La importancia de levantar la mirada hacia el largo plazo

Coincidiremos que una de nuestras falencias como país y sociedad, es poder llegar a acuerdos de mediano y largo plazo. Sobre el tema de los acuerdos hemos escrito distintas notas, y también hemos glosado otras como esta de desarrollo y federalismo.

Hoy glosaremos esta de Luis Rappoport que finaliza mencionando, en la imagen de la entrada, una frase de Peter Drucker. Entre otras consideraciones señala «más importante, acordar -con los números en la mano- qué país queremos dejar a nuestros hijos y responder a situaciones dilemáticas, políticas y éticas. Un ejemplo: podemos acordar, como propone su “Compromiso”: “un esquema equitativo y sustentable de actualización de haberes jubilatorios”, pero si el 50% de nuestros jóvenes son pobres y con una educación precaria, y hoy, menos de dos activos sostienen a cada jubilado, los números no cierran ahora, menos van a cerrar en el 2030. Si nos concentramos en la educación de los jóvenes y de los niños, podremos llegar al 2030 con más gente trabajando en blanco y aportando. Pero, ¿cómo financiamos más educación hoy?: ¿le sacamos a los que producen?, ¿a los que exportan?, ¿a los más pobres?, ¿a los más ricos?, ¿a la seguridad?, ¿a la salud pública?, ¿a las provincias?, ¿a los empleados púbicos?».

Más adelante sigue diciendo: «crecer es otro cantar: desde hace décadas que la Argentina no tiene una política de desarrollo económico según estándares internacionales, el tema ni siquiera se estudia en nuestra universidades. Es complejo pero es inevitable, debemos hacerlo. Le tiro cinco pistas: 1) educación, está recontra probada la asociación entre educación y desarrollo con equidad, 2) sacarle el pie de encima a las empresas que producen, exportan y crean empleo, 3) instituciones: normas y organizaciones especializadas en desarrollo económico y -particularmente- en cambiar la matriz de intereses de nuestros gobernadores para especializar a sus gobiernos en el apoyo a sus empresas, 4) capacidades: la gente de esas organizaciones tiene que viajar y aprender lo que hacen los países más exitosos y 5) dinero: una política de desarrollo consistente requiere recursos, no son tantos, pero son prioritarios y el fisco los recupera muy rápidamente. Estas cosas requieren consenso, pero también una actitud docente de la clase dirigente. Sin docencia, los consensos pueden proponer asistencialismo que compromete el futuro. Por ese camino en el 2030 tendremos menos empresas y menos empleos privados formales… y menos plata para los jubilados, para otros gastos públicos y para pagar intereses de deuda.

Los procedimientos para construir un acuerdo constituye el primer acuerdo a alcanzar: cada fuerza política y cada sector social deberá contar con expertos (1) que puedan convencer con evidencias. El apriete y los cortes de calle no son el mejor camino, aunque tampoco es tan malo si al cabo de un año se alcanzan los acuerdos y nos pasamos nueve años cumpliendo lo acordado. Su conducta y la del ministro sugieren que el presente es más importante que el futuro, así el futuro va a ser peor que el presente».

En el marco de la urgente renegociación de la deuda externa, gobierno, oposición y la amplia mayoría de la sociedad, debemos contribuir con nuestras actitudes y acciones a mediano y largo plazo para que nos lleven a un mundo mejor.

(1) Al respecto hemos escrito esta nota.

 

Paraíso en la Tierra no, pero mejor mundo sí

Salvo raras excepciones o determinadas situaciones, podemos afirmar que los seres humanos buscamos la felicidad individual y colectivamente (en particular vinculada con el contexto más próximo). Hay distintas formas de expresar esto. Una de ellas, y de manera radical, es tratar de instaurar -o reinstaurar (si se toma la perspectiva judeocristiana)- el paraíso aquí en la Tierra (1). Podríamos coincidir en que es una visión mítica, pero es coincidente con enfoques ideológico-políticos revolucionarios jacobinos o integristas religiosos que lo plantean y lo intentan (o han intentado).

En una interesante nota de Jorge Sigal, en el diario La Nación de Argentina, denominado «Bienvenidos a un nuevo «paraíso en la Tierra: el comunismo de mercado», haciendo alusión al «socialismo de mercado» o «a la china», y relacionándolo con «la historia que cuenta American Factory, documental que acaba de ganar el Oscar en su género. Y se lo merece. Porque la obra de los directores Julia Reichert y Steven Bognar es un apasionante viaje por los confines de la condición humana. Un relato cargado de datos y con muy pocas opiniones. Una invitación a pensar. Hay muchas maneras de mirar el film. Entre ellas, la observación política. O, si se quiere, el análisis del entramado de dos mundos que parecían ir hacia direcciones contrarias y ahora convergen en un horizonte de negrura: el viejo capitalismo con su crisis de modernidad y esa peculiar forma de comunismo de los seguidores de Mao».  Al final de la nota que busca sintetizar el film, Sigal se pregunta: «es curioso que estos temas no figuren en nuestra agenda a la hora de debatir los modelos alternativos. Y que muchos prefieran repetir consignas simplistas y hasta suicidas. ¿Qué ofrecen a cambio de lo que tenemos los ingeniosos partidarios del populismo? ¿Tercera posición? ¿Es China «comunista» esa alternativa? ¿Lo son Cuba o Venezuela? ¿O acaso lo es la teocracia iraní? No hay mucho para elegir. La trampa consiste en no decirlo. O decirlo a medias».

El tema de China lo hemos abordado, desde determinada perspectiva, en esta nota. La novedad del documental American Factory es que muestra un caso (2) de una inversión china en Estados Unidos en una región deprimida económicamente. Allí se pueden visualizar modalidades actualizadas de «capitalismo manchesteriano«, trabajo en exceso, falta de condiciones de seguridad laboral, amenazar con cerrar la fábrica si hay sindicatos, llevar el productivismo a niveles difíciles de sostener, bajos salarios…edulcorado con rituales chinos y relatos glorificando que «lo único que importa es el trabajo» (es muy notorio para los trabajadores chinos, pero también para los norteamericanos), asociado al progreso material y al consumismo.

Hay referentes intelectuales y políticos que muestran admiración por el modelo chino. Sin duda viene siendo muy exitoso en cuanto a su alto crecimiento y sacar a millones de personas de la pobreza. La clave de su éxito parece radicar en un estado «inteligente y con una visión estratégica de largo plazo» que va transformando sus empresas estatales en empresas mixtas con capital privado (muchas veces extranjero), a fin de contar con un management e incentivos que las hagan muy eficientes. Muchos de sus cuadros directivos se han formado en las mejores universidades de China, y han obtenido posgrados en EEUU y en Europa. Sin embargo no han podido resolver la desigualdad así como generar un cambio significativo respecto de la utilización de energías renovables y producción limpia, aunque es de los países que más esfuerzos viene haciendo. Todo ello en el marco de un sistema autocrático.

La «China bella» y del socialismo de mercado, expresa -a través de sus dirigentes- que no busca generar relaciones de dominación. Según esta fuente de 2012, y vinculada con países africanos, se señaló que “China es el más grande de los países en desarrollo, y África el continente que posee el mayor número de éstos. (…) Los pueblos chino y africanos entablan relaciones de igualdad, sinceridad y amistad, y se apoyan mutuamente en su desarrollo común”. De todos modos sus grandes avances en tecnologías informáticas y de telecomunicaciones (como el 5G), en la práctica, plantea un conflicto de hegemonía con Estados Unidos. Habrá que ver cómo esto evoluciona en el futuro.

Volviendo al artículo de Sigal, coincidiremos que esta variedad de capitalismo asociada a un modelo autocrático (3) está lejos del paraíso y cerca de una lucha de poder por la hegemonía entre naciones, que no nos lleva a un mundo mejor.

(1) Desde la perspectiva cristiana lo hemos discutido en esta nota.

(2) Hay numerosos otros casos y con muy diversas situaciones, dado que China es un fuerte inversor externo (en particular con la actualización de la «ruta de la seda«).

(3) Desde este blog nos parece que el mejor modelo de globalización (con todos sus defectos) es el europeo, y que a nivel nacional y supranacional sería bueno actualizar una economía del bienestar, adecuada, no burocratizada, flexible y viable a los tiempos actuales, compatible con un desarrollo integral sustentable medioambientalmente y con el sistema democrático. No será el paraíso, pero puede ser un mejor mundo.

¿Qué significado y sentido le damos a la voluntad de poder?

El término «voluntad de poder» surge de un texto de Friederich Nietzsche, publicado con ese nombre. Hay muy diversas interpretaciones sobre lo que ello significa. Por un lado está la que lo relaciona con un «inmanentismo vitalista», y según esta fuente (1) «la voluntad de poder tiene su fuente en la energía física como parte constituyente del proceso fisiológico de todos nuestros impulsos corporales. En este tenor, el proceso fisiológico del cuerpo es la fuente misma de la voluntad de poder, en donde lo inconsciente se afirma, en tanto que voluntad de vida, por sobre la consciencia.

Los impulsos corporales son en este sentido restablecidos en relación a su inmanencia vital, tal y como es para Nietzsche la consciencia humana, que tiene su origen en los afectos corporales, contraviniendo la mitificación de la Razón que el pensamiento ilustrado de la Modernidad exaltó mediante las imágenes, signos e ideas, desde las formas ocultas y disfrazadas que adquiere la consciencia. La voluntad de poder es entonces la actividad que rige el devenir de todo lo existente, fuera de ella no existe nada, tampoco ningún fin, ninguna meta, pues el devenir no tiene ningún estado final, no desemboca en ningún fin…. la voluntad de poder se comprende como una voluntad creadora de valores que necesariamente constituye para Nietzsche lo verdaderamente fundamental de la historia humana, misma que está sustentado en los supuestos básicos de estos valores. Por ello, la voluntad de poder nos refiere su ser en el sentido de su propia conservación y acrecentamiento». Aquí, entonces la cuestión pasa acerca de cómo se acrecienta la voluntad de poder de unos en relación a otros.

Para los lectores más críticos de Nietzsche su elogio de los fuertes (frente a los débiles), de los guerreros, de su fuerte rechazo al mensaje judeocristiano, a la moral burguesa, su concepción del superhombre y de haber reflexionado esto en el proceso de reunificación alemana… le da connotaciones de generar fundamentos para el fenómeno del nazismo (otros rechazan esto último).

Más allá de este debate y si aparece explícitamente o no la cuestión del poder como dominio, sigue vigente la temática de ¿qué hacemos con nuestra energía y cómo jugamos nuestra libertad positiva? Una primera respuesta por la negativa es: «no hay que ir por todo«. A diferencia de Nietzsche, consideramos que hay que darle un sentido positivo y esperanzador, en particular en todo aquello que vaya en dirección del «bien y la vida» (2).

(1) Además de esta referencia y la Wikipedia, se han consultado diversas fuentes escritas y videos de filósofos que opinaron sobre este autor y la complejidad de esta temática que no se pueden sintetizar en esta breve nota.

(2) En linea con lo que se plantea en la tradición judeocristiana, en especial, en el libro del Deuteronomio en 30, 15-20 y en el libro de la Sabiduría. En otras tradiciones culturales, filosóficas y religiosas, existen similitudes con estas fuentes en las que también podemos inspirarnos para construir un mundo mejor.

 

CFK y su enfoque sobre el estado y el mercado

En el discurso de Cristina Fernández de Kirchner, de la presentación de su libro «Sinceramente», en la Feria de la Habana (que se puede visualizar en este video), habló de distintos temas, y entre ellos afirmó esto (del momento 1 hora, 17 minutos en adelante) que reseñamos de manera sucinta de la siguiente manera: «la gran disputa que se está dando hoy es quién conduce el proceso capitalista de producción. El capitalismo en el modelo americano lo conduce el mercado. El capitalismo en el modelo chino lo conduce el Estado asociado con empresas. En China hay 1500 millones de personas, si el mercado condujera no tendríamos la China potente. No hay proceso de inclusión capitalista más grande que el de China. La discusión va por dos andariveles complementarios y paralelos: quién conduce el proceso económico y de qué representaciones nuevas dotamos a las constituciones. Que el mercado conduzca todo nos conduce al desastre, hasta al desastre climático; es la gran discusión que se viene”. A continuación una reflexión al respecto.

  1. «El capitalismo en el modelo americano lo conduce el mercado»: ¿es así?: Si analizamos la historia de EEUU desde la segunda guerra mundial hasta Trump, sin duda podemos afirmar que la cuestión de la hegemonía norteamericana a nivel mundial ha jugado un rol central a través de la industria y su relación con la guerra, o potenciales conflictos con otras potencias como China. Las referencias que podemos tomar van desde un prólogo de John K. Galbraith en un libro llamado «¿la paz indeseable» (Ed. Tiempo Contemporáneo, vinculada a la funcionalidad de la guerra de Vietnam para la economía norteamericana) hasta el gobierno actual de Trump y su política al respecto. En el medio de esto está la afirmación que hizo Julián Assange en un reportaje de Fontevechia donde afirma: “La historia de Silicon Valley se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Durante la Segunda Guerra Mundial hubo un esfuerzo enorme de investigación con el fin de desactivar los sistemas de radares que las fuerzas armadas alemanas habían instalado en Alemania y Francia. Se trataba de una red de radares muy compleja y sofisticada que detectaba y destruía bombarderos estadounidenses y británicos. En la costa oeste, donde se encuentra Stanford, algunos ingenieros y académicos ingresaron al sistema de investigación militar secreta y fueron ampliamente subsidiados por el sistema de financiación del gobierno de los Estados Unidos y luego instados a fundar pequeñas empresas que produjeran componentes de misiles, y así trabajar como contratistas militares para la Agencia de Seguridad Nacional. Este fue el nacimiento de Silicon Valley y también el nacimiento del capital de riesgo. Silicon Valley, y Stanford, su núcleo. Se ha utilizado a Stanford desde la Segunda Guerra Mundial como una fuente de tecnología para el complejo de guerra de los Estados Unidos, por eso es habitual que los proyectos de tecnología de Stanford y muchas otras universidades estadounidenses estén subsidiados por la Agencia de Investigación Avanzada de Defensa”. En esta misma dirección va la nota de David E. Sanger y William J. Broad que aparece el 15/07/2017 en la versión español del New York Times en el diario Clarín de Argentina,  acerca de empresas como Capella Space en el Silicon Valley.
  2. «El capitalismo en el modelo chino lo conduce el Estado asociado con empresas». Es cierto. Lo que no dice es cómo sus empresas estatales buscan transformarse en empresas mixtas con capital privado, a fin de contar con un management e incentivos que las hagan muy eficientes. Mucho de sus cuadros directivos se han formado en las mejores universidades de China, y han obtenido posgrados en EEUU y en Europa (1).
  3. Detrás de la disputa entre EEUU y China ¿no hay un problema de hegemonía o de poder, y no sólo de variedades de capitalismo? ¿Cristina está de acuerdo con el poder autocrático para lograr una mejor inclusión y por eso quiere cambiar las constituciones? ¿los países escandinavos no tienen una mejor inclusión y son democráticos?
  4. Durante el Gobierno de CFK ¿se hizo algo respecto de la selección y formación de los cuadros de conducción del Estado? ¿en la actualidad, la conducción de empresas del estado, como Yacimientos Carboníferos Fiscales, va en esa dirección?

Son cuestiones para reflexionar y debatir.

(1) Lo que no se explicita es ¿qué tipo de capitalismo conduce el Estado?. Si tomamos ejemplos como el del documental «American Factory» se puede visualizar que es bastante similar a la variedad de «capitalismo salvaje».

 

El peligro de un cisne verde

El clérigo y economista Thomas Malthus alertó en 1766, uno de los peligros o graves riesgos que -según él- podía afectar seriamente el crecimiento económico como ser el aumento de la población más allá de las posibilidades de que los recursos naturales (hoy podríamos decir la Tierra) pudiera abastecer la creciente demanda de alimentos, así como factores concomitantes que podrían hacer variar esto como las pestes (por ej., hoy el coronavirus), guerras…. El tema de los riesgos ha sido abordado por muchos autores, y en cuanto a los no previstos, Nassim Taleb los ha denominado «cisnes negros«.

Recientemente se ha publicado un libro sobre el «cisne verde», como hace referencia esta nota. En ella se expresa que «la semana pasada, el Bank for International Settlements (BIS), conocido como «el banco de los bancos centrales», con sede en Basel, Suiza, publicó el libro «El Cisne Verde», una investigación hecha por Patrick Bolton, Morgan Despres, Luiz Pereira da Silva, Frédéric Samama y Romain Svartzma. Tomando la figura del cisne negro, los autores crearon la metáfora de un cisne verde para referirse a una crisis financiera provocada por el cambio climático. «Los cisnes verdes son eventos con un potencial extremadamente perturbador desde el punto de vista financiero», le dice a BBC Mundo Luiz Pereira da Silva, director general adjunto del BIS y coautor del estudio».

Dada la importancia que tiene la financierización de la economía en el mundo, tal vez esto ¿será algo que mueva a mitigar o revertir el cambio climático?. Habrá que ver. Esperemos que prive la sensatez, evitando una catástrofe que se viene gestando.

 

Prevención en Salud

El término enfermedad, según la Wikipedia,  proviene del latín infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza». La definición de enfermedad según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la de “alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible. La salud y la enfermedad son parte integral de la vida, del proceso biológico y de las interacciones medio ambientales y sociales. Generalmente, se entiende a la enfermedad como la pérdida de la salud, cuyo efecto negativo es consecuencia de una alteración estructural o funcional de un órgano a cualquier nivel». Para un debate más amplio se pueden ver artículos como este.

En una nota del diario El País se comenta que el biólogo Sean B. Carroll narra en su libro ‘Las leyes del Serengeti’ la historia de los pioneros que descubrieron los códigos que regulan la salud humana y la de los ecosistemas naturales. Entre otras cuestiones se menciona que «además de un relato fascinante de la búsqueda de las leyes que regulan la vida a través de sus protagonistas, el libro de Carroll es un alegato de confianza en la ciencia y una llamada a la acción. El ser humano se ha convertido en una especie con un impacto sin precedentes dentro del ecosistema global. Su acción ha provocado desequilibrios que ya empiezan a volverse en su contra, pero conocer y aplicar las leyes del Serengueti, que el autor expone en el libro, pueden evitar el desastre. El conocimiento ha permitido logros improbables en el control de la vida por los humanos, como la eliminación de la viruela o la recuperación de entornos naturales dañados».

De lo anterior se puede inferir que subyacen la importancia de la armonía y el equilibrio tanto en la vida humana como en la del medio ambiente, así como un «alegato de confianza» en la acción humana. Para que esto último suceda deben tenerse en cuenta enfoques como los del Dalai Lama (ver la imagen de la entrada).

Un visión integral del concepto de salud lo dió la Conferencia Internacional de Atención Primaria de la Salud de Almá-Atá, en 1978, patrocinada por la OMS/OPS y UNICEF, donde la definieron como «aquel estado de total bienestar físico, social y mental, y no simplemente la falta de enfermedades o malestares, siendo un derecho humano fundamental y convirtiendo a la búsqueda del máximo nivel posible de salud en la meta social más importante a nivel mundial, cuya realización requiere de la participación de otros sectores sociales y económicos en adición al sector salud». Esto va en línea lo expresado por médicas como Lilian Corra, especialista en medio ambiente.

A comienzos de 2020 un aspecto muy importante es la cuestión de la prevención en pandemias, como es el caso del coronavirus evitando situaciones como estas.

La perspectiva del cuidado (tan afín a lo femenino), como la búsqueda de la armonía y el equilibrio de una manera sistémica, nos pueden conducir a un mundo saludable y mejor.

PD: Para ampliar sobre esta temática se pueden ver links generales como este, sitios de Argentina (con recomendaciones como esta), de España, de Europa, lo vinculado a QALY, y en este sitio de la OMS hay 1370 resultados, entre otros.

 

El rol de la fe y del amor

Así como hemos reflexionado sobre el rol de la filosofía a la temática de esta sección, podemos también mencionar el rol de la fe a esta sección, que ya hemos abordado en esta nota. También aquí en cuanto a la relación entre creencias y sentido.

Respecto de la fe en Dios (en la tradición judeocristiana) y de la práctica del amor (1), además del último link mencionado, fue debatido en relación a la temática de la posibilidad de instaurar -o reinstaurar- el paraíso terrenal o con el vínculo entre «los cielos y la tierra» (en una interpretación del Padrenuestro).

No tenemos mucho más que decir (2), salvo que un buen discernimiento y vivencia «crítica» de esta dimensión nos lleva hacia un mundo mejor.

(1) La práctica del amor está abierta a todas las creencias (no sólo a las derivadas de la tradición judeocristiana) sino también a todas las personas sensibles y de buena voluntad.

(2) Se pueden agregar diversos autores cristianos, como es el caso de Leonardo Boff (se muestra -en la imagen de la entrada- una de sus frases, relacionadas con libros publicados).

 

El rol de las cosmovisiones y la filosofía

En la primera nota de esta sección colocamos una imagen con una frase del Dalai Lama que nos ilustra bien sobre la importancia de las cosmovisiones y filosofías de vida en el cuidado de nuestros mismos, de los demás y del planeta en el que vivimos.

Aquí colocamos una frase de Sócrates sobre la importancia de hacernos preguntas que nos ayuden en el logro de lo anterior, y en particular en el amor a nosotros mismos y a los demás. En esta perspectiva invitamos a ver este video (1) referido a una conversación con Javier Gomà Lanzón sobre una filosofía que sirva para vivir mejor.

En la medida que podamos invitaremos a colaboradores a que presenten otros enfoques que también vayan en dirección a un mejor cuidado de la vida y, por lo tanto, en dirección a un mundo mejor.

(1) Se agradece a Fernando Ledo por la referencia.

¿Por qué «el otro no importa» y no hay límite orientador?

En esta nota de Pablo Vaca presenta ejemplos actuales de Argentina sobre la dificultad de «ponerse en el lugar del otro». ¿Cuales serían las causales de este individualismo?. Una primera respuesta podría ser que no hay conciencia de las consecuencias, en general y en particular para quienes tienen estos comportamientos así como de los efectos sociales y de «boomerang» que se generan.

Desde la psicología es interesante el enfoque del «complejo de Telémaco» (ver imagen de la entrada con libro que alude al mismo). En esta reflexión de Sergio Sinay expresa que «en su extraordinario ensayo El complejo de Telémaco, el psicoanalista italiano Massimo Recalcati señala que hoy no se puede hablar de complejo de Edipo porque no hay padre con el cual competir, al cual oponerse o matar. El padre ha desertado de su lugar simbólico (muchos, demasiados, también del físico) y con él desaparecieron el legado, la norma, la guía y, dice Recalcati, la ley de la palabra. Esta pone normas, orientación, modelo y propósito existencial. Señala límites y alienta una noción de sentido. No es necesario para ello un padre perfecto ni uno autoritario. Nada de eso. Sí un padre presente que, con sus imperfecciones, se ponga a sí mismo como ejemplo bajo la ley de la palabra. Ausente el padre, en nuestra cultura nace el complejo de Telémaco. El hijo de Ulises, que otea el mar ansiando el regreso de su padre, que partió hacia la guerra de Troya. Telémaco lo espera para que restaure el Cosmos, la armonía, donde se impuso el Caos. Los pretendientes de su madre, Penélope, cometen todo tipo de desmanes y atropellos, devastan el reino de Itaca mientras Ulises no está. Y para regresar deberá sortear todo tipo de peligros y tentaciones, pero lo guía la misma ansia de reencuentro que hace a su hijo salir a buscarlo. Este es el tema de La Odisea, fundante poema épico cuyos ecos resuenan hoy con potencia».

Más adelante sigue diciendo «los hijos actuales piden restaurar la filiación perdida, esperan al padre, pero éste se niega a ocupar su lugar. En una cultura sin padre y sin la ley que representa, no hay nada a qué aspirar, no hay legado para hacer propio a través de una vida guiada por la ley de la palabra, no hay límite orientador. El padre de hoy, dice Recalcati, es incapaz de expresar el sentido del bien y del mal, de la vida y la muerte. Es un hijo más. Un hijo extraviado. En Olavarría, como en Cromañón, había padres y madres con bebés. Sobran los padres adolescentizados, sin ejemplo ni autoridad (por favor, leer bien: autoridad, no autoritarismo). Sin padre nace la ilusión de que todo está permitido, de que todo es posible. De la ley de la palabra se salta a la ley del goce. Sólo gozar. Y si algo se opone, transgredir. El goce ilimitado enferma los corazones y las almas, es compulsivo, insaciable y vacío de sentido. Crea una falsa sensación de libertad. Donde no hay ley ni límite no hay libertad, porque no hay que elegir. Y es eligiendo ante el límite, y respondiendo a los efectos de la elección, como se nace a la responsabilidad y a la libertad».

En la misma línea va esta nota de Diana Sperling, que vale la pena leer completa. Entre otras cosas expresa que «para poder vivir una existencia plenamente humana, es preciso anoticiarse del límite. No todo es posible, dice la ley. Lo que Freud luego llamará “renuncia pulsional”. El “no” es lo que humaniza, lo que permite al niño transformarse en adulto. La narrativa del Génesis no implica una moralina (en un sentido banal) ni un castigo, sino que transmite el modo en que los hombres antiguos elaboraron la difícil cuestión del nacimiento cultural.»

Si queremos ir hacia un mundo mejor tenemos que revisar este estilo de ser y en consecuencia modificarlo.

Desarrollo y Federalismo

Sin duda el nuevo gobierno recién está comenzando con nuevas medidas y con una difícil re-negociación de la deuda externa. Luego de esto podremos conocer si hay un plan consistente en lo macroeconómico que sea sustentable, un presupuesto (deseablemente plurianual) que lo exprese y que vaya promoviendo progresivamente el desarrollo.

El desarrollo es una tarea de todos, a nivel de lo público y de lo privado, con actitudes y comportamientos sinceros, con reglas estables acordadas en un Consejo Económico y Social que sean refrendadas por el Congreso y con estímulos que sean coherentes y proporcionales con las barreras e historias a superar así como con los lineamientos de un plan de desarrollo.

La dimensión federal es fundamental y ello está expresado en una relevante nota de Pedro Del Piero. Entre otras cuestiones plantea que debe haber «un plan de desarrollo socioeconómico nacional integrador, con fuerte componente federal y conducido por dirigencias públicas y privadas convencidas de que esto lo arreglamos entre todos o no lo arregla nadie, recurriendo al federalismo de concertación de base regional que este siglo nos impone mejorando la matriz federal fundacional. Se trata, al fin, que desde un claro fortalecimiento de las funciones gubernamentales, desde las responsabilidades de los actores de la economía real y desde el compromiso de la sociedad en su conjunto, logremos poner en marcha un sólido y sustentable sistema de gobernabilidad para el desarrollo social y económico de Argentina.

Por ser un Plan que demandará equilibrada convergencia de sectores y territorio e integración de recursos humanos y naturales, es imprescindible abordar el desafío demográfico que significa la ocupación del país. Definitivamente se debería desarmar la macrocefalia de Buenos Aires quizás con la fórmula “crecimiento y expansión socio económica del interior + ajuste poblacional de la Buenos Aires Metropolitana”. Creemos posible encarar -como parte del Acuerdo Estratégico de Desarrollo Humano Integral propuesto por el Ejecutivo- un proceso migratorio interno que consiga en 2050 que Buenos Aires tenga 12 millones de habitantes contra los 22 que prevé el crecimiento vegetativo. Hoy tiene 17 que ocupan 40 municipios del Gran Buenos Aires, el borde periurbano y la Ciudad Autónoma, siendo gobernada además de los gobiernos de estos territorios por el provincial y el federal. La patriada supone relocalizar 10 millones de personas en 30 años según los requerimientos del Plan, porque debe ser migración que califique para su buen resultado, el que debe garantizar infraestructuras de servicios y comunicación suficientes. A modo de hipótesis imaginamos que en todas las regiones argentinas se puede expandir el turismo -mano de obra intensiva que incrementa las economías y culturas locales-; que los servicios del conocimiento pueden brindarse y exportarse desde cualquier rincón del país -con conectividad adecuada y cercanía de enclaves de conocimiento como Bariloche o Córdoba-; y que es posible agregar valor a las producciones regionales incentivando redes productivas exportadoras y de mercado interno.» (1) Entre otros conceptos.

Ojalá que estas ideas, articuladas con la sustentabilidad ambiental, se vayan plasmando luego del abordaje de las cuestiones más urgentes a resolver. Ello nos puede ir conduciendo hacia un mundo mejor en Argentina.

(1) Esta temática la hemos abordado en esta nota.