¿Economía ortodoxa y progresista juntas?

¿Es posible una economia «progresista» y «heterodoxa» simultáneamente a una «ortodoxa en lo macroeconómico»? Vamos a intentar responder a esta pregunta teórica a partir de un caso concreto: el de Bolivia en el período 2005 hasta el 10/11/2019.

Pero ¿qué es una economía ortodoxa? A trazos gruesos podríamos definirla como aquella que se fundamenta en una política económica que prioriza el equilibrio fiscal (y en determinadas oportunidades el superávit fiscal) y es pro-mercado en cuanto a las relaciones económicas. Por lo tanto el Estado más bien busca ser garante de un cuadro institucional que garantice lo anterior y provea -directa o indirectamente- los bienes públicos necesarios.

Y ¿una economía heterodoxa y progresista? es aquella donde el Estado plantea una política económica más centrada en la redistribución progresiva de los ingresos con una presencia significativa del Estado en las relaciones económicas que se dan en el mercado.

Por supuesto estos trazos gruesos tienen, en la práctica, una gran diversidad de situaciones tanto en su ritmo de implementación (gradualismo versus shock) como en sus modalidades y en los resultados alcanzados: pueden buscar el equilibrio fiscal pero no lograrlo o buscar la redistribución progresiva de los ingresos pero alcanzar esto sólo para una minoría gobernante y empobreciendo a una mayoría. Por lo tanto el éxito o fracaso de una u otra no está garantizado de antemano dependiendo de los contextos y si los instrumentos de política son adecuados y eficaces.

Cada país tiene sus propias particularidades en cuanto a su historia, su estructura económica y las distintas coyunturas por las que atraviesa. Bolivia no es la excepción, dado su carácter multiétnico y pluricultural que se expresa en su institucionalidad de estado plurinacional. En lo político viene siendo liderado en los últimos años por una persona, como Evo Morales Ayma, que proviene del sindicalismo cocacolero, siendo posteriormente fundador del «Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP)».  Luego se aliaría con el Movimiento al Socialismo (M.A.S.) para participar de las elecciones generales de 1997, en las que resultó elegido diputado por Cochabamba, y en las elecciones presidenciales de 2005, obtuvo casi el 54 % de los votos, por lo que se convirtió en el primer presidente de origen indígena.

Según la síntesis que realiza la Wikipedia, «el primer mandato de Morales (2006-2010) se caracteriza por la puesta en marcha de políticas nacionalistas e indigenistas de izquierda alineadas con las políticas de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela y Fidel Castro de Cuba. Se estatizan las empresas de hidrocarburos y telecomunicaciones que en la pasada década habían sido privatizadas. En 2006, se instala una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución. Tras una profunda crisis política que polariza el país entre partidarios del Gobierno (principalmente en el occidente) y seguidores de las demandas de autonomía departamental y capitalía para Sucre (en el Oriente Boliviano), la Constitución Plurinacional es aprobada por 164 de los 255 asambleístas y posteriormente modificada por el Congreso y refrendada por la población en un referéndum. A fines de 2009, Evo Morales del MAS es reelecto presidente con más de dos tercios de mayoría legislativa. En 2014 Evo Morales se vuelve a postular para presidente y gana con un 61% de los votos. Su periodo de gestión concluye el año 2019 y podríamos agregar que logró que el Tribunal Constitucional lo habilite para la reelección indefinida, pero con fuerte rechazo de una parte importante de la población y un triunfo muy controversial, que lo llevó -en primera instancia- a convocar nuevamente a elecciones, pero finalmente terminó renunciando. (1)

En cuanto a su período de gestión, el diario La Nación de Argentina escribe una nota y al final de ella aparece otra firmada por Pablo Stefanoni que se denomina «un socialismo que se apoya en el mercado». En la misma expresa que «el ex ministro de Economía boliviano Luis Arce Catacora dijo alguna vez que el socialismo debía convivir con la estabilidad macroeconómica. Arce se mantuvo once años como titular de esa cartera, todo un récord en el país, y salió por motivos de salud, no de gestión. Desde la campaña por la reelección de 2014, y para justificar su permanencia en el cargo, el presidente boliviano Evo Morales se presentó como el garante de la estabilidad más que de la «revolución».

En lo escrito por Stefanoni se hace referencia a un artículo de la versión impresa de la BBC donde destacan las claves del éxito económico del país. Entre ellos se pueden destacar que su economía ha venido creciendo a un promedio del 5% anual en los últimos años, las reservas pasaron de 1124 millones de dólares en 2004 a 15282 millones de dólares en 2014, tiene superávit fiscales (por primera vez desde 1940) y en cuenta corriente debido sobre todo a las políticas de nacionalización de recursos naturales (hidrocarburos y minería) y otros sectores como telecomunicaciones y energía, que permitió un importante aumento en las recaudaciones estatales y por consiguiente una fuerte inversión pública (en 2010 cuatro veces mayor que en los años previos al 2006).

Se destacan también una muy baja tasa de inflación (en el año 2017 fue del 2,7%) debido a la aplicación de una política económica ortodoxa en lo monetario, y -en otras cosas- que generó, hacia 2014, que ciudadanos argentinos ahorraran en pesos bolivianos. Por otro lado la pobreza extrema disminuyó de 36,7 % a 16,8 % entre 2005 y 2015, y el índice Gini (que mide la desigualdad de ingresos) pasó de 0,60 en 2005 a 0,47 en 2016.

En la nota de Stefanoni, más arriba citada, expresa que «sin duda, Bolivia sigue dependiendo de sus materias primas (gas, minerales y soja) y arrastra muchas inequidades históricas. Sin embargo, las reservas monetarias acumuladas -que llegaron al 50% del PBI- le permitieron un aterrizaje suave. En estos ocho años de «revolución democrática y cultural» fueron quedando atrás algunas de las utopías iniciales del «proceso de cambio», como la del indianismo radical, el anticapitalismo o el socialismo comunitario. La que se mantiene en pie es la de la inclusión, la de una foto de familia que incluya verdaderamente a todos los habitantes de Bolivia. Pero esta utopía transcurre por diferentes vías y algunas de ellas, paradójicamente, son el mercado, el consumo y la movilidad social ascendente». También hay que decir que ha alcanzado el 90% de autosuficiencia alimentaria. Un mayor detalle se puede ver en esta nota.

Lo anterior no se ha estado exento de fuertes contradicciones (como esta, de tentaciones como perpetuarse en el poder y de fragilidades e inequidades en su sistema de salud (en cuanto a la relación con Argentina finalmente logró un convenio de reciprocidad). También hay cambios en el mercado del gas que la afectan. Según esta nota «en 2018, las exportaciones bolivianas de gas cayeron en aproximadamente 30 por ciento, lo que tuvo un impacto drástico en los ingresos del gobierno y en la entrada de divisas, según Alvaro Ríos, socio fundador de Gas Energy LA, una consultora con sede en Bolivia. Mientras tanto, la deuda pública se disparó a 51 por ciento del PIB en 2017, según los últimos datos disponibles del banco central de Bolivia. Esto representa un aumento en comparación con el 36 por ciento de 2014». Podemos agregar, además, que no hay un adecuado cuidado de sus bosques y su relación con la gravedad de los incendios.

De todos modos ha sabido combinar -según nuestro criterio y hasta el momento- la ortodoxia con la heterodoxia económica logrando muy buenos resultados. Ello nos puede generar distintas preguntas como ¿si la estabilidad económica con baja inflación y superávit fiscal no es progresista? o ¿si el disponer de empresas sociales y estatales eficientes en determinados sectores donde hay fallas de mercado u otros enfoques de la economía no será una medida ortodoxa que fomente el crecimiento económico inclusivo? Responder con un criterio amplio, veraz y práctico (por lo tanto combinando ideales con realismo) preguntas como esta, tal vez nos pueda ayudar a superar determinadas antinomias y grietas en nuestras perspectivas de abordaje. Esto le ha permitido a Luis Arce ganar las elecciones en octubre de 2020 (2).

(1) Se espera que el hermano país pueda encauzar nuevamente, y en paz, su sendero democrático luego de que Luis Arce haya ganado las elecciones.

(2) Lamentablemente en 2023 se ha desvanecido el llamado «milagro económico» boliviano, como menciona esta nota y también esta.

PD: Más allá de los aspectos positivos que se han mencionado en la nota, cabe destacar que muchos bolivianos han emigrado de su país (por ejemplo a Argentina, en su mayoría votantes de Evo Morales) buscando mejorar su situación. Dado que muchos de ellos se dedican a la agricultura (ajo, cebolla, cinturón verde del Gran Buenos Aires), además de a rubros como la construcción, encuentran un lugar de mayor prosperidad material y de servicios de salud y educación que todavía en Bolivia no se dan.

Economías que impulsan el Valor Agregado

La vida, además de poder disfrutarla y satisfacer nuestras necesidades, está abierta a la posibilidad de añadir valor a lo que pensamos y hacemos. Nuestro esfuerzo (o valor trabajo) en tanto también sea valorado subjetivamente (en términos de necesidad, deseo y utilidad), además de por nosotros, por otros, dará lugar a un intercambio. Si este es monetizado -como viene sucediendo desde el origen de la moneda, y en particular desde el mercantilismo y el capitalismo- dará lugar al modo de intercambio que denominamos mercado, en tanto el demandante pueda pagar lo que nosotros ofrecemos (demanda «efectiva»).

Esta temática es abordada en economía por la teoría del valor, por el enfoque de cadenas de valor, y está relacionada a la nota que hicimos sobre la economía del conocimiento, a la referida al significado del trabajo y a poner en valor nuestros talentos y ser competentes. Es muy relevante el enfoque de la economista Mariana Mazzucato que se puede visualizar en este video (*) en la Universidad de Oxford. Allí se analizan las distintas teorías y enfoques sobre el valor, se plantea como el valor se genera de manera colectiva, y como es de fundamental importancia el rol de un estado inteligente y eficaz que impulse la innovación, una economía productiva (y no la financiarización) vinculada con lo sustentable social y ambientalmente. Este debería ser el propósito que tenga como “fin la economía” según esta intelectual. Ella finaliza su alocución deseando que esta sea una “economía de la esperanza”.

La definición más usual de valor agregado en economía es la del «valor adicional que adquieren los bienes y servicios al ser transformados durante el proceso productivo. El valor agregado o producto interno bruto es el valor creado durante el proceso productivo. Es una medida libre de duplicaciones y se obtiene deduciendo de la producción bruta el valor de los bienes y servicios utilizados como insumos intermedios. También puede calcularse por la suma de los pagos a los factores de la producción, es decir la remuneración de asalariados, el consumo de capital fijo, el excedente de operación y los impuestos a la producción netos de los subsidios correspondientes». Por lo tanto, en toda economía contemporánea hay valor agregado, aunque no se contabilizan, por ejemplo, las tareas del hogar y del cuidado de menores y adultos mayores en las familias (mayormente a cargo de mujeres).

Además de incorporar a la estimación del valor agregado lo que venimos de mencionar, es fundamental que una economía impulse la creación de valor con los recursos naturales, materiales y humanos que posee, en el marco de una economía sustentable en lo social y en medioambiental. Al respecto deseamos plantear algunas pistas e hipótesis, teniendo como telón de fondo el caso argentino y partiendo de lo posible (lo más mínimo, básico o un alcance casi inmediato) hacia lo deseable (los bienes y servicios muy diferenciados y de alto valor agregado):

  • lo más básico: el reciclado (de papel y cartón, vidrio, plástico….), la recolección de verduras y frutas en los bordes periurbanos (desde paltas en árboles hasta verduras y frutas), la música (trovadores urbanos en transportes y sitios de mucha circulación) o el arte (teatro callejero), la puesta en valor de fachadas con arte urbano, relacionada con diversas actividades de la economía popular y del fomento del trabajo en las personas en situación de pobreza, entre otros,
  • lo más deseable: los egresados de ciencias exactas, biológicas o del programa 111.000 de formación de programadores y su empleabilidad en empresas de vanguardia tecnológica, la innovación aplicada al desarrollo de nuevos productos y servicios, y también a diferenciar los existentes (nexo entre Universidades y programas científicos-tecnológicos con empresas), sólo como algunos ejemplos,
  • en lo intermedio lo que podamos darle valor agregado a la minería (como el litio), a los granos (producción avícola y de porcinos), a los limones, a la uva (como el vino) y otras frutas, el desarrollo de cultivos ancestrales como la quinoa, la industria de la alimentación en general, y otras ramas de bienes y servicios como el turismo, las industrias culturales o vinculadas al cuidado de personas (menores, adultos mayores, frágiles en cuanto a su salud y condición socioeconómica, o con adicciones), y del medio ambiente, etc.

entre otros. Todo ello requiere de un marco macroeconómico apropiado, reglas estables (seguridad jurídica) y capacidad de gestión de quienes están al frente de las empresas, como expresa esta nota.

Deberíamos pasar de una concepción industrial a una de agregar valor a todo lo que podamos, que -por supuesto- incluye a la industria pero va más allá. Todo ello en un contexto nacional e internacional (a junio de 2018) que está bajo un paradigma VICA (volátil, incierto, complejo y ambiguo), en un mundo preocupante. De todos modos, deberíamos ser realistas que tenemos esperanza en un mundo mejor y que se debería construir paso a paso desde la educación y la familia, hasta las demás esferas de la sociedad, la economía y la política, con las instituciones y estímulos adecuados correspondientes.

PD: Agradezco a Alejandro Peyrou el planteo de esta inquietud y este texto.

Economías con competitividad sistémica y asociativismo

Uno de los autores que más ha trabajado el concepto de competitividad es Michael Porter. Ha desarrollado un concepto de diamante o el análisis de las cinco fuerzas, con los distintos elementos que la componen (que tiene su nombre) y ha escrito numerosos libros como es caso de «La Ventaja Competitiva de las Naciones» que va en línea con el concepto de competitividad sistémica que se muestra en la imagen de la entrada.

El Foro Mundial de Davos elabora un informe con los distintos elementos que forman parte de esta competitividad sistémica, y la CEPAL desde 1996 en su Revista desarrolla los distintos componentes a nivel macro, meso y micro. Una breve explicación se encuentra en este artículo.

Detrás de este enfoque es que una empresa, o una nación, no puede ser competitiva si sus distintos componentes no son competitivos y no colaboran entre si. La colaboración puede ser informal, responder a una estrategia nacional (desagregada sectorial y territorialmente) y/o una colaboración articulada en cadenas de valor (por ejemplo en clusters o en procedimientos como «just in time») o de manera asociada como lo plantearon Adam M. Brandenburger​ y Barry J. Nalebuff con su noción de «coopetición» o «coopetencia», evitando caer en la cartelización de la economía.

Este enfoque es una manera de «hacer negocios en los que todos participan» de alguna manera, como lo hemos planteado en esta nota. Ello es un paso hacia un mundo mejor que tendría que orientarse a ser competentes y no competitivos, así como a un sistema postcapitalista y un cambio profundo.

 

Economía china y bien común

Un gran número de personas que tienen liderazgo de grupos, organizaciones y naciones, más allá de sus ambiciones personales o narcisismos -a veces predominantes-, seguramente buscan «lo mejor» o el bien común para esos espacios, entre otras cosas, porque sino no se sostendrían en ese lugar en el tiempo (salvo que apelen a la violencia extrema).

En otra entrada hemos hablado del bien común y de críticas a este enfoque por pensadores como Karl Popper (“La sociedad abierta y sus enemigos”, varias ediciones) en función de que requiere de una “autoridad” o gobierno fuerte y centralizado no interesados en los derechos o beneficios de los individuos como tales sino en la comunidad como entidad. Si los liderazgos no generan consensos democráticos de abajo hacia arriba, sin duda lo que afirma Popper es cierto. Habrá que tener capacidad de discernimiento claro sobre esta problemática.

Lo que se viene de mencionar puede aplicarse a diversas situaciones. Una de ellas es a los liderazgos (con concentración del poder) que han habido en China, desde Mao Tse-Tung, pasando por Deng Xiaoping y hasta la actualidad con Xi Jinping. Hay una «linea conductora» que vincula al socialismo (lo considerado «lo mejor o deseable» para ese país) con la particularidad del caso chino («el socialismo a la china») pero en cada etapa muy diferente, y podríamos afirmar que entre Mao y la actualidad radicalmente diferente.

Según esta nota «en el último bimestre de 2017 hubo en China dos reuniones claves para analizar su futuro: el XIX Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh) y la Conferencia Económica. El Congreso eligió al presidente Xi Jinping para un nuevo mandato de cinco años, dándole un poder solo comparable al que en su momento detentó Mao: secretario general del PCCh, presidente de la Comisión Central Militar, jefe de Estado y presidente del máximo nivel político (Politburó). Más aún: los lineamientos del futuro político de la república, elaborados por el presidente («Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo Moderno Chino para una Nueva Era»), fue incluido en la Constitución del PCCh. Los pilares políticos de este «nuevo socialismo» son: fortalecimiento del partido único; centralización del poder en el presidente; fuerte política anticorrupción y férreo control de los medios de comunicación. Nada nuevo: todo el poder para Xi, en un modelo político basado en una dictadura de partido único y concentración del poder»

También la misma fuente agrega «La Conferencia Económica definió la estrategia con el objetivo general de «aumentar la capacidad de innovación, mejorar la competitividad y evitar los desequilibrios». Reafirmó la política seguida a partir del inicio del primer mandato de Xi (2012/2017), esto es: sustituir el rápido crecimiento del período 1979/2012 por una expansión no tanto de «cantidad, sino de calidad». Seguirá así la estrategia de un crecimiento más suave, sustentado en reformas estructurales, suba del consumo interno, desarrollo de industrias con alto contenido de innovación y tecnología, apertura de la economía, adecuación de empresas estatales a esquemas de competitividad, inicio de la desregulación del sistema financiero y cambiario; todo sumado a una gradual reducción de la participación del Estado en la actividad. La economía creció al 9,8% promedio anual desde la reforma de 1978 hasta 2011. El esquema de «calidad por cantidad» desde 2012 dio lugar a una expansión promedio anual del 7,1%. Para 2018, la Conferencia prevé un índice «equilibrado» del orden de 6,5%.» En este crecimiento tendrá un rol relevante la industria.

Según la opinión de Jeffrey Sachs, en un reportaje que le hiciera Jorge Fontevecchia, el caso chino es una tercera variante del sistema capitalista «es una especie de mercado estatal que China está en proceso de idear. Un sistema diferente. Una parte estatal maneja una economía de mercado importante que ha demostrado ser exitosa en la construcción de infraestructura, educación y competencia. ¿Produce una vida satisfactoria, una ideología de bienestar? Eso está por verse. Porque China es muy codiciosa, con todos los riesgos del gobierno unipartidista. Tiene, desde 1978 –ya entramos en el cuadragésimo aniversario de Deng Xiaoping–, un éxito económico increíble con un importante punto en contaminación masiva que ahora están asumiendo. China tiene muchas ventajas y podría hacer un aporte tremendo. Soy optimista en este aspecto, pero esta historia se está desarrollando hoy, y también es imprevisible.»

En este reportaje ante la pregunta: «Gorbachov salió del comunismo haciendo reformas políticas, mientras que Den Xiaoping salió del comunismo haciendo reformas económicas. ¿Por qué China tuvo más éxito que Rusia?», Sachs responde:

«Hay algo básico que la gente debería entender, que es algo contradictorio, y eso es que el ingreso per cápita en Rusia, hoy, es significativamente más alto que en China. Pensamos en China como una gran historia de éxito económico, y pensamos en Rusia como una gran crisis. Sin embargo, Rusia tiene un ingreso per cápita mucho más alto que China. ¿Cómo se puede armonizar esto? China vivió una rápida transformación: de una pobreza rural a una afluencia urbana. Eso fue una enorme transformación, la más rápida de la historia. Un gran éxito para Deng Xiaoping. La historia de Rusia fue diferente. En 1991 el país se independizó y ya era una sociedad urbana y una economía industrial, pero no una economía industrial urbana exitosa. Rusia era un Rust Belt,‒cinturón industrial, un complejo industrial militar con ciudades ocultas que no aparecían en los mapas, lugares en Asia central alejadísimos de los mercados mundiales, construidos por la paranoia del sistema stalinista, sin viabilidad económica. China se encontró en una fase de construcción, de 1978 hacia adelante, y Rusia en fase de reestructuración. Construir suele ser más fácil, uno comienza desde cero. Hay que tener políticas sólidas, buenas ideas y bastante suerte durante un largo tiempo, y China lo tuvo….»

Ahora bien, lo que se acaba de describir ¿puede caracterizarse «una economía del bien común»?, más allá de las buenas intenciones que se mencionaron al principio. Esto es lo expresado por Mons. Marcelo Sanchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias, según la publicación «Vatican Insider«. Allí dice “en este momento, los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos” y luego agrega, entre otros conceptos: «ellos (los chinos) buscan el bien común, subordinan las cosas al bien general”, insistió el arzobispo argentino, en la entrevista mencionada con el Vatican Insider.

Si bien esta opinión busca respaldarse en el economista Stefano Zamagni, según Sandro Magister, un «vaticanista» de la revista italiana L’Espresso, parece improbable de que el citado Zamagni crea que los chinos son un ejemplo de aplicación de la doctrina social de la Iglesia. Aquí va lo expresado por Magister:  «Hay que hacer una puntualización sobre el profesor Zamagni, citado por Sanchez Sorondo en apoyo de sus dichos. Nada de más errado. Zamagni, economista de fama mundial, presidente de la facultad de economia de la Universidad de Bologna, interrogado por un periódico de su ciudad (Rimini) no ha querido comentar las palabras de monseñor Sanchez Sorondo, pero bastan un par de citas de Zamagni para evidenciar que él se ubica en sus antípodas. En el 2015 dijo, en una entrevista a «Familia Cristiana«: «China ha creído que podia ir contro natura. Éste es el «mal chino». Pequín ha adoptado el modelo de la economía de mercado dentro de un sistema comunista dictatorial de partido único marxista-maoista. Aún el más desprevenido sabe que este matrimonio no va a ir bien». Hace un año, en el diario «Avvenire«, Zamagni ha denunciado «la separación cada vez más profunda entre el capitalismo de mercado y la democracia». Y, en el pasado noviembre, en un encuentro que tuvo lugar en la Universidad Gregoriana, ha dicho:» La economía de mercado capitalista ha sido siempre vista como balanceada por la democracia, por medio del ‘welfare state’. Pero la novedad de estos tiempos es que se ha roto este vínculo: se puede ser capitalista sin ser democrático». Y las dos veces dijo:» el ejemplo de escuela es el de China».

Sintetizando las dos últimas opiniones: a) según Sachs esta tercera variante de capitalismo está «por verse» (en particular por «lo codiciosa y por gobierno unipartidista») y b) según Zamagni es un «capitalismo sin democracia». Por lo tanto no se podría afirmar que China es una economía del bien común. Todo ello más allá de los esfuerzos que están haciendo para lograr una economía amigable con la ecología (compromiso de construir una «China hermosa»), de sacar a millones de personas de la pobreza (en línea con las variantes exitosas del capitalismo), pero donde se ha agravado la desigualdad, fomentado el consumismo y -hasta el momento- con graves problemas ambientales. Lo que venimos de mencionar no nos lleva a un mundo mejor.

Quedan muchas otras preguntas para hacernos como, por ejemplo, las siguientes: Dada la importancia de la población y la economía china a escala mundial, así como el deterioro de su territorio, de continuar siendo «exitoso» el crecimiento de esta variedad de capitalismo, ¿cual será su impacto sobre los recursos -y en general- en el medio ambiente del planeta? ¿y si el consumo interno alcanza a mayores sectores de su población? En el caso de la energía ¿el viraje a energía limpia tendrá el impacto y el ritmo compatible con no agravar más el cambio climático? . El tipo de globalización que impulsa China ¿es cómo dice esta nota?. El «softpower» (o postura pacífica) a escala mundial que viene teniendo China más recientemente, ¿se mantendrá si su economía afronta dificultades de crecimiento? Una estrategia parece ser esta. Otras preguntas:  ¿Si hay dificultades veremos situaciones parecidas en la historia de otras naciones, dado que la naturaleza del poder es similar aunque con características peculiares?  Por ahora, no está a nuestro alcance poder responderlas de manera precisa.

Nota al pié: Sobre este tema hay otras opiniones como esta y acerca de la relación entre meritocracia y democracia en el modelo chino se puede ver este link. Se pueden encontrar más informaciones sobre China en sitios como los siguientes: Portal China, economía de China, publicaciones de Asia, notas de The Economist, entre otras. También nos hemos referido a este caso en la última parte de este texto. En cuanto a las perspectivas de la economía china es interesante este artículo. Respecto de las relaciones de China con Argentina es muy interesante esta nota, así como las enseñanzas de China para Argentina según esta nota de Eduardo Fidanza comentando un artículo del Wall Street Journal. A fines de agosto de 2023 salió esta interesante nota.

Economías con Ecosistemas Emprendedores

Emparentado con el enfoque de competitividad sistémica (1) y la denominada economía naranja, está claro que, para que las personas puedan emprender, necesitan un ecosistema favorable o amigable sin el cual no es posible que las iniciativas que se encaren puedan prosperar. Entre los que han formalizado esta perspectiva teórica está el Dr. Hugo Kantis, fundador y Director del Prodem. Las publicaciones sobre esta temática pueden consultarse en este link, así como un Indice elaborado por esta institución. Respecto de la relación entre grandes empresas y starts ups puede verse esta nota (2)

En una reunión de una Comisión del Senado de Argentina en el año 2016 el Dr. Kantis hizo una presentación sobre las «Condiciones Sistémicas para el Desarrollo Emprendedor» de la cual se muestra una filmina en la imagen de la entrada, con los distintos elementos que la componen como condiciones de la demanda, políticas y regulaciones, estructura empresarial, financiamiento, capital social, plataforma de cti, capital humano emprendedor, educación, condiciones sociales y condiciones culturales. Para más detalle se puede ver este Informe.

En la mencionada reunión señaló que:

  • Los emprendedores y las PyMEs jóvenes son una importante fuente de empleos, crecimiento, innovación y diversificación del tejido productivo,
  • El fomento del emprendimiento se convierte en eje estratégico de políticas públicas (Israel; Finlandia, Singapur, Corea del Sur, Chile, México, Colombia, Uruguay….)
  • En Argentina las nuevas empresas refundaron la base PyME después de la crisis de la convertibilidad y crearon nuevos sectores dinámicos (TICs, biotecnología, industrias creativas).

En el caso de la Argentina, la Red CAME ha difundido una nota a noviembre de 2017, pero este panorama ha variado a mediados de 2018 dado la crisis económica que afecta no sólo a los nuevos emprendedores sino también a los existentes. Se espera que se pueda, progresivamente, ir recreando las condiciones favorables nuevamente.

(1) y también con perspectivas como «Doing Business» del Banco Mundial.

(2) El Dr. Kantis ha avanzado sobre el enfoque del economista norteamericano David L. Birch que creó una curiosa analogía entre animales y empresas, tal como se puede visualizar en esta nota.

Economía de la Calidad

La calidad (desde lo económico) es un atributo o propiedad que tiene una cosa u objeto, y que define su valor, así como la satisfacción que provoca en un sujeto. En la literatura organizacional se le ha dado a los productos y servicios que surgen de ellas, y luego se extendió a los procesos de las mismas. La historia de las normas ISO o las EFQM, así lo atestiguan. También se lo ha extendido a la calidad de vida, y más recientemente a la economía de la calidad.

Sobre este último enfoque es muy interesante este reportaje a Patrizio Bianchi, ex Ministro de Educación de Italia. Entre los muchos conceptos que plantea está la importancia que se le da en Italia, cuando expresa: «Italia tiene un lugar muy claro, que es la producción de calidad. Hace muchos años comenzamos con esto en el sector de la moda y hoy es la clave para todas las producciones. Fue un gran cambio estructural desde la economía de cantidad a la economía de calidad. Y Europa está al frente en términos de esta economía de calidad. Pero también hay problemas. Un ejemplo es el sector del automóvil, porque no es posible competir con los precios de China, que tiene una gran escala. En Italia, sin embargo, la primera producción de automóviles es de Ferrari, Maserati y Lamborghini. Porque está claro que para tener un nivel muy alto de calidad, necesitas que las personas adecuadas estén a cargo. En el pasado se discutía si Italia había quedado retrasada con respecto a Alemania en términos productivos. Mi posición es que no. Que exploramos esta economía de la calidad, con medianas empresas que tienen una relación fuerte con el territorio, pero al mismo tiempo son internacionales. Porque están respondiendo a necesidades de todo el mundo».

Luego establece la íntima relación que hay entre una economía de la calidad y una educación de calidad. Continúa en el reportaje diciendo:

«—Fue ministro de Educación de Italia. ¿Cuáles son los principales desafíos en épocas de la economía del conocimiento?

—La Asamblea General de las Naciones Unidas de este año planteó esta declaración: “Transformar la educación para transformar el mundo. El primer desafío es entender la educación como el principal instrumento del cambio. Porque el mundo atraviesa un gran cambio, que es la economía del conocimiento. Es una nueva economía donde el vínculo principal son los recursos humanos. Antes teníamos la idea de que había un tiempo para la escuela y otro para trabajar. Ahora vemos que la escuela es una parte dominante de toda la vida. Es lo que los americanos llaman long life learning. Para lograr esto, los países tienen que invertir mucho más en educación.

—Conoce Argentina desde hace años. ¿Cómo ve su futuro?

—Argentina tiene que pensar su economía en un contexto internacional que se está rediseñando con gran rapidez. Creo que una parte importante de la economía tiene que ser de producción manufacturera. Hay que ver la historia de China. Está muy claro que los ganadores son los países que invierten en manufactura. Y en manufactura de calidad. Si Argentina hace una estrategia de calidad muy específica, tiene posibilidades. Es un país con una calidad muy alta de tradición cultural. Cuenta con los recursos humanos y universidades muy buenas. Tiene la capacidad, y esto es un punto importante. En el pasado, la posición geográfica la perjudicaba, porque estaba muy lejos de los mercados principales. Ahora, en nuestro tiempo de economía del conocimiento, puede hacer muchas cosas. El país tiene redes de pequeñas empresas que deberán enfrentarse a las nuevas necesidades del mundo. Me parece que es un camino que Argentina puede hacer con éxito.»

 

 

 

 

Economías concentradas

La palabra concentración no tiene un sólo significado. Una cosa, por ejemplo, será en química y otra muy diferente en economía, ya sea a través de la concentración de empresas (de la propiedad o de los stocks) en los diferentes mercados (y lo que tipifica la legislación), y otra diferente la concentración de los ingresos (o flujos entre los agentes económicos) que se pueden medir por el coeficiente de Gini.

Las causas sobre la concentración económica pueden ser muy diversas. Una forma de encararlas sería diciendo que son relaciones de fuerza o de poder en el ámbito económico, y dependiendo de sus características habrá más o menos concentración. También se las puede abordar desde la teoría de los juegos, y principalemente desde los enfoques de competencia perfecta y competencia imperfecta, donde lo que predomina -en la práctica- es esto último.

Otra forma encarar el tema sería desde el punto de vista de una escala viable -en lo económico- para ofrecer o demandar un bien o servicio. Por ejemplo, un servicio público (v.g. de energía o agua potable) normalmente tiene que tener una escala tal que no puede haber más de un oferente (monopolio natural) o -a lo sumo- pocos (alguna forma de oligopolio), generalmente gestionados por el Estado o por concesionarios privados. También puede ser que los consumidores se agrupen, por ejemplo en cooperativas de consumo (también mutuales) o de servicios públicos, y constituyan un monopsonio a fin de obtener mejores precios o tarifas, y servicios más equitativos.

Esta temática, desde el punto de vista de la historia económica, ha tenido un capítulo muy importante (aunque no único) a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX en EEUU (explicado didácticamente en este pequeño video por el economista Juan Carlos de Pablo). Una actualización de esta temática se puede ver en esta interesante nota así como en este artículo.

Hay quienes la correlacionan con las causales de la inflación. Al respecto se pueden decir dos cosas: 1. Concentración económica hay en una gran cantidad de países del mundo y no generan inflación. 2. Sí, cuando hay incertidumbre (por ejemplo sobre la evolución del precio mundial de la energía) o altos niveles de inflación, los agentes económicos concentrados tienden a cubrirse por sus expectativas futuras al alza,  y son un factor o elemento de aceleración.

Salvo, cuando es inevitable -por razones de escala, eficiencia y eficacia- la concentración de la oferta o de la demanda, no es aconsejable desde el punto de vista de la equidad y de la competencia económica. El Estado puede intervenir de distintas maneras para regularla (cuando no hay otra alternativa, y si se hace de la manera correcta) o de impedirla como son las leyes anti-trust y de defensa de la competencia. El hecho de que haya una empresa testigo del estado puede ser un mecanismo, pero si su gerenciamiento es inapropiado o ineficiente, mejor que no exista. Una alternativa puede ser una empresa mixta público-privada con buen gerenciamiento.

Desde el punto de vista de la estructura económica un sano cooperativismo es una buena alternativa democratizadora, y en lo que se refiere al rol redistribuidor del estado será importante la política fiscal y tener en cuenta algunas buenas experiencias históricas. También lo es cuando el estado promueve una red de mercados y ferias distribuidos en los distintos territorios y/o centros de acopio para actores de la agricultura familiar o pequeñas cooperativas, que los fortalezcan y reduzcan la intermediación. No lo es (salvo momentos muy acotados) cuando fija precios máximos de distintos bienes y servicios para combatir la inflación. Se ha demostrado completamente ineficaz para resolverla, más allá de un paliativo temporal.

Como otros temas, es complejo y requiere de un buen discernimiento para entenderlo y poder transformarlo en aras de una economía sana y del bien común.

 

 

 

 

Economía de Compliance

El cumplimiento de las normas es fundamental para una vida civilizada y ciudadana de las personas y de las organizaciones. Es clave, no sólo para no recibir sanciones de la ley y del estado, sino también para su reputación social en general y en especial para las grandes empresas.

El origen de este término y este anglicismo, se puede situar a inicios del siglo XX con la creación de las Agencias Públicas de Seguridad en Estados Unidos (por ejemplo, Agencia de medicamentos y alimentos “Food and Drug Administration” creada en 1906).

Según esta fuente, «el Corporate Compliance es un conjunto de procedimientos y buenas prácticas adoptados por las organizaciones para identificar y clasificar los riesgos operativos y legales a los que se enfrentan y establecer mecanismos internos de prevención, gestión, control y reacción frente a los mismos.

El Compliance en muchos casos, y a tener de la evolución del marco legal a nivel mundial y la clara tendencia en este sentido, ha dejado de ser una opción voluntaria para muchas organizaciones y ha pasado a ser un requisito a integrar dentro de su estrategia y estructuras internas a fin de dar cumplimientos a los preceptos legales o bien poder protegerse ante situaciones de riesgo que pondrían en serios problemas la estabilidad y continuidad de la actividad de la organización.

Si bien el concepto del COMPLIANCE no es algo nuevo, la rápida y reciente evolución de la legislación internacional, combinada con el endurecimiento de las sanciones así como la relevancia que la propia legislación otorga hacia la toma de acciones preventivas de cumplimiento por parte de las organizaciones, ha hecho que el COMPLIANCE sea en la actualidad uno de las cuestiones más novedosas e incipientes a incorporar en las estrategias de gestión y visión de cualquier organización.

¿Por qué lo necesitamos?. El entorno legislativo en el que la empresa desarrolla sus actividades es cada vez más abundante y complejo. El nivel de beligerancia de las autoridades y organismos regulatorios es cada vez mayor y el impacto de la regulación es más intenso que nunca.  Por ello, y por los recientes escándalos societarios y el innegable incremento de la sensibilidad social respecto de la ética de los negocios, un mayor número de organizaciones públicas y privadas internalizan estándares éticos y legales como protocolos de buen gobierno de obligado cumplimiento.

Los riesgos a prevenir son aquellos que conllevan consecuencias como el daño reputacional, la imposición de importantes multas y sanciones, las pérdidas de negocio por contratos no ejecutables o la exclusión de licitaciones o subvenciones públicas, entre otras.»

Hay una norma ISO, la 37301 del 2021, que estipula claramente en qué consiste y el protocolo de su aplicación. Hay países como Alemania, que han establecido por ley “la debida diligencia corporativa en la cadena de suministro (“Lieferkettensorgfaltspflichtengesetz”). Fue aprobada en junio 2021 obliga a las empresas que operan en dicho país a identificar los riesgos de abusos de los derechos humanos y en el medioambiente en la actividad de sus proveedores.

Seguramente se irá extendiendo a la mayor parte de las economías, y habrá que tenerlas muy en cuenta.

PD: Esta nota ha sido inspirada por los escritos de la Dra. María Marta Preziosa, que ha publicado numerosos ensayos y artículos sobre esta temática. Por si citar uno de los más recientes: «El quiebre entre filosofía y empresa», Revista Criterio, Nª 2497, Mayo 2023.

Economía global, impuestos y desigualdad

En este blog hemos hablado de los impuestos, los paraísos fiscales, iniciativas auspiciosas en cuanto a la fiscalidad de las multinacionales (para mayor ampliación se puede ver este link), así como la temática de la desigualdad en relación con los impuestos.

Ahora intentaremos abordarlo desde una perspectiva global de la fiscalidad internacional a partir, entre otros, del enfoque de Gabriel Zucman. Para ello glosaremos algunas partes de esta entrevista que le hizo Jorge Fontevecchia, en especial sobre una iniciativa en curso y respecto de la temática de la «competencia fiscal». Aquí va

«—En 2021, más de cuarenta países se pusieron de acuerdo para la creación de un impuesto global sobre las multinacionales mínimo del 15%. ¿Qué pasó con ese acuerdo, fue posible su aplicación, cómo resultó hasta el momento?

—Es un avance muy importante. De hecho, es un hito en la regulación de la globalización, porque de hecho es la primera vez que hay un acuerdo internacional que dice que tiene que haber un suelo, que tiene que haber un tipo impositivo mínimo sobre los beneficios de las empresas multinacionales. Así que merece la pena celebrarlo, tomarse un segundo para celebrar este avance, porque es realmente importante. Al mismo tiempo, también es totalmente insuficiente, porque el 15% es un tipo impositivo muy bajo. Y estamos hablando de la fiscalidad de grandes empresas multinacionales, probablemente los actores económicos más poderosos del planeta. Y esencialmente lo que dice el acuerdo es: “Ok, si pagan el 15%, no es un tipo impositivo alto”. Eso está bien. Pero eso no está bien en un mundo en el que los trabajadores ordinarios tienen que pagar el 30%, 40% por ciento de sus ingresos en impuestos. Así que esa es la primera limitación fundamental de ese acuerdo. Es un avance importante, es un primer paso, realmente no es suficiente, y por eso creo que es importante explicar cuáles deberían ser los siguientes pasos, cómo podemos mejorarlo. La segunda limitación fundamental es que no va a detener la carrera hacia abajo que estaba describiendo, esta espiral de competencia fiscal internacional, porque el acuerdo dice que si tienes suficiente presencia como empresa en un país, empleas a gente allí, tienes activos en ese país, tienes sustancia en ese país. Entonces se te permite excluir los beneficios correspondientes de la base del impuesto sobre la renta. Así que, para ser muy claros, cuanta más actividad traslades a países de baja tributación, cuanta más presencia tengas en paraísos fiscales, en lugares de muy baja tributación, más se te permitirá reducir tu impuesto por debajo del 15%. Y ese es un fallo crítico de ese acuerdo que hemos denunciado en nuestro informe sobre la evasión fiscal mundial.

—El informe global de evasión fiscal de 2024 dice que el impuesto mínimo global se ha debilitado drásticamente. ¿Por qué?

—Sí, se ha debilitado en relación con el objetivo inicial del acuerdo, en particular tal y como se detallaron en 2020-2021. Tal vez recuerdes cuando comenzó la administración Biden. Cuando Biden entró en la Casa Blanca, a principios de 2021 en los Estados Unidos, la nueva administración estadounidense dijo que para ellos era una prioridad obtener un acuerdo global sobre un impuesto mínimo del 21%. Querían un 21% sin exenciones ni lagunas. Así que ese era el espíritu en 2021, y hoy estamos en 2024 con un tipo impositivo mucho más bajo que ese, el 15%, y con varias exenciones y lagunas. Permítame mencionar la que probablemente sea la mayor laguna, la mayor limitación de ese acuerdo, que tiene que ver con los créditos fiscales o subsidios. Si un gobierno le da a una empresa un crédito fiscal, lo que equivale a un subsidio, el acuerdo dice que esto no se contará como una reducción en los impuestos pagados por esa empresa. O, para decirlo de otra manera, todavía se permitirá que las empresas multinacionales tengan tasas impositivas efectivas de menos del 15%, potencialmente 0%, si la razón por la que tienen tipos impositivos tan bajos es porque los gobiernos les conceden subvenciones o créditos fiscales. Así pues, el principal riesgo es que este tipo de acuerdo modifique solo ligeramente la naturaleza de la competencia fiscal. No va a hacer que las empresas multinacionales paguen más impuestos. No va a provocar un aumento de la recaudación fiscal en los distintos países, en particular en los paraísos fiscales. Pero en lugar de competir reduciendo sus tipos del impuesto de sociedades, los países van a competir dando más subvenciones, más créditos fiscales a las empresas multinacionales para cortejarlas. Y si esto ocurre, no se solucionará el problema de la competencia fiscal de los tipos impositivos muy bajos que pagan las empresas multinacionales, que están alimentando la desigualdad, porque estos tipos impositivos bajos benefician principalmente a los accionistas de las empresas multinacionales que tienden a estar en lo más alto de la distribución de la renta y la riqueza.

“Hay una tensión entre la concentración de la riqueza y nuestros ideales democráticos”

—Las multinacionales norteamericanas son responsables de alrededor del 40% del traslado de beneficios a nivel mundial, y los países de Europa continental son especialmente los más afectados por esta evasión. ¿Cuál es el efecto de lo que se llama “competencia fiscal”, cómo afecta a los ingresos públicos y cómo produce desigualdad?

—Son preguntas muy importantes. Y sí, en efecto, vale la pena tomarse un segundo para tener una imagen ampliada de la situación en nuestras mentes. Cada año, hay, según nuestros cálculos, el equivalente a un billón de dólares en beneficios que se realizan en países como Argentina, Estados Unidos o Francia, que terminan siendo contabilizados por razones fiscales o, desde una perspectiva fiscal, se contabilizan en paraísos fiscales en países como las Bermudas, donde la tasa del impuesto de sociedades es cero, o en países como Luxemburgo o Singapur, y así sucesivamente. A esto se le llama trasladar los beneficios desde donde se obtienen hacia países con un tipo impositivo muy bajo. Y este traslado de beneficios por las empresas multinacionales se ha disparado desde los años ochenta y particularmente rápido en los últimos veinte años. Reduce los ingresos públicos en todo el mundo en cerca de trescientos mil millones de dólares. ¿Y por qué es malo? En primer lugar, los impuestos que no pagan las empresas multinacionales tienen que pagarlos otros agentes económicos. En segundo lugar, ¿quiénes son los beneficiarios últimos de esa forma de evasión fiscal? Las empresas multinacionales, los accionistas, y estos tienden a ser individuos ricos. Así, este proceso de traslado de beneficios por parte de las empresas multinacionales alimenta el aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza a nivel mundial.

“El impuesto sobre la renta debe ser progresivo; a mayores ingresos, tipos impositivos más altos”

—Si se lograse implementar el impuesto mínimo global del 2% a los tres mil individuos más ricos del mundo y se sumara a eso los impuestos mínimos a las ganancias de las multinacionales del 15%, ¿cuál sería la cantidad de dinero que se recaudaría?

—Muy importante, porque estas son, de hecho, las dos principales propuestas que formulamos en nuestro informe sobre la evasión fiscal mundial. Así, en primer lugar, proponemos la creación de un impuesto mínimo del 2% sobre la riqueza de los multimillonarios mundiales. Y hay relativamente pocos multimillonarios en el mundo, unos tres mil individuos, pero son muy ricos. Tienen alrededor de trece billones de dólares en riqueza y pagan muy pocos impuestos hoy en día. Si se los obligara a pagar al menos el 2% de su riqueza en impuestos cada año, se generaría una gran cantidad de ingresos fiscales. Según nuestras estimaciones, esto generaría alrededor de doscientos cincuenta mil millones de dólares en ingresos fiscales adicionales en todo el mundo a partir de solo tres mil personas. Eso para los multimillonarios. Para las empresas multinacionales, tenemos este acuerdo sobre un impuesto mínimo del 15%, pero está lleno de agujeros y el porcentaje es demasiado bajo. Si aumentamos los porcentajes al 20% y cerramos las lagunas que he descrito, como el tratamiento de los créditos fiscales, por ejemplo, podemos generar doscientos cincuenta mil millones de dólares adicionales en ingresos fiscales a nivel mundial. Así que es un gran total para estas dos simples medidas, dos simples reformas, que no son muy ambiciosas. Estamos hablando de tipos del 2% para los multimillonarios, del 20% para las multinacionales. Así que no es la revolución comunista. Esto es solo construir sobre lo que existe y hacerlo un poco mejor. Con estas dos medidas, se obtienen quinientos mil millones de dólares en ingresos fiscales adicionales. ¿Qué significan todos estos miles de millones? Creo que una comparación perspicaz es la siguiente: según las mejores estimaciones que tenemos, los países en desarrollo necesitan quinientos mil millones de dólares adicionales en ingresos fiscales cada año para hacer frente a los desafíos del cambio climático. Son las mejores estimaciones que existen. Y por eso, decimos que con estas dos sencillas reformas se puede generar tanto dinero solo gravando un poco mejor a las multinacionales y a los multimillonarios mundiales.

—En el informe de evasión fiscal 2024 se hace una serie de recomendaciones para conciliar la globalización con la justicia fiscal, como por ejemplo, reformar el acuerdo internacional sobre el impuesto mínimo de las sociedades, la introducción del impuesto mínimo global a los más adinerados y la creación de un registro global de activos. ¿Qué viabilidad cree usted que tienen realmente esas propuestas?

—Sí, son aplicables. Creo que la forma más sencilla de ver esto es reconocer que ya hemos hecho algunos progresos en los últimos quince años. Permítame dar solo dos ejemplos. Hace quince años, existía un completo secreto bancario en lugares como Suiza o las Islas Caimán. No había intercambio de datos bancarios entre las instituciones financieras de esos países. Hoy, y desde 2018, existe un intercambio automático de información bancaria. Hay un acuerdo internacional en el que participan más de cien países que obliga a las instituciones financieras y a los paraísos fiscales a compartir datos con otros países, con las autoridades fiscales. No ha solucionado todo el problema, pero existe. Y hace quince años, la sola idea de que un acuerdo así pudiera existir se consideraba utópica. Pero hoy es una realidad. Así que ese es un ejemplo. El segundo ejemplo es el acuerdo sobre el impuesto mínimo coordinado del 15% sobre las empresas multinacionales. Lo mismo, hace cinco, diez años, esto se consideraba utópico, una especie de quimera. ¿Cómo quieres convencer a cuarenta países y territorios para que se pongan de acuerdo sobre un tipo impositivo único? Pero ahora sabemos que es posible. Eso es lo que me hace ser fundamentalmente optimista sobre nuestra capacidad para crear nuevas formas de cooperación internacional. Pueden surgir nuevas formas de coordinación internacional en un período relativamente corto si existe voluntad política en al menos un país. Así, por ejemplo, para el intercambio automático de información bancaria, Estados Unidos y Obama desempeñaron un papel clave en el lanzamiento del proceso. Así que se necesita la voluntad política de al menos un país. No tiene por qué ser solo Estados Unidos, podría ser la Unión Europea, Argentina, podría ser una coalición de países de América Latina y del Sur. Pero si hay voluntad política al menos en alguna parte, pueden surgir con bastante rapidez nuevas formas de cooperación internacional.»

Se invita a leer completo el reportaje, dado que aporta muchos elementos a la temática fiscal de los sectores de altos ingresos y su relación con la globalización y la lucha contra la desigualdad.

PD: Hay algunas iniciativas como esta, pero -por ahora- sólo a nivel declarativo.

 

Economias Paradisíacas

El tema del paraíso (en los términos de la tradición judeocristiana), lamentablemente, está lejano de la economía de este mundo. Se utiliza el término «paraíso fiscal» (*), según la OCDE (1), si la legislación de un país tiene los siguientes cuatro factores claves:

  • Si la legislación no impone tributos o estos son solo nominales. La OCDE reconoce que cada legislación tiene derecho a determinar si imponer impuestos directos. Si no hay impuestos directos pero sí indirectos, se utilizan los otros tres factores para determinar si una legislación configura un paraíso fiscal.
  • Si hay falta de transparencia.
  • Si las leyes o las prácticas administrativas no permiten el intercambio de información para propósitos fiscales con otros países en relación a contribuyentes que se benefician de los bajos impuestos.
  • Si se permite a los no residentes beneficiarse de rebajas impositivas, aun cuando no desarrollen efectivamente una actividad en el país.

En la fuente que se viene de mencionar, diferenciaba entre “paraísos fiscales” y “regímenes fiscales perniciosos”, entendidos, los primeros, como estados que carecen de sistema fiscal y, los segundos, como regímenes especiales dentro de estados con sistemas fiscales desarrollados, y que resultan beneficiosos para los no residentes.

Respecto de estos últimos, dicho documento de la OCDE decía que se caracterizaban por:

  • Nivel de tributación bajo o nulo.
  • Estanqueidad del régimen, bien sea objetiva, es decir, la que se produce cuando elos contribuyentes no residentes y que aplican el régimen privilegiado tienen prohibido el acceso al mercado interno del país; o bien subjetiva, es decir, aquella que existe cuando el régimen privilegiado excluye de su aplicación a los contribuyentes residentes.
  • Falta de transparencia del sistema fiscal a nivel legal, reglamentario y administrativo.
  • Limitación del intercambio de información fiscal al respecto del régimen privilegiado.

Ello dio origen a dos términos diferentes “tax heavens” (paraísos fiscales) y “tax havens” (cuevas o guaridas fiscales). Según este documento, esta última definición se la asocia a una “secrecy jurisdiction”.

En una serie de países se dan simultáneamente las dos situaciones: son paraísos fiscales (baja o nula tributación) y también son cuevas o guaridas fiscales (los últimos tres requisitos del documento de la OCDE). Ya sea en una u otra se establecen sociedades offshore. Según el Dr. Antonio H. Figueroa  (2) de cada “100 dólares colocados off shore el 65% pertenece a evasores de impuestos, el 32% a narcoterrorismo, etc. y el 3% a corrupción según informó en su oportunidad Tax & Justice Network. Del referido 67% la parte más importante, siempre así se lo estimó, corresponde a corporaciones, el resto a personas “humanas”.

Según este documento ”la postura de la OCDE al respecto de los requisitos para la consideración de un país o territorio como paraíso fiscal se verá modificada. Este cambio fue liderado por los Estados Unidos y se plasmó en el Informe “The OECD ́s Project on Harmful Tax Practices: the 2001 Progress Report”. La modificación supuso un cambio de los criterios, dándosele importancia en mayor medida a la opacidad de los regímenes y no a su bajo nivel de tributación, es decir, el criterio fundamental pasó a ser el del nivel de intercambio de información. Se consideró que lo que dotaba de carácter pernicioso a un sistema fiscal no era el hecho de que tuviera un bajo o nulo nivel de tributación o que no se exigiera la realización de actividad industrial, ya que estos aspectos son simples elementos de competencia; sino que lo verdaderamente perjudicial es la opacidad de dicho régimen. Como consecuencia de este cambio de criterio la OCDE comenzó a considerar paraísos fiscales a aquellos territorios con sistemas fiscales de baja o nula tributación y sin instrumentos internacionales de intercambio de información fiscal.

Tras las modificaciones introducidas por el informe del 2001, la inicial lista de paraísos fiscales redactada conforme a los criterios del informe de 1998, que incluía 35 jurisdicciones consideradas paraísos fiscales, se dividió en dos listas. Una de ellas incluía a los paraísos fiscales cooperativos, es decir, aquellos que habían cumplido con las exigencias de la OCDE sobre el intercambio de información fiscal, consistentes fundamentalmente en la firma de Acuerdos de Intercambio de Información o Convenios para evitar la Doble Imposición con una cláusula de intercambio de información. La otra lista incluía por contra a los paraísos fiscales no cooperativos, es decir, a aquellos que no habían cumplido las exigencias sobre intercambio de información de la OCDE anteriormente citadas”.

Paralelamente al incremento de la economía criminal en el mundo (narcotráfico, terrorismo, etc.), el crecimiento de este tipo de estados (en particular donde hay guaridas fiscales) se vio estimulado por el flujo de información digital, que permite trasladar dinero y conocimiento fácil y económicamente, en tiempo real.

El economista Vito Tanzi, las ha caracterizado como “termitas que forman parte de la evolución del ‘ecosistema’ de la globalización, y aún está por verse si en definitiva socavarán el edificio fiscal”. Cabe destacar que un dato histórico relevante a tener en cuenta en el ecosistema de la globalización, es la absolutización de la soberanía estatal que se generó con las reglas establecidas en el «Tratado de Utrecht«, entre 1713 y 1715,  que al decir del abad Saint-Pierre, se configuró en torno a estados unitarios o “nacionales”.

A nivel mundial vienen trabajando sobre esta cuestión la Alianza Global para la Justicia Fiscal y la Tax and Justice Networken América Latina la Red de Justicia Fiscal y en Argentina economistas como Jorge Gaggero.

Según este último economista, y en un artículo con Juan Valerdi, para un próximo artículo para “Voces en el Fénix”, señalan que “las amenazas de “volar con dinamita” las guaridas fiscales del presidente Sarkozy de Francia (apoyado por Ángela Merkel y el entonces titular del FMI Strauss Kahn) se toparon con la férrea defensa de la “hermandad anglosajona” (EEUU y el Reino Unido). Ese intento radical resultó, a través de la aceptación del G20, en un curso de acción mucho más moderado y mucho menos eficaz: el Proyecto BEPS (Base Erosion and ProfitShifting; Erosión de las Bases Tributarias y Fuga de Beneficios), cuyo diseño e implementación está a cargo del “club de los países ricos”, la OECD.

Ni la propuesta de Tanzi, ni la opción más moderada –como construcción institucional- que los países en desarrollo presentaron en Addis Abeba (Conferencia Internacional de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, Julio de 2015) logró ser aprobada. Ella apuntaba a mejorar y potenciar el  Comité de Expertos sobre Cooperación Internacional en Cuestiones de Tributación” de la ONU. Los países ricos, en especial la “hermandad anglosajona”, se opusieron. Para peor, el pasado mes de junio la OECD dio a conocer una lista vacía de paraísos fiscales. Vale decir, para este organismo todas las jurisdicciones del globo serían “colaboradoras” en materia de información tributaria. En otras palabras, la OECD acaba de renovar las «patentes de corso» de las guaridas fiscales del mundo con un doble efecto: la continuidad de la piratería económica global (favoreciendo a grandes bancos y corporaciones multinacionales) y la promoción de la vida «carnavalesca» de los ricos globales”.

Los paraísos fiscales –y muy especialmente las guaridas fiscales- tienen como función esencial la protección de los “beneficiarios finales” (propietarios efectivos) de los activos (en particular de “ricos globales”). Es importante aclarar que para los países del «sur del mundo», la fuga de capitales (además de la evasión tributaria, cuando los fondos no están declarados) es el daño más relevante que resulta de la expansión continua del «mundo offshore». En cambio para los países centrales lo es el incumplimiento fiscal de los millonarios y las multinacionales (muchos de ellos, en especial UK y USA, son beneficiarios de la fuga de capitales del «sur»). Todo ello contribuye a incrementar la desigualdad a escala mundial. Se ha estimado que el monto de fondos mantenidos por individuos es estos lugares es aproximadamente de 11.5 trillones de dólares americanos. Usando esta estimación, de hace unos años, se calcula que la recaudación impositiva mundial pierde del ingreso proveniente de estos activos 255 billones de dólares cada año. Una mayor información se puede visualizar en este artículo de la revista Finanzas y Desarrollo del FMI.

Han habido avances internacionales para generar mayor blanqueo de capitales, derivados de la preocupación por los movimientos de fondos originados en el terrorismo y el narcotráfico. En el marco de la OCDE se han puesto en marcha de acuerdos para realizar intercambios automáticos de información financiera y tributaria con más de 100 países, que permitirán obtener información sobre cuentas bancarias de sus ciudadanos en países como Francia, Alemania, España, Italia, el Reino Unido, Luxemburgo y las islas Seychelles. A partir de 2018 y 2019 también deberán brindar información otros países famosos por ser paraísos fiscales, como Suiza y Panamá (sobre este último país ver el film «La lavandería» en Netflix).

En línea con estos acuerdos sería muy deseable seguir avanzando en aspectos como los siguientes:

  • que se desarrollen instituciones regionales y a nivel global que establezcan reglas que atiendan al bien común (en especial en los terrenos de la equidad y el medio ambiente), dado que sino no habrá cambios relevantes,
  • que las sociedades y personas que tienen fondos en paraísos fiscales, los tengan declarados en sus países, de modo que tributen en los mismos,
  • que todos los paraísos fiscales pasen a ser “cooperativos” eliminando el “secretismo” y la opacidad, y si no lo hacen tengan severas sanciones,
  • que se aplique la denominada «Tasa Tobin«, a nivel mundial, de modo de desestimular el movimiento especulativo de capitales, y los fondos recaudados se apliquen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible ligados al combate de la pobreza y a la mitigación y reversión del cambio climático.
  • que los fondos de los denominados paraísos fiscales que se inviertan en los fines recién mencionados, y a desarrollo productivo de países emergentes, tengan un reembolso de dicha tasa Tobin como estímulo a que se canalicen de esta manera.

Sin duda lo anterior no es fácil, requiere de trabajosos acuerdos internacionales y superar intereses muy poderosos. Pero la movilización de las distintas fuerzas sociales y culturales de los distintos países, así como de diversas fuerzas políticas, nos pueden ayudar a converger a un mundo mejor en esta materia.

(1) Comité de Asuntos Fiscales de la OCDE: “Informe sobre el progreso realizado en la identificación y eliminación de las Prácticas Fiscales Perjudiciales”, Foro de Competencia Fiscal Perjudicial, junio del 2000.

(2) La referencia del Dr. Antonio H. Figueroa, surge de su trabajo: «El plan de acción OCDE contra la erosión de la base imponible y el traslado de los beneficios». BEPS (base erosion and profit shifting), Publicado el 7/10/2014 por Thomson&Reuters y Revista Impuestos. Editorial La Ley. 2014, donde cita a HENRY, James. Tax&Justice. The Price of Offshore Revisited. Democracy Now. Entrevista en programa de TV en USA del 31/07/2012 conducido por A. Goodman.

(*) Esta nota fue actualizada de su texto original en base a los aportes recibidos por Horacio Boneo (diferencia entre “tax heavens” y “tax havens” que se menciona en el primer comentario de más abajo), a una mención del Dr. Antonio H. Figueroa y a Jorge Gaggero (con distintas referencias y comentarios adicionales). Agradezco muy especialmente a ellos sus conocimientos y aportes que han permitido darle mayor precisión a lo que fue redactado originalmente. Luego de publicada se dió a conocer un documento del Vaticano sobre la economía mundial, donde se hace referencia a las finanzas off shore.