Emancipación, Conflicto y Armonía

Emanciparnos como personas, en general, no sólo está vinculado con el incremento de la edad biológica sino que debería estar acompañado de un proceso de maduración personal. De igual modo se podría decir, con las adaptaciones del caso, a grupos, sectores o clases y naciones frente alguien que nos domina o no nos permite crecer.

La maduración la entendemos aquí como un proceso de mayor conciencia de posibilidades y limites del cambio, y deseablemente acompañada de sabiduría. Lamentablemente muchas veces no sucede así. Para tomar la metáfora de la dialéctica entre el amo y el esclavo, cuando el esclavo se libera de la dominación del amo corre el peligro de repetir la anterior relación de poder con otros en su nuevo escenario. La historia humana tiene numerosos ejemplos como hace aproximadamente 2600 años con la guerra del Peloponeso entre Esparta y Atenas luego de que se liberaran del yugo persa, hasta las luchas por la independencia en América luego de producida esta (desde el norte con la guerra de secesión hasta el sur con la lucha entre unitarios y federales en Argentina). Del mismo modo se puede decir de muchas revoluciones (desde la francesa de 1789 hasta nuestros días) donde la élite libertadora se convierte en autócratas o dictaduras con el argumento (cierto o no) de una mayor justicia social. Por lo tanto la libertad sería el precio a pagar para lograr la justicia.

Lo anterior no es para afirmar que no haya que emanciparse sino que hay que ser muy conscientes que el conflicto (o «contradicción principal») que estaba afuera -una vez desaparecido o resuelto- aparece al interior (o «contradicción secundaria» pero ahora pasa a ser «principal»). ¿Cuales serían las formas de resolverlo? La clásica es que haya un sector (el norte de EE.UU. o los federales en el caso argentino) que vencen a sus oponentes y fijan una nueva hegemonía, dando forma más definitiva a los estados nación en este caso.

Pero la rueda de la historia continúa, y el «America First» del ex presidente Trump, es un buen ejemplo de cómo la cuestión de la hegemonía a nivel internacional toma otras formas no sólo con Méjico o la Unión Europea -con los que ha llegado a acuerdos- sino con su principal rival estratégico que es China. Habrá que ver cómo evolucionará este conflicto con el gobierno de Biden.

Entre tanto el cambio climático se profundiza hacia un mayor calentamiento de la Tierra, y los migrantes y refugiados siguen pugnando por entrar a los países desarrollados, generando en muchos de ellos reacciones xenófobas o situaciones como el Brexit en Inglaterra. Todo ello en un curso cada vez más preocupante, acompañado de una creciente desigualdad, sin que la política se haga cargo de resolver «de fondo» estas situaciones.

Vinculado más con lo micro y los vínculos humanos más primarios, en la nota que reflexionamos sobre el enfoque de libertad negativa y libertad positiva de Isaiah Berlin, comenzamos profundizando el concepto de libertad negativa. Allí decíamos que si bien es bueno que nada ni nadie restrinja mi libertad, también es cierto que puede esconder una concepción individualista y defensiva frente a terceros, si todo empieza y termina con ser emancipados bajo el enfoque y la práctica de una libertad «negativa». Para tomar un ejemplo concreto, tal vez esta fue la concepción de la cultura sueca a partir de los años 70 (vinculada con el manifiesto político en 1972: La familia del futuro: una política socialista para la familia), según este link.  En el mismo se menciona el film ««La teoría sueca del amor donde se presenta aquel ambicioso manifiesto elaborado en el gobierno de Olof Palme y en el que se apostaba por despegarse de las estructuras familiares anticuadas y buscar la independencia, “el valor más sueco de todos”. “Había llegado el momento de liberar a la mujer del hombre, liberar a la gente mayor de sus hijos, liberar a los adolescentes de sus padres elaborando un manifiesto La familia del futuro”, dice el narrador de la película. La idea era que ningún adulto dependiera económicamente de ningún familiar. “El principio es muy simple: cada individuo debe sentirse como un ente autónomo y no como un apéndice de su cuidador. Y para lograrlo hace falta crear las condiciones económicas y sociales. Y a partir de ahora solo las relaciones auténticas nos mantendrían unidos”. La nota termina diciendo: «La nueva vida del doctor Erichssen, un cirujano sueco hoy en un hospital de campaña en Etiopía – “aquí he encontrado un sentido a la vida”-, y las palabras del célebre sociólogo polaco Zygmunt Bauman terminan, finalmente, por despejar la clave de la verdadera felicidad. “Los suecos han perdido las habilidades de la socialización. Al final de la independencia no está la felicidad, está el vacío de la vida, la insignificancia de la vida y un aburrimiento absolutamente inimaginable”.

En pleno siglo XXI, lamentablemente muchas culturas y países, siguen adhiriendo -en la práctica- a la frase de Lenin de que «todo es ilusión, menos el poder». La canalización de la energía humana como poder de dominación -entre personas y países- en cambio de ponerla al servicio de una armonía (como figura en la frase de la imagen de la entrada) basada en la justicia y la amistad social, por ahora sigue siendo una utopía. El problema es que los seres humanos tenemos cada vez más poder, que hay una asimetría entre poder destruir (instantáneamente) y poder crear (lleva tiempo), y que le estamos empezando a delegar a la inteligencia artificial (cada vez más autónoma) nuestras características humanas «sin filtro» o códigos éticos que a nosotros nos cuestan llevar a la práctica.

Si no cambiamos con cierta rapidez en lo socio-cultural, en lo económico y en lo político, dando un salto evolutivo de sabiduría, no tendremos destino en esta Tierra.

Inestabilidad, Fuga y ¿Qué hacemos?

Entre los temas recurrentes de la economía argentina ha estado su inestabilidad, o no poder tener un sendero sustentable de desarrollo con equidad, con los efectos indeseables que ello genera (como plantea el dibujo de Nik -para el diario La Nación- que hemos colocado en la entrada a esta nota). Uno de estos efectos ha sido la fuga de divisas, sea hacia el extranjero o fuera del circuito interno (en el denominado «colchón»). Esto último ha sido cuantificado al primer trimestre de 2018 en U$S 276.449 millones (según esta nota) y abordado de distintas maneras como -por ejemplo- desde la revista Finanzas y Desarrollo del FMI hasta por un programa televisivo del 8/7/2018 (desde el minuto 31 en adelante de este video), y por nuestro blog, además de por numerosos especialistas. En esta nota se lo actualiza a julio de 2020.

¿Cuales serían las principales causales? A nivel de hipótesis, plantearemos que:

  • luego de la crisis de 1930 no encontramos un sendero de desarrollo sustentable que armonizara nuestra inserción internacional de manera diversificada (en particular a nivel industrial), con el mercado interno y con una equidad que se sostuviera en el tiempo (1),
  • los distintos sectores y clases sociales entraron en una puja distributiva -que se alternan en el tiempo- y generan un fenómeno pendular en situaciones y políticas, dando lugar a una grieta estructural donde -más allá del corto plazo- a la larga todos perdemos. Lo hemos mencionado en una nota donde hicimos referencia a Guillermo O’Donnell (en especial en su texto “Estado y Alianzas en Argentina, 1956-1976”), y comentado en distintos artículos como este, donde este comportamiento pendular se refleja en lo que la jerga económica llama “stop and go“.
  • concomitante con lo anterior es querer vivir más allá de nuestras posibilidades y ello se refleja en el déficit fiscal y en que gastamos más dólares de los que generamos (déficit del balance de pagos). Muchos economistas lo vienen planteando y empresarios, como Javier Madanes Quintanilla en el programa Odisea Argentina (desde el minuto 6,30 en adelante de este video), lo han resaltado. Según este último no es un problema tan grave como los países que han pasado por guerras, pero hay que sortear y resolver la crisis actual,

entre otras.

Si las hipótesis mencionadas sobre las principales causales fueran verdaderas, entonces: ¿qué hacer?. No es fácil responderlo en un mundo preocupante, donde parece predominar el «sálvese quien pueda». Más allá de que sería deseable «otra globalización» (que habría que impulsar en los foros internacionales) y un cambio profundo, a nivel interno algunas líneas de acción podrían ser:

  • paralelamente a que se impulsan las ventajas comparativas que tenemos el agro (2), con un plan agroindustrial, la minería (y la posibilidad de agregar valor al litio como están empezando a hacer Chile y Australia), el shale gas de Vaca Muerta (también se puede ver esta nota) (3), los recursos energéticos renovables y paisajísticos en turismo), hay que potenciar el valor agregado tanto de las ventajas mencionadas como de las ventajas competitivas derivadas del conocimiento (en esta línea ver este link), así como potenciar las posibilidades de exportar a países como China o el desafío que nos plantea el Acuerdo UE-Mercosur. Contar con políticas adecuadas, nos permitirá generar trabajo formal y más dólares para resolver el déficit de balance de pagos que tenemos,
  • es necesario tener una macro previsible y más o menos equilibrada, que incluye una inflación baja, una rentabilidad razonable para la inversión productiva, y un tipo de cambio real estable… Porque la dolarización de facto se debe a la incertidumbre y depreciación del peso, originada en los desequilibrios macro , la falta de proyectos productivos y el permanente cambio de las reglas de juego, (4)
  • relacionado con lo que venimos de mencionar, el tipo de cambio (en el marco de una flotación administrada) debería acompañar lo anterior y deberían consensuarse medidas que morigeren el traslado a precios internos, en especial de los alimentos. En general hay consenso que las retenciones no son una buena medida o «ideal», pero la actual crisis económica y con un tipo de cambio muy alto, las ha re-instalado,
  • paralelamente -y en el marco de lo mencionado más arriba- la política monetaria y el sector financiero tendrían que tener instrumentos que fomenten la canalización del ahorro hacia la inversión, evitando la especulación y vehiculizando los dólares fugados hacia los sectores productivos. Para esto hay que reconocer que la mitad del pbi está en dólares fuera del circuito productivo (es decir que hay una dolarización «real» de una parte importante del ahorro), y que la solución no es la dolarización «formal» de la economía (5). Pero sí hay que fomentar y difundir instrumentos (como las obligaciones negociables en dólares), así como crear otros (vía bancos, plataformas virtuales) que faciliten -en el marco de una economía bimonetaria- la entrada al circuito formal de inversión productiva,
  •  el estado debe ser eficiente en sus servicios, el gasto debe ser responsable sin generar déficit fiscal, y los impuestos deberían bajar los que afectan la producción (incluyendo modalidades de desgravación a sectores «sensibles» para el empleo y nuestro sendero sustentable de desarrollo) y subirlos de manera progresiva a los ingresos personales. Los acuerdos sectoriales entre estado, empresarios y sindicatos, deberían comprometerse en esta dirección. Las reglas deben ser estables (seguridad jurídica) que posibiliten la generación de flujos de riqueza en el tiempo. Esto generará mayor sostenibilidad económica,
  • La equidad también habría que promoverla con formas de redistribución impositiva, la participación de las ganancias y otras formas de intercambio. así como ir reduciendo la pobreza pasando de lo asistencial a lo formativo, y de la economía popular (a sostener) a la economía social y productiva. Esto nos podría conducir a ir construyendo confianza mutua, morigerando las injusticias, ir solucionando la cuestión de la puja distributiva y posibilitando sustentabilidad social,

entre otros.

Claro, habría que entrar en mayores detalles sobre las medidas, sabiendo que no es fácil modificar una cultura del corto plazo y de ventajas corporativas. Sin embargo creemos que si hacemos un ejercicio colectivo de visualización de «a dónde podríamos estar en un futuro relativamente cercano», y que ese escenario será «ganador-ganador», tal vez nos estimule a cambiar. Ello nos podrá ir conduciendo a un mundo mejor.

(1) en esta línea va la reflexión de Juan Llach en este texto, un reportaje a Pablo Gerchunoffuna nota de Eduardo Fidanza y esta mesa redonda.

(2) sobre la posibilidad de una exportación significativa de legumbres a la India se puede ver esta nota.

(3) Deben tenerse en cuenta dos elementos sobre esta forma de generación de energía: 1) abaratamiento de los costos de las energías renovables frente a la extracción de shale como expresa esta nota (por lo tanto que requieran un subsidio ilimitado) y experiencias como las de Alemania, 2) los efectos de las energías fósiles y la producción no limpia en el cambio climático.                                                            

(4) agradezco el comentario de Jorge Remes Lenicov.

(5) sobre la cuestión de la dolarización hemos escrito esta nota.                                                                                                                                                  

Apuntes de Metodologías de Abordaje para un Cambio

Sin duda uno de los problemas para abordar «lo sistémico», o de manera «integral» un fenómeno, es la complejidad que ello conlleva, en particular si queremos promover el cambio. No pretendemos resolver este tema, en especial vinculado a todas las dimensiones de un cambio profundo, pero si dar algunos apuntes vinculados a metodologías de abordaje existentes, que son complementarios a los que mencionamos en requisitos para el cambioabordaje sistémico y territorio para el cambio y al «ver, juzgar y actuar«.

Lo primera, y más elemental, es tratar de responder las siguientes preguntas:

  • qué: definir bien de «qué» estamos hablando, analizando o encarando, el contexto del cual proviene, lo que posiblemente subyace (en particular cuestiones ideológicas, a veces personales, de historias pasadas), y lo que se encuentra vigente «cómo expectativa» y podemos objetivar en la actualidad o para el futuro próximo. Es lo primero que hay que hacer. La cuestión de los distintos significados que tienen las palabras (como metáfora «la torre de Babel», mencionada en el libro del Génesis 11:1-9) debe ser abordada de entrada para poder entender y entendernos. Respecto de la cuestión de «los datos» hay que buscar la mayor objetividad posible, sabiendo que «la verdad» siempre es incompleta y con múltiples aristas (donde también juegan nuestros «sesgos cognitivos»). El «qué» pueden ser distintos tópicos a priorizar en base a lo que consideremos cuales son los «puntos críticos» o cómo jerarquizamos los problemas (por ejemplo: la pirámide de Maslow). Ello de acuerdo con nuestra cosmovisión, sistema de ideas y valores.
  • quien/es: Es fundamental tener un buen «mapa de actores», sus intereses, conflictos actuales y potenciales, visiones, expectativas. y posibilidades de acuerdo. Dentro de ellos es muy relevante detectar quienes son los decisores (o liderazgos) y quienes pueden aportar conocimientos,  saberes y competencias para los diagnósticos, elaboración de planes, programas y proyectos, y posibilidades de implementarlos.
  • cómo: De lo anterior tiene que surgir la articulación de decisores e intereses y la incorporación de conocimientos. Es importante realizar una simulación previa en base a la teoría de los juegos  y visualizar si se puede lograr «un equilibrio medio» o tratar de converger a «juegos ganador-ganador». En caso de lograrse, de allí deberían surgir unidades operativas (que articulan “el todo y la parte”), con sus distintos recursos, que nos permitan conducir a los resultados que esperamos. Esto se hace en el contexto de determinadas culturas, estructuras (instituciones) y redes, que interactúan en un sistema (con subsistemas).
  • dónde y cuándo: son las coordenadas espacio-temporales. Conlleva darle «historicidad» al tema y contextualizarlo en un territorio determinado.
  • para qué y para quien: refiere al «sentido» o «fin» que perseguimos, y por lo tanto a lograr resultados de los objetivos que nos propusimos y a quienes fueron dirigidos.
  • relación con otros «qué», «quienes» y «cómo» situados en un espacio-tiempo con diversidad de finalidades: en el penúltimo párrafo de esta nota se plantean metodologías como FODA y Pestel,  que incluyen la vinculación con el contexto y otras dimensiones.

Otra forma de abordaje es similar a cuando vamos a encarar un proyecto o un emprendimiento de cualquier tipo, que consiste en seguir la siguiente secuencia:

  • Visión (se enmarca en una cosmovisión, ideología o sistema de ideas). Es la definición de lo que una persona, organización, lugar o país quiere ser en un futuro (hacia dónde quiere llegar) con nuestros esfuerzos y acciones. Por lo tanto está relacionada con la prospectiva.
  • Misión: es la razón de ser de una persona, equipo u organización, con lo que le permite existir y lograr su sostenibilidad. Por lo tanto está relacionada con la «identidad», la «singularidad» y con el propósito general.
  • Valores: son las virtudes éticas o nuestros principios rectores para la acción.
  • Objetivos: es el fin al que se desea llegar. Pueden ser generales o específicos, en el marco de una estrategia y un plan adecuado (con programas y proyectos), a revisar periódicamente (ver último punto).
  • Metas: son la cuantificación, en el tiempo, de los objetivos.
  • Procesos (o «el cómo»): acciones paso a paso, con una organización adecuada.
  • Indicadores de procesos y de resultados: Pueden ser cuantitativos y/o cualitativos y nos permiten tratar de objetivar o medir si hemos alcanzado lo que nos hemos propuesto.
  • Evaluación continúa para introducir las mejoras o cambios necesarios para lograr los resultados esperados.

Hay otras lógicas, o metodologías como la «Reder«, que consiste primero en determinar los resultados que se quieren lograr (como parte del proceso de elaboración de una política y estrategia), luego la planificación y desarrollo de enfoques sólidamente fundamentados e integrados, el despliegue de esos enfoques de manera sistemática, y finalmente el evaluar y el revisar los mismos, para luego ver las mejoras que haya que implementar.

Son muy valiosos también el análisis FODA, (vinculado al planeamiento estratégico), el análisis Pestel (con los principales elementos de contexto -y de restricciones o condicionamientos- a tener en cuenta), así como los procedimientos que establecen normativas de calidad como las ISO o EFQM, entre otros. A veces se utilizan modelos multidimensionales para aspectos específicos (ej. la competitividad entre países).

Si bien varios de los abordajes mencionados se han implementado fundamentalmente en empresas, ongs y ciudades, pueden utilizarse también para cualquier otro tipo de organización o emprendimiento a cualquier escala como puede ser el planeamiento estratégico para un país, con las adaptaciones del caso. Seguramente el primer requisito es el de encarar un cambio cultural que reoriente nuestras actitudes y acciones en una resolución virtuosa de los conflictos pasando de relaciones de fuerza a las de armonía, equidad y -deseablemente, aunque suene utópico- de amistad social y amor, comenzando por los más frágiles y débiles. Luego vienen instrumentos -sólo a título de ejemplos- como los que se acaban de mencionar. En el contexto de un mundo volátil e incierto, una aplicación adecuada de distintas herramientas y procedimientos pueden ayudarnos a lograr una mayor eficacia en dirección a un cambio para un mundo mejor.

PD: Aquí no se abordan metodologías de formulación y análisis de políticas públicas (en google académico hay 233.000 referencias, entre las que está este texto) y esta sección.

 

Cuando el negocio es para todos

Muchas corrientes en la historia de la filosofía han visualizado como contrapuestas actitudes y valores, como el altruismo, con buscar lo mejor para uno mismo, desde una perspectiva egoísta e individualista. Otra forma de expresarlo -aunque no es lo mismo- sería que el amor a los demás está contrapuesto a amarse a uno mismo. Sin duda esta es una posibilidad real y concreta que podemos visualizar en una gran cantidad de vínculos y situaciones.

Entre las preguntas que nos podemos hacer está: ¿es fatalmente así? La respuesta que podemos dar es «no». Entre quienes tienen este enfoque está el premio Nobel de Economía John Nash. En la película «Una mente brillante» (ver imagen de la entrada) -donde se cuentan aspectos de su vida- el actor que personifica a Nash expresa lo siguiente: «Adam Smith dice que el mejor resultado es producto de que cada uno en el grupo haga lo mejor para sí mismo ¿no? Eso está incompleto, incompleto. Porque el mejor resultado es producto de que todos en el grupo hagan lo mejor para sí mismos y para el grupo». En su formalización matemática, referida a la noción de equilibrio (y a la «teoría de los juegos«), esto se despliega en una mayor complejidad, y se combina con situaciones de incentivos y desincentivos a cooperar o no cooperar, donde el miedo, el cálculo racional y como juega la libertad humana, son relevantes. El marco institucional donde los seres humanos actuamos, puede ir en una u otra dirección, por lo que será fundamental contar con instituciones que faciliten o promuevan la cooperación, como algo deseable incluso en un sistema capitalista (1).

A fin de dar ejemplos concretos sobre lo que se acaba de mencionar podemos citar casos de la llamada «economía circular«, que hemos mencionado en esta nota como una corriente dentro de la la economía ecológica. Algunos ejemplos son con:

  • los residuos que se generan con los neumáticos de autos y otros vehículos. En vez de contaminar depositándolos en rellenos sanitarios sirven como materia prima para hacer zapatillas o revestimientos de pavimentos, entre otras.
  • los residuos de la cerveza que tienen un alto valor proteico y energético,
  • con los residuos orgánicos que sirven para hacer compost,
  • con los residuos de metales que son canalizados a través de organizaciones como la Cooperativa Trabajo y Dignidad, que pasaron de ser cartoneros a capacitarse para reparar computadoras, y esto les permitió saber procesar residuos de metales y hacer un emprendimiento formal exitoso,

y muchísimos otros ejemplos con reciclados de cartón, papel, plástico, vidrio… Se despliegan en cadenas de valor y «negocios virtuosos» con impactos positivos en el empleo y una mejora sustantiva en el medio ambiente.

Los que generan los residuos se «ahorran» de pagar multas o recibir sanciones (tanto del estado como de las casas matrices de multinacionales que tienen estas normativas) como responsables primarios de su generación, pueden colaborar facilitando la donación de estos residuos y pagando el costo de logística para su entrega a la industria recicladora, y se despliega una cadena de valor o «negocio virtuoso» con un eslabonamiento «ganador-ganador». Ello nos ayuda a ir a hacia una economía del bien común y converger hacia un mundo mejor.

(1) Al respecto ver los enfoques de asociativismo (en particular en cadenas de valor y clusters), competitividad sistémica y la llamada «coopetencia«. Sobre las denominaciones de «negocio» y «ocio» pueden verse reflexiones como esta o esta, entre otras.

PD: Esta nota surgió en base a elementos vertidos en un foro de la Fundación Metropolitana relacionado con la economía circular.

El Manual del Buen Capitalista

En este blog nos hemos referido al concepto de sistema económico y su evolución histórica. Cabe destacar que, en cada tiempo y espacio, los sistemas no se han presentado de manera homogénea, sino que han habido variedades. Ello ha sucedido también con el capitalismo (como se menciona en la imagen de la entrada) que es un sistema fruto de una larga evolución que viene desde la aparición del excedente (su generación y apropiación), la distribución del trabajo (y subyacentemente cómo se valora lo que cada uno aportalas relaciones de poder asociadas), la propiedad, el proceso de individuación y el incremento del comercio y el capital hasta nuestros días. La búsqueda del lucro y la propiedad privada de los medios de producción son sus características generales, pero sus particularidades difieren en cada contexto.

Sobre esto último tomamos el enfoque de Karl Polanyi que señala (1) que la economía humana está encastrada y englobada en instituciones económicas y no económicas. El estudio del desplazamiento de la economía en la sociedad no es nada más que el estudio de la forma en que el proceso es institucionalizado en diferentes épocas y en diversos lugares. Este autor llama a los sistemas «modelos de integración», donde los principales modelos son la reciprocidad, la redistribución y el intercambio. La reciprocidad supone movimientos entre puntos de correlación de grupos simétricos; la redistribución designa movimientos de apropiación  en dirección a un centro, y luego de este hacia el exterior. El intercambio se refiere a los movimientos de “va y viene” tales como los cambios de “manos” en un sistema mercantil. En los últimos de algo más de 200 años este intercambio ha tomado la forma de «mercado» en un sistema capitalista. Será distinto como se expresa en Haití, en Suecia, en Estados Unidos, en Argentina… de acuerdo a cómo se ha dado su evolución histórica (ver caso argentino) y formas de «encastramiento» -como dice Polanyi- con esa cultura, sociedad y sistema político-institucional.

Por lo tanto, si bien el capitalismo tiene rasgos comunes, no se lo puede uniformar en una sola expresión histórica. Pensar en un estereotipo único y sin variación en el tiempo y en el espacio es una ingenuidad conceptual o idealización. De alguna manera es esto a lo que se refiere el sociólogo Ernesto Fidanza cuando habla del “manual del buen capitalista” -del que hemos tomado el título de esta nota- (ver este video del minuto 10,35 en adelante) respecto del enfoque de quienes lideran el gobierno argentino desde fines de 2015, seguramente como forma de polarización y diferenciación del gobierno anterior (2)

Suponen un “capitalismo de mercado” donde el sistema funciona de una manera “orgánica” y racional, y se si liberan todas las restricciones las inversiones (en particular externas) fluirán y el progreso será generalizado, disminuyendo la pobreza. La realidad es más complicada que eso, donde también no se dialoga entre los que usan manuales o enfoques monetaristas y los que utilizan manuales o enfoques estructuralistas, faltando mediaciones y diálogo profesional (buscando acordar frente a una realidad compleja) entre ambos. El resultado de ello deriva en la situación económica de fines de agosto de 2018 de Argentina, donde se genera también un problema político.

Ojalá se pueda ejercer un verdadero discernimiento y se encuentren soluciones urgentes para el corto plazo y un sendero de desarrollo sustentable para el mediano y largo plazo (3).

(1) «The Economy as an Instituted Process» en Trade and Market in the Early Empires. Economies in History Theory, The Free Press, New York, 1957.

(2) Una actualización de este tema a junio de 2019 se puede ver esta nota frente a los desafíos de un nuevo gobierno.

(3) En este blog hemos planteado un enfoque más ambicioso de cambio profundo y de ir convergiendo hacia un postcapitalismo.

La cuestión del sentido

La cuestión del sentido o del significado de la vida ha venido teniendo un amplio espectro de respuestas, como lo explicita esta fuente. Ellas van desde ninguno (todo es aleatorio, es un absurdo…), pasando por su inserción en un proceso evolutivo (por ejemplo: de cada vez mayor complejidad conciencia) hasta diferentes cosmovisiones, corrientes filosóficas y religiosas que también tienen distintas respuestas: el sentido prometeico de «ser como dioses», sólo adaptarnos a cada contexto (en algunos casos apenas para sobrevivir), acumular o tener más, ser felices en nuestra existencia (vivencia de diferentes formas de amor), ejercer la libertad de vínculos y nuestra singularidad en función de nuestros talentos y posibilidades, ser constructores de culturas y civilizaciones con determinados valores … o -en caso de creer en Dios- en relación a distintos grados de Su intervención (desde la ayuda de Su aliento a través del Espíritu hasta formas de predeterminación en el marco de un plan o un destino, según el enfoque), entre otras. De todas ellas, abordaremos sólo tres y un último comentario.

La primera es en la tradición judeocristiana donde se establece como sentido «elegir el bien y la vida» (como se plantea en el libro del Deuteronomio en 30, 15-20), y el amor en todas sus dimensiones (a Dios, al prójimo como a nosotros mismos). De esta visión surge una misión de anticipar el reino de Dios aquí en la Tierra y ser co-creadores expresado a través de la vivencia plena de la singularidad de nuestros talentos (1).

El segundo enfoque es el de Viktor Frankl. Una reseña sobre este autor se puede encontrar en este link y en este sitio. Nosotros intentaremos hacer una síntesis de sus libros «El hombre en busca de sentido» (Ed. Herder, Barcelona, 2017) y «El hombre en busca del sentido último. El análisis existencial y la conciencia espiritual del ser humano» (Paidós, Buenos Aires, 2017), muy marcados por sus debates académicos en Viena, por su paso en un campo de concentración nazi y varias desgracias familiares. En el primero de los libros mencionados, en las páginas 23 a 25, se expresa que «por sentido, en el habla común, tendemos a considerar la filosofía o las creencias personales, la visión global sobre la existencia, los proyectos vitales… En definitiva algo abstracto y omniabarcante. A ese sentido trascendente o general lo denomina metasentidoo con expresiones similares. Frankl no niega, ni reniega, del sentido trascendente de la existencia, del metasentido; por el contrario, lo presenta como una prueba de la primacía de la dimensión espiritual en la estructura ontológica del hombre, y la espiritualidad (2) constituye la noción axial de la antropología de Frankl».

Luego continúa diciendo «pero las funciones del metasentido y las del sentido de la vida son distintas. El concepto frankliano de sentido de la vida no se sitúa tanto en el análisis intelectual de la existencia como en el plano del comportamiento; es algo cercano, concreto: es más una cuestión de hecho que de fe«. En el texto se da el ejemplo de cuando a Frankl lo estaban por «trasladar» de campo de concentración (un eufemismo que significaba ir a la cámara de gas). Si bien ello finalmente no se concretó «Frankl le ruega a un camarada el favor de custodiar su última voluntad y le dice: Escucha Otto, si no regreso a casa con mi mujer y tu la vuelves a ver, dile, en primer lugar, que hablábamos de ella todos los días, a todas horas. Recuérdalo. En segundo lugar, dile que la he amado más que a nadie en el mundo. Y en tercer lugar, que en el breve tiempo de felicidad de nuestro matrimonio me ha compensado de todo, incluso del sufrimiento que aquí hemos tenido que soportar» ¡Eso es el sentido…! Esa última voluntad perdería el valor de autenticidad si se interpretara en clave emocional o sentimental; recordemos que son palabras pronunciadas por una persona ante la certeza de una muerte cercana… El sentido de la vida, en su acepción frankliana, es así de natural: amores, amistades, proyectos, obligaciones, ilusiones, nostalgias…, todo aquello capaz de servir de palanca para la acción concreta y cotidiana».

En un pié de página se plantea «para que los quehaceres habituales se conviertan en sentido han de cumplir con la nota de trascender o autotrascender, y autotrascender implica dirigirse hacia algo o alguien distinto de uno mismo, bien sea para realizar un valor, bien para alcanzar un sentido o para encontrar a otro ser humano».

En cuanto al tercer enfoque que hemos escogido es el de Ken Robinson. Ha reflexionado en varios textos sobre «encuentra tu elemento» y una síntesis de ello se puede encontrar en este video. Encontrar el o los talentos «naturales» de cada persona es fundamental, y se da a través de un viaje «interior» y también hacia el «exterior» (donde se dan o no las oportunidades). Pero la clave es disfrutar y amar, o tener pasión al poner en acción ese o esos talentos. Entre las razones están 1) porque es «importante» para la realización de cada persona y 2) una razón social estar conectado, de sentirse bien con uno mismo y los demás, que le da sentido a su vida y por lo tanto le posibilita ser feliz. Para ello hay que tener actitud y encontrar la oportunidad.

Robinson plantea el enfoque de que hay «dos mundos» muy diferentes: el mundo que existió antes y después que nosotros, y el mundo que comenzó a existir desde que nosotros existimos y que terminará cuando nosotros dejemos de existir. Este último es un mundo propio de la conciencia de cada persona. Cita una frase de Anaias Nin que dijo: «no veo el mundo como es, lo veo como soy yo«. Por eso vivimos en mundos muy diferentes. Se plantea el viaje hacia el exterior como una «misión» cuyo resultado es «incierto». Dice además que esto es parte de una vida que es «única», la vida es «creativa» (cada uno crea, y puede «re-crear» su propia vida) y es «orgánica» («no es lineal»), y otras consideraciones que aparecen en el video más arriba mencionado.

Más allá de estos tres enfoques, como señalamos al principio, hay muchas otras interpretaciones sobre esta temática. Una, que tiene mucha significación, es la búsqueda de sentido de justicia en general y de justicia social en particular. El «cómo se alcanza esta justicia», va desde enfoques culturales (motivaciones, valores, prácticas…) e institucionalistas hasta los revolucionarios (o ejerciendo una violencia extrema). De estos últimos es muy notorio, por ejemplo, el discurso de Ernesto «Che» Guevara que se muestra en este video donde plantea la esperanza de un mundo mejor a través de la lucha revolucionaria, en particular contra el imperialismo y su violencia. En un discurso del 11/12/1964 en la ONU, cuando ejerce una réplica a delegados (en especial de Venezuela), en este video admite que en Cuba «fusilamos y fusilaremos«, explicitando su enfoque radical de cómo se da esta lucha «a muerte», y en particular lo que entiende por revolución. Hoy en día seguramente muchos coincidiremos que el enfoque de un igualitarismo radical que supone la preeminencia de incentivos morales en las personas (pero –en la práctica- se ejerce por la coerción desde «arriba» por parte del estado) y responder a la violencia con la violencia, no nos lleva a un mundo mejor como él pretendía.

(1) La aceptación masiva de este enfoque ha tenido dificultades que van más allá del agnoticismo, el secularismo y la prevalencia de otras creencias. Entre ellas podemos destacar: a) la coexistencia con el misterio del mal,  b) el lado oscuro o «de prostituta» (al decir de San Ambrosio, San Agustín y otros) de la Iglesia católica expresado en su asociación con el poder temporal, el ejercicio de la violencia a través de la Inquisición o las Cruzadas, los casos de abusos de menores… y c) un adecuado mensaje y liderazgo en función de los signos de los tiempos.

(2) El término «espiritualidad» se utiliza en sentido técnico. No debe confundirse con la espiritualidad o religiosidad explícita de la persona. Para evitar ese posible malentendido, Frankl usó un neologismo: «noológico«. Con frecuencia, en vez de referirse a la dimensión espiritual del hombre, utiliza la expresión «dimensión noológica».

Las nuevas generaciones y un mundo mejor

La imagen de la entrada nos muestra las distintas denominaciones que se le han colocado a las generaciones de personas nacidas luego de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad, siendo la última la generación Z.

En una nota de la revista del diario La Nación (de Argentina) se expresa que esta generación, que va entre 8 y 24 años, “se la considera una generación altruista, nada egoista, que se muestra fuerte y políticamente sensibilizada por cuestiones como la desigualdad eonómica y social. El 95% piensa que debe ayudar a quien lo necesita, pero están muy desilusionados con la política tradicional”. En la misma nota señalan que «expertos destacan que los Z están conscientes de las consecuencias de diversas problemáticas sociales, el cambio climático y el terrorismo como una amenaza permanente. Estamos frente a una generación multitasking que ya no se conforma con ser sujeto pasivo, desea producir el cambio y ser partícipe».  También es interesante esta nota de comienzos de 2024.

Estas características, sin duda, son muy auspiciosas y será fundamental que encuentren con una mirada crítica los caminos y procedimientos adecuados para alcanzar sus aspiraciones.

En cuanto a la relación con las religiones y la espiritualidad, y siguiendo con el diario La Nación, en una nota de Lorena Oliva del 15/7/18, comenta que el sociólogo y antropólogo Sergio Semán expresa que «los jóvenes tienden a distanciarse de las religiones institucionalizadas como el catolicismo y los grandes grupos cristianos evangélicos pero, en contrapartida, tienden a asumir creencias sobre el mundo, el ambiente y la subjetividad que incluyen seres sobrenaturales, energías o principios no determinantes por la razón y la ciencia. En esas búsquedas se relatora la religión bajo la forma de lo que suele llamarse confusamente «espiritualidad».

En una nota publicada en el diario Perfil, por Jaime Durán Barba, denominada «Los Valores de la Nueva Sociedad», entre otras cuestiones expresa: «los valores se transformaron, caducaron los que dieron calor a la infancia de quienes estamos en el otoño de la vida y aparecieron otros. No es verdad que ya no existen valores y que está desapareciendo un mundo ideal. Lo que agoniza es una cultura falocrática, desplazada por otra feminizada, que significa un paso adelante en la evolución. En general hay un consenso en cuanto al respeto de los derechos civiles, el racismo está mal visto, se respetan las diversas preferencias sexuales, la alteridad es un valor occidental. El tema de las drogas se trata con menos mitos y represiones, muchos son conscientes del peligro que significan, otros las usan con algún control o sin él. Han aparecido drogas sintéticas que disputan el mercado de las drogas tradicionales, pero es posible discutir el tema racionalmente. Que cualquier tema se pueda discutir con libertad es un avance». Sobre este último tema se ha publicado en el blog una nota que busca promover la reflexión.

Luego sigue diciendo «la sexualidad se libera en un proceso que avanza de manera incontenible. La mayoría de nuestros políticos evitan referirse a temas sexuales. Les incomoda. Se sonrojan cuando lo que dicen supera al machismo tradicional. En esto, el abismo generacional es enorme. No hay duda de que los jóvenes están más interesados en controlar el embarazo que en la postura de su gobierno frente a la deuda externa. No puede ser de otra manera. Tienen un despertar sexual temprano, una vida más erotizada que los antiguos, más libre, promiscua y es lógico que temas como los anticonceptivos, el sida, el aborto inducido, les interesen intensamente». Finaliza expresando: «las mujeres impregnaron nuestra cultura con sus valores y la gente rechaza la violencia del marido con su esposa, de los progenitores con sus hijos, del maestro con los estudiantes, del empleador con los trabajadores, que eran tan  frecuentes hace pocos años. En general vamos hacia un mundo mejor».

Vemos que ambos enfoques son optimistas sobre el futuro de las nuevas generaciones. Seguramente compartiremos que dependerá de lo que las generaciones actuales hagamos con temas muy sensibles de este mundo problemático en cuanto a poder reducir la desigualdad y la pobreza, afrontar el cambio tecnológico y el cambio climático, así como superar dificultades como las que se presentan en muchos países (por ejemplo Argentina) y a escala global. De ser así podremos converger hacia un mundo mejor.

PD: también es interesante esta nota sobre «los jóvenes y la política«.

 

¿Cómo nos interconectamos?

En una nota de Silvina Scheiner, denominada «Capacitación: el liderazgo se aprende a través del juego», expresa que «en los minutos iniciales de Collateral beauty (2016, dirigida por David Frankel), el personaje que protagoniza Will Smith, alinea una descomunal cascada de dominó (ver imagen de la entrada) para explicar que todos los humanos estamos interconectados por tres valores esenciales: amor, tiempo y muerte». Cabe aclarar que lo del título traducido al español de «belleza colateral», se deriva de los actos de bondad desinteresada que resultan de las tragedias, como las que se narran en la película.

Seguramente podemos decir que además del amor, el tiempo y la muerte, u otras explicaciones derivadas de que formamos parte de un «campo mayor», hay otros elementos como es el caso de «la necesidad«. Es decir, por nuestras limitaciones como seres humanos necesitamos de las otras personas o individuos. «No tenemos otra», «nos interesa» vincularnos con los demás, asociarnos, acompañarnos….., «nos es útil«….. Son distintas formas o enfoques dependiendo de cada quien, cada contexto y enfoque, en un marco de complejidad de la naturaleza humana Si se plantea como una cuestión binaria y consideramos que «el ser humano es bueno por naturaleza» (Rousseau) será un enfoque y si no lo es será otro.

En este último caso, entre los pensadores que sostienen esta posición figura Hobbes. En este texto se desarrolla su antropología y en una parte del mismo se hace referencia a lo que dice en su obra «De Cive, I, 2: 16»: «La experiencia enseña, a todo el que considere con más atención las cosas humanas, que toda reunión se produce, bien por mutua necesidad, bien para conseguir gloria… Toda sociedad se forma por conveniencia o por vanagloria, esto es: por amor propio, no de los demás».

En esta otra fuente se refuerza esta visión de Hobbes y sus derivaciones: «El hombre es por naturaleza orgulloso, vengativo, parcial; su primera inclinación natural es un perpetuo deseo de poder y su fin principal es la propia conservación. Debido a que se encuentra en igualdad de facultades con todos los demás, debe prevenirse para no ser víctima de quienes tienen sus mismas pasiones. Esto deviene en un estado de guerra. El resultado de esta naturaleza del hombre es una vida solitaria, pobre, brutal, desagradable y corta. Si cada uno actúa guiado por sus pasiones naturales, no es posible alcanzar el fin básico (la conservación) y mucho menos otros fines como el deleite. Si tenemos en cuenta que el hombre elige por naturaleza el mal menor, no es extraño que en virtud de los efectos del estado de guerra comiencen a preponderar en él pasiones menos ambiciosas: miedo a la muerte, deseo de vivir mas cómodamente en base a su trabajo. La razón sugiere, entonces, ciertas leyes que Hobbes llama ‘leyes de naturaleza’. Estas constituyen el medio necesario para lograr la seguridad personal y hacer la vida mas grata. Si las condiciones están dadas, estas leyes Ilevan a realizar un contrato por el cuál todos ceden derechos a un soberano». De allí se deriva la necesidad de un contrato social y la existencia del Estado que lo implemente y controle.

Si los seres humanos tenemos grados de libertad (positiva y negativa) en nuestro accionar podríamos optar -como mínimo- por articular la mutua necesidad, en nuestro corto tiempo de vida antes de la muerte, como plantea la película del inicio, con el amor que no es fácil pero -podríamos afirmar- es necesario para alcanzar la felicidad. El amor va más allá de la propia necesidad y de la mutua necesidad, e incluye «lo desinteresado» personal y por lo tanto la posibilidad de buscar el bien del otro y ser altruistas. Esto nos conduce a un mundo mejor.

Desesperanza creativa

La terapia de aceptación y compromiso es un desarrollo que hicieron Kohlenberg y otros en este artículo, y del que tomamos el concepto de desesperanza creativa (ver imagen de la entrada, donde hay que cambiar la palabra «cliente» por «paciente»). En el mismo se señala que «B. F. Skinner no estaba particularmente interesado en la psicoterapia como vía de modificación del comportamiento. La psicoterapia es un remedio para un mal ya existente, la clave estaría en la prevención y el diseño de pautas culturales más efectivas en las que el reforzamiento de topografías «psicopatológicas» no llegase a acontecer (Skinner, 1953/1970). La obra de Skinner (1957) Verbal Behavior (Conducta verbal) tuvo una aparición prematura en un momento en el que se iniciaban las aplicaciones más básicas del análisis del comportamiento a trastornos humanos (por ejemplo, Ayllon y Michael, 1959; Bijou, 1965; Lindsley, 1959). No obstante, algunos conductistas con- sideraron que Verbal Behavior aportaría las bases de nuevos modelos psicoterapéuticos. Entre estos estaba Robert J. Kohlenberg que «cansado de esperar» se decidió a presentar, junto con Mavis Tsai, su propio modelo (R.J. Kohlenberg, comunicación personal, 8 de julio de 2004): la psicoterapia analítico-funcional (PAF)». Más adelante sigue diciendo «Steven C. Hayes, apoyándose en desarrollos recientes de la investigación conductual, tales como la equivalencia funcional y otras formas de respuesta derivada (Sidman, 1994), propone la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)».

En el Programa Terapia de Noticias del 16 de agosto de 2018, en el minuto 34,53 de este video, el psicólogo Eduardo Keegan, hace un paralelo entre un paciente y la Argentina, y relacionado con el párrafo anterior señala como referente a Steven Hayes. En esta nota se dice que este autor aborda «una aproximación empírica y enfocada en los principios del aprendizaje, la tercera generación de terapias cognitivas y conductuales es particularmente sensible al contexto y a las funciones de los fenómenos psicológicos, y no solo a la forma, enfatizando el uso de estrategias de cambio basadas en la experiencia y en el contexto  además de otras más directas y didácticas. Estos tratamientos tienden a buscar la construcción de repertorios amplios, flexibles y efectivos en lugar de tender a la eliminación de los problemas estrechamente definidos…” (1). Estos modelos tienen en común la utilización de técnicas basadas en mindfulness y aceptación, aunque los principios filosóficos y teóricos que las sustentan presentan diferencias (2). De estos modelos, el que parece haber cobrado mayor relevancia y popularidad es la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT, por sus siglas en inglés) (3). ACT es un modelo de tratamiento emergente de la investigación básica en lenguaje y cognición humana desde una perspectiva contextual-funcional derivada del conductismo radical. En este artículo se abordan los siguientes aspectos de ACT: la filosofía subyacente (Contextualismo Funcional: CF) y los principios teóricos emergentes de la investigación en lenguaje y cognición humana (Teoría de los Marcos Relacionales: TMR). Posteriormente se desarrolla el modelo de la Inflexibilidad Psicológica y por último las características básicas de la intervención».

Usando un término similar, denominado «la desesperanza aprendida«, en una nota de Pedro Bekinschtein (biólogo. Autor de 100% Cerebro, Ediciones B) plantea que «somos lo que construimos. Aquí no hay quien nos mueva las patas para escapar del shock, en este caso, la sociedad se tiene que mover por sí misma. No tiene sentido justificar los males de la sociedad argentina en base a que simplemente tenemos lo que nos merecemos y no hay nada que hacer. Quizás se necesiten muchas generaciones para desaprender la desesperanza, ninguna sociedad merece ser abusada, pero a veces las consecuencias duran muchísimo tiempo, en las personas pueden durar toda la vida, y en las sociedades probablemente también

Ojalá estos enfoques nos ayuden a cambiar pautas culturales. Al decir de Einstein «una locura es hacer la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes. Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo». No es fácil, pero si lo vamos logrando podemos ir convergiendo hacia un mundo mejor.

 

La Corrupción

La etimología del término corrupción viene del latín corruptĭo, corruptiōnis, a su vez del prefijo de intensidad con- y rumpere ‘romper, hacer pedazos’. De acuerdo al diccionario de la Real Academia Española se utiliza para nombrar al vicio o abuso en un escrito o en las cosas no materiales. Podemos decir que está también relacionada a la cuestión del poder entendido como «impunidad» (expresión de un empresario argentino), a la codicia y que se ha presentado -bajo diferentes modalidades- en distintos sistemas económicos (por ejemplo en variedades de capitalismo y de socialismo).

En la versión francesa de la Wikipedia expresa que la corrupción es la perversión o la malversación de un proceso o de una interacción entre una o más personas, donde hay un diseño (y podríamos agregar «una intencionalidad») del corruptor de obtener ventajas o prerrogativas particulares, y por parte del corrompido de obtener una retribución como contraprestación por su acuerdo o complacencia. Distingue entre corrupción «activa» (por ejemplo proponer dinero para algo que está fuera de la ley) y la corrupción «pasiva» (que consiste en aceptarlo). Esta noción está relacionada con «la frontera del derecho y la moral» que una sociedad, cultura o personas tienen.

Una reciente encuesta de opinión de la sociedad argentina en la región metropolitana de Buenos Aires sobre la corrupción en la Argentina indica que hay un 48% que la considera «inevitable», tal vez por lo que se expresa al final del primer párrafo de esta nota. También se han escrito libros como el de Carlos NinoUn país al margen de la ley«), han habido conferencias como las dadas por José «Pepe» Mujica en el Parlatino (ver desde 1 h, 55 min en adelante de este video), y en Argentina se lo ha vinculado a cuestiones de idiosincracia cultural, se lo ha abordado en el Programa Justicia 2020 y en mesas redondas que han profundizado en las características y detalles de este fenómeno.

Como reflexión de esta nota respecto de las distintas posibles causas e implicancias de la corrupción, aquí van algunas hipótesis:

  • «el fin justifica los medios» para acceder y mantenerse el poder (no sólo en lo político, sino en cualquier organización). Este enfoque se constituye en una «moral paralela»que «habilita a la corrupción». Un caso histórico (mencionado por Nicolas Shumway) se dio con el comercio ilegal en el Virreinato del Rio de la Plata que perjudicaba a Lima y a la Corona. Hernando Hernandarias (“beneméritos” miembros de la sociedad cuasifeudal) logra que en octubre de 1602, el Rey de España dicte una cédula expulsando a los portugueses (“confederados” contrabandistas y funcionarios corruptos de la corona) del Río de la Plata ante el aumento del tráfico de esclavos. Las razones de la expulsión fue “estar esa gobernación llena de gente de esa nación, sospechosos de asunto de fe”. La cédula afectaba la economía del Río de la Plata basada en el comercio ilegal. Estos logran que el obispo de Asunción dictamine que la cédula real fuese “reverenciada pero no cumplida”. En la actualidad esto está más relacionado con el financiamiento de la política (a veces financiada por mafias, narcotráfico o dinero «negro»), el enriquecimiento personal o de un grupo o aparato de poder, si la ley es adecuada, si se cumple o no con ella, y si quienes actúan en política tienen «principios o normas internas» (ética, moral) que siguen o no,
  • «no tengo nada en común con los demás» o «sólo cuento yo y mis intereses»: está vinculado al individualismo extremo, donde «en la práctica» no hay sociedad, nación, ni Estado. Se puede dar como un ejemplo histórico a la observación que hizo Darwin a su visita al Rio de la Plata (*): «…La policía y la justicia son completamente ineficientes. Si un hombre comete un asesinato y debe ser aprehendido, quizá pueda ser encarcelado o incluso fusilado; pero si es rico y tiene amigos en los cuales confiar, nada pasará. Es curioso constatar que las personas más respetables invariablemente ayudan a escapar a un asesino. Parecen creer que el individuo cometió un delito que afecta al gobierno y no a la sociedad. (Un viajero no tiene otra protección que sus armas, y es el hábito constante de llevarlas lo que principalmente impide que haya más robos). Las clases más altas y educadas que viven en las ciudades cometen muchos otros crímenes, pero carecen de las virtudes del carácter del gaucho. Se trata de personas sensuales y disolutas que se mofan de toda religión y practican las corrupciones más groseras; su falta de principios es completa.. En la Sala de Buenos Aires no creo que haya seis hombres cuya honestidad y principios pudiesen ser de confiar. Todo funcionario público es sobornable. El jefe de Correos vende moneda falsificada. El gobernador y el primer ministro saquean abiertamente las arcas públicas. No se puede esperar justicia si hay oro de por medio. Conozco un hombre (tenía buenas razones para hacerlo) que se presentó al juez y dijo: ‘Le doy doscientos pesos si arresta a tal persona ilegalmente; mi abogado me aconsejó dar este paso’. El juez sonrió en asentimiento y agradeció; antes de la noche, el hombre estaba preso. Con esta extrema carencia de principios entre los dirigentes, y con el país plagado de funcionarios violentos y mal pagos, tienen, sin embargo, la esperanza de que el gobierno democrático perdure. En mi opinión, antes de muchos años temblarán bajo la mano férrea de algún dictador.” En esta línea tal vez tenga relación «el cómo» se conformó nuestra nación (ver este diálogo).
  • derivado de lo anterior, la corrupción se da porque «no hay ley» o no se la reconoce tanto en lo «externo» al sujeto ni en «lo interno» como la moral.
  • otra posibilidad es que la ley existe, pero la transgredo porque «va contra mis intereses». Entre los ejemplos está el que se mencionó más arriba referido a los intereses vinculados al contrabando en el Virreinato del Rio de la Plata hasta -en la actualidad- en funcionarios donde hay colisión de intereses (o están de «los dos lados del mostrador»), de los deportistas y artistas famosos en países de Europa que cambian su ciudadanía y/o colocan sus excedentes en paraísos fiscales por considerar un exceso de presión fiscal sobre sus ingresos. En este último caso no se puede aceptar un límite a su ascenso social ni se entiende que la progresividad tributaria busque reducir la desigualdad, Otro enfoque, que no hay que desdeñar, es que se presenta un exceso de normatividad lo que fomenta su no cumplimiento (que es una forma de corrupción).
  • según opiniones, como la de Luis Alberto Romero (en el minuto 38 de este video), está asociada a la existencia del Estado (hace referencia desde el medioevo), y en el caso de Argentina hay periodos donde ha sido sistémica y la palabra corrupción no sirve como explicación sino que hay que utilizar el término cleptocracia,
  • vinculado con lo «sistémico» hay enfoques que lo vinculan al predominio de la codicia y hay autores como Proudhon que lo relacionan con un enfoque moral (muy criticado por Marx que buscaba hacer ciencia) derivado de la existencia de la propiedad (en especial privada). Este último enfoque ha dado pie a algunos sectores de izquierda a considerar que si todo propietario (en particular empresarios) son ladrones, también la política -para combatirlos- puede hacer uso de la corrupción.
  • Lo anterior termina ensuciando la política, así como permeando más en la sociedad y en la economía: los sobrecostos y desviaciones de fondos que no van donde se necesita para el bien común, así como en su salida la importancia de cuidar a las empresas (diferenciando comportamientos corruptos de empresarios, de lo que son las organizaciones que crean valor agregado genuino, y por lo tanto empleo). Este proceso es difícil en lo económico (como lo ha demostrado la caída del producto en Brasil con el «lava jato») y también en lo político (ejemplo de Brasil hasta el momento, y del «mani pulite» en Italia donde luego emergió Berlusconi). Sin embargo -a pesar de sus grandes costos, traspiés y dificultades- es fundamental transitarlo si se quiere ir hacia un cambio profundo.

La lucha contra la corrupción debe darse en diferentes frentes, comenzando por tomar conciencia de sus implicancias en la vida concreta de su ejercicio. Entre ellos hay que incluir también la importancia de construir socialmente y democráticamente consensos mayoritarios que se transformen en leyes de modo de facilitar su posterior cumplimiento y sanción efectiva y rápida, por parte de una justicia honesta, a quienes transgredan las normas. En esta construcción debe trabajarse culturalmente la importancia que tiene una efectiva y real asignación equitativa, eficiente (mínimo costo) y eficaz (cobertura de objetivos y metas) de los recursos en los emprendimientos y en las políticas públicas, así como los mecanismos que faciliten la transparencia, la simplificación aplicativa y el control público y ciudadano. Ello conlleva -como se ha expresado más arriba- en ser conscientes de la relación inversa que existe entre corrupción y pobreza, dado que con los recursos «robados» o desviados se podrían haber construido escuelas, pagado mejores salarios a los docentes, haber hecho más obras de infraestructura, etc. O la relación inversa con el cuidado de las personas evitado accidentes por no contar con los recursos que permitan mantener adecuadamente los bienes o servicios o contar con un adecuado equipamiento de los mismos. Por lo tanto ser conscientes de que la corrupción nos conduce -al conjunto en el que cada uno/a está inserto- a un mundo peor.

PD: Este texto fue escrito en noviembre de 2017 y se lo ha actualizado a septiembre de 2018. Sobre el tema de la relación entre política, dinero y corrupción es interesante este video de José «Pepe» Mujica. Un libro imprescindible sobre esta temática en Argentina es «La raíz (de todos los males) de Hugo Alconada Mon que sintetiza aquí Jorge Fernandez Diaz. También este tema se relaciona con el no pago de impuestos que sirven para financiar bienes y servicios públicos. Es de larga data y aparece -por ejemplo- en la película argentina «Mercado de Abasto«, filmada en 1954 y estrenada en febrero de 1955, donde el personaje «Lorenzo» evade el pago de impuestos, y al tener un infarto tiene que ser atendido en un hospital público.

(*) Extracto de una nota publicada en Ciencia Hoy, Volumen 6, Nº 31. Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Asociación Ciencia Hoy . Los textos son de ·Charles Darwin‘s Diary of the Voyage of ‘H.M.S. Beagle’. Edited from the MS by Nora Barlow, 1933, Cambridge University Press, pp. 197-200″