¿Fin de las fronteras y del «poder de custodio» de los Estados Nación?

El concepto de «frontera» tiene distintos significados (que incluyen los límites a los que ha llegado nuestro conocimiento en alguna temática), pero -usualmente- se lo aplica a los límites territoriales de un estado nación.

Sobre este último, hace un tiempo intentamos hacer una reseña histórica y conceptual en esta nota (en un contexto de globalización), pero hoy nos interesa comentar algunos aspectos de esta reflexión (1) (más allá de sus aspectos discutibles) relacionados especialmente con los impactos de las redes y el rol de las criptomonedas, vinculados -particularmente- con el título de esta entrada.

Respecto de lo que el autor expresa sobre las criptomonedas, posiblemente el panorama vaya cambiando a partir de iniciativas que está encarando China, y aún con miradas controversiales, en especial por su rol crucial en los ciberdelitos.

En cuanto a las redes, el Congreso de EEUU viene expresando su preocupación en casos muy concretos así como el Parlamento Europeo. Veremos cómo evoluciona esta situación en relación con lo planteado por Tomás Pueyo.

Por ahora el sentimiento nacional en el mundo sigue siendo muy fuerte (a pesar de las grietas) y los estados nación -como EEUU, China, Rusia y otros- son aún muy poderosos. Como proyecto más relevante en la actualidad para transformar los estados nación en una globalización más equitativa y sustentable, sin duda está el caso de la Unión Europea.

Las temáticas presentadas por Pueyo son relevantes, y a seguir muy de cerca en su evolución, dados sus posibles múltiples impactos en el futuro de la humanidad.

(1) Agradezco a Carlos E. Zaballa la referencia.

¿Podremos trascender la lógica del palo y la zanahoria, y sólo buscar el reconocimiento?

Hace un tiempo intentamos reseñar a los principales pensadores que trataron la temática del reconocimiento.

A veces, esta temática se basa en enfoques del tipo «el perro de Pávlov«, o del «palo y la zanahoria» (que mostramos en la imagen de la entrada), y se vincula a la lógica de «premios y castigos» como reguladora de la acción animal pero que se traslada a los humanos como una «ley muy primaria».

En otras oportunidades «el premio», o ser reconocidos, conlleva algo más simbólico, metafísico y eterno, como es lo que le solicitan los apóstoles Santiago y Juan a Jesús, de estar uno a su derecha y otro a su izquierda en el Reino de los Cielos, de acuerdo con el relato del evangelio de Marcos, 10, 35-45.

Ello está muy bien explicado en esta reflexión del P. Luis Casalá, donde fundamenta la importancia de ser servidores «desde abajo» (y «no desde arriba»), como propone Jesús. Claro, requiere de un discernimiento muy profundo y -en la práctica- un «salto evolutivo cultural» en nuestra condición de humanos superando la «animalidad», la superficialidad, la vanidad y las relaciones de dominio. En esto consiste «nuestra salvación» y en amar -con humildad- en todas las dimensiones, para ir hacia un mundo mejor aquí en la Tierra y en perspectiva de alcanzar una trascendencia eterna.

 

¿El cristianismo como «forma de locura» para «el mundo»?

En este blog hemos intentado plantear distintos enfoques (tanto científicos como de diferentes creencias) que nos pueden acercar o nos pueden alejar hacia un mundo mejor.

En esta nota nos referiremos a una afirmación específica del Apóstol Pablo en su Carta a los Corintios, 1, 22-23, cuando dice que el mensaje cristiano «es locura para los gentiles» (1), que podríamos traducir de manera contemporánea como una «sin razón» (o una forma de locura) (2) de personas no creyentes en Dios (en particular en su versión cristiana) o «gente común del mundo».

El concepto de «mundo» tiene diversas acepciones (3), y desde el punto de vista cristiano se puede sintetizar en esta. Simplificando podríamos decir que son personas que -en general y no en todos los casos- tienen una gran valoración de lo material (muchas de ellas apegadas a esta dimensión) y a lo concreto o tangible, y con limitaciones para comprender vivencialmente el concepto de espiritualidad y trascendencia. También están las muy solidarias y las que buscan la justicia en lo terrenal, que no entienden porque Dios no interviene -de manera directa- en la historia humana para evitar tragedias como el Holocausto (o similares), o que consideran que «se desentiende del destino humano» (4). En este grupo heterogéneo de personas, también están las que tienen una gran valoración del poder (como dominio, y en especial en el ir por Todo), la gloria (como vanidad personal, grupal o nacional) y la riqueza como objetivo central de la vida humana (5).

Si entendemos la intervención de Dios en la historia humana, en su versión cristiana, como se expresa en los dioses de la mitología griega, no lo hace. Pero lo viene haciendo muy activamente, a través de los profetas de la antigüedad (y podríamos decir con «los posteriores hasta la actualidad»), enviando a Su Hijo, con su «rostro femenino» (la Virgen María), en su diálogo -a través de Su Espíritu- por medio de los santos, y de hechos excepcionales como «los milagros». Por lo tanto su modo de intervención es muy especial, respetando la libertad humana y «no desatendiendo su Creación». De todos modos quisiéramos también destacar que Su mandato se centra en responsabilizarnos para que juguemos nuestra «libertad positiva» involucrando nuestros talentos y esfuerzos humanos en «dar de comer al hambriento...». ¿Cual sería «la razón de Dios» para obrar de esta manera? No sabemos, pero podríamos hipotetizar que -tal vez- antes de la Creación, hubo un «mundo teóricamente perfecto», donde algo salió mal… Un ángel se rebeló y jugó su libertad en querer ocupar el lugar de Dios (similar al relato mítico del pecado original) y ese orden o paraíso «estalló» en un caos.  Ello habría dado lugar a un nuevo orden expresado en el universo (o en múltiples universos) y mundos que vamos conociendo, donde coexisten espíritu y materia, bien y mal. El ordenamiento del caos hacia el bien y la vida es un mandato de Dios, para todas las criaturas vivientes del Universo (6). Asimismo, y según el Evangelio, Dios ha reservado un lugar o espacio (en otra dimensión) «con muchas moradas«, para que vayan las almas -luego de la muerte- que han sido fieles a su mandato de amor en todas las dimensiones.

La presencia divina, además de lo expresado más arriba, se canalizó terrenalmente de diversas formas, y una de ellas fue permitiendo que Su Hijo fuera crucificado y muerto en este mundo, para luego resucitar y estar presente a través del Espíritu Santo. Para una racionalidad moderna y basada en evidencia empírica (7), sin duda es una «forma de locura».

De igual manera predicar el «desapego» (no la miseria o la pobreza material) frente a las enormes posibilidades que nos proporciona la época actual de acumular muchos bienes,  puede considerarse también como algo muy irracional o difícil de entender. Afortunadamente hay textos, como el de Erich Fromm, en «Tener o Ser«, (al igual que los vinculados a las implicancias que tiene sobre el cambio climático), que lo explican bien contemporáneamente, para quien pueda oír, quiera entender y tenga la disposición para cambiar.

Personas que me han formado, me han recalcado que los antiguos místicos decían que: «frente a Dios sólo se puede estar en silencio», y que es un misterio para nosotros los humanos (8). En ese sentido esta nota se podría catalogar como «una forma de locura» de quien la escribe, o sino como un acto de vanidad o de soberbia. Espero sepan ser tolerantes y comprensivos, y analizarla como un mero «ensayo» que busca compartir un discernimiento personal de algo tan complejo e inconmensurable.

PD: Agradezco a Alejandro Gerardi y Francisco del Campo sus valiosos comentarios.

(1) ¿Qué significa gentiles en la Biblia Reina Valera? hebreo goyim, griego ethne, gentes, naciones. Con este término, generalmente usado así, en plural, se designa a las gentes o los no judíos, que no pertenecían al pueblo elegido, a los incircuncisos.

(2) El trastorno psíquico denominado «locura» ha tenido distintos significados como expresa esta nota o esta fuente, y debe ser tratado por profesionales idóneos, a fin de evitar que la persona se dañe y/o dañe a los demás.

(3) De acuerdo con esta fuente «en el Tractatus de Wittgenstein, distingue “mundo” (el ámbito en que acaecen todos los ámbitos) de “universo” (el ámbito de objetos experimentalmente cognoscible por las ciencias naturales). Así, el universo ha de considerarse como un ámbito más dentro del mundo y se evita el error naturalista de reducir el mundo al ámbito de lo experimental. Para Gabriel, «el mundo no es ni la totalidad de las cosas, ni la totalidad de los hechos, sino aquel ámbito en que acaecen todos los ámbitos que existen»». Este último autor ha escrito el libro «Por qué el mundo no existe«.

(4) Bien planteado, por ejemplo, en el libro y la obra fílmica «El olvido que seremos«.

(5) No solamente en la versión materialista occidental sino también en la versión china, que se le atribuye a Deng Xiaoping, referida a que «enriquecerse es glorioso». Esto último parece estar en revisión en la China actual, por la generación de efectos «indeseados».

(6) El «fenómeno humano» en palabras de Teilhard de Chardin, se replicaría en otros seres vivientes inteligentes de todos los planetas con características similares a las de la Tierra.

(7)  El rechazo ya se producía desde los tiempos de Jesús y de Pablo. En el libro de Los Hechos de los Apóstoles, se relatan las «evidencias empíricas» que tuvieron sus discípulos directos de la resurrección de Jesucristo. De igual modo se podría decir de «la evidencia» que tuvo el Apóstol Pablo u otros místicos y santos. Sin embargo si la evidencia concreta no pasa por las demás personas (ejemplo de «Tomás el incrédulo«) o por la ciencia moderna, muchas veces no se acepta.

(8) Bien explicado, en particular, en la última parte del Libro de Job.

Aspectos inadecuados de la ley de salud mental y del accionar del Estado

En este blog se han tratado temas como la problemática de las adicciones a consumos problemáticos, así como el cuidado y la prevención de las enfermedades mentales, entre otros. En esta nota desearíamos ilustrar -con dos ejemplos- la importancia de cambiar aspectos concretos de la ley de salud mental 26.657 y el accionar del estado hacia personas con graves problemas psiquiátricos.

El primero es el ejemplo de la imagen de la entrada, donde el popular artista Chano Charpentier, el 25/7/2021 tuvo un brote psicótico y,en un confuso episodio fue baleado por un policía, al amenazar con una cuchilla en la mano y no poder ser contenido. Sus familiares manifestaron que no estaba siguiendo un tratamiento sostenido para dejar las drogas y, debido a la normativa legal vigente para enfermedades mentales, no lo habían podido internar. Afortunadamente se está recuperando bien, en el marco de una asistencia médica adecuada y su aceptación por parte de él.

El segundo caso es el sucedido el 4/10/2021 en la localidad de Caseros (provincia de Buenos Aires) donde una persona, con antecedentes de desbordes psicológicos y denuncias de diverso tipo, venía teniendo un brote psicótico que hizo que -finalmente- matara a su íntimo amigo que lo estaba tratando de acompañar en ese momento. Además hirió a varios policías en el medio de una balacera de más de 300 tiros, terminando abatido. También, en función de la normativa vigente en salud mental, no había podido ser tratado adecuadamente. Además de ello tenía un arsenal de armas, declaradas legalmente en el ReNar (ahora denominado ANMAC). ¿Cómo puede ser que un organismo del Estado no verifique, periódicamente, con un examen psicofísico, si la persona está apta o no para usar armas?. Han habido otros casos como, por ejemplo, el de Felipe Pettinato, por citar los más conocidos desde el punto de vista mediático.

Lo señalado más arriba pone en evidencia que las «buenas intenciones» de la  ley de salud mental vigente -en cuanto a la forma de proteger los derechos de las personas con algún grado de insania– generan mucho dolor y muertes que son evitables. Del mismo modo la posibilidad concreta de que estas personas estén habilitadas -en la práctica- para el uso de armas de fuego. Ambas cuestiones nos conducen a una Argentina peor, y ojalá puedan ser modificadas. Esta temática ha sido bien abordada en esta Jornada.

PD: Esta temática está relacionada con otras como, por ejemplo, si la Policía está capacitada para reducir adecuadamente a las personas que tienen brotes psicóticos (no sería aconsejable usar las pistolas Taser), si los recursos humanos interdisciplinarios en salud -para este abordaje- son los adecuados en cantidad y calificación, si se modificara el artículo 5 de la ley de salud mental los fiscales y jueces deberían estar suficientemente capacitados para el discernimiento de estas situaciones de modo de no «abusar del recurso de internación» (preservando el espíritu de esta ley al respecto), entre otras cuestiones a tener en cuenta.

No se puede vivir sin amor

El título de la entrada nos interpela acerca de los significados de «vida» y de «amor«. Respecto de la primera, según esta fuente «el término vida (en latín: vita), desde la biología hace referencia a aquello que distingue a los animales, plantas, hongos, protistas, arqueas y bacterias del resto de las realidades naturales. Implica capacidades de organización, crecimiento, metabolizar, responder a estímulos externos, reproducción (en algunas definiciones) y muerte… Para las religiones monoteístas implica la unión entre el alma y el cuerpo».

Por otro lado ¿qué es el «verdadero amor»?, de acuerdo a la frase de Séneca en la imagen de la entrada. Según nuestra perspectiva está excelentemente expresado en la primera carta a los Corintios por parte de San Pablo. Allí se manifiestan sus principales características y enfatiza que el verdadero amor no pasará jamás, según la perspectiva cristiana.

Claro, sabemos que en «el mundo», tal como lo conocemos, hay de todo. Desde lo que venimos de expresar hasta vidas que solo sobreviven, se mueven en la indiferencia, sólo predominan los intereses, el odio, la predominancia del ego… Pero para que la vida sea plena se necesita vivir con amor, que es lo que nos proporciona la verdadera felicidad.

Ojalá tengamos la sabiduría para poder vivenciarlo. Nos puede conducir hacia un mundo mejor.

PD: esta nota fue inspirada en una reflexión del Padre Luis Casalá, que se puede visualizar en este link, a raíz del Evangelio de Marcos 10, 2-16, que aborda -en especial- el amor en el vínculo matrimonial y -al final- hacia los niños

Moral y economía: ¿cuál es el comportamiento «promedio» de los seres humanos?

Mucho se ha debatido acerca de si el ser humano es esencialmente bueno o es malo, y bajo qué circunstancias (1), pero -seguramente- en el proceso evolutivo y comparando con otras especies, Darwin dirá que en estas últimas se oscila entre la competencia (rivalidad) y la cooperación. La primera será, fundamentalmente, para cuidar su territorio (por alimento y para reproducción) asociada al concepto de escasez y de temor a ser excluido de la manada o del grupo, o de no sobrevivir. La segunda se corresponde con el comportamiento de reciprocidad y solidaridad de los animales  en general o de algunos casos como este. Por lo tanto la respuesta no es unívoca ni simple.

En el caso de los seres humanos también estará enmarcado en el contexto evolutivo que se viene de mencionar, y dependerá de cada persona y grupo social, de los valores que tenga, de que pueda o no satisfacer sus necesidades, de sus pulsiones y deseos (2), y del tipo y grado de racionalidad (su relación con la utilidad, factibilidad y el arbitraje que haga el «yo», con el «ello» y el «super yo») que posean en cada contexto y tipo de expectativas que tengan sobre su futuro. Allí se juega «la libertad«.

La imagen de la entrada refleja un enfoque vinculado al comportamiento promedio de las personas respecto del pago de los impuestos. Supone una curva «normal» (tomando un tipo de distribución de eventos especificada por Laplace-Gauss). De acuerdo a lo que mencionamos en el párrafo anterior, la forma de la curva, dependerá de distintos elementos. En lo que se refiere a impuestos, será si se los considera «pagables» en función de su actividad, si se los considera «justos» o equitativos, si evalúa positivamente o no la «devolución» en cantidad y calidad de bienes públicos que debe hacer el Estado  por el pago de los mismos, o si hay desvíos de los fondos por corrupción (y por lo tanto es un desincentivo para pagarlos), si tiene un enfoque de que «el estado es un ladrón» y por lo tanto no es justo pagar «nada» (liberalismo extremo), entre otras cuestiones.

Si en cambio en el eje de las «x» del gráfico colocáramos una tipología de actitudes humanas relacionadas con su comportamiento socioeconómico, y en las «y» su predominancia, seguramente no sea una «curva normal». Las  mismas podrían ir desde un egoísmo radical (tipo «El avaro» de Molière» o «El Mercader de Venecia«, de William Shakespeare) hasta en el otro extremo las de un San Francisco de Asís, que se despoja de todo y donde predomina la gratuidad. ¿Qué habrá en el medio? Entendemos que dependerá de lo mencionado en los primeros dos párrafos de esa nota y de cómo son las instituciones.

Sobre esto último en este artículo, y tomando como ejemplo la corrupción, Daniel Innerarity, expresa que «para esos dos grupos es casi irrelevante el tipo de legislación que haya porque actúan así con independencia del aplauso o el castigo. El resto de la humanidad, pongamos que un noventa por ciento, somos personas sensibles a los incentivos de diverso tipo para hacer lo que no haríamos si no hubiera incentivos.

Cuando hablo de diseño institucional, estoy refiriéndome precisamente al gobierno de ese 90% que obrará mejor o peor dependiendo de que esté vigilado, de la información disponible, la amenaza del castigo o las facilitaciones que se le proporcionen».

En lo que se refiere a evidencia empírica respecto a actitudes bondadosas o solidarias, hace unos años y según esta nota, en Argentina «de acuerdo con distintas mediciones realizadas por TNS Gallup en los últimos años, el 19% de los argentinos realiza tareas voluntarias (en 2002, en lo más negro de la crisis, el porcentaje trepó a 32%), el 73% se considera muy solidario, seis de cada 10 sostienen que las empresas deberían ir más allá de lo exigido por la ley y ayudar a construir una sociedad mejor para todos y apenas uno de cada diez dona sangre regularmente». Podemos decir que los datos son esperanzadores.

De todos modos, para el conjunto de la ciudadanía tenemos que tener buenas políticas públicas con adecuadas regulaciones (sin caer en «el efecto cobra«) y deseablemente en el marco de un plan desarrollo con equidad y sostenibilidad (3), Esta regulaciones no serán necesarias para las personas con inclinación natural o adquirida hacia el bien, pero sí para el resto de los seres humanos y, en particular, para quienes -en su individualismo exacerbado- no  reconocen ningún limite razonable.

Ojalá seamos personas maduras y realistas, en perspectiva de ir hacia un mundo mejor.

(1) Rosseau dirá que es esencialmente bueno, pero el problema surge a partir de la vida en sociedad, y otros dirán que es esencialmente egoísta y malo (al respecto hay muchos autores como Hobbes, Maquiavelo… que lo sostienen) y de allí la necesidad de instituciones o de un estado «fuerte». En este último caso suponiendo que las personas que forman parte del estado son probas, bien capacitadas, adecuadamente remuneradas y -consiguientemente- poco propensas a la corrupción en sus funciones de regular y controlar; o -según algunos de una manera extrema- si dichas funciones se ejercen bajo un régimen de miedo exacerbado o de terror de la población como es el caso de los talibanes y otras experiencias históricas.

(2) Respecto del «deseo de lucro» como finalidad principal ver esta reflexión. Cabe destacar que es importante no caer en el «angelismo moral».

(3) Sería deseable en una economía del bienestar actualizada o de modelos como el europeo.

 

Normalidad, Nueva Normalidad y el contexto socioeconómico argentino

Se ha escrito mucho sobre la «nueva normalidad» que ha generado la pandemia del Covid-19 respecto de «la normalidad» (o «la vieja normalidad») que vivíamos antes de esta peste, que aún no ha concluido.

Entre quienes han abordado esta temática vinculada al contexto socioeconómico argentino, está el Lic. Guillermo Olivetto en una charla organizada por los amigos de la Universidad de Tel Aviv que se puede visualizar en este link. Consideramos que es valiosa para comprender el complejo momento que estamos viviendo. Ojalá saquemos enseñanzas para ir hacia un mejor futuro.

Una buena iniciativa con perspectiva de futuro

La imagen de la entrada muestra al Ministro de Agricultura, Julián Domínguez, anunciando el envío al Congreso del proyecto de ley sobre el «Régimen de fomento al desarrollo agrobioindustrial» y pasándole a la Vicepresidenta un folleto con un antecedente de su gobierno.

En notas como esta se dan detalles de este régimen, y de las dudas que generan en una parte de la dirigencia agropecuaria. Matías Longoni (en este programa) señaló que la definición del Ministro -en su discurso- de categorizar como «bienes culturales» al trigo, el maíz y la carne, conlleva que el estado regulará estos mercados. Podríamos afirmar que la clave será si está regulación será apropiada o no. Si genera más desincentivos que incentivos a producir, junto a un clima de confianza institucional no adecuado para invertir, no dará los frutos que se esperan. Esperemos que esto se comprenda, y se consensuen con el sector las medidas más apropiadas.

El panorama actual es complicado -como señala esta nota– pero esperemos que esta ley sea promulgada y acompañada con otras medidas de mediano y largo plazo vinculadas a un plan de desarrollo más amplio. Ello puede conducir hacia una Argentina mejor.

¿Es posible «un abrazo» entre las principales fuerzas políticas para ordenarnos y desarrollarnos?

Si hoy quisiéramos actualizar el abrazo entre Perón y Balbín, una primera respuesta es que sería imposible, por distintas razones. La primera es porque ellos ya no viven y no hay dirigentes de «su talla», a ellos mismos les costó muchos años pasar de «enemigos a amigos», porque la grieta entre oficialismo (sectores del FDT) y oposición (sectores de JxC) es grande, y otras razones que se detallan -brevemente- en este artículo.

En el marco de la multicausalidad de impedimentos, quisiéramos destacar sólo algunos relacionados con el artículo citado. Nos centraremos en el enfoque de Cristina Fernández de Kirchner. Entendemos que una nota que la ejemplifica bien es esta de Liliana de Riz señalando que ella se considera «la voz del pueblo» y donde sus causas judiciales hacen que prevalezca esta temática a la del bien común.

Respecto de «la voz del pueblo» ha sido una característica de gran parte del peronismo, y en particular de Eva Perón (1). Está bien tratado en un libro de Loris Zanatta (2) «Eva Perón. Una biografía política«. Entre otros conceptos se expresa que «el 25 de enero de 2012, cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner compareció públicamente para escenificar su regreso al mando del Ejecutivo argentino, tras una intervención quirúrgica que la había mantenido durante casi un mes alejada de su cargo, eligió como telón de fondo (aunque diseñado para que las cámaras lo captaran casi en primer plano) una imagen de Eva Duarte de Perón.» También es su estilo discursivo (junto a características de su personalidad), donde conviven aspectos de los años setenta en Argentina.

Ir hacia una «Argentina mejor» requiere de muchos cambios como los que se citan en este artículo, así como un acuerdo económico y social donde consensuen sectores que van desde la economía popular hasta las de los grandes grupos empresarios, pasando por los trabajadores formales. Por ahora es lógico que predomine el escepticismo. De todos modos el proceso eleccionario del 14/11/2021 y el del año 2023 posiblemente abran una «caja de Pandora«. El mito dice que en el fondo de esta caja se encontraba «la esperanza«. Ojalá se viabilice una esperanza de acuerdo de las principales fuerzas políticas, donde se articulen institucionalidad, ordenamiento macroeconómico y desarrollo equitativo y sustentable.

(1) Personalidad muy carismática y sensible a la justicia social, así como «personalista» (aunque subordinada políticamente a Perón), autoritaria y con un perfil místico como expresa el libro novelado titulado «Santa Evita» de Tomás Eloy Martínez. No es necesario destacar que si hay alguien que es «la voz del pueblo» no sólo no cuentan quienes no adhieren a estas figuras carismáticas, sino que pasan a ser «anti pueblo», la «anti patria» y expresiones similares equivalentes a «enemigos de la Nación».

(2) Más allá de valorar los aportes de este intelectual, no compartimos su visión simplificada del cristianismo, de los jesuitas y del Papa Francisco, así como su rechazo a poder vivir más comunitariamente (como se ha mencionado en la llamada 4 de esta nota)

 

¿Qué significa «ser razonables» en el caso argentino?

«Ser razonables» tiene distintos significados según las personas, grupos sociales, contextos….

En el texto de Borges «Los Conjurados» se toma como ejemplo -y también como metáfora- el caso del Pacto Federal de 1291 que logró la unión de tres cantones en la actual Suiza central (ver imagen alusiva en la entrada).

Sobre esta temática se ha publicado esta nota, por si fuera de interés para el caso argentino, y allí se menciona lo que –según algunos y en nuestro caso– impediría poder concretar el «ser razonables». Esperemos que podamos levantar estas barreras o impedimentos y poder lograrlo. Nos podría llevar a una «Argentina mejor».