Economía de la atención

Sabemos que «la atención» es una de nuestras características como seres humanos. Está relacionada a lo que nos atrae, a lo novedoso, a lo que admiramos (condición de la filosofía), a lo útil y necesario…

En este link se detallan las principales características, los tipos de atención, los factores determinantes de la misma, y las patologías vinculadas con ella.

Respecto de «la economía de la atención» en esta fuente se la define como «a la abundancia de información que se genera en las economías desarrolladas y que debido a la digitalización hace que sea muy fácil producirla y compartirla. La atención se convierte en este entorno en un valor y un bien escaso por el que las empresas deben competir. En la actual sociedad de la información es difícil atraer la atención de las audiencias y la atención es un prerrequisito de cualquier transacción económica».

Los smartphones, y «la explosión de las redes sociales han hecho posible que sepamos en tiempo real lo que hace la gente en cada momento. Por eso el FOMO (miedo a perderse algo, del inglés, fear of missing out) es el trastorno «de moda»: nos atormenta el pensar que nos estemos perdiendo algo interesante constantemente.

En un reciente estudio publicado en la revista Motivacion and Emotion, varios científicos analizaron la base psicológica y social del FOMO. Y concluyeron que los rasgos de la personalidad como el neurotismo o la extroversión no tienen nada que ver con la adicción a los smartphones. La verdadera causa que hace los celulares tan irresistibles es la economía de la atención».

Según el último link «algunos empresarios pagan mucho dinero para mantener nuestra mente ocupada con aplicaciones y juegos. El abogado estadounidense Tim Wu, especialista en la neutralidad de internet y autor de «The Attention Merchants: The Epic Scramble to Get Inside Our Heads» (Los comerciantes de la atención, la lucha épica por entrar en nuestras cabezas, 2016), observó este fenómeno cuando trabajaba en Silicon Valley.

«La economía de la atención es inevitable», le cuenta a la BBC. «Algunas firmas tecnológicas estaban desesperadas por un nuevo modelo de negocio; se dieron cuenta de que tenían que captar la atención de la gente. Fue un gran cambio en la historia del capitalismo cuando algunas de las más importantes se decantaron por ese modelo», explica Wu. «Todo iba a ser gratis. Había llegado un nuevo tipo de economía«.

Claro, hay una «aparente gratuidad» porque -en realidad- estamos ofreciendo y regalando nuestros datos personales para que nos vendan publicidad y mensajes de todo tipo, desde comerciales hasta ideológicos y políticos.

Es un gran desafío educativo para las familias, las instituciones dedicadas a ello y los medios de comunicación explicar pedagógicamente cómo poder utilizar adecuadamente las redes  sociales (sin adicción), concentrar más la atención en la lectura de libros y, en definitiva, enseñar a discernir como la atención y la inteligencia deben evolucionar hacia una mayor sabiduría. Esto último nos puede llevar a un mundo mejor. De lo contrario seremos como robots idiotizados.

¿Economía de la generosidad?

Antropologos como Marcel Mauss, destacaron la economía del don en civilizaciones premodernas. En cambio en el origen de la economía moderna esto ocupó un lugar marginal y escéptico, donde lo más relevante era el interés y la utilidad persona. Uno de lo que lo expresó más claramente fue Adam Smith al decir «no es la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero la que nos procura el alimento, sino la consideración de su propio interés. No invocamos sus sentimientos humanitarios sino su egoísmo; ni les hablamos de nuestras necesidades, sino de sus ventajas». Aquí el término benevolencia puede equipararse al sentido de generosidad. (1)

Pero, ¿cómo aparece o se expresa más contemporaneamente la generosidad?. Una de ellas es bajo la forma de filantropía. Si bien el término nació en Grecia (hacia el año 300), la fuente mencionada indica que «la filantropía moderna comienza en la ilustración, después del siglo xvii en Europa, con filósofos inclinados hacia una visión más progresista. Esta tendencia alcanzó una articulación especialmente en la Ilustración escocesa.​ Influenciados por estas ideas, empiezan a florecer en Inglaterra, y las clases altas adoptan cada vez más una actitud filantrópica hacia los más desfavorecidos en los club de caballeros y otras asociaciones.

Algunos filántropos importantes de este periodo en Inglaterra fuero, entre otros: Thomas Coram, William Wilberforce y Lord Shaftesbury. Otro importante ejemplo fue el del filántropo suizo Henry Dunant, quien fundó la Cruz Roja en Ginebra en 1863. Durante la guerra franco-prusiana de 1870, Dunant dirigió personalmente las delegaciones de la Cruz Roja que trataron a los soldados heridos.

En Estados Unidos destacó el empresario Andrew Carnegie, quien escribió El evangelio de la riqueza​ y se dedicó a la filantropía a gran escala, con especial énfasis en la creación de bibliotecas locales, la paz mundial, la educación y la investigación científica.​ Otros filántropos estadounidenses importantes del siglo xx fueron los empresarios John D. Rockefeller y Henry Ford.

En el siglo xxi se produce una irrupción de filántropos multimillonarios como Bill Gates, Warren Buffett y George Soros, que crean fundaciones que gestionan con técnicas empresariales para dirigir los resultados de sus actividades no lucrativas, una característica que Matthew Bishop, editor de The Economist, bautizó con el nombre de «filantrocapitalismo», neologismo formado por filantropía y capitalismo. Con estas fundaciones, los filántropos ejercen una gran influencia en los gobiernos de un mundo ya globalizado.» Quienes tienen una mirada crítica sobre este tema señalan las ventajas fiscales que tienen en muchos países estos filántropos por donar, así como una mejora en su imagen (dándole un sentido bondadoso y solidario). Claro, no todos los multimillonarios no quieren no pagar más impuestos como es el caso de este grupo.

Sin lugar a dudas podemos afirmar que para gran parte de los empresarios el lucro o beneficio no es la única o principal motivación (como hemos reflexionado en esta nota) y que existen modalidades de economía solidaria (donde hay un interés mutuo en asociarse pero también donde la maximización del excedente no es el objetivo), y de otros valores (como es el caso de la economía de comunión, del bien común, etc.).

No es fácil discernir lo que dice Cicerón y se muestra en la imagen de la entrada (2), sino que depende de la conciencia de cada quien y pasar por las «pruebas del ácido» de la experiencia concreta.

(1) Cabe destacar que Smith en su texto «Teoría de los Sentimientos Morales» acepta la empatía entendida como «cordialidad o amabilidad», que considera indispensable para la vida social y el ejercicio del comercio. De ninguna manera acepta la «empatía compasiva»  o «solidaridad empática«, tal como se reflexiona en esta nota.

(2) La hemos tomado de esta interesante nota.

La economía de los creadores de la cultura…de las plataformas digitales…

Hace poco tiempo se empezó a utilizar el termino «economía de los creadores» o del «creador». Si bien toda iniciativa requiere una creación inicial, se aplica más bien a los creadores de cultura, y más en general a su vuelco en las distintas plataformas digitales como bien explica este artículo (1).

Esto conlleva nuevas expresiones de la economía, así como nuevos conflictos como expresa esta nota (que la asocia a las «finanzas de la personalidad«, y muestra un caso concreto). Sin duda, es un tema interesante para seguir, en el marco de una economía plural.

(1) Hay personas, como Pablo Almazán, que le dan otro sentido.

Economía del Cambio: el caso de la IA

Sabemos que la economía va cambiando con la evolución humana, los cambios sociales y culturales, los conflictos como las guerras, el cambio climático, o los avances científicos-tecnológicos, entre los principales elementos. Respecto de este último intentaremos glosar algunas notas sobre el impacto de la inteligencia artificial.

La imagen de la entrada se ha tomado de esta fuente. Entre otros conceptos expresa que «la inteligencia artificial (IA) está revolucionando la forma en que operan las empresas y está generando un impacto significativo en la economía global. Una de las principales formas en que la IA está cambiando la economía es a través de la automatización de tareas repetitivas.

Antes de la llegada de la IA, muchas tareas en el entorno laboral eran realizadas manualmente por los empleados, lo que requería tiempo y esfuerzo. Sin embargo, con la IA, es posible automatizar estas tareas, lo que permite a las empresas ser más eficientes y ahorrar tiempo y recursos.

La automatización de tareas repetitivas no solo reduce los costos operativos de las empresas, sino que también aumenta la productividad. Al liberar a los empleados de tareas monótonas y rutinarias, la IA les permite enfocarse en tareas más estratégicas y creativas, lo que puede generar un mayor valor para la empresa.

Además, la IA también puede ayudar a mejorar la calidad y precisión de las tareas automatizadas. Al utilizar algoritmos avanzados y técnicas de aprendizaje automático, la IA puede realizar tareas con un nivel de precisión y consistencia que es difícil de lograr manualmente.

La automatización impulsada por la IA no solo está cambiando la forma en que las empresas operan internamente, sino que también está teniendo un impacto en la economía en general. Al aumentar la eficiencia y la productividad, la IA está contribuyendo al crecimiento económico y al desarrollo de nuevos sectores y oportunidades de empleo.

La inteligencia artificial está impulsando la eficiencia económica al automatizar tareas repetitivas. Esto no solo ayuda a las empresas a reducir costos y aumentar la productividad, sino que también está generando un impacto positivo en la economía en general. A medida que la IA continúa avanzando, es probable que su influencia en la economía siga creciendo y transformando la forma en que trabajamos y vivimos.» Después hace otras interesantes consideraciones interesantes sobre sus diferentes impactos (se invita a leer la nota completa).

También Sebastián Campanario -en este artículo– plantea la temática de la «economía del cambio» donde se pasa -según su opinión- de la «compresión del tiempo» a la próxima etapa de la inteligencia artificial generativa. Allí analiza este fenómeno y expresa autores que lo sustentan como los párrafos que siguen: «Los tiempos se van acortando en esta avenida de avance. En un libro publicado en 1989, La Condición de la Posmodernidad, el geógrafo y teórico social inglés David Harvey habla por primera vez del concepto de “compresión del tiempo” para describir los avances cada vez más acelerados de la tecnología y la globalización (1).

 

Economías con Ecovillas

Muchas personas aspiran a vivir en armonía con la naturaleza y con otros seres humanos. Algunos lo logran en su pequeño grupo, en el lugar en que viven (aunque sea muy parcialmente) y desempeñan sus actividades, y otros generan un espacio específico llamado «ecovillas» o «ecoaldeas» (ver redes como esta donde se listan quienes pertenecen a la misma, o Gaia, entre las principales).
Esta temática está emparentada a la permacultura, a modalidades comunitarias como el ecocomunalismo, la economía social y solidaria, el bioregionalismo, al postcapitalismo (que hemos desarrollado en una nota en este blog), a la economía ecológica, entre otras.
En cuanto a las ecoaldeas, del largo listado que figuran en las redes más arriba mencionadas, el diario El País de España menciona a Auroville (de la que se ha tomado como imagen de este texto), como una ciudad de «otro mundo posible». En la nota dice que «en 1968, en pleno boom de la generación flower-power, nació una ciudad internacional a modo de laboratorio en el sur de la India. Auroville, Villa Aurora o ciudad del Amanecer, es un concepto en contínua construcción creado por la discípula de Aurobindo, un pensador hindú e impulsor del «Yoga Integral». Mirra Alfassa, conocida como «la Madre», impulsó la creación de un asentamiento urbano donde hombres y mujeres de todas partes del mundo pudieran vivir en armonía y paz sin que sus diferencias culturales o religiosas afectaran a su convivencia. Municipio protegido desde su nacimiento por la UNESCO, es la materialización de un sueño que Alfassa tuvo al poco de morir su maestro, y que se construye a modo de ciudad utópica cuyo objetivo es la experimentación en la unidad humana. Un proyecto único en el mundo». BBC News e Infobae también destacan algunas de sus características, que se pueden actualizar en el sitio oficial de la ciudad.
En Argentina como referencia general se puede ver este link (y experiencias como las de Ecovilla Navarro y otras), y además se puede consultar este sitio de Gaia (con los condominios Amanecer y Primavera), y esta actualización a septiembre de 2020. También son de destacar iniciativas como las de Tamara Rufolo y el proyecto en curso denominado Aluna Ecoaldea.
Si bien los múltiples casos que venimos de mencionar no constituyen «lo hegemónico», podemos visualizar que han dejado de ser consideradas como una quimera o algo imposible de concretar, sino que se van multiplicando a lo largo de todo el mundo. Son un testimonio concreto de otro tipo de vida, de desarrollo local, de retención de población rural y de absorción de población urbana de alta conciencia que aspira a otro tipo de vínculos con el medio ambiente y a relaciones no mercantiles. Seguramente la articulación de estas experiencias con energías renovables (como la solar), avances en las tecnologías de agricultura orgánica (en particular en el control de plagas), en las ciudades verdes, la arquitectura sustentable o verde… que sumado a iniciativas de producción limpia e impresoras 3D cada vez más sofisticadas (que posibilitarán el pasar a ser prosumidores a familias y pequeñas comunidades), pueden ayudar a converger a un mundo cada vez mejor.

Nuevas economías, cambio climático y ciudades sustentables

La Economía Ecológica es fundamental de implementar, en sus distintas vertientes, a fin de que nuestra vida en este planeta sea sustentable.

El Nesi Forum hace un aporte muy importante, a nivel de experiencias y prácticas concretas, para superar la situación actual vinculada al sistema económico (o la variedad de sistema que -en general predomina-, a veces definido como “modelo“) que se pueden visualizar en este video. De allí su principal interés, y por eso invitamos a compartirlo y tratar de implementar lo que allí se sugiere. Sin duda esto nos puede ayudar a converger hacia un mundo mejor.

PD: este tema también lo hemos abordado en textos breves.

Economías con finanzas éticas y colaborativas

La temática de la banca ética, o con valores, donde muchas veces se incluyen también conceptos como finanzas colaborativas, finanzas solidarias y ahorro socialmente responsable, surge como corriente y expresiones concretas frente a la “financiarización de la economía” (que ha venido creciendo sostenidamente, en particular desde los años setenta del siglo pasado), las crisis financieras y lo que la Cumbre del G20 del año 2009 ha calificado como a «un sistema financiero irresponsable”.

Peru Sasia, Presidente de FIARE (la palabra FIARE es un acrónimo de Fundación para la Inversión y el Ahorro Responsable), traslada, en su artículo sobre “El proyecto FIARE: alternativa financiera desde la acción colectiva”, la necesaria oportunidad de un cambio de rumbo en el proceso financiero dominante, desdoblado, opaco, ausente de valores éticos… No es posible que se crezca a costa de los más y urge la necesaria acción conjunta, de todos los que sueñan con un mundo incluyente (sin exclusiones y sin abusos de unos (los pocos sobre otros (los más). Se necesita una acción financiera transparente y asentada en valores éticos, en la participación ciudadana que traslada a esa acción valores de cohesión y solidaridad social. Es la oportunidad de construir, desde las finanzas, ese otro .mundo que es posible Es preciso decir que las iniciativas de finanzas éticas surgidas en España no nacen de esta crisis, aunque son reforzadas por ella, demandando otra banca que es posible. Nacen hace 15/20 años (según las diversas experiencias), desde flujos solidarios de personas que funcionan por debajo de lo visible en ;la sociedad y que pretenden aportar dinero a proyectos sociales, con repercusión en la cohesión social porque detectan que el empeño en la equidad social no entraba en el horizonte de las instituciones financieras existentes. Éste es su valor, la potencia de la creatividad social ante necesidades no atendidas por ,el sistema. La banca ética, en nuestro caso FIARE busca formas de participación colectiva, para lo cual adopta la forma jurídica de cooperativa, donde cada persona es un voto y las asambleas posibilitan participar en las decisiones estratégicas. FIARE es la conclusión práctica de la búsqueda realizada por personas solidarias de ese otro mundo que es posible, donde todas las personas, sin exclusión, han de tener su espacio y donde la equidad se conforma .como la base imprescindible para la cohesión social”.

De la cita anterior del documento de SETTEM surge que si bien se busca un movimiento general hacia un sistema financiero responsable y ético, dentro del mismo emerge la posibilidad de que se pueda articular un ahorro socialmente responsable que se pueda canalizar hacia proyectos sociales que buscan promover la equidad social.

En el sitio cuéntame algo bueno, el 3/9/2018, se presenta una nota «Por un Nuevo Modelo Financiero de Nueva Economía» donde se plantean Buenas Prácticas Concretas, propuestas por el Foro Nesi. Allí se explicita que en este Nuevo Modelo de Finanzas:

  • Se reduce la especulación financiera y se priorizan las inversiones en proyectos con valores éticos, sociales y medioambientales, buscando el bien común entre empresas, administración y ciudadanía
  • Los ciudadanos son parte muy activa del sistema e invierten en los proyectos e iniciativas que les interesan a través de las “finanzas colaborativas”, con instrumentos como el Crowdfunding, el Matchfunding o el Equityfunding.
  • La transparencia de bancos, personas y movimientos financieros es total, con operaciones y cuentas auditadas y a disposición de toda la ciudadanía. Desaparecen el fraude fiscal y los paraísos fiscales.
  • Las finanzas están orientadas hacia el bien común y no buscan el constante crecimiento económico.

Respecto del «cómo» y cuales son los factores claves para alcanzar el Nuevo Modelo Financiero señala que es:

  1. Implicando a todos los actores involucrados en el sector de las finanzas: ciudadanía, banca o sector financiero tradicional, banca ética, pro financiadores, asociaciones vecinales, comunidades, ONGs locales, escuelas de negocio, facultades de económicas e instituciones públicas y ayuntamientos, entre otros.
  2. Constituyendo un pacto por una Nueva Economía entre los actores implicados. El pacto incluye una serie de valores que deben inspirar a cualquier inversión a realizarse. Los valores, orientados hacia el bien común, son: libertad, verdad, justicia, paz y solidaridad.
  3. Aumentando la conciencia colectiva a través de la educación financiera y la sensibilización a la ciudadanía mediante el impulso a la visibilización de casos de éxito sobre un nuevo modelo en las finanzas.
  4. Dinamizando las finanzas colaborativas (crowdfunding, matchfunding, equityfunding):
    1. actualizando el marco normativo;
    2. habilitando mejores espacios físicos (en el territorio) o virtuales (en internet a través de plataformas o apps) para encuentro de las personas que quieren invertir en los proyectos; y
    3. Incentivando estas prácticas, por ejemplo a través de medidas fiscales que beneficien a las personas u organizaciones que participen en proyectos sociales.
  5. Promoviendo una redistribución de la riqueza y disminuyendo la brecha económica existente entre las personas. Esto puede realizarse a través de una nueva fiscalidad, financiamiento de proyectos o ayudas a organizaciones sociales, entre otras.
  6. Democratizando la economía, poniéndola de nuevo al alcance de los vecinos a una escala de barrio a través de las monedas locales y sociales, bancos del tiempo y el consumo colaborativo».

Finalmente indican que ya existe la Banca Ética, y un ejemplo de ellos es el Triodos Bank. En la imagen de la entrada hemos colocado una foto y una frase de Joan Melé, miembro del Consejo Asesor de dicho banco y cuyas opiniones se pueden visualizar en estos videos. En Argentina existe una institución muy interesante como es el caso de la Fundación La Base que financia a cooperativas de trabajo.

Podemos afirmar que esta corriente y estas experiencias concretas nos ayudan a converger hacia el bien común y a un mundo mejor.

PD: Al principio de esta nota se han tomado referencias de este encuentro del Senado de Argentina en mayo de 2015.

 

La economía del donut

La economía del donut o de la «rosquilla» (ver imagen de la entrada), según esta fuente  (que, a continuación, glosamos) «se trata de un planteamiento de la investigadora de la Universidad de Oxford Kate Raworth plasmada en su libro ‘Economía Rosquilla’. Propone establecer como prioridades de la economía reducir las desigualdades y garantizar la sostenibilidad medioambiental.

Lo que uno se encuentra en la sección de economía de los distintos medios de comunicación normalmente son las cuentas de resultados de las grandes empresas cotizadas, los datos del PIB nacional o de algún país extranjero, las negociaciones de compras y fusiones, las reformas que los poderes públicos planean sobre determinados sectores, etc. Pero la economía es también una ciencia social a la que investigadores académicos dedican su tiempo con el objetivo de avanzar en su conocimiento.

Esta producción universitaria pocas veces llega al conjunto de la sociedad. Pero un nombre atractivo siempre ayuda, como sabe bien Kate Raworth, investigadora de la Universidad de Oxford que en los últimos tiempos ha conseguido llamar la atención con su economía del donut. Al igual que la economía circular, de la que hablábamos hace unos meses, la teoría de Raworth pone el foco en la gestión de los recursos limitados del planeta y en las desigualdades sociales existentes. Lo hace de forma meticulosa repasando, uno a uno, los siete aspectos en los que la economía convencional ha provocado más problemas que los que ha solucionado.

En su libro ‘Economía Rosquilla‘ (Paidós), plantea que el incremento del PIB se ha convertido en un objetivo en sí mismo, en lugar de un indicador útil para la consecución del que, según la autora, debería ser el verdadero objetivo de la economía: que las necesidades de todos queden satisfechas garantizando la sostenibilidad medioambiental.

«Todo el mundo debería tener acceso a los bienes básicos, como la comida, la vivienda, el agua, la salud o los avances tecnológicos, pero dentro de los medios y recursos disponibles en el planeta», resume Raworth. Esos productos esenciales componen el círculo central de la rosquilla, mientras que el círculo exterior supondría el límite que los propios recursos medioambientales establecen para la humanidad.

Así, el agujero del donut representa las carencias de esos bienes básicos que tienen muchas personas y cuya cobertura debería convertirse en la prioridad de la economía. «La economía mundial de hoy en día causa grandes divisiones, con desigualdades extremas; y también destruye el mundo viviente del que todo depende», señala Raworth en este artículo publicado por Foro Económico Mundial. Su propuesta pretende dar respuestas a estos retos y fijar los nuevos objetivos que tiene que marcarse la economía en el siglo XXI».

Este tipo de economía o modelo se está comenzando a aplicar en Amsterdam según aparece en este video y se explica en esta nota. Ojalá vaya siendo replicado en otros lugares como alternativas concretas para un mundo mejor.

 

¿Hacia economías de prosumidores sustentables?

El actual sistema económico, en su «principal variedad» hegemónica a nivel mundial, presenta problemas significativos en cuestiones como crisis recurrentes derivadas de rivalidades por la hegemonía, políticas económicas no sostenibles, financiarización de la economía y de una falta de coordinación macroeconómica a nivel mundial, así como desigualdad creciente y no sustentabilidad ambiental.

En lo que respecta a cambios de política económica, a nivel nacional y global, nos hemos referido en esta reflexión, y en cuanto a cómo enfrentar la desigualdad lo hemos planteado en esta nota, y también está el informe de OXFAM de 2019 que propone:

  • Universalizar la provisión gratuita de servicios públicos como la salud y la educación, garantizando el acceso para mujeres y niñas, y dejar de promover la privatización de los servicios públicos. Ofrecer prestaciones por hijos a cargo y diseñar los servicios públicos siempre atendiendo a la igualdad de género.
  • Liberar el tiempo de las mujeres reduciendo los millones de horas de trabajo no remunerado dedicado al cuidado mediante la prestación de servicios básicos y reconocimiento de los trabajos de cuidado por parte del Estado.
  • Poner fin a la guerra de las rebajas fiscales que beneficia a los ricos y deteriora las arcas públicas. Esto supone el incremento de la brecha entre ricos y pobres y reduce la capacidad del Estado de proveer servicios públicos de calidad, universales y gratuitos. Se debe acabar con la evasión y elusión fiscal de las grandes empresas y fortunas, y rediseñar el sistema tributario para que sea más justo y equitativo.

En cuanto a la sustentabilidad ambiental es muy interesante un video del NESI Forum que glosáramos en esta nota.

A mediano y largo plazo sería deseable un postcapitalismo que tenga en cuenta los elementos que venimos de mencionar, pero aquí quisiéramos reflexionar si una de las soluciones posibles de construir no sería la de converger hacia una economía de prosumidores sustentables (ver imagen de la entrada con Alvin Toffler, quien fuera el primero que utilizó la palabra «prosumidores» en su libro «El Shock del Futuro«) (1).

Cuando reflexionamos sobre el concepto de «mercado«, al comienzo decíamos «que en los orígenes de la humanidad, con los cazadores y recolectores, y luego con la agricultura de subsistencia (sin todavía generar excedente) no había mercado», por lo tanto éramos prosumidores (aunque no se usara esa denominación para la incipiente producción agrícola y el cuidado de los animales vinculados a la alimentación humana). Podríamos agregar que este tipo de economía de subsistencia («prosumidores de la economía marginal») todavía es muy frecuente en países del tercer mundo o en zonas periféricas o aisladas, o como formas de combatir el hambre (ver experiencias como las del Padre Pedro Opeka en Madagascar), y que no se deben descartar como formas de abordar la pobreza en otros contextos. Del mismo modo hay experiencias vinculadas con movimientos ecológicos y con ecovillas que, también tienden a autoabastecerse («prosumidores ecologistas») (2). Una versión actualizada de este tema vinculada a la agricultura urbana se puede visualizar en este link. Volviendo a la nota mencionada sobre el mercado, en el segundo párrafo al inicio decíamos que ser prosumidores en el futuro «sería posible con impresoras 3D (3) hogareñas muy sofisticadas que nos proporcionarían prácticamente todos los bienes materiales que necesitamos (además de prótesis y otros elementos vinculados con la salud)».

En esta nota del diario El País se señala que «la fabricación digital busca cambiar el paradigma de producción actual competitivo y extractivo por uno colaborativo y local. En el caso de los Fab Labs, esto es posible gracias a la creación de repositorios online de datos para la fabricación que se convierten en un inventario común de diseños y que pueden ser utilizados por los diferentes Fab Labs del mundo». Por su parte en un programa de LN+ se plantea el rol de estas impresoras para elaborar comida artificial, como es el caso de la carne (junto a otras opciones como las algas e insectos), y por lo tanto a tener muy en cuenta para países productores de alimentos como Argentina.

Si las «Fabs Labs» se trasladan a los hogares y comunidades, se combinan con la autogeneración de energía (como la derivada de paneles solares) y para lo poco que quede por suplirse externamente se realice con recursos derivados de una renta básica o ingreso universal, estaríamos frente a un cambio copernicano del sistema socioeconómico. Claro, esto conllevaría una serie de grandes desafíos y problemas a resolver:

  • ¿cómo se hace la transición de trabajo asalariado, de «la división del trabajo existente» y de «que dependo de que otro necesite de mi trabajo y servicios» a «me autobastezco con lo que genero»? ¿qué hacer con el ocio resultante y con el trabajo como esfuerzo? ¿qué rol tendría que ir abordando la educación y las actividades vinculadas con lo cultural, lo deportivo, el entretenimiento, el turismo y similares?
  • ¿cómo va acompañada de que los insumos y productos emergentes de esta nueva realidad sean sustentables ambientalmente?
  • ¿cómo abordar los intereses económicos que producen combustibles fósiles, productos y servicios para el consumo, lo financiero especulativo? entre otros…. ¿dejarán que esto avance o lo combatirán planteando escenarios apocalípticos? ¿qué implicancias institucionales y políticas tendría este nuevo escenario?
  • esta transición, derivado del cambio científico-tecnológico, que podría llevar unos cuantos años, ¿llegará antes de un colapso ambiental?

entre otras cuestiones a considerar.

Finalmente podemos afirmar que todas las formas de prosumidores que hemos descripto ayudan a incluir o a mitigar la exclusión económica de personas en el actual sistema. Por lo tanto es un desafío de pensar cómo las podemos utilizar desde ahora para ir a un mundo mejor y no peor.

(1) Y es retomado en libros como «La Tercera Ola«. De todos modos, según la Wikipedia, en 1972, Marshall McLuhan y Barrington Nevitt sugirieron, en su libro Take Today (p. 4), que con la tecnología electrónica el consumidor podría llegar a ser un productor al mismo tiempo.

(2) Es muy interesante la experiencia de la Provincia de Mendoza (Argentina) denominada «El Arca«. También son muy interesantes experiencias de huertas urbanas como estas.

(3) Hay que decir que el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) viene avanzando en impresoras 4D que plantean nuevas posibilidades así como desafíos en lo que concierne a la autonomización de la inteligencia artificial.

 

 

¿Una Economía del Amor?

Economistas formados en la ciencia «positiva», y en la corriente principal de la economía, seguramente pueden afirmar que «no es serio plantearse una economía del amor«. Sin embargo podrán reconocer que si dentro de lo «positivo» está sólo «lo que es», en esta dimensión se ha avanzado en los últimos años en reconocer los elementos «no racionales» que también están presentes en el comportamiento humano, así como sobre los efectos que tiene «lo que es» en el medio ambiente y las relaciones humanas.

Mucho antes de lo que se viene de mencionar un economista «muy serio» y formado en la teoría de los sistemas, como Kenneth E. Boulding, escribió un libro llamado «La economía del amor y del temor» (Alianza Editorial, 1976).

Sobre este tema José Luis Sampedro dice que «el interés por los sistemas generales y la teoría del conflicto llevó al prestigioso economista a plantearse la cuestión de cuáles son los elementos que hacen a los conflictos creativos y fructíferos o, por el contrario, destructivos y perjudiciales; lo cual le condujo a la idea de la donación, o transferencia unidireccional, como criterio para medir las relaciones del “sistema integrador” y como instrumento para analizar los elementos de su estructura. Las donaciones provienen de dos diferentes motivaciones y subsistemas: el regalo surge del “amor”, mientras que el tributo nace del “temor”. Ahora bien, la economía de donaciones es una parte del sistema social que disfruta de un elevado grado de independencia y unidad, siendo secundario el origen integrador o coactivo de las mismas; y una gran parte del estudio de ese sector corresponde a la teoría económica, ya que está formado por transferencias de bienes económicos y – al estar limitado el volumen total de donaciones por innumerables fuerzas sociales – se halla dominado por el fenómeno de la escasez. Por una parte, la economía de las donaciones es un nexo entre la teoría económica y las demás ciencias sociales, aproximándose a la sociología en el nivel integrador y a la ciencia política en el nivel coactivo; por otra, la compleja red de relaciones que le unen con la economía del intercambio amplía considerablemente la imagen convencional de la teoría económica«. Esto también es abordado más en detalle y vinculado a la historia personal y profesional de Boulding por Oscar Carpintero.

La cuestión de la economía del don se la ha analizado también desde la antropología económica por Marcel Mauss (en su Ensayo sobre el don) y por corrientes como la economía de comunión que la promueven.

Finalmente quisiéramos finalizar esta entrada con una experiencia muy interesante, valiosa y «potente» que se muestra en la imagen de la entrada. Es una imagen tomada de Sekem, un emprendimiento fundado en Egipto donde se practica la economía del amor, expresada en cuestiones muy concretas. Tienen una Fundación y sitios en Facebook y videos donde se comenta su enfoque de desarrollo holistico y sustentable con agricultura biodinámica, comercio justo, etc. Una actualización a julio de 2024 se puede ver en esta nota.

Seguramente coincidiremos que «esto no es lo que predomina en el mundo«. Si bien creemos que hay una economía plural, en los casos donde predomina el móvil del lucro y su maximización (como es en la lógica del capital concentrado), no es posible compatibilizarlo con el móvil del amor en los emprendimientos (1). En estos casos lo que hay que apelar es a generar instituciones (con estímulos y des-estímulos) y a cambios culturales (a partir de la educación) que, a mediano y largo plazo (en un camino crítico de prueba y error), hagan viable una economía de bien común.  Sabemos que la coerción (en especial de arriba hacia abajo, incluida el ejercicio de la violencia extrema), como lo demostró la experiencia del llamado «socialismo real» (ex URSS y otros países), dura un tiempo y luego se vuelven a variedades de capitalismo.

(1) Lo hemos reflexionado en esta nota. En general también fue abordado en este artículo.