre las personas (entre sí, con los bienes y con una mediación tecnológica que se va acelerando, profundizando y en perspectiva autonomizándose) con distintos tipos de conflictividad y expresiones (de inclusión/exclusión, ser o tener, lo individual y lo común, etc.), reconfigurándose actividades humanas (como el trabajo y el ocio) en un contexto medioambiental evolutivo (de continuidades y rupturas, incluyendo la temática del cambio climático),
  • Expresándose lo anterior en resultados que se manifiestan de distintas maneras: equilibrio o desequilibrio, desarrollo (en particular en qué dirección se expresa la libertad, la cuestión de la equidad y la justicia, y más en general en qué tipos de vínculos).

Por lo tanto cualquier cuestión vinculada al “cambio” deberá tener en cuenta todos estos aspectos (en un contexto de “aceleración” y de creciente asimetría entre destrucción y creación/cuidado) y de articulación entre lo micro y lo macro, de pasaje de lo abstracto a lo concreto y de prueba y error revisando móviles, procesos y resultados. Será relevante el ser conscientes de que no hay «atajos» (por ejemplo la voluntad de unos contra otros como forma de poder ejerciendo una coerción violenta) dado que la historia enseña que, a la corta o a la larga, no tiene viabilidad de cambio profundo y sostenible en el tiempo.

¿Podremos darle un “sentido” al cambio, con un ritmo y una práctica democrática y sostenible en dirección a “un mundo mejor”? o nos extinguiremos y pereceremos porque no sabremos evolucionar con sabiduría?

PD: Existen otras notas vinculadas con el sistema y la moral, su formulación inicial, el sistema como «jaula de hierro«, la complejidad del tema, la posibilidad de evolucionar hacia un postcapitalismo….y la sección denominada «otras economías«.

¿Qué evaluar de un sistema socioeconómico?

En una nota hemos presentado los distintos significados que tiene la palabra «sistema». Aquí desearíamos abordar la cuestión de ¿qué evaluar de un sistema?, ¿cuales son los criterios de «éxito»? ¿desde qué o cuales enfoques?, eventualmente ¿qué indicadores? y cuestiones conexas.

En un libro escrito ya hace unos años (1969) por Morris Bronstein, denominado «Sistemas Económicos Comparados«, en su prólogo indica que  el mismo «trata acerca de los métodos alternativos para determinar qué bienes han de producirse, la asignación de recursos para su producción y la forma de distribuir el ingreso resultante», Más adelante señala que los criterios de evaluación más comunes hasta ese momento eran: 1) la propiedad de los medios de producción y 2) el método de asignación de los recursos. En el primer capítulo hay una síntesis (págs. 5 a 24) de una publicación del economista Bela Balassa que se titula «Criterios para evaluar los resultados de sistemas econó­micos«. Los indicadores de resultados los desagrega en cinco: eficiencia estática, eficiencia dinámica, crecimiento, satisfacción del consumidor y distribución del ingreso. Al final en las conclusiones aclara que «la importancia relativa de estos resultados -y con ello la evaluación de un sistema económico- depende de la importancia relativa del tipo de preferencias o escala de valores que se utilice».

Hoy, ya entrado el siglo XXI, podemos decir que coincidimos que la evaluación de un sistema depende de la escala de valores que tengamos, que la eficiencia (o mínimo costo para un determinado nivel de calidad) es relevante, que además del crecimiento (por ejemplo del producto bruto interno o la riqueza) es más bien importante el desarrollo (y en especial sustentable medioambientalmente) (1), y que la distribución del ingreso debe ser -al menos- equitativa (por lo tanto sustentable desde lo social) o sin grandes desigualdades. Podemos decir que en estos últimos criterios, en una gran parte de los países, se está lejos de que así sea.

De manera más simple, y si utilizáramos la pirámide de Maslow como enfoque, podríamos afirmar que un sistema socioeconómico debería garantizar -como mínimo- la base material de la vida y su reproducción, y de allí «elevarse» hasta el máximo nivel de autorealización personal y social. Sabemos que esto no se da en la mayor parte de los países, y por lo tanto a escala global. Incluso en países ricos como Estados Unidos de América hay situaciones como esta. Sí se da en países que han podido actualizar las bases de una economía del bienestar, en especial los países nórdicos.

Una manera más compleja y difícil de evaluar un sistema o un modo de producción es hacerlo en los términos que plantea el marxismo, en el sentido de que desaparezca la «explotación del hombre por el hombre«, medida por la tasa de plusvalía existente. Simplificando podríamos afirmar que «quitando la institución de la propiedad privada» y socializando los medios de producción esto se resolvería. Hoy sabemos que la socialización de los medios de producción terminó siendo la concentración estatal total de los medios de producción y esto fracasó, generando un colectivismo burocrático. Debajo del concepto revolucionario de quitar la propiedad privada se suponía que al quitar el instrumento de dominación o de poder de la burguesía sobre el proletariado o los trabajadores «desaparecía la dominación». No se tuvo en cuenta que si no se cambiaba la «naturaleza del poder« y se canalizaba de otra forma la energía humana (con otros móviles y modos de vincularnos), el dominio (llámese capitalismo, autocracia….) (2) va a reaparecer bajo otras modalidades. A ello se agregó un problema adicional: no cualquiera tiene la capacidad de liderar una organización, sea de carácter económica, política o social, en base a lo que venimos de mencionar y articulado con criterios de eficacia (cumplimiento de los objetivos o propósitos varios), eficiencia, equidad, transparencia, honestidad, calidad de lo que se hace…. De igual modo se puede decir de la aplicación de políticas públicas adecuadas. Por otro lado fueron apareciendo, en el contexto de una economía plural, emprendimientos que van más allá del lucro y del «homo economicus» lo que es esperanzador.

Los sistemas que promuevan una emancipación del ser humano en línea con jugar nuestra libertad positiva en darle un sentido fraterno (por lo tanto de justicia y solidaridad), de amistad social y de vínculo armonioso con la naturaleza deberían ser los que tenemos que construir con urgencia si queremos ir hacia un mundo mejor y no peor.

(1) lo que puede conllevar el decrecimiento de determinados países o sectores de mayor poder económico, y podríamos decir hoy a «escala global». El problema de la sustentabilidad medioambiental es cada vez más grave.

(2) en general se pondera como exitoso el modelo chino, pero -lamentablemente y tal vez por su escala y la complejidad de los problemas que están encarando- no han logrado resolver la cuestión de la autocracia, ni la explotación del hombre por el hombre en términos marxistas. En cuanto a «la escala» hay que decir que países como la India tienen una gran escala y un sistema democrático.

 

¿De animal semi racional a ser medio angelical?

Se le atribuye a Aristóteles la expresión de que el hombre es «un ser racional», que -según este link– lo «afirma en su obra Política, que el hombre es esencialmente animal, social, racional y político debido a los tres componentes que constituyen al hombre: su naturaleza, sus hábitos y su razón. Sin embargo, que el hombre sea el único animal racional, no significa que no sea irracional o actúe irracionalmente». Como dice Bertrand Russell -en la imagen de la entrada (respecto de «animal racional»)-, es difícil de probar.

Ya entrado el siglo XXI, y por aportes de la psicología y el psicoanálisis que vienen del siglo anterior, se plantea que nuestra racionalidad «es limitada». Esto ha sido investigado y probado por la economía del comportamiento, y autores como los premios Nobel Daniel Kahneman y Richard Thaler. Respecto del término «animal» en economía, fue utilizado principalmente John M. Keynes cuando habla de «animals spirits» en su obra «Teoría General de la ocupación, el interés y el dinero».

Según la fuente que venimos de mencionar, «la cita original de Keynes dice lo siguiente: «aún haciendo a un lado la inestabilidad debida a la especulación, hay otra inestabilidad que resulta de las características de la naturaleza humana: que gran parte de nuestras actividades positivas dependen más del optimismo espontáneo que de una expectativa matemática, ya sea moral, hedonista o económica. Quizá la mayor parte de nuestras decisiones de hacer algo positivo, cuyas consecuencias completas se irán presentando en muchos días por venir, sólo pueden considerarse como el resultado de los espíritus animales —de un resorte espontáneo que impulsa a la acción de preferencia a la quietud-, y no como consecuencia de un promedio ponderado de los beneficios cuantitativos multiplicados por las probabilidades cuantitativas. Keynes parece hacer referencia al término que utilizó David Hume para la motivación espontánea. El término en sí se deriva de la palabra latina spiritus animales, que puede interpretarse como el espíritu (o el líquido) que impulsa el pensamiento humano, el sentimiento y la acción». Podemos decir que tiene cierta afinidad con el término «pulsión«.

Partiendo de la base de que lo anterior «existe», podemos afirmar que los seres humanos también tenemos valores y arquetipos (que forman parte de nuestro «espíritu») con los cuales nos identificamos en un «deber ser» o lo que consideramos «bueno». A veces esto se confunde con «ser seres angelicales» (1) o perfectos en virtud, cuando -la mayor parte de las veces a lo largo de nuestra vida- nos comportamos como seres imperfectos que tenemos que arbitrar entre nuestras necesidades, emociones y deseos, razón limitada, y valores en contextos cambiantes, y muchas veces muy hostiles donde es difícil vivir valores asociados -por ejemplo- con la solidaridad y el amor fraterno. Todo esto juega en «lo humano» (como ilustra la pirámide de Maslow), y si seguimos una perspectiva evolutiva de nuestra conciencia, podemos afirmar que buscamos trascender lo animal y -sobre una base material necesaria o imprescindible– tratamos de que predomine lo afectivo y espiritual o trascendente. En esto consistiría ser plenamente humanos y es lo que nos permitiría converger hacia un mundo mejor.

PD: Agradezco al Lic. José Bekinschtein haber planteado este dilema o problemática acerca de lo «medio angelical»

(1) Nos hemos referido al tema del «angelismo moral» en esta nota. Por otro lado la etimología de «ángel», según esta fuente, en la lengua «española «ángel» procede del latín angĕlus, que a su vez deriva del griego ἄγγελος ángelos, ‘mensajero’.

La palabra hebrea más parecida es מֵלְאָךְ mal’ach, que tiene el mismo significado. El término ángel también se usa en la Biblia para las siguientes tres palabras hebreas:

  • אביר abbir (literalmente ‘poderoso’), en el Libro de los Salmos (78:25).
  • אלהים Elohim (‘dioses’ o plural mayestático de Dios, según los autores), en Salmos (8:5).
  • שנאן shin’an, en Salmos (68:17) y (34:11). Ángeles nombre de pila común de género masculino en castellano y latino.»

 

La Emergencia Climática

La cuestión del cambio climático es innegable, por más que haya dirigentes que «no crean». Lo hemos destacado en notas como esta así como en reflexiones acerca de políticas e iniciativas para intentar cambiar esta situación.

Hay países como Inglaterra que han declarado la emergencia climática, y recientemente se ha sumado el Papa Francisco. Son dramáticas apelaciones a la toma de conciencia e invitar a actuar, así como aportes realizados por Joseph Stiglitz planteando una equivalencia con una «tercera guerra mundial».

A nivel social y cultural en esta nota del suplemento Ideas de La Nación se hace referencia al miedo al futuro, donde confluyen distintos componentes entre los que se encuentran el desmantelamiento de los estados de bienestar (y la perspectiva de «progreso»), el acelerado cambio científico-tecnológico así como el del cambio climático. Depende de una sociedad activa y consciente que presione a sus líderes para acometer cambios urgentes y necesarios. Ello nos puede conducir a un mundo mejor y no peor.

EcoInventos

La historia de que lo denominamos «civilización» ha pasado por distintas etapas pero podríamos coincidir que -entre sus tendencias principales- ha estado una mayor complejidad, división del trabajo y especialización, pasaje de lo rural a lo urbano (con grandes concentraciones poblacionales), y dejando una huella ecológica cada vez con una impronta más negativa sobre la naturaleza con el consiguiente cambio climático.

Los cambios tecnológicos y la inteligencia se han concentrado, en general, en la carrera armamentística, en la producción y en la facilitación del  consumo masivo (muchas veces basado en lo superfluo), y no en aplicarlo a mitigar o resolver los problemas del cambio climático (1), así como tampoco lo suficiente en combatir enfermedades, pobreza….lo cual denota la poca sabiduría que ha alcanzado la especie humana.

Por eso son muy importantes publicaciones como EcoInventos que mostramos en la imagen de la entrada. La misma tiene diferentes secciones como «Lo más visto«, «Vehículos eléctricos«, «¿Cómo reciclar?«, «Renovables«, «Hazlo tu mismo«, u otros como «Agricultura ecológica» que plantean experiencias muy concretas de recuperar tierras desérticas, autosuficiencia productiva y cultivos posibles de realizar en zonas urbanas (emparentadas con notas publicadas en este blog). Enfoques y publicaciones como Ecoinventos nos ayudan a potenciar la tecnología verde y la economía ecológica que nos permitan converger hacia un mundo mejor.

(1) Esta nota del New York Times, entre otras cosas, señala a qué se ha focalizado -en general- «la economía del conocimiento» cuando expresa que «es de conocimiento general en la industria de la tecnología que es mucho más fácil recaudar dinero para una compañía de software que para una startup que quiere trabajar en biotecnología o energía. La oleada actual de startups enfocadas en Internet que hacen ofertas públicas iniciales y recaudan miles de millones de dólares para los inversionistas, ha endurecido el prejuicio contra la llamada tecnología dura».

 

¿Variedades de socialismo: entre democrático y corporativo?

Podríamos afirmar que, luego de la caída del muro de Berlín, el sistema económico triunfante ha sido el capitalismo (1), con todas sus variedades. Sin embargo también es cierto que predomina un gran descontento con este sistema económico en muchos países por razones muy variadas: ya no garantiza un progreso ilimitado y un estado de bienestar para el conjunto, es desigual, no ha resuelto el tema de la pobreza (desde los «sin techo» en Los Angeles hasta la que se da en muchos otros países), tiene crisis recurrentes (vinculadas principalmente a la financiarización de la economía), genera temor el cambio científico-tecnológico vinculado al empleo y a la posible autonomización de la inteligencia artificial, no es sustentable ambientalmente frente a un cambio climático cada vez más amenazante, entre las principales cuestiones.

Frente a esto se plantean diversas opciones como el de un «capitalismo progresista» hasta los enfoques de otras economías -en el marco de una economía plural– donde hay muchas experiencias y emprendimientos que tienen otros propósitos que van más allá de la maximización del lucro.

En países como Estados Unidos de América (y en algunos países de Europa) muchos jóvenes, y otros sectores sociales, se inclinan por el socialismo (2) y ellos tienen como representante principal al dirigente demócrata Bernie Sanders (ver imagen de la entrada), además de otros/as referentes. Son atacados por un presidente populista e imprevisible como Donald Trump que los acusa de «socialista-comunista«.

En una nota de Bloomberg (publicada en el diario Perfil el 12/6/19) Sanders, en una conferencia en la Universidad George Washington, «dijo que el socialismo democrático pertenece a una larga tradición estadounidense de garantizar «derechos económicos básicos» gracias a programas como la seguridad social, la compensación por desempleo y la regulación de Wall Street, los cuales «son considerados pilares de la sociedad estadounidense». «Hace más de 80 años, Franklin Delano Roosevelt ayudó a crear un gobierno que hizo un progreso transformador en la protección de las necesidades de las familias trabajadoras», dijo. “Hoy, en la segunda década del siglo XXI, debemos abordar el asunto pendiente del Nuevo Pacto y llevarlo a término. Este es el asunto pendiente del Partido Demócrata y la visión que debemos alcanzar”.

Más adelante la nota sigue diciendo «si bien el presidente Trump y sus colegas oligarcas nos atacan por nuestro apoyo al socialismo democrático, en realidad no se oponen a todas las formas de socialismo», dijo. «Pueden odiar al socialismo democrático porque beneficia a los trabajadores, pero les encanta el socialismo corporativo que enriquece a Trump y a otros multimillonarios… Anteriormente, Sanders atacó a Jamie Dimon en Twitter luego de que el director ejecutivo de JPMorgan Chase & Co. criticara el socialismo durante una aparición en Washington. Dimon dijo que otorgar al gobierno el control de las empresas permite que sean utilizadas con fines políticos, lo que lleva al deterioro. También dijo que sería un «gran error» que EE.UU. siguiera ese camino. Sanders respondió en un tuit: «No escuché a Jamie Dimon criticar al socialismo cuando Wall Street pidió el mayor rescate federal en la historia de EE.UU.: unos US$ 700.000 millones del Tesoro e incluso más de la Reserva Federal». Evidentemente Sanders se refiere a cómo el sistema socializa las pérdidas y privatiza las ganancias. Es un «socialismo para repartir las pérdidas».

En este blog, en las «alternativas a lo hegemónico«, hemos planteado enfoques muy diferentes al del capitalismo, y una de ellas es la socialdemocracia. Un enfoque diferenciado en sus orígenes es el de «socialismo democrático» que, según el link que venimos de mostrar, señala que «Friedrich Engels describe en su proyecto de programa de la Liga Comunista noviembre de 1847 algunos representantes del socialismo temprano como «socialistas democráticos». Al igual que los comunistas, trataron de superar la miseria y la abolición de la sociedad de clases, pero se contentaron con una constitución democrática y algunas reformas sociales posteriores.

El término «socialismo democrático» se ha usado desde alrededor de 1920 como resultado de la división del movimiento obrero europeo para distinguir el reformismo de la socialdemocracia (democratización progresiva de todas las áreas de la sociedad en el marco de una democracia pluralista), del marxismo-leninismo (en el cual se utiliza el término socialismo como una época de transición al comunismo por parte de un partido comunista a través de la conquista del poder estatal, introduciendo una economía de planificación centralizada). Desde entonces, los grupos socialdemócratas y socialistas, así como los grupos, partidos y gobiernos comunistas, se han referido a diferentes políticas como «socialismo democrático». El SPD entiende el socialismo democrático desde el programa de Godesberger de 1959 como una economía social de mercado con una distribución justa de las ganancias, que debería abrir oportunidades de vida iguales para todos. El término se ha utilizado desde alrededor de 1970 en el comunismo reformista de Europa del Este, en el eurocomunismo de Europa occidental, en algunos países de América Latina y en 1989 por partes de la oposición de la RDA, para diferenciarse del capitalismo y del socialismo real que impulsaban los regímenes comunistas».

Dado que las «palabras están cargadas de distintos significados» según las personas o grupo de personas, tal vez lo mejor sea analizar y tratar de consensuar cual es un «piso» de políticas públicas y medidas concretas que pueden articularse en un sistema socioeconómico (independientemente del «nombre» que le demos) que nos permitan generar actividades que llamamos «trabajo«, con compartir los frutos de ese trabajo y con la armonía y sostenibilidad con el medio ambiente del que formamos parte. Ello nos puede ayudar a converger hacia un mundo mejor.

(1) el socialismo a «la China» (que incluye a otros países como Vietnam) es más bien un capitalismo de estado dirigido por una autocracia, Cuba está virando hacia un sistema más descentralizado y con más iniciativa privada, el denominado «socialismo del siglo XXI» (versión chavista de Venezuela) es una catástrofe… por lo que las opciones por este lado tienen sus cuestionamientos y el éxito del modelo chino no puede adjudicarse al socialismo.

(2) De todos modos la nota de Bloomberg-Perfil citada en este artículo dice que «una encuesta reciente de la Universidad de Monmouth encontró que 57% de los adultos estadounidenses considera que el socialismo no es compatible con los valores estadounidenses, y solo 29% dijo que sí. Al mismo tiempo, la encuesta del 11 al 15 de abril encontró que solo 42% tiene una visión negativa del socialismo en general, mientras que 45% tenía una opinión neutral y 10% tenía una visión positiva». En base a estos datos, si la idea es promover un cambio en linea con una mayor justicia social, tal vez sea más «sociopolíticamente correcto» hablar en ese país (donde la libertad individual se combina con lo comunitario y lo religioso) de un «capitalismo progresista» como plantea Stiglitz. No tendrá efecto en los que representan a la industria de energía no renovable o en la mayoría del sector financiero, pero -tal vez- puede ser más efectivo en el votante «medio».