Hechos e Interpretaciones

Friedrich Nietzsche ha expresado que «los hechos no existen, sólo existen las interpretaciones«. Según esta fuente «el autor de esta frase, Friedrich Nietzsche, postulaba que no existen suficientes interpretaciones para poder agotar un hecho, un acto, siempre alguien más podría ver algo diferente. No hay una verdad absoluta, sino interpretaciones múltiples de la realidad. Esto nos invita a reflexionar acerca de cómo cada uno accede al mundo que nos rodea. Las personas, a partir de nuestro bagaje de intereses, emociones, esquemas, creencias e historia personal, entre muchos otros factores, captamos los estímulos del entorno de una forma peculiar, única, generando nuestros propios recortes del ambiente y, en función de ellos, interpretamos. A partir de estas interpretaciones, intentamos explicar o echar luz sobre algo, un evento, una circunstancia. De este modo, nos apropiamos de ello, lo quitamos del mundo externo para unirlo a nosotros, es decir, lo subjetivamos. Ahora bien, ¿cómo repercute esto en nuestra vida cotidiana? Constantemente estamos realizando interpretaciones sobre la realidad, que son en general acordes con la sociedad y la cultura en la que estamos inmersos, la cual nos atraviesa e influye constantemente».

Por lo tanto, como expresa la imagen de la entrada, no es que los hechos no existan sino que hay múltiples interpretaciones de los mismos cruzadas por distintas cuestiones como las emociones, los sesgos cognitivos, no soportar que se nos caigan determinados ideales (convertidos en idealizaciones de personas o situaciones sobre la que se basan nuestras creencias o nuestra fe), la desmentida, entre otras (1). La disciplina que estudia la interpretación es la hermenéutica, y hay enfoques como los derivados de la psicología y el psicoanálisis, donde las hipótesis interpretativas tienen una gran importancia para acercarse a una verdad (aunque sea parcial dentro de la complejidad humana) que pueden ayudar al paciente a comprender una situación y tratar de modificarla.

Sobre lo que venimos de mencionar, en la fuente citada más arriba, se da el siguiente ejemplo: «una  viñeta referida por V. Frankl también nos permite ver con claridad lo expresado anteriormente: un viejo doctor en medicina consultó debido a que padecía una fuerte depresión al no poder sobreponerse a la pérdida de su esposa que había muerto dos años atrás. El terapeuta lo hizo reflexionar al preguntarle qué hubiera sucedido si él hubiera fallecido en lugar de su esposa. A partir de allí pudo pensar en cuanto hubiera sufrido su esposa. El terapeuta lo hizo ver que había ahorrado ese sufrimiento a su esposa, pero debía pagar por ello sobreviviendo y llorando su muerte. Al encontrar un sentido a aquello que le estaba pasando, el sufrimiento dejó de ser vivido como tal, se le encontró un sentido, en este caso el sacrificio».

Tomando el ejemplo que se viene de mencionar ojalá que cada uno/a no niegue la realidad, pueda reconocer las múltiples posibilidades de interpretación de un hecho concreto (por ejemplo la muerte de una esposa) (*) y pueda darle un sentido sanador o reparador. Ello nos puede conducir a un mundo mejor.

(1) Al respecto es interesante este texto de Jean-Leòn Gerome (1896).
(*) se puede extender al campo de la política, de hechos delictivos o traumáticos, etc.

¿Cómo sigue el ciclo?

Sabemos que la vida tiene ciclos: la naturaleza, nosotros como personas, nuestras instituciones, países….y dentro ellos están los ciclos económicos como los que se muestran en la imagen de la entrada (faltan acentos en palabras). Trataremos de focalizarnos en los ciclos económicos, con especial énfasis en el caso argentino.

A nivel global, si bien la economía mundial -en promedio crece al 3,1%– se presenta un escenario futuro incierto. Ello se da debido, además de la crisis económica de Turquía, principalmente a que estamos en los inicios de una guerra comercial entre Estados Unidos y China, tal como se describe en esta nota. El escenario optimista es que las medidas tomadas hasta ahora por cada uno terminen finalmente en una negociación donde no se incremente este conflicto o se llegue a un acuerdo (como es el caso de EEUU y UE al 26/7/18). El escenario pesimista es que termine en una crisis peor (v.g. no acuerdo con China) que la de 1929/30, y conocemos lo que vino después…

En el caso de la economía argentina la evolución de producto interno bruto (o riqueza generada) per cápita se parece -aproximadamente- a una especie de montaña rusa (con tendencia decreciente), en la cual estamos entrando (a mediados de 2018) en una fase recesiva. Entre las preguntas que nos hacemos es ¿cómo sigue?: si va a adoptar la forma de continuar en una pendiente negativa (lo más probable), o de «v», de «L», de «u»…. A continuación glosaremos distintas opiniones.

Hay opiniones pesimistas como las de Walter Graziano respecto de que el acuerdo con el FMI pone en riesgo la solvencia pública, así como la de Joseph Stiglitz, otras optimistas como las de Mario Blejer en el programa «Terapia de Noticias», así como la de Marina Dal Poggetto en esta nota donde plantea la complejidad, riesgos y posibilidades del camino que estamos transitando. A comienzos de septiembre de 2018, en el contexto de un dólar que estuvo rondando en los $ 40 (luego cayó por la nueva política monetaria), se anunció un conjunto de medidas y la renegociación de un nuevo acuerdo con el FMI. Un informe del Ministerio de Economía (considerado como un «borrador de trabajo») señala que se espera una inflación del 42% y una caída de la economía en 2,4%.

El ciclo se da en un contexto histórico (o ciclo «más largo») que tiene tendencia «a la baja» (tanto en caída de pbi y de incremento de pobreza) y que hemos planteado -en términos generales- en este artículo. En el mismo hemos esbozado algunos lineamientos de cuestiones estratégicas que entendemos habría que encarar. Ojalá que los aportes serios, tanto de diagnóstico como de caminos a seguir, sean realizados de buena fe, compartiendo esfuerzos en las acciones, con un «piso» de medidas para los más débiles y tratando de que nos conduzcan a un futuro mejor.

PD: luego de escribir esta reflexión apareció la opinión de Pablo Gerchunoff en Clarín con el título de «la crisis económica actual es una más en medio de una Argentina sin brújula», que se relaciona con la idea de un ciclo que no encuentra un sentido superador de sus problemas. Del mismo modo, es interesante la opinión de Eduardo Levy Yeyati, a mediados de agosto de 2018, en este video, y esta nota de Guillermo Rozenwurcel y Ramiro Albreu del 21/11/18.

 

Entre lo urgente y lo importante

Los juegos muestran muchas de nuestras características humanas y también son una fuente de aprendizaje. Algunas leyendas, según esta fuente, sitúan el origen del juego del go «al Emperador Yao (2337-2258 a. C.), quien solicitó a su consejero Shun que diseñara un juego que enseñara disciplina, concentración y equilibrio a su hijo Dazhu, quien se supone era desjuiciado. Otras teorías sugieren que el juego fue inventado por generales y jefes del ejército chino, quienes usaban piedras para señalar posiciones de ataque en mapas, o que los elementos usados actualmente para el juego fueron alguna vez usados para realizar lecturas de la suerte…. En términos de la teoría de juegos, go es un juego de suma cero, de información perfecta, juego de estrategia determinista, colocándolo en la misma clase que el ajedrez, las damas y el reversi. Sin embargo, difiere de estos en la forma en que se juega. Aunque las reglas son simples, la estrategia del go es extremadamente compleja». La complejidad alude a abordar lo que finalmente es importante (*) y no caer en la tentación de atender sólo lo urgente, como muestra la imagen de la entrada.

En otra nota, que mencionamos la pirámide de Maslow, abordamos todas las dimensiones que, según este autor, son importantes para satisfacer todas las necesidades humanas, comenzando por la urgente de alimentarnos. Algo similar pasa con un país, donde -dentro de lo importante- hay cuestiones más urgentes y otras de mediano y largo plazo. Esta temática también la hemos encarado en una nota sobre si lo importante es sólo el corto plazo. A continuación intentaremos dar algunos ejemplos del caso argentino:

  • frente a la situación económica de mediados del año 2018 es urgente atender las necesidades básicas -como la alimentación- de los sectores más vulnerables. Esto, además de ser urgente, es muy importante,
  • a mediano plazo es muy importante encontrar un sendero de desarrollo con equidad, de una economía donde el peso no genera confianza como reserva de valor (el problema de la inflación), con déficit fiscal y de balance de pagos, impuestos regresivos, un estado con servicios de baja calidad (abultado en determinados sectores de baja o nula productividad y deficitario en otros), con dificultades para eslabonar cadenas de valor agregado y generar empleo, una alta economía informal y pobreza, una sustentabilidad en cuestión del régimen jubilatorio a mediano y largo plazo…,
  • una educación -en general- de muy baja calidad, con un alto presupuesto pero con bajos salarios docentes,
  • una justicia que -en la mayoría de los casos- actúa tarde y muy deficientemente,

entre otros elementos. Al respecto es interesante la opinión de Guillermo Rozenwurcel en el panel de C5N del minuto 14,28 en adelante de este link.

Trabajar con seriedad y profesionalidad la complejidad de estas dimensiones urgentes e importantes, y encararlas en un marco de creciente confianza mutua, nos puede conducir a un mundo mejor.

(*) Agradezco la reflexión de Ignacio Warnes que he tomado acerca del significado del go vinculado con esta temática.

 

Hambre Cero o Resolver la Insuficiencia Alimentaria

Establecer una jerarquía de necesidades es difícil pero sabemos que si no respiramos, no nos alimentamos e hidratamos adecuadamente, todo lo demás no es posible. Si bien esto parece obvio, es importante el aporte realizado por Abraham Maslow, con su propuesta de una pirámide con una jerarquía de necesidades que se muestra en la imagen de la entrada.

Según la Wikipedia «es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow en su obra Una teoría sobre la motivación humana (en inglés, A Theory of Human Motivation) de 1943, que posteriormente amplió. Obtuvo una importante notoriedad, no sólo en el campo de la psicología sino en el ámbito empresarial del marketing o la publicidad. Maslow formula en su teoría una jerarquía de necesidades humanas y defiende que conforme se satisfacen las necesidades más básicas (parte inferior de la pirámide), los seres humanos desarrollan necesidades y deseos más elevados (parte superior de la pirámide)». (*) Esta teoría es coincidente con el enfoque sustantivo de la economía propuesto por Karl Polanyi poniendo en valor el «sustento» frente al enfoque formal de la economía (en general predominante).

Llevado a cuestiones prácticas, esto se traduce -por ejemplo- en el planteo de «hambre cero» propuesto en el marco de las Naciones Unidas y llevado a cabo en países como Brasil por iniciativa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva en 2003 con el objetivo de erradicar el hambre y la extrema pobreza. Tal vez la designación más precisa sea no «hambre cero» sino «insuficiencia alimentaria» según la FAO  y como lo explica Agustín Salvia en este video (del minuto 10,27 en adelante).

En países como Argentina, el gobierno elegido en 2015 se propuso como horizonte una meta muy ambiciosa, como «pobreza cero«.  Sin embargo, la situación económica a mediados de 2018 y el acuerdo con el FMI (que conlleva un ajuste recesivo), indican que sería razonable garantizar -al menos- hambre cero. Esto, entre otras cosas, se relaciona con la emergencia alimentaria que viene desde el 2002 y luego se incorporó a la emergencia social. El 12 septiembre de 2019 se dio media sanción en la Cámara de Diputados a una nueva ley (ver este video con los antecedentes y la explicación de Carlos Castagneto, así como esta nota con el impacto fiscal). El nuevo gobierno, que asumió el 10/12/19, se ha propuesto otorgar una tarjeta alimentaria, a fin de resolver o paliar esta temática.

Desde una perspectiva más de fondo habría que lograr que la Argentina se desarrolle e implementar correcciones a un capitalismo desigual, como ser gravar a los sectores de mayores ingresos (**) para financiar un piso de ingresos (por ejemplo reforzando el monto de la Asignación Universal) a quienes no pueden llegar a completar una alimentación básica, además de otras medidas complementarias como incrementar raciones en comedores populares (o merenderos), reforzar los bancos de alimentos (con el debido control de la salubridad) y el régimen de donación de alimentos,  etc.

En pleno siglo XXI, y en un país que produce alimentos para más de 400 millones de personas (en realidad, gran parte de estos alimentos son para consumo animal), no es admisible que se produzcan situaciones como las que explicita el Informe del Observatorio Social de la UCA -a junio de 2019- donde se afirma que «un nuevo estudio sobre pobreza publicado por la Universidad Católica Argentina (UCA) reveló que el 14,9% de los menores de edad no realizó al menos una de las cuatro comidas diarias en 2018. Los resultados señalaron también que la mitad del equivalente a 1,6 millones de chicos -de entre 2 y 17 años- suele saltearse la última alimentación del día. El informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social de esa universidad reflejó además que el 37% de esos chicos recibió una alimentación deficitaria en nutrientes esenciales en ese período».

En el contexto de un mundo preocupante y en una Argentina que repite los ciclos de ilusión y desencanto, es fundamental comenzar por la base de la pirámide de Maslow. Este sería un nivel mínimo o «piso» para luego poder evolucionar hacia un mundo mejor.

(*) Este enfoque se puede ampliar en el texto «Abraham Maslow. La Teoría de las Necesidades», realizado por Anna Giardini, de la colección Comprende la Psicología, Ed. Salvat, 2017.

(**) Más allá de que, en general, a nadie le guste pagar impuestos, expertos tributaristas deberían analizar si incrementar impuestos a los bienes personales, alícuotas crecientes al impuesto a las ganancias, así como una alícuota diferencial a las personas que tienen dinero en el exterior (a fin de promover su repatriación), etc. pueden ser viables y razonables (no confiscatorios y que no afecten la producción). Seguramente acompañadas de medidas como la reducción de impuestos a los ingresos brutos que gravan cada etapa de la cadena productiva contribuyendo a desalentar la inversión y primarizar la economía. Una propuesta muy interesante es planteada en esta nota por Juan Llach, así como Bernardo Kosakoff en este reportaje (donde comenta la experiencia norteamericana) y Agustín Salvia en la primera parte de este video.  Habría que también tener en cuenta enfoques y prácticas como estaTodo esto más allá de tratar de salir cuanto antes de la recesión y entrar en un sendero de desarrollo con equidad.

Suecia ¿país ideal?

Los seres humanos buscamos arquetipos con los cuales identificarnos. Esto sucede, muchas veces, también con grupos de personas en los países que -más allá de querer desarrollar sus propios caminos- se plantean «ideales» sobre aspectos globales o parciales de historias de otros países. En el caso argentino esto fue claro a comienzos del siglo XIX cuando se «importaron» y adaptaron ideas como democracia, república, ideales de la revolución francesa (libertad, igualdad, fraternidad), o del libre comercio (en especial desde Inglaterra)… a una población que no tenía -mayoritariamente- esa tradición.

En la historia reciente argentina también se ha mencionado, en alguna oportunidad, el caso de Alemania, o poder ser parte de los países de la OCDE, sólo como algunas referencias. Aquí desarrollaremos el caso de uno de los países escandinavos (*), como Suecia. De sus antecedentes históricos sólo queremos destacar estos (en negrita y cursiva lo que incidió más en el origen de la experiencia socialdemócrata), según esta fuente: «si bien su proceso de industrialización se desarrolló lentamente, la agricultura experimentó cambios importantes debido a las innovaciones tecnológicas y al crecimiento de la población. Estas innovaciones incluían programas del gobierno de cercamiento, sobre-explotación de las tierras agrícolas y la introducción de nuevas semillas de cultivo como la de la patata. Debido al hecho de que los campesinos suecos habían sido explotados como en ningún otro lugar en Europa, la cultura granjera sueca adquirió un papel protagónico en los procesos políticos, característica que se ha mantenido en el tiempo, con el Partido Agrario, (actualmente llamado Partido del Centro). Entre 1870 y 1914, comenzó el proceso de desarrollo de su economía industrial que perdura hasta hoy. Durante la segunda mitad del siglo XIX, se produjeron movimientos sociales y sindicales importantes, así como de grupos abstinentes y religiosos independientes, que comenzaron a presionar por un Estado democrático. En 1889 se fundó el Partido Socialdemócrata Sueco. Estos movimientos llevaron al país hacia una moderna democracia parlamentaria, alcanzada en la época de la Primera Guerra Mundial. Como la Revolución Industrial avanzaba durante el siglo XX, la población rural comenzó a migrar hacia las ciudades para trabajar en las fábricas y así poder ser eventualmente incluidos en los sindicatos. En 1917 tuvo lugar una revolución socialista que fracasó, la cual fue seguida en 1921 por el establecimiento de una monarquía parlamentaria de tipo democrático».

Al final de esta cita podemos visualizar que en el mismo año de la revolución rusa, hubo una revolución similar en Suecia que fracasó. Podemos decir que la burguesía sueca, tomando la frase de Borges de que «no nos une el amor sino el espanto«, visualizó -a partir de lo anterior- que era mejor ir en un sendero de compartir el excedente económico -en especial vía impuestos progresivos– con los trabajadores y población en general, e iniciar un camino de paz y bienestar que llega -con vaivenes- hasta nuestros días (1). También tuvieron la inteligencia de propiciar un desarrollo industrial con altos salarios. Seguramente, sin haber pasado por esta experiencia histórica, es difícil trasladar este sendero o «ideal» de modelo económico a otros países o economías (de todos modos siempre podemos desarrollar la capacidad de aprender de otras experiencias).

Hay notas críticas como esta que señalan que ya no es más un país tan igualitario como en el siglo pasado. Seguramente en ello han influido la caída de la Unión Soviética (como modelo alternativo y «amenazante») y la emergencia de China y las economías asiáticas en la globalización actual que la han afectado. De todos modos de la fuente señalada quisiéramos destacar dos aspectos principales:

1. A favor: «Suecia es, según OXFAM Intermon, el país mejor situado en el indicador C.R.I., que mide el Compromiso con la Reducción de la Desigualdad. Alemania es el número 5 del ranking, Francia el nº 8, Italia el 16, Reino Unido el 17 y España, entre Argentina y Hungría, ocupa el puesto 27″

2. En contra: «Según otra estadística oficiosa, en 2017 hay 112.00 suecos con un patrimonio neto (excluida la primera vivienda) por encima del millón de dólares, 3.300 suecos con más de 10 millones de dólares y 1.430 suecos con propiedades por un valor superior a los 30 millones de dólares. Hay también 188 personas en Suecia con un patrimonio superior a los 100 millones de dólares y 21 con propiedades por encima de los 1.000 millones. Todos ellos tendrán un alto nivel de consumo y bienestar, seguro, pero eso no significa que todos tengan poder de decisión, porque no es lo mismo tener que controlar. Con unos pocos millones de dólares se vive muy bien, pero de controlar la economía, poca cosa».

La historia y la cultura sueca es muy rica y variada, en un contexto de un clima duro en gran parte del año. Ha sido captada por cineastas como Ingmar Bergman y han tenido una particular manera de experimentar la libertad (o la «emancipación humana» desde una perspectiva individualista). También se ha señalado una alta tasa de suicidios, pero según esta fuente, no es de las mayores. Sin duda, como en toda experiencia humana, han habido luces y sombras. De ella lo que quisiéramos rescatar que es posible articular satisfactoriamente la equidad (o una gran igualdad) con impuestos progresivos a las personas y un gasto público muy eficiente, promoviendo trabajo calificado en un sendero de desarrollo y prosperidad. Lo mencionamos en un contexto donde en países como la Argentina se está experimentando un ajuste, discerniendo y actuando sobre su gasto público, aún no sobre la progresividad de sus impuestos (ver en esta nota sobre los límites vinculados a la posible «confiscatoriedad» en su aplicación) y si hay o no un plan de desarrollo con equidad de ahora hacia el futuro, como han tenido los suecos (2).
Así como decíamos al principio que a comienzos del siglo XIX se importaron y adaptaron ideas que «no estaban en nuestra tradición», ¿será posible en el siglo XXI tomar los rasgos esenciales de experiencias exitosas de equidad y desarrollo de comienzos del siglo XX de otros países y tratar de adaptarlas progresivamente a nuestro caso particular? ¿ser serios y eficaces con los recursos y servicios del Estado y aplicar impuestos progresivos a las personas (no a las empresas) está vedado en nuestro menú de opciones de políticas públicas?. ¿Tendrá que ser necesario pasar previamente por el espejo del espanto -como fue el caso de los suecos- o podremos obviar esa etapa? Nuestra naturaleza humana tiene rasgos que no nos permiten ser muy optimistas, pero es bueno apelar a articular sentimientos, razón y valores en línea con nuestra capacidad de aprender y dar un salto evolutivo que nos ayuden a converger hacia un mundo mejor.

(*) cabe destacar que la Argentina tiene firmado un acuerdo con Finlandia sobre la cuestión educativa. Por lo tanto se puede inferir que estamos tomando como «ideal» a estos aspectos de países escandinavos, lo cual se considera bueno.

(1) sobre la cuestión fiscal es interesante esta nota.

(2) respecto de la cuestión sanitaria vinculada con el COVID-19 y la comparación que hizo Alberto Fernández con el caso de Suecia, se puede afirmar que es difícil hacer comparaciones, o tal vez habría que hacerlas a final de un proceso. como señala este comunicado de la Embajada de Suecia.

Altruismo y Felicidad

La imagen de la entrada muestra la foto (*) de Matthieu Ricard que fuera bautizado como «el hombre más feliz del mundo» luego de un estudio neurocientífico sobre la meditación y la felicidad. Vinculado con lo que venimos de mencionar propone una revolución del altruismo.

En una reciente nota de su blog, dice -entre otras cosas-:…»la mayoría de nosotros aspiramos a un mundo mejor. Para lograr esto, necesitamos un concepto que unifique nuestros objetivos para el corto, medio y largo plazo. Es esencial para los científicos ambientales, los responsables de la toma de decisiones que influyen en el destino de la sociedad y las personas interesadas en el corto plazo (y aquellos que se preocupan por el rendimiento de sus inversiones financieras) para poder sentarse en una misma mesa y trabajar juntos para diseñar un mundo mejor. Para hacer esto necesitarán un concepto unificador. El más pragmático de todos es el altruismo: si comenzamos con la preocupación por los demás, avanzaremos hacia una economía de solidaridad positiva (que debería estar al servicio de la sociedad y no al revés). Si comenzamos con la preocupación por los demás, elaboraremos reformas de justicia social para reducir las desigualdades que han aumentado en países ricos; pero especialmente, si comenzamos con la preocupación hacia los demás, realmente cuidaremos de las generaciones futuras. Como Martín Luther King, Jr. nos recuerda, en el amanecer de este nuevo año: «Cada uno de nosotros tiene que decidir si quiere caminar en la luz del altruismo creativo o en las tinieblas del egoísmo destructor«.

Lo anterior supone articular inteligencia con sabiduría en una perspectiva evolutiva. También quisiéramos enfatizar la importancia de alinear lo que venimos de comentar con la sensibilidad, no sólo en lo afectivo sino también en lo «corporal«. En una nota del Dr. Roberto Abdala expresa que «hace unos años, M. Gershon, del Departamento de Anatomía y Biología Celular de la Universidad de Columbia (EE.UU.), escribió un interesante libro titulado El segundo cerebro. En él, y como fruto de sus investigaciones, afirma que el hombre tiene dos cerebros: uno, en la cabeza y otro, en sus intestinos. Este último con las mismas propiedades para reaccionar, recordar, generar ansiedad e, incluso, hasta puede dominar a su colega craneal. Describió la existencia de un cerebro intestinal de más de cien mil millones de neuronas –casi tantas como las del clásico cerebro– y que son excitadas por cualquier distensión de la luz del intestino y por la presencia de toxinas, gérmenes patógenos o una dieta insalubre, que alteran los movimientos normales y/o la producción de secreciones intestinales Más aún, el flujo de mensajes desde el aparato digestivo a la cabeza es mayor al número de órdenes que corren en sentido inverso. El hecho de que este segundo cerebrotrabaje por cuenta propia, hace que los científicos consideren posible que también memorice emociones, sufra estrés y tenga su propia “neurosis”.

Sin duda lo que venimos de mencionar está relacionado con una expresión que aparece en la parábola del buen samaritano, donde la traducción en español de que “se compadeció” corresponde al término griego splagnizomai: es decir que al samaritano “se le conmovieron las entrañas o se le revolvieron las tripas“. Ojalá que además de nuestros valores, nuestra conciencia y enfoques, a nosotros se nos conmuevan las entrañas para ser altruistas. Esto nos puede conducir a un mundo mejor y más feliz.

(*) Fue tomada por la fotógrafa Raphaelle Demandre. Mi agradecimiento a Christophe Grigri por habérmela facilitado.

PD: Agradezco a Horacio Fazio y Fernando Ledo la referencia al blog de Matthieu Ricard. En línea con esta temática es valioso este testimonio.

 

El liderazgo más adecuado

Hay disciplinas, como la psicología social y la sociología de las organizaciones, que entre sus temáticas están el tratamiento de los distintos estilos o tipos de liderazgo en un grupo, que pueden ampliarse a espacios mayores como instituciones y países. Es así que se describen y analizan en ellas el liderazgo autocrático, el liderazgo paternalista, el liderazgo que deja hacer o «laissez-faire», el liderazgo democrático, el liderazgo transaccional, el liderazgo transformacional…, entre los principales. Predominará o será más viable uno u otro, según la historia del grupo (institución o nación) y la dinámica del contexto en el que el mismo está. 

Quisiéramos hacer una modesta reflexión -hecha con todo respeto y buena intención- sobre algunos rasgos de cómo esto se ha dado, en los orígenes y recientemente, en una institución como la Iglesia Católica. Sabemos que en los orígenes antes de la muerte y resurrección de Jesucristo, El eligió a Simón Pedro (luego San Pedro) en un lugar preeminente entre sus seguidores. Según esta fuente «la Iglesia católica lo identifica a través de la sucesión apostólica como el primer papa, basándose, entre otros argumentos, en las palabras que le dirigió Jesús: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo» (Mateo 16, 18-19). Otras Iglesias católicas apostólicas, como la ortodoxa, no lo consideran de esta manera, por entender que Jesús no edificaría su Iglesia sobre un hombre (Pedro) sino sobre la confesión de fe que Pedro hizo: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo» (Mateo 16:16). Para los ortodoxos, la Iglesia se edifica sobre Cristo, Hijo de Dios, y Pedro no constituye la cabeza de la Iglesia, sino un apóstol que pudo ver en ese momento por gracia del Espíritu Santo lo que Jesús sería según la fe cristiana. La Iglesia ortodoxa de Antioquía lo considera el primero de sus obispos en la sucesión apostólica».

Posteriormente a la muerte y resurrección de Jesucristo emergió como Apóstol Pablo de Tarso (luego denominado San Pablo). Según la fuente mencionada era hijo de hebreos y descendiente de la tribu de Benjamín.​ El libro de los Hechos de los Apóstoles señala además otros tres puntos respecto de Pablo: (1) que fue educado en Jerusalén; (2) que fue instruido a los pies del famoso rabino Gamaliel, y (3) que era fariseo. Fue perseguidor de cristianos hasta su conversión al cristianismo.​ Dada su gran formación y su conocimiento de la cultura helénica —hablaba fluidamente tanto el griego como el arameo— le permitió predicar el Evangelio con ejemplos y comparaciones comunes de esta cultura, por lo que su mensaje cosechó un pronto éxito en territorio griego. Fue denominado Apóstol de los Gentiles y su rol fue fundamental en la expansión de la fe cristiana (a nivel de divulgación es interesante este video y este sobre los primeros tiempos de Pedro y Pablo).

El suplemento Valores Religiosos del diario Clarín publica una nota de Ariel Alvarez Valdés, licenciado en Teología Bíblica (Jerusalén) y doctor en Teología Bíblica (Salamanca) sobre «¿por qué se pelearon San Pedro y San Pablo?». Comienza diciendo que «una de las disputas más duras que se registra en la Biblia es la que sostuvieron Pedro y Pablo en la ciudad de Antioquía, a fines del año 48, cuando ambos se encontraron allí por cuestiones misioneras. La discusión fue tan grave que, siglos más tarde, y para disimular el escándalo, san Jerónimo explicó que fue una pelea simulada. Pero san Agustín le hizo notar que se había tratado de una verdadera pelea. ¿Cuál fue el motivo? San Pablo lo cuenta en su carta a los gálatas (Gal 2). Todo comenzó en Antioquía de Siria (480 kilómetros al norte de Jerusalén), donde en la década del 30 se había formado una comunidad cristiana extraña y original, pues se habían incorporado en ella por primera vez numerosos paganos. Era una iglesia diferente y revolucionaria: la primera comunidad mixta de la historia (Hch 11,20-21). Allí trabajaban como dirigentes Pablo y Bernabé (Hch 11,22-26). En cierto momento, surgió allí la cuestión de si era obligatorio para los nuevos cristianos cumplir también con las leyes de Moisés. ¿Debían los cristianos de la comunidad hacerse también judíos para formar parte de la Iglesia?». Pablo, Bernabé y Tito fueron a Jerusalén a debatir, con Pedro y esa comunidad, esta situación, y si bien fue aceptada la posición de Pablo, luego en una visita de Pedro a Antioquía llegaron unos cristianos de la comunidad de Jerusalén y se revirtió esta situación. Pedro «temiendo provocar un escándalo frente a los recién llegados, decidió dar marcha atrás, y asumir de nuevo una actitud más estricta, apartándose de los cristianos-paganos y juntándose sólo con los cristianos-judíos, rompiendo así la unidad de la iglesia (Gal 2,12).» A la larga triunfó la posición de Pablo, pero es una enseñanza muy interesante sobre distintos tipos de liderazgo respecto de cómo abordar el futuro.

Recientemente en la Iglesia católica, el Papa Benedicto XVI (un teólogo muy destacado), intentó reafirmar una tradición (que incluyó la restauración del latín para determinadas misas) e introducir cambios en esa dirección, pero se encontró con situaciones de mucha gravedad al interior de la curia romana que no podía manejar y se vió obligado a dimitir. Allí fue elegido el Cardenal Jorge Mario Bergoglio que adoptó el nombre de Papa Francisco, dándole un gran significado a ese nombre vinculado a San Francisco de Asís, y por lo tanto de una Iglesia más pobre y vinculada a los pobres. Encaró cambios en la Curia Romana (relacionados con escándalos de corrupción), así como en líderes religiosos acusados de pedofilia, impulsó un Sínodo de la Familia del cual extrajo lineamientos para una postura más compasiva hacia las parejas divorciadas (posición muy resistida por los sectores más conservadores) y viene nombrando Cardenales con una línea más pastoral. Tiene una posición internacional muy destacada respecto de los migrantes, crítica respecto del funcionamiento de la economía actual y del cambio climático, muy fundamentada en la Encíclica Laudato Si. Más allá de las controversias que generan algunas de sus intervenciones en el caso argentino, quisiéramos detenernos sobre un aspecto en el que consideramos no se ha avanzado en una línea paulina y compasiva frente a las mujeres que abortan (en la práctica e implícitamente se defiende que vayan a la cárcel).

Para ilustrar lo que venimos de expresar nos hemos ya referido en una nota sobre esta temática, y en particular ahora deseamos hacerlo mencionando una experiencia concreta de católicos/as en San José, California, nucleados en la «Guadalupe Hope Society«. Acompañan a mujeres embarazadas (en general en situación de vulnerabilidad socioeconómica) a que puedan tener a sus hijos. En el caso de que estén discerniendo sobre la posibilidad de abortar las orientan y facilitan la posibilidad de dar en adopción (y no abortar). Y si algunas abortaron las acompañan espiritual y psicológicamente en dicho trauma. Entendemos humildemente que este es el camino que cómo cristianos debemos adoptar de manera positiva y compasiva, y no apelar –en la práctica– a la ley del César para que sea punible penalmente. Ojalá que el Papa Francisco y la jerarquía católica puedan incorporar la visión y enfoque de Pablo sobre la diversidad cultural y los signos de los tiempos, en aspectos como el que se viene de mencionar. Dada la importancia que tiene esta institución, y cualquiera sean nuestras creencias (en nuestro caso católica), entendemos que ello nos puede ayudar a construir un mundo mejor.

PD: El 18 de julio de 2018 apareció esta noticia vinculada a que los curas villeros de la región metropolitana de Buenos Aires abrirán centros de contención para prevenir abortos en barrios pobres, lo que va en línea con lo planteado en esta nota. Así mismo las Iglesias evangélicas nucleadas en ACIERA implementaron la Red Nacional de Acompañamiento a la Mujer con embarazo vulnerable. Por su parte el 29/12/2020 el Senado aprobó la despenalización del aborto.

Relación entre sistema económico y cultura

Al abordar ¿qué entendemos por «sistema«?, hacia el final señalábamos en «otros conceptos» que tiene similitudes con cultura/s (desde «valores en común» hasta «todo quehacer un humano de un grupo determinado»; algunos «culturistas» hablan de «sistemas culturales»).

En este blog hemos escrito distintas notas vinculadas a la existencia de una economía plural, con diversidad de expresiones institucionales (por ejemplo en cuanto a la propiedad) y móviles que van más allá del lucro. Por lo tanto con distintas formas de relación con la/s cultura/s.

Sin embargo en lo que se refiere a esta temática, en su relación con el sistema capitalista (en su versión «clásica» y más allá de sus distintas variedades), es posible que se aplique la expresión de Ernst Friedrich Schumacher (que se muestra en la imagen de la entrada y que resulta de cuando la Wikipedia define que se entiende por «economía mixta«): “lo que está en juego no es la economía pero la cultura, no el  estándar de vida, pero la calidad de vida. La economía y el estándar de vida pueden fácilmente ser cuidados por un sistema capitalista, moderado con un poco de planificación e impuestos redistributivos. Pero la cultura y, más generalmente, la calidad de vida solo pueden ser ahora envilecidas por tal sistema«. Se considera que se refiere a las implicancias de la mercantilización de las relaciones humanas, y por lo tanto muy lejano de la fraternidad y la amistad social a la que deberíamos aspirar los seres humanos para converger hacia un mundo mejor.

Cómo somos y estamos

Sabemos que la psiquis, o el alma humana, es muy compleja y es parte de un campo mayor. Por lo tanto «el adentro y las relaciones con el afuera» no se pueden reducir a un solo aspecto, en línea con la imagen de la entrada que hemos puesto en singular.

En lo que se refiere a «conmigo mismo» o «en mi», es decir nuestra dimensión interior, la psicología y el psicoanálisis, han estudiado los múltiples pliegues y manifestaciones. Aquí sólo quisiéramos destacar sólo dos de ellas: a) «sólo para mi»: cuando sólo buscamos satisfacer nuestro narcisismo, nuestros intereses…, b) «para mi, en vínculo armonioso con otros«: cuando buscamos amarnos a nosotros mismos, valorarnos sin sobrestimarnos, y dar lo mejor de nuestros talentos y habilidades hacia los demás (distintas formas de amor, amistad, cordialidad…). Lo hemos abordado en una nota, y es esta última variante la que nos da armonía interior y nos posibilita tener una actitud de armonía exterior.

El para otros, contra otros y con otros, lo hemos tomado de lo expresado por el Dr. Jorge Rocco en el Programa Terapia de Noticias (desde el minuto 7,24 en adelante en este video) donde se reflexionaba sobre la relación entre cada una de las personas en un equipo de un juego deportivo, a propósito del comportamiento del seleccionado argentino de futbol en el campeonato mundial de Rusia (*). Está en relación con una frase que se le atribuye a Platón: «puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación«. También se lo utilizó como metáfora de rasgos generales de la cultura argentina, de la sociedad, de los equipos en la política y en el gobierno…

El para otros, según Rocco, es que uno se somete a otro/s. Sin duda es una interpretación muy válida. También hay otra posibilidad que conlleva madurez y generosidad basada, por ejemplo, en la ternura del cuidado materno/paterno (y de abuelos/as, familiares, docentes…) o en el enfoque y práctica cristiana que tiene que ver con el don, la solidaridad, la justicia, la gratuidad y un servicio gozoso (por el bien que se realiza) y sin sometimiento, que se expresan en textos del evangelio como este. En esta alternativa se debe estar atentos al riesgo de una actitud y comportamiento paternalista, asimétrico o de estar «por arriba» (sería una falsa humildad).

El contra otros está relacionado con tomar fuerzas o juntarnos contra adversidades o un adversario o enemigo. Es el caso de variedades de conflictos, como luchar contra asechanzas o desafíos (como ganar un juego deportivo), o las rebeliones y las revoluciones, por citar sólo algunos casos. Puede ser derivada de un deseo de libertad (poniendo en valor lo de uno o de un grupo o nación), de justicia en los vínculos, o motivado por el afán de dominio, de odio y de resentimiento. Estos últimos aspectos no nos permiten construir algo sano, justo y duradero en el curso y la resolución posterior del conflicto -en tanto los mismos permanezcan o se acentúen-, y no nos conducen a un mundo mejor.

Finalmente el con otros es lo que nos permite crear, co-crear, compartir, construir…amar, ser amigos…. y nos posibilita evolucionar con sabiduría e ir a un mundo mejor.

(*) Los comentarios fueron realizados antes del partido que la selección argentina le ganara a Nigeria y pudiera entrar a octavos de final.

PD: Agradezco los aportes para esta temática a Miguel Mascialino y Lucía Balmaceda de Mascialino. También fue abordada, de alguna manera, en esta nota

 

Frente a la exclusión de la vejez

Las sociedades actuales tienden a caracterizarse por el envejecimiento de sus poblaciones que cada vez más incrementan su expectativa de vida.  Las políticas científicas están orientadas a extender la vida humana a límites extremos y la vejez se convierte en un período de la vida que puede prolongarse por más de cincuenta años.  Como consecuencia, muchos gerontólogos han comenzado a replantearse las preguntas originales: ¿qué es la vejez? ¿es una etapa de la vida o es una característica que comparten algunas personas a las que consideramos viejas?.

Tradicionalmente, se ha adoptado la definición establecida por la Primera Asamblea Mundial del Envejecimiento en Viena 1982, según la cual se considera anciano a toda persona mayor de 60 años de edad. Pero sabemos que para muchos gerontólogos la edad cronológica no es un criterio válido, porque el proceso de envejecimiento no es idéntico para todas las personas; hay grandes diferencias según el género, el nivel socioeconómico, el nivel educativo, el contexto ecológicosocial, el estilo de vida y el impacto de los acontecimientos histórico sociales que afectan el curso de la biografía personal. Esto es lo que consideramos envejecimiento diferencial desde la perspectiva del curso de la vida. Así, por ejemplo, en un contexto de pobreza rural es muy probable que, tanto desde su propia comunidad como desde la conceptualización de los roles específicos, puedan ser consideradas ancianas personas de menos de 60 años, que según esta convención no serían categorizadas como tales y por lo tanto, podrían quedar afuera de planes asistenciales para la vejez.

Por otro lado, ya hacia fines del siglo XX, la prolongación de la vida juntamente con la disminución de la mortalidad, hicieron que mucha gente viviera muchos más años y la denominada tercera edad se volvió casi tan larga como las otras dos. Y justamente lo arbitrario de la definición ha hecho necesario comenzar a diferenciar subgrupos dentro del grupo de los viejos. Los gerontólogos franco parlantes optaron por diferenciar la tercera edad, de los 65 a los 75 años, de una cuarta edad, más allá de los 75 años, edad que actualmente se ha desplazado a los 80 años, mientras que los anglo parlantes distinguen a los viejos-jóvenes de los viejos-viejos.

Se ha recurrido a la edad cronológica como criterio para la organización de las instituciones sociales por la simplicidad de su aplicación y por ser considerada una categoría igualitaria y equitativa debido a su universalidad. Además, cuando se considera la edad cronológica nadie puede sentirse invadido en su intimidad, cosa que no ocurre cuando se utiliza cualquier otra definición de vejez. Sin embargo, su aplicación plantea ciertos problemas que se han sintetizado como sigue:

  1. En cuanto al conocimiento científico, una explicación basada en la edad cronológica no es útil, dado que en si mismo no constituye un principio explicativo.
  2. En cuanto a su aplicación práctica, especialmente en gerontología, la edad cronológica no puede predecir de manera general la forma de vida de las personas ni sus necesidades.
  3. En cuanto a la difusión del conocimiento gerontológico al público en general, la utilización de la edad cronológica puede conducir a la cristalización de estereotipos relativos a las personas de edad avanzada que contribuyan a etiquetarlas erróneamente.

Este último punto hace referencia a la imagen simbólica de la etiqueta, que surge del proceso de categorizar y dar nombre a esa categoría. Mediante el mismo se crea una representación social según la cual todas las personas que son categorizadas o etiquetadas de una determinada manera poseen cierto número de atributos. Cuando estos atributos son negativos, este proceso de etiquetaje estigmatiza al individuo.

Al considerar este tema en su estudio sobre el viejismo, E. Palmore (1990) opina que muchas de las categorizaciones que intentan distinguir subgrupos dentro del gran grupo de los viejos, a pesar de sus buenas intenciones no hacen otra cosa que guiarse por estereotipos y prejuicios.

Una versión popular de las etapas de la vejez, es la que los divide en los «vamos-vamos», que son las personas más activas, generalmente en los sesentas, los «vamos despacio», que son las personas que se están lentificando y descomprometiéndose, generalmente en los setentas y los «no vamos», que son las personas más frágiles y dependientes, generalmente en los ochentas.

Sin embargo, estas concepciones siguen siendo viejistas, pues siguen construyendo estereotipos en la medida que se continúa asociando cada una de estas etapas a una edad cronológica. Aunque los rangos de edades se achiquen, las características atribuidas a las diferentes etapas no se pueden generalizar a todos los individuos. Por ejemplo, no se puede decir que todas las personas que transcurren por sus ochentas, están enfermas, tienen las redes sociales diezmadas, tienen una vida displacentera, etc.

¿Qué criterio utilizar entonces para definir a los ancianos como grupo? Para las políticas sociales se trata de encontrar un criterio que permita evaluar adecuadamente las necesidades de ese grupo. Difícilmente se encontrará uno más cómodo que la edad cronológica, pero ya hemos señalado sus deficiencias. C. Lalive d’Epinay y sus colaboradores (1998) proponen tomar como criterio el estado funcional de la persona evaluado mediante baterías de indicadores de las actividades de la vida diaria. El criterio de la salud funcional agrupa a las personas en función de su aptitud para hacerse cargo de las tareas  de la vida cotidiana y por lo tanto, de su autonomía, diferenciándolas en dependientes, frágiles e independientes. «El estado funcional por si mismo no indica ni la edad biológica, ni la psicológica, ni la edad social de un individuo, pero está relacionado con cada uno de estos aspectos. En nuestras sociedades, después de la jubilación, el estado funcional es el indicador adecuado de la edad social de un individuo: de su estado funcional se deduce tanto lo que su entorno y la sociedad esperan de él  (que corresponde a la definición sociológica del rol), como lo que él mismo tiene derecho a esperar de su entorno y la sociedad (que corresponde a la definición de estatuto social)»

Si, por el contrario, con un criterio de edad cronológica, distinguimos una tercera de una cuarta edad, donde la primera agrupa a las personas mayores más activas y saludables y la segunda, a las más frágiles y dependientes, y si además tomamos en consideración que el grupo de más de 80 es el de mayor crecimiento demográfico, podemos trasmitir una idea catastrófica acerca del aumento de los gastos en salud que este grupo poblacional provocará en la sociedad. Etiquetar a los que superan los ochenta años como personas enfermas y desvalidas que necesitan servicios especiales de salud muy costosos, puede conducir a generalizaciones prejuiciosas que perjudican tanto a los individuos como a la sociedad en su conjunto, que focalizará equivocadamente sus políticas sociales y sanitarias.

La discriminación consiste en dar trato de inferioridad a otro u otros, por motivos raciales, religiosos, políticos, sexuales, etc.  La discriminación etaria, ageims, supone un prejuicio activo no basado en hechos, sino en el desconocimiento de la posibilidad de actividades socialmente útiles que pueden desempeñar los ancianos.  ¿Cuál es el piso de edad a partir del cual comienza a sufrirse en carne propia la discriminación por ser viejo?.

El “corte” no se produce solo al jubilarse sino mucho antes: sabemos lo difícil que resulta emplearse a partir de los cuarenta años. Desde la segunda mitad de la vida activa y en toda la pasiva, soportamos un acoso social por el mero transcurrir del tiempo, más allá de las capacidades individuales.

¿Cuál es la reacción de los ancianos frente a esta discriminación social?.  Pueden oponerse o aceptarla.  El activismo revista las formas más diversas de acción pero sólo una minoría opta por ella. Así estas normas sociales discriminatorias son incorporadas e interiorizadas en su visión personal, y consideradas verdaderas a su ser y realidad. Si este prejuicio no es concientizado y combatido por toda la sociedad, puede originar una gerontofobia, que aunque no se manifieste abiertamente, se halla implícita en diversas reacciones legales, económicas y políticas. Un ejemplo de esta conducta es el tratamiento diferencial en la calidad de atención médica que puede recibir un accidentado anciano y un joven en las mismas condiciones.  En forma manifiesta esta discriminación se ejemplifica en el incumplimiento de leyes jubilatorias o en la dificultad de encontrar un empleo.

La discriminación etaria es frecuente en las sociedades occidentales que se basan en valores que exaltan la juventud y el cambio rápido de usos y costumbres, y que no se han preocupado en diseñar roles sociales para las personas de edad.

Teniendo en cuenta distintas investigaciones realizadas en nuestro medio en relación a su modo de vida, vemos a las personas de mayor edad, proclives a utilizar su tiempo libre en realizar tareas para el hogar y su familia, que ha participar en la comunidad y cuando se indaga acerca de los proyectos que tienen, se comprueba que una de las características de esta población es justamente la falta de proyectos.  Cabe preguntarse si esta falta de proyectos obedece a una carencia de iniciativas personales o a la ausencia de propuestas integradoras de las personas mayores en la sociedad que las tenga en cuenta como ciudadanos plenos. En concordancia con lo antedicho, es de destacar que este grupo de edad no visualiza ningún lugar que pueda ocupar en la sociedad como persona mayor.

Que la vejez sea una etapa de la vida cuyo significado todavía está por encontrarse, constituye la médula del debate en la disciplina gerontológica actual, tanto más cuanto que ha pasado a ser, dentro del ciclo vital, un período tan prolongado como los anteriores.

En cuanto a su participación social, encontramos que si bien la mayoría se entera de lo que ocurre en el país por los diversos medios de comunicación, la asistencia a instituciones y clubes alcanza a un quinto de los mayores, y aún más, de estos menos de la cuarta parte tiene una participación activa en dichas instituciones.  Para el grueso de los viejos siempre “hay una razón para no asistir”. Lo que resulta interesante de las opiniones vertidas por los entrevistados acerca de los clubes, es que no piensan que estos deban dedicarse a las actividades puramente recreativas, sino que quisieran recibir en ellos servicios de seguridad social y atención médica.  Es que, en realidad, según su propia perspectiva, las principales preocupaciones de los viejos pasan por el temor a no poder resolver los problemas de la vida cotidiana, la falta de dinero y la falta de trabajo.  Consideran que la sociedad está en falta con la gente mayor por no atender a sus necesidades y que falta solidaridad.

De allí que sus actividades del tiempo libre se focalicen en el mundo privado (la familia).  Este rol es asumido en la relación marginación – aislamiento; y no proviene de las familias como lo indica el mito, sino de las instituciones sociales, que no brindan canales de participación comunitaria.  Ante esta situación los mayores tienden a manifestar sentimientos de soledad aislamiento y depresión.  Por el contrario, aquellos que han podido acumular recursos variados (económicos, educativos, salud, etc.) que les permiten participar en actividades extra familiares, presentan una mejor adaptación al medio, mayor satisfacción y una mejor calidad de vida que el resto de sus coetáneos.

La sociedad actual, que valora en extremo la juventud, la fuerza y la belleza física, ignora a la vejez en cuanto tal, y le atribuye valores negativos como decrepitud, declinación, enfermedad y muerte. La muerte, que esta sociedad tanto teme es depositada en un sector de la población al que, se opta por marginar.

PD: Esta nota fue escrita por Maria Julieta Oddone (julietaoddone9@gmail.com), Socióloga de la UBA, Mag. en Gerontología de la Universidad Nacional de Córdoba; Doctora en Antropología de la UBA. Investigadora Principal del CONICET, Directora del Programa Envejecimiento y Sociedad de la FLACSO (Sede Argentina), entre otros antecedentes. Se le agradece muy particularmente su contribución a este blog.

BIBLIOGRAFÍA

COLE Thomas. (1992) The Journey Of Life: A Cultural History of Ageing in America. Nueva York, Cambridge University Press.

GASTRON, Liliana, MONCHIETTI,  Alicia, y ODDONE, María Julieta, (2012) “Representaçòes sociais sobre homens e mulheres na velice” Capítulo en libro Luiz Fernando RANGEL TURA y Antonia OLIVEIRA SILVA  “Envelhecimento e Representaçòes sociais. Universidad de Río de Janeiro.Río de Janeiro. Editorial Quartet. (pp.:117-139)

JOHNSON, Malcolm. (1995) Interdependency and the Generational Compact. Ageing and Society, Vol. 15, Part 2, Cambridge University Press, U.K.

LALIVE D’EPINAY, Christian. y otros (1998) ¿Cómo definir la edad muy avanzada? Criterio de edad cronológica o edad sociofuncional. En Año Gerontológico.

LEHR, Ursula. (2015). Conferencia Magistral. Congreso Internacional Sobre Vejez y Envejecimiento. Junio de 2015. México: Universidad Nacional Autónoma de México. [consultado el 03 Septiembre 2015] disponible en: http://seminarioenvejecimiento.unam.mx/Congreso/ Morales, J. F. & Moya, M. C. (2007). Definición de Psicología social.

MOODY, Harry. (1995) Ageing, Meaning and the Allocation of Resources. Ageing and Society, Vol. 15, Part 2. Cambridge University Press, UK.

MOODY, Harry, (1998) Aging. Concepts & Controversies. Pine Forge Press, U.S.A.

ODDONE, María Julieta, POCHINTESTA, Paula, (2017) Actitudes de los Adultos Mayores de la Ciudad de Buenos Aires ante las políticas y los programas para la vejez. En revista Perspectivas en Psicología. Vol. 14 – N° 1- junio 2017, pp105-114.UNMP.Mar del Plata.

ODDONE, María Julieta, (2018) Condiciones de vida de las personas mayores. Capitulo en el libro. La Argentina en el Siglo XXI. Como somos, vivimos y convivimos en una sociedad desigual. (Coord. Juan Ignacio PIOVANI y Agustin SALVIA) Siglo XXI Editores. Ciudad de Buenos Aires. Pp. 593-623.

PALMORE, Erdman. (1990) Ageism. Negative and Positive. Springer Publishing Company, New York.

PINAZO, Sacramento y BUENO, José, (2004), Reflexiones acerca del final de la vida, Revista Multidisciplinaria de Gerontología, 14 (1), (22-26).