Una escuela al revés

En este blog ya nos hemos referido a las principales características de la educación. También hay muchas noticias sobre los maestros que se destacan en los distintos países, y a nivel mundial. Sin embargo en esta entrada quisiéramos plantear el interesante enfoque de «una escuela al revés«, aprovechando los recursos visuales y educativos que proporciona internet y su relación con el rol de los docentes y las instituciones educativas.

En una nota de Silvia Fesquet destaca al «estadounidense Salman Khan, flamante ganador del Premio Princesa de Asturias de Cooperación, creador de la Khan Academy, una plataforma educativa online gratuita en más de 30 idiomas, con 60 millones de usuarios de 190 países que en diez años ha revolucionado la enseñanza». La clave es el proceso educativo: «propone entonces una escuela “al revés”, en la que se estudia en casa, con lecciones grabadas en video, y se hacen los deberes en clase. Con un programa que le permite seguir las alternativas de estudio de cada alumno, el profesor puede dedicarse, en el aula, a resolver los baches en el proceso.

La semana pasada, el “maestro del mundo” se alzó con el Princesa de Asturias por “la consolidación de un formato original y transformador que ofrece material educativo gratuito, a través de Internet, para todas las edades, en cualquier lugar del mundo. Con una visión pedagógica innovadora, Salman Khan ha ideado un proyecto formativo complementario a partir de su lema ‘Sólo tienes que saber una cosa: puedes aprender cualquier cosa’” (ver imagen de la entrada y videos en este sitio). Es muy esperanzador en una de las dimensiones de un mundo mejor.

El desafío de no caer en el «angelismo moral»

Esta reflexión está motivada por una sugerente nota de Sergio Sinay, en el diario Perfil, denominada «El carrusel de las barbaries», haciendo referencia a un texto del filósofo francés André Comte-Sponville. En la misma señala que este pensador «dictó una serie de conferencias en Nantes, Reims, El Havre, Orleans y otras ciudades, a las que asistían estudiantes, profesores de economía y líderes empresariales. Esas charlas se convirtieron luego en un libro (ver imagen de la entrada): El capitalismo ¿es moral? (1)  Comte-Sponville abre y amplía allí el significado de la palabra barbarie. Más que crueldad y violencia, es el sometimiento de un determinado orden a un orden inferior, explica. Y establece una escalera ascendente de órdenes: tecnología, economía, política, justicia y moral».

Hacia el final de la nota expresa: «La consolidación y ejecución de un pacto moral que permita a la sociedad vivir y evolucionar en términos dignos. Ese pacto no está escrito, su cumplimiento depende de la responsabilidad de cada persona, sea cual fuere la posición y la función en que se encuentre (ciudadano, juez, empresario, gobernante). Y la responsabilidad es siempre personal e indelegable, no admite excusarse en razones tecnológicas, económicas, políticas o jurídicas para actuar de modo ilegítimo, aun cuando sea formalmente legal. No hay tecnología moral, no hay economía moral, no hay política moral, no hay justicia moral. Son siempre los individuos los que deben actuar moralmente en cada uno de esos campos. Y no solo ahí, sino en la vida, en todo momento, a toda hora. No hay que confundir moral con buenos sentimientos, advierte el filósofo, ni con pensamiento correcto, porque allí acecha otra barbarie. La barbarie moralizadora. Comte-Sponville la llama “angelismo moral” (2).

En cuanto a diferencias y coincidencias sobre este enfoque, podemos decir respecto de que «el pacto no está escrito«, que esto no es así. En especial si partimos de creencias (como la judeocristiana) o del avance del derecho en las civilizaciones que han establecido pactos escritos, además de las  diferentes tradiciones y culturas que impregnan a los distintos grupos sociales y familias. Por supuesto que siempre depende del comportamiento de los individuos (mejor usar el término «personas») y aquí podemos afirmar:

  1. La importancia de inculturar la moral en el ejercicio de una libertad positiva, y cuidando el ejercicio de la autoridad, en los distintos niveles, para no caer en fanatismos y totalitarismos, o distintas formas de «barbarie» como dice Comte-Sponville,
  2. Los buenos sentimientos son importantes, pero no bastan,
  3. Buscar una verdad compleja, y siempre incompleta, ayuda a un pensamiento lo más correcto posible, sabiendo que somos imperfectos,
  4. Hay que articular virtuosamente buenos sentimientos, buenos pensamientos, con procedimientos adecuados a ir revisando periódicamente para alcanzar resultados que nos acerquen a un mundo mejor.

Por otro lado coincidimos con Comte-Sponville en la caracterización de «amoral» del capitalismo dado que se focaliza en los intereses (3) de cada individuo, y por lo tanto en lo útil, práctico y funcional que lleve a priorizar (y de ser posible optimizar o maximizar) lo que a cada uno le conviene o le sirve, en especial en el plano material, y especialmente económico. En el Diccionario de Psicoanálisis de Laplanche y Pontalis, cuando define «qué es el yo» lo relaciona con «lo útil». Si la moral está en el «super-yo» y está disociada del «yo», y lo único que cuenta es «la razón práctica», entonces es así. Ahora bien, podríamos preguntarnos sí: ¿en el ser humano el «yo» está siempre disociado del «super-yo» y del «ello» en un plano como el de la actividad económica?. Digamos que no es muy normal, ¿no?, pero -según Noam Chomsky– esto es «lo normal» en el sistema capitalista según lo expresa en la película «La Corporación» (ver en la hora 1 y 17 minutos de este video).

Sin duda el abordaje del sistema capitalista es complejo, pero si queremos trascenderlo (por ejemplo hacia modalidades de postcapitalismo más humanas) no tenemos que caer ni en el angelismo, ni en la violencia para cambiarlo, ni en el escepticismo y pesimismo de que «es lo que hay» y  resignarnos a que «cuando se trató de cambiar por la dictadura del proletariado fue un gran fracaso». En este blog se han dado múltiples ejemplos de que esto es factible en lo económico, como es el caso de una economía del bien común, una economía de comunión, las ecovillas, y muchos otros casos (en general o en particular como las finanzas y el comercio justo). Por lo tanto no es correcto ni justo que se descalifiquen estos enfoques y prácticas muy concretas.

PD: Agradezco los comentarios de más abajo de Beatriz Cotello, José Beckinschtein y Aldo Dománico, así como los que me hicieron llegar Horacio Fazio, Alberto Solimano, César Merea y David Szyniak. En base a ellos me animo a agregar que cualquier acto humano (económico, social o político) conlleva un componente ético y, por lo tanto, entre las distintas formas de evaluar un sistema en general, y en particular al sistema capitalista, habría que hacerlo incluyendo esta óptica o componente (4). Además si en los vínculos -entre los seres humanos y con la naturaleza (de la que formamos parte)-, se canalizara energía bajo la forma de relaciones de poder (como bien expresa Aldo Dománico) los comportamientos morales, éticos, solidarios…no primarán y «la simpatía» no alcanzará para ir hacia un mundo mejor.

(1) Una entrevista en el diario La Nación se refiere a esta temática. Ahí plantea el tema del seguir el propio interés basado en el egoísmo. No contempla la posibilidad de que el interés puede estar basado en un sano «amor a uno mismo», en sintonía con los demás (al respecto ver esta reflexión).

(2) Sobre la cuestión del «angelismo» (cuando el ser humano pierde contacto con su cuerpo y los límites de la materia), es interesante esta reflexión desde una perspectiva judeocristiana (relacionada con caer en la idolatría por las obras que realiza con sus manos y su mente, y por lo tanto hoy expresada en la cuestión científico-tecnológica).

(3) La palabra «interés» tiene connotaciones más amplias que la que aquí se menciona y se desarrolla en la llamada 2 de esta nota.

(4) Por lo tanto no sólo por la óptica de la mera acumulación material o de riqueza (que tiene su importancia) pero sin que importe o se valore «los cómos» (motivaciones, procesos y resultados derivados) y sus diversas implicancias. Salvo que adhiramos a que «el fin de la acumulación justifica cualquier medio», actuando sin sabiduría y teniéndonos que hacernos cargo de las graves consecuencias humanas y ambientales.

Convocatoria del Papa para pactar una economía verdaderamente humana

A comienzos del mes de mayo de 2019 apareció esta nota donde reseña la convocatoria del Papa Francisco a un encuentro mundial de economistas y emprendedores, para los días del 26 al 28 de marzo del año 2020 en la emblemática ciudad de Asís, con el lema «una economía que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza, cuida la creación y no la despoja». Lamentablemente hubo que suspenderla por el coronavirus y la nueva fecha es del 19 al 20 de noviembre.

La nota periodística señala que «el Pontífice espera que esa reunión le permita «conocer a quienes hoy se están formando y están empezando a estudiar y practicar una economía diferente, una que da vida y no mata, incluye y no excluye, humaniza y no deshumaniza, cuida la creación y no la despoja». Del encuentro también participarán académicos y expertos en ciencias económicas,  comprometidos con una economía compatible con el marco así definido. Un marco que, piensa el Papa, no sólo contiene a los que profesan la fe, sino a «todos los hombres de buena voluntad», por encima de sus creencias y nacionalidades. El evento, dice la carta de Francisco, también ayudará a «conocerse mejor» y a formular un «pacto común» para cambiar la economía actual y dar un alma a la economía del mañana: «A través de un ‘pacto’ común -escribe el Papa-, promoveremos un proceso de cambio global que vea en comunión de intenciones no sólo a los que tienen el don de la fe, sino a todos los hombres de buena voluntad, más allá de las diferencias de creencia y nacionalidad, unidos por un ideal de fraternidad atentos sobre todo a los pobres y excluidos».

El evento («La Economía de Francisco«) se puede visualizar en este link del Vaticano. En la carta de invitación -entre otras cuestiones- señala «les pido que sean constructores del mundo, que se metan en el trabajo por un mundo mejor». 

Los Ciclos de la Ilusión y el Desencanto de Argentina

En esta nota reseñamos el libro de Pablo Gerchunoff y Lucas Llach (ver imagen de la entrada) donde exponen su visión de los ciclos de ilusión y desencanto que se vienen dando históricamente en la Argentina. En este blog compartimos este enfoque.

En otra nota donde reflexionamos sobre la cuestión de los principios y la aplicación cambiante de los instrumentos de política económica tomamos los ejemplos de Cuba y los primeros gobiernos del peronismo (en particular en el programa de ajuste del año 1952). Al final de esta nota expresamos que no se ha logrado consensuar –en el caso argentino- “entre las principales fuerzas políticas y sociales un modelo de desarrollo e inserción internacional viable, como ha sido el caso de Australia desde los años 80, en función de nuestros recursos humanos y naturales, sin déficits gemelos y con un tipo de cambio relativamente alto (en promedio)”. (1)

El gobierno kirchnerista tuvo, entre sus aciertos, desendeudar a la Argentina, sostener al comienzo un crecimiento devenido de la dura salida de la convertibilidad –gracias a la gestión del Ministro Jorge Remes Lenicov– y el alto precio internacional de la soja, pero luego de la salida del Ministro Lavagna (2) esto comenzó a deteriorarse. El enfoque de “la voluntad politica” por sobre “una rentabilidad razonable de los mercados” de Guillermo Moreno aplicado a –prácticamente- a gran parte los bienes transables (petróleo, carne, leche, etc.) terminó derrumbando la inversión y la producción de dichos bienes, e incrementando sus importaciones. Todo ello, más un crecimiento del estado que no redundó en servicios de mayor calidad, generó un abultado déficit de balance comercial y fiscal (grave retraso de tarifas incluido), anulando los superávits gemelos iniciales de este gobierno, más allá de implementar a fines de 2009 la asignación universal por hijo y el significativo aumento de la corrupción.

Una visión liberal en lo económico del macrismo, no ha dado cuenta de la complejidad de los fenómenos a resolver y de una adecuada y prudente intervención del estado. Todo ello sin un programa integral, bien secuenciado y coordinado frente a la difícil herencia, el cambio de contexto nacional (sequía) e internacional y los desafíos de alcanzar un desarrollo sustentable e inclusivo, generaron –a fines de 2018 y comienzos de 2019- una grave caída del producto, de los ingresos de los asalariados y un incremento de la pobreza. Todo ello más allá de aumentar el número de beneficiarios de la AUH y de realizar fuerte incremento del monto de la AUH a comienzos de 2019, así como de los importantes avances en obras de infraestructura social (en especial en el conurbano bonaerense).

Desdolarizar la economía, resolver los déficits fiscal y de balance de pagos (en especial incrementando las exportaciones y –posiblemente- extendiendo los vencimientos de la deuda externa con el FMI), reducir la inflación y lograr un desarrollo sustentable e inclusivo, son desafíos que deben ser consensuados entre la mayor parte de las fuerzas políticas y económico-sociales si la Argentina quiere nuevamente “ilusionarse” -con bases firmes- hacia un mundo mejor (2).

La situación, a fines de abril de 2019 es muy compleja como señala esta nota, y desde la oposición se hacen distintas propuestas. Una de ellas es tomar un camino similar al de Portugal. Como señala Andrés Malamud este fue un camino complejo con distintas etapas y un fuerte ajuste, antes de adoptar medidas vinculadas a la reactivación. También habrá que tener en cuenta que en el caso de ese país:

  • cuentan con una moneda estable (el euro) a diferencia de la alta inflación argentina que afecta el peso,
  • lograron acuerdos importantes (ver acuerdo tripartito) que, hasta ahora no se ha logrado en el caso argentino,
  • la estructura impositiva favorece la inversión, a diferencia de los impuestos a los ingresos brutos provinciales que desalientan las cadenas de valor al gravar cada eslabón,
  • su globalización hace que los insumos y los bienes de capital sean más económicos que los de Argentina,

entre los elementos principales (se puede agregar créditos a largo plazo a tasas bajas, etc.).

No será fácil el futuro argentino si quienes lideran las principales fuerzas políticas con posibilidades de ganar la elección no logran alcanzar acuerdos básicos (ver nota 1 al pié). Ello dependerá de un cambio de actitud de la dirigencia política y de una sociedad activa y consciente que nos permita converger hacia un mundo mejor.

(1) Luego de publicada esta nota el Gobierno propuso un acuerdo de diez puntos, Roberto Lavagna respondió con una propuesta de consenso diferente, Sergio Massa explicó su posición en una conferencia de prensa, entre otras opiniones (un comparativo hasta ese momento). Esto luego no se retomó pero hubo definiciones en cuanto a plataformas (por ejemplo de Juntos por el Cambio, el Frente de Todos, el Frente de Izquierda, etc.). Según Eduardo Fidanza definirá el «tipo de capitalismo» que la Argentina tendrá en el futuro. Respecto del nuevo gobierno y sus primeras medidas se puede ver esta nota.

(2) En este blog planteamos como escenario deseable de largo plazo un cambio profundo e ir hacia un postcapitalismo, que debería comenzar partiendo de reconocer y actuar sobre los problemas actuales con las reformas que sea necesario hacer, buscando compartir los esfuerzos y las cargas de manera equitativa (por ejemplo, incluyendo la posibilidad de compartir los excedentes que se generen y no sólo las pérdidas).

Las complejas causas de la inflación argentina

La inflación se define como «el aumento generalizado y sostenido del nivel de precios existentes en el mercado durante un período de tiempo, cuando el nivel general de precios aumenta». En cuanto a su fenomenología y principal causalidad se la ha referido a los aumentos en la cantidad de dinero en circulación. Es decir, que la emisión de moneda ha sido inflada artificialmente por encima de los activos del Banco Central, en particular de las reservas netas que la respaldan.

Es, en general, un fenómeno complejo (aunque sólo 17 países en el mundo tienen una inflación de más de dos dígitos) y en la Argentina -en particular-, más complejo aún (1). El gráfico de la entrada muestra la evolución de la inflación (nivel de precios) en los años recientes, así como de otras dos variables (circulante y tipo de cambio). A simple vista se puede ver la mayor correlación entre la evolución del tipo de cambio y la inflación, y cómo el circulante va oscilando con un poco más de autonomía. Una primera explicación es que la moneda argentina, desde hace muchos años, ha ido perdiendo confianza y por lo tanto no cumple algunas de sus funciones, como es el caso de reserva de valor, y cuando ha habido altas inflaciones o hiperinflación tampoco como medio de pago («es un papel que hay que sacarse rápido de encima») y unidad de cuenta, pasando a ser el dólar norteamericano la referencia. Para algunos esto significa que estamos en una economía bimonetaria y para otros esto no es así, dado que para ello una de las monedas (como el peso) debería cumplir con todas sus funciones y no lo es en el caso argentino.

En función de lo anterior, la evolución del tipo de cambio del dólar juega un papel muy relevante en la evolución de la inflación argentina, cuando en otros países, con una historia diferente y con oscilaciones no muy grandes del tipo de cambio, esto no es así. Por lo tanto la escasez o la abundancia de divisas (saldo del balance comercial, y más en general del balance de pagos) va a tener un rol muy importante. Esto está relacionado al tipo de inserción de la economía argentina en el mundo, su perfil productivo y el peso de los compromisos de pago de la deuda (en particular la externa).

Volviendo a las causas monetarias de la inflación, su principal correlación está con la situación fiscal de un país. Es decir si el Banco Central debe emitir o no para cubrir su déficit fiscal. En esta línea van notas como esta (2).  Es un tema muy relevante y lo hemos abordado en esta reflexión.

El fenómeno inflacionario puede generar, como es en el caso argentino, distorsiones de precios relativos. Por ejemplo, si el estado decide -en algún periodo- retrasar las tarifas de los servicios públicos o incidir en el atraso cambiario, cuando esto se termina ajustando o reactualizando, genera un aumento de la inflación, y por lo tanto es otra de las causales significativas. Si esto fuera un fenómeno recurrente termina afectando las expectativas inflacionarias, retroalimentándolas y generando una inflación inercial difícil de modificar. A ello debe agregarse la puja por la distribución del ingreso (que opera como causa y consecuencia de la inflación) y el fracaso del arbitraje del Estado (¿no podrían aplicarse medidas como esta?). Las concertaciones o los acuerdos de precios y salarios pueden ayudar en el marco de una política macroeconómica sólida. También un manejo no adecuado de la intervención del Banco Central en el mercado cambiario (como ha sido el caso de una banda de flotación demasiado amplia y con muchas restricciones para intervenir), agrava el problema.

A lo anterior habría que agregar que la política antiinflacionaria, además de la modificación del modo de intervención del BCRA sobre el mercado de cambios (que –hasta el momento- le ha dado resultado), ha puesto gran énfasis en la contención absoluta de la base monetaria (hasta el mes de agosto de 2019). Sobre este tema y su perspectiva futura en el gobierno de Alberto Fernandez es interesante la opinión de Pablo Goldín. En en este marco y en lo que se refiere al futuro, tal vez, también habría que revisar los mecanismos indexatorios de la economía, si los objetivos de política económica es ir convergiendo hacia una menor tasa inflacionaria. Todos temas difíciles de abordar.

La inflación también termina siendo un «impuesto» sobre el ingreso de las personas, en tanto el mismo no esté perfectamente indexado (cuestión que no ocurre, en particular en los sectores asalariados y de la economía informal), genera distorsiones en su percepción impositiva por parte del Estado (ver esta nota), así como licúa el gasto público cuando este no acompaña nominalmente su evolución con la inflación real.

Respecto de «los tipos de inflación» (3), podríamos sintetizarlos en:

  • Inflación de demanda: Es el caso tradicional en el cual el aumento de precios se produce por un exceso de demanda sobre la oferta de bienes y servicios (no es el caso de la Argentina para el sector privado desde fines del año 2018). En muchos casos un desequilibrio fiscal financiado con emisión monetaria desemboca en este tipo de inflación. Por eso la receta para combatirla consiste en ordenar las cuentas públicas y cortar el financiamiento del déficit fiscal que es lo que acordó Argentina con el FMI a partir de que se cortó el financiamiento externo por su encarecimiento (alza del riesgo país) y las dudas en el pago de la deuda (en especial luego de 2020). Sobre la cuestión del «déficit cero» una pregunta es si ¿es posible bajarlo tan abruptamente en tan corto tiempo?
  • Inflación de oferta o de costos: En este caso la inflación no se produce por un exceso de demanda, sino por una retracción de la oferta. Típicamente esta inflación se produce por alguna situación anómala en la cadena de producción o la estructura productiva. Ya sea por un fenómeno natural imprevisto (sequías o inundaciones que afectan la producción agropecuaria), por un «shock externo» (como la elevación significativa de los precios de la energía, de los alimentos o del costo del dinero) o -más en general- una elevada incertidumbre que reduce el stock de oferta generando que los saldos restantes se transen a niveles de precios superiores. También se produce por ineficiencias en la cadena de valor (al interior y al exterior, como es el caso de la logística o el alto costo del financiamiento), o de regulaciones no viables o carga impositiva (como el caso de ingresos brutos provinciales) en el marco de una economía globalizada.
  • Inflación estructural: Es la que han padecido muchos países latinoamericanos como consecuencia de una estructura productiva desbalanceada entre el campo y la industria, con productividades relativas muy diferentes. Ello suele generar también cuellos de botella con crisis de balanza de pagos y ciclos de sudden stop. Esta nota actualiza este enfoque al caso argentino.

En lo que se refiere a “aceleradores” de la inflación (como ya hemos mencionado):

  • Inflación inercial: Vinculada a economías que han venido arrastrando elevada inflación y como consecuencia de ellos desarrollaron mecanismos de indexación en sus contratos.
  • Inflación de expectativas: En economías que han repudiado el valor de la moneda durante décadas, la conducta de los agentes económicos está muy asociada a los movimientos de los activos considerados reserva de valor. En nuestro caso el dólar. Aun cuando no exista una relación tan directa e instantánea, muchos agentes económicos ajustan preventivamente sus precios ante variaciones en el dólar.

Luego de la salida de la convertibilidad, hubo baja inflación (por ej. en el año 2004 un 4,4%) y luego se fue argumentando que «un poco de inflación ayudaba o era inevitable con el crecimiento». Cuando la inflación pasó a ser de dos dígitos y sostenida, «la solución» fue «alterar el funcionamiento del termómetro» (intervenir el INDEC) en cambio de atacar sus causas, y cambiar una política económica que ya no generaba sustentabilidad de mediano y largo plazo. El candidato que ganó las elecciones en el 2015 (Mauricio Macri), argumentó que «era fácil bajar la inflación», subestimando la salida del cepo cambiario, el reajuste tarifario y una reducción más sostenida y coordinada del déficit fiscal. Aunque, al momento de publicar esta nota, no se hable mucho de una «salida vía dolarización» completa de la economía, esta no es una opción razonable a excepción de caer en una versión de estado «fallido».

El fenómeno inflacionario genera comportamientos cortoplacistas (por lo tanto la imposibilidad de una visión y una planificación de mediano y largo plazo), acentúa la salida individualista y de capitales (el «sálvese quien pueda»), agravando los ciclos de ilusión y desencanto, como hemos comentado en esta nota.

Algo concomitante vinculado «al nivel de precios», pero no a cómo fluctúan (o la inflación), es:

    1. el alto grado de concentración en algunos sectores (4) así como una gran intermediación. Sobre esto último se puede visualizar en el Indice de Precios de Origen y Destino de Productos Agropecuarios (IPOD) que saca CAME. Una política articulada con cooperativas de productores (existentes o a crearse) que pueden tener transporte propio, locales en el Mercado Central de Buenos Aires y otros, podría beneficiar tanto a productores (mejor precio) como a consumidores (menor precio) al eliminar intermediación parasitaria. Frente a la concentración medidas como de defensa de la competencia, incrementar la competencia (cuando sea posible), precios «testigo» acordados (como «cuidados» o «esenciales») y una «razonable» ley de góndolas, pueden ser de ayuda o complemento valioso, al igual que el «Mercado en tu barrio«. (5)
    2. un «balanceo» de rentabilidad razonable en las cadenas de valor -en particular de productos alimenticios «transables» (y con gran impacto en el nivel de precios y en la pobreza)-. Por ejemplo, diferenciar los cortes de carne vacuna con mayor salida al exterior respecto de los que más se consumen en el mercado interno (como el asado, el vacío y el matambre), o si el precio de exportación -por ejemplo- de la leche en polvo se «dispara» no desabastecer el mercado interno en especial en las leches de menor precio. Para ello es fundamental no caer en los extremos de prohibir la exportación (como hizo Guillermo Moreno, desalentando la producción y la inversión) ni tampoco «no hacer nada» como sucedió en gran parte del gobierno de Mauricio Macri. Para ello es bueno acordar o consensuar con la cadena de alimentos un balance «equilibrado» de rentabilidad entre productos a exportar y productos para el consumo interno (6).

Ojalá que se pueda tener mayor conciencia acerca de la complejidad de la resolución de la inflación argentina (7), sabiendo que -de adoptarse las medidas adecuadas- llevará un tiempo su resolución favorable, y que debe ser abordada en sus múltiples casualidades y manifestaciones. Ello nos pueda ayudar a converger hacia un mundo mejor.

PD: esta nota fue elaborada por Ricardo Gerardi (Economista FCE-UBA y Universidad Católica de Lovaina), en base a las distintas fuentes y aportes como los de Jorge Remes Lenicov, Osvaldo Baccino (7), Jose Bekinschtein, y Alejandro Peyrou. Las limitaciones y posibles errores son sólo atribuibles al autor. Lo señalado en la misma está relacionada con contextos relativamente normales, y no excepcionales (como es el caso de la pandemia del coronavirus y sus consecuencias socioeconómicas).

(1) Dadas sus raíces históricas, sus imbricaciones socioeconómicas y políticas, así como sus manifestaciones culturales, que incluyen «la desmesura» (muchas veces acompañada de subsidios económicos ilimitados en el tiempo que van más allá de «proteger una industria naciente o de una situación coyuntural», ineficacia, ineficiencia y corrupción) en la administración de los bienes comunes, el estar «alertas» ante la volatilidad económica, anticiparse «a cubrirse» frente a un fenómeno recurrente y «la desconfianza» que lleva a «refugiarse» (para quienes pueden hacerlo) en una reserva de valor como el dólar. A ello debe agregarse la dificultad en llegar a consensos para atacar sus causas y generar un sendero de desarrollo sustentable y con equidad que resuelva o mitigue las pujas distributivas, y vaya disminuyendo la pobreza y la desigualdad. Cabe agregar que han habido intentos y experiencias de «inflación cero», pero que no terminaron bien (una explicación de alguien que tuvo un lugar protagónico, como Carlos Leyba, se puede visualizar en esta nota y el video que la incluye) .

(2) Se puede profundizar más en general sobre la situación inflacionaria en  2019 en Argentina con esta nota de Roberto Frenkel. Del mismo autor se puede ver esta actividad con los textos adjuntos. En septiembre de 2019 le hicieron este reportaje.

(3) El marco de un intercambio de mensajes entre varias personas, agradezco a Juan Cerruti (UBA-San Andrés), la síntesis sobre los tipos de inflación, así como poner de relieve la importancia de llevar adelante cuatro grandes reformas: de la seguridad social, tributaria (en un marco general como se ha mencionado en esta nota), laboral (en particular fomentando la formalidad y la micro y pequeña empresa -sea privada o cooperativa- y de mayor institucionalidad y agilidad de la justicia. Tareas no sencillas para un próximo gobierno.

(4) Hay que decir que un alto grado de concentración en determinados sectores de una economía poco abierta y con media o alta inflación, puede facilitar una «aceleración de la inflación» porque les resulta más fácil ponerse de acuerdo a los pocos oferentes si hay expectativas de devaluación o de mayor inflación. Por lo tanto lo que se sostiene en esta nota es que la concentración de la economía no es «causal» de la inflación (sí de altas tasas de ganancias en detrimento de los consumidores) y sí favorece -en determinadas circunstancias- la «aceleración de la inflación».

(5) Si la concentración produce una renta «extraordinaria» persistente, una medida puede ser el cobro de un impuesto a esta ganancia extraordinaria (con el debido cuidado de no gravar la renta «ordinaria» o «normal» que desalentaría a los inversores). Con lo que se recaude del mismo se puede subsidiar a los consumidores o usuarios de menores ingresos. La estatización de estas empresas no es, en general, una respuesta adecuada si no se tiene una capacidad de gestión profesionalizada y eficaz, y «el remedio será peor que la enfermedad» (un ejemplo extremo de esto es el caso de Venezuela).

(6) Sobre un debate más en general sobre «el mercado» se puede ver esta nota, así como en la de «comercio justo«.

(7) Una explicación actualizada a comienzos de septiembre de 2022, se puede ver en esta nota de Eduardo Levy Yeyati.

(8) Propone recurrir a textos de cómo abordar la inflación elaborados por Guillermo Calvo, al que el autor de esta nota aún no ha tenido acceso, pero sí a esta opinión.

Lograr que la Argentina se desarrolle

Hace un tiempo reflexionábamos sobre el desarrollo, y más recientemente sobre la importancia de superar los ciclos de ilusión y desencanto en la Argentina. En esta nota trataremos de hacer una síntesis sobre el libro que figura en la imagen de la entrada y que el CARI publicara bajo este formato, en la versión del año 2015. Nos parece un texto muy significativo y realista sobre posibilidades de recorrer un sendero de desarrollo para Argentina, que habrá que adaptar a las posibilidades de 2020 en adelante.

La tesis principal de los autores «es que en una economía como la argentina, expuesta a fluctuaciones en el valor de sus principales productos de exportación y que necesita importar bienes de capital e insumos intermedios, la única forma de lograr crecimiento económico, equilibrio externo y una evolución favorable de los niveles de vida del conjunto de la sociedad es hacer que el aumento sostenido de la productividad sistémica sea la clave de la competitividad de la economía. Si éste ha sido un imperativo histórico de la economía argentina, la creciente demanda de divisas que requiere un sistema productivo cada vez más interrelacionado con el mundo exige que este esfuerzo sea todavía mayor. Más aún si se toma nota que el escenario global es altamente competitivo, organizado en cadenas globales de valor donde la localización de la producción está sujeta a permanentes cambios y donde el grueso del comercio fluye en el marco de acuerdos preferenciales».

Más adelante expresan «que al menos cuatro componentes de la estrategia deberían comenzar a implementarse cuanto antes:

  1. Una nuevo marco institucional que defina reglas de juego consistentes con la estrategia de desarrollo y una reforma del Estado que progresivamente reconstruya su estructura y recupere sus principales funciones, elimine su discrecionalidad, recomponga cuanto antes sus principales agencias y restablezca la profesionalidad de su burocracia,
  2. Un ambicioso plan de infraestructura apoyado en la inversión pública y que cuente con participación privada,
  3. El establecimiento de incentivos de política adecuados para la expansión de los sectores productivos más competitivos y,
  4. Un cambio sustantivo en nuestra estrategia de inserción internacional que impulse las negociaciones multilaterales, regionales y bilaterales, contribuya a levantar las restricciones imperantes y favorezca nuestra penetración en los diferentes mercados internacionales».

Más adelante expresa: «El eje central de esta propuesta es plantear la necesidad y la urgencia de lograr una estructura productiva en la que los sectores productivos competitivos a nivel internacional sean los ejes principales de la estrategia de desarrollo. Esta competitividad puede ser actual o futura en función de una inteligente estrategia de desarrollo que utilice la oferta de bienes públicos y la inteligencia competitiva como los principales instrumentos de apoyo a la construcción de dicha competitividad. Desde esta perspectiva es evidente que el desarrollo no puede circunscribirse exclusivamente a la promoción de los sectores en los que el país cuenta con “ventajas comparativas reveladas”. Pero saber aprovechar esas ventajas debe ser inevitablemente el punto de partida. Esto es particularmente importante en el caso de los alimentos….

El análisis de las experiencias exitosas de desarrollo pone sin duda de manifiesto que el proceso de innovación y cambio tecnológico y la creciente diversificación de la estructura productiva resultan tan o más importantes que las ventajas comparativas, dadas por la dotación de recursos naturales, para sostener el aumento de la productividad y el crecimiento económico. Naturalmente, ese proceso tenderá a cambiar gradualmente el patrón heredado, generan- do “nuevas” ventajas comparativas e incorporando nuevas actividades dinámicas. Pero la noción de que las actividades vinculadas a nuestras “ventajas comparativas reveladas” puede servir de plataforma para nuestro desarrollo se ve reforzada por las características de la actual revolución tecnológica, impulsa- da por la convergencia de las TICs, la bio y la nanotecnología, que está provocando un espectacular proceso de transformación productiva en numerosas actividades vinculadas al sector primario».

No es posible sintetizar todos los aspectos planteados en el libro, y al respecto invitamos a leerlo y debatirlo en el marco de una perspectiva temporal de 2020 en adelante.

 

Los «ni ni»

En la Argentina, al redactar esta nota, se ha retomado el debate sobre los «Ni Ni», es decir los jóvenes que no trabajan ni estudian, aunque -como dice la economía feminista- las jóvenes que son madres, no encuadran en esta denominación, dado que tienen mucha tarea de cuidado de sus hijos/as. El debate se produce porque el Gobierno (presidido por Mauricio Macri) lanzó el Servicio Cívico Voluntario en Valores (1), tal vez tomando la experiencia francesa y como iniciativa de campaña política en el proceso electoral argentino (el primer día se inscribieron 9000 jóvenes).

En una nota de Mariana Iglesias expresa que «Ni» es una negación. «Ni Ni» es una doble negación. Así se les llama a las y los adolescentes que no pueden estudiar y tampoco tienen un trabajo. Se dice que son un millón en el país. Y que casi siete de cada diez son chicas con niños a cargo. Estos niños pueden ser sus hijos, o sus hermanitos, ya que las adolescentes suelen quedar a cargo de los más chicos de sus familias si sus madres tienen un trabajo fuera del hogar. Ni trabajan ni estudian», se repite por todos lados. Lo que no se repite es el fracaso del nivel medio de la educación. Hace años se plantea que el secundario quedó «antiguo» y no hay modificaciones. Tampoco se ahonda en el aumento del desempleo que genera pobreza. En Buenos Aires, por ejemplo, en este último año hay casi cien mil nuevos pobres. Y es la ciudad más rica del país. Ni se habla del embarazo adolescente: 7 de cada 10 embarazos a esta edad son no deseados, es decir, no fueron planificados. Aquí, lo que falta, es que la Educación Sexual Integral se aplique y llegue a cada uno de los alumnos de todo el país en todos los niveles educativos. Tampoco se habla de abrir nuevas escuelas: en la ciudad de Buenos Aires hay 22 mil chicos sin vacantes. Ni se propone firmar convenios con empresas, organismos del Estado o asociaciones civiles para que les den empleo a los jóvenes». Esta reflexión es muy crítica de que la Gendarmería sea el lugar de acogimiento de estos jóvenes para su capacitación.

En este programa de Terapia de Noticias (lamentablemente el video ha caducado) se debatió la iniciativa gubernamental. En un momento del intercambio se planteó un caso de «jóvenes en conflicto con la ley«, por lo que es posible inferir que -en un aspecto- se está pensando para ellos en que no «cuadraría un lugar de enseñanza común» (se debe tener miedo a desbordes que no se puedan manejar). De allí también los resultados de la encuesta que mencionáramos al principio.

Por su parte en esta nota del diario Clarín expresa que el «especialista en Educación, Gustavo Iaies no ve mal esta iniciativa, aunque remarca que se trata de una idea de campaña. «Todavía es muy prematuro para tener una opinión formada, pero también entiendo que con esos chicos que no hacen nada hay que hacer algo. Fundamentalmente algo que tenga método, que los ordene, que les den pautas y orden para hacer algo cada día a determinado horario», expresa el educador. Cuando dice «algo», Iaies remarca «adquirir herramientas y contenidos que demanda el mercado laboral. Es clave que alcancen algún conocimiento que les pueda ser de utilidad para un futuro». Sobre si es Gendarmería la institución correcta para brindar esa preparación, el especialista cree que esta fuerza «pondrá los edificios y quiero imaginar que en el proyecto habrá educadores, especialistas, y en ese sentido diría que no es malo que eso suceda en lugares donde los pibes no fracasaron«.

Iaies habla de que «esos pibes deberían tener revancha en otro lugar que no sea la escuela, a la que abandonaron por algún motivo. Por eso insisto en que me parece positivo si se lo arma en serio, con pedagogos que produzcan un contenido«. Por otra parte, el también licenciado en Ciencias de la Educación (UBA) no vincula el Servicio Cívico Voluntario con el no bien recordado Servicio Militar Obligatorio. «Creo que es un prejuicio de nuestras cabezas más que la realidad. Estamos muy sensibilizados con la palabra ‘militar’ y entramos en cólera. Debemos ser más abiertos, más flexibles y buscar alternativas para contener con saberes a estos chicos sin rumbo». Iaies siente que puede haber mucha demanda de «estos chicos que necesitan que alguien les tienda una mano. Espero que esto prospere, lo encaminen seriamente y no se trata de una mera idea electoral«.

Por su parte Guillermina Tiramonti (ver esta reflexión en La Nación), siguiendo con la nota de Clarín indica que «en contraposición con Iaies está indignada con este impulso del Gobierno nacional, al que define como «de terror». Y amplía: «Los ni-ni son producto del fracaso del mercado de empleo y del fracaso de la educación. Y se busca subsanar lo mal que se han hecho las cosas para darles una mano a los chicos». Con vehemencia, Tiramonti siente que los dichos de Patricia Bullrich y esta implementación del Servicio Cívico es a partir de creer que «esos chicos que no estudian ni trabajan son una amenaza para nosotros, los de la sociedad…Si yo les doy una formación, la que sea, desde Gendarmería Nacional, los estoy poniendo en el lugar de chicos que deben ser atendidos por una fuerza de seguridad. Y si a vos te atiende una fuerza de seguridad es porque vos sos una amenaza«.

Ex directora de FLACSO, Tiramonti está convencida de que «el gobierno está enviando un claro mensaje al mandar a estos chicos a Gendarmería, en lugar insistir con destinarlos a una institución educativa, y mucho menos a una asociación que apunte al mercado de empleo. Pero no, se los busca disciplinar con Gendarmería… ¿Es la institución indicada para enseñarles valores democráticos? ¿Qué incentivos pueden tener esos chicos? No se me ocurre, salvo que piensen: ‘Soy pobre, desocupado, la única salida que tengo es ésta’. Pero es muy peligroso», concluye». Después siguen otras expresiones igualmente críticas a esta iniciativa gubernamental. Cabe destacar que el nuevo gobierno la dio de baja.

Finalmente podemos afirmar que la problemática NI NI es compleja, hay que abordarla de manera integral y desde múltiples perspectivas, no debería ser una iniciativa de campaña o -eventualmente copiada de otros contextos- y lo que se requiere es cambios en el sistema educativo (en particular la escuela secundaria), la formación profesional y la articulación virtuosa con el mundo laboral en general, y en especial con iniciativas como las que menciona Tiramonti en La Nación (los casos de ArbustaLa Juanita, a modo de ejemplo). También hay experiencias muy valiosas en otros países como Inglaterra. Su adecuación e implementación nos puede conducir, de manera sostenida, hacia un mundo mejor.

(1) El nuevo gobierno, que asumió el 10/12/19, anuló este programa.

 

Creencias, actitudes, acciones y resultados hacia un mundo mejor

La frase de la imagen de la entrada pertenece al filósofo y político francés Roger Garaudy. Expresa que «no se pueda cambiar el mundo sin cambiar uno mismo, que forma parte de ese mundo. Pero tampoco no se puede cambiar uno mismo sin participar activamente de la transformación del mundo». En su trayectoria vivencial pasó por distintas corrientes (hecho que le valió muchas críticas), pero aprendió a valorar distintos enfoques y cosmovisiones en línea con la frase que recién comentamos. En función de ello lo hemos tomado en esta nota como un referente significativo de los aportes de las creencias, actitudes, acciones y resultados hacia un mundo mejor.

De todo lo anterior sólo nos centraremos en el Capítulo 2 de un libro de su autoría, publicado en 1980, denominado «Llamado a los vivientes» (1), donde destaca creencias vinculadas con «la sabiduría de los tres mundos» valorando los aportes de Egipto («el libro de los muertos«) y del «Africa viviente», Zaratustra (también llamado Zoroastro o Zarathustra), del Hinduismo, el Budismo, el Tao, del Judaísmo, del Cristianismo y del Islam. Invitamos a leerlo, dado que consideramos es un excelente libro, y que aquí no podemos sintetizar las 144 páginas de este capítulo (el libro tiene en total 397 páginas). Solamente diremos que en las creencias que venimos de mencionar hay valiosísimos aportes hacia un mundo mejor, y daremos -a modo de ejemplo- algunas pinceladas tomada de esta fuente y de otras. En cuanto:

  • al Libro de los Muertos y del Africa viviente. Según Garaudy el tema central es abolir el límite o barrera entre la vida y la muerte. entre la vida animal y la vida humana, entre lo real y lo posible, entre el hombre y lo divino.
  • a Zaratustra: según el autor mencionado se despliega en cuatro temas fundamentales: a) una visión nueva de Dios (monoteísta y fuente de grandeza), b) una visión nueva del mundo concebida como un campo de batalla entre el hombre y lo que se opone a su humanización, c) una manera nueva de los hombres de vivir la relación con lo divino (sin ritos ni sacrificios) reconociendo a Dios en ellos mismos, y d) una nueva manera de vivir la relación con la naturaleza, respetando toda vida, de los animales y de los vegetales.
  • al Hinduismo: es una religión (dharma) ampliamente practicada en el Sur de Asia. Temas prominentes en las creencias hindúes incluyen los cuatro Purushartha, los objetivos reales de la vida humana, es decir, Dharma (ética y obligaciones), Artha(prosperidad y trabajo), Kama (deseos y pasiones) y Moksha (liberación, libertad y salvación), Karma (acción, intento y consecuencias), Samsara (ciclo de renacimiento) y varios Yoga (caminos y prácticas para lograr Moksha). Las prácticas hindúes incluyen rituales como la oración, recitación, meditación, ceremonias para el paso a la pubertad, festivales anuales y peregrinaciones ocasionales. Algunos hindúes abandonan su vida social y pertenencias materiales para dedicarse a las prácticas monásticas Sanniasin. El hinduismo prescribe obligaciones morales, tales como honestidad, abstenerse de hacerle daño a seres vivientes, paciencia, tolerancia, autocontrol, y compasión, entre otros. Las cuatro denominaciones mayores del hinduismo son Vaisnavismo gaudía, Shivaísmo, Shaktismo y Smartismo.
  • al Budismo (en general y al budismo zen): en este blog hemos mencionado al Buda, a este monje budista, y a la valoración que hacen del desapego, entre otros valiosos elementos.
  • el Tao «puede traducirse literalmente por ‘el camino’, ‘la vía’, o también por ‘el método’ o ‘la doctrina’. En el taoísmo se refiere a la esencia primordial o al aspecto fundamental del universo y del hombre; es el orden natural de la existencia, que en realidad no puede ser nombrado, en contraste con las incontables cosas «nombrables» en las que se manifiesta». El texto principal es el Tao Te King de Lao-Tsé, y son muy difundidos los conceptos del yin y el yang.
  • al Judaísmo: según la Wikipedia «el rasgo principal de la fe judía es la creencia en un Dios omnisciente, omnipotente y providente, que habría creado el universo y elegido al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos, aunque la observancia de las mismas varía mucho de unos grupos a otros. Otra de las características del judaísmo, que lo diferencia de las otras religiones monoteístas, radica en que se considera no solo como una religión, sino también como una tradición, una cultura y una nación«. Sólo agregaremos tres: la importancia de la escucha, en particular a Dios («escucha Israel«), la priorización de la búsqueda del bien y la vida (Deuteronomio 30,15-20) y los peligros que entraña el poder al pasar de jueces a reyes.
  • al Cristianismo: se basa en la encarnación de Dios en la vida humana a través de su Hijo Jesucristo. Su mandamiento fundamental es el amor en todas las dimensiones (a Dios, al prójimo así como a uno mismo) incluido el amor al enemigo. De esta fe y práctica del amor sólo  haremos mención a esta nota del blog y una referencia al cielo y la tierra en base al Padrenuestro en este link.
  • al Islam. Según Garaudy aporta el alma de una nueva vida colectiva, y de acuerdo con la Wikipedia es «una religión monoteísta abrahámica cuyo dogma se basa en el Corán, el cual establece como premisa fundamental para sus creyentes que «No hay más Dios que Alá4​ y que Mahoma es el último mensajero de Alá».5​ La palabra árabe Allah, hispanizada como Alá, significa Dios y su etimología es la misma de la palabra semítica El, con la que se nombra a Dios en la Biblia. Los eruditos islámicos definen al islam como: «La sumisión a Dios el Altísimo a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de la idolatría». Los seguidores del islam se denominan musulmanes (del árabe muslim مسلم, ‘que se somete’). Creen que Mahoma es el último de los profetas enviados por Dios y sello de la Profecía.7​ El libro sagrado del islam es el Corán,​ que según los musulmanes fue dictado por Alá a Mahoma a través de Yibril (el arcángel Gabriel)».

Al inicio de esta página web hemos señalado que intentamos presentar un repositorio digital de enfoques y experiencias vinculadas con un mundo mejor. En esta nota lo hemos intentado hacer con algunas creencias religiosas, filosóficas y sapienciales (cuando se expresan sin fanatismos, en un marco de pluralidad y no contrapuestas a la ciencia), apoyándonos en el texto mencionado de Garaudy y otras notas, que esperamos sean de utilidad.

(1) En francés «Appel aux vivants«. Una forma de conseguirlo es a través de este link o de este. Al día de editar esta nota está vigente este blog. Un enfoque similar a este lo plantea el teólogo José Ignacio González Faus en su texto «Unicidad de Dios, Pluralidad de Místicas«. A nivel de divulgación se encuentra la serie «La historia de Dios«, entre muchas otras fuentes.

¿Dar fruto o tener éxito?

El significado de «éxito» es subjetivo. En general se define al éxito como «el resultado feliz y satisfactorio de un asunto, negocio o actuación». Asimismo, también hace referencia a la buena acogida de algo o alguien. La palabra, como tal, proviene del latín exĭtus, que significa ‘salida’. El éxito, por lo general, se asocia al triunfo o al logro de la victoria en algo que nos hayamos propuesto, así como a la obtención de un reconocimiento debido a nuestros méritos. De allí que el éxito también se relacione con el reconocimiento público, la fama o la riqueza».

De todas estos significados solamente pondremos en cuestión el que se relaciona con el que está centrado exclusivamente en la fama o la riqueza individual (1), y es el que alude la imagen de la entrada.

Entre los distintos enfoques (2) con los que se puede abordar esta temática tomaremos una interpretación que surge del cristianismo. En este documento de los jesuitas (3) plantea una propuesta analítica de Pablo Mella, s.j. hablando de la tensión creativa entre dar fruto y tener éxito:

DAR FRUTOTENER ÉXITO
Acción y pasión fundamentales: don, gratuidadAcción y pasión fundamentales: posesión, mérito
Algo “natural” que sigue el ritmo de la vida y deja serAlgo “artificial” que no respeta los ritmos vitales, violenta y atiborra
Palabra clave: madurezPalabra clave: triunfo
Valores principales: confianza y pacienciaValores principales: seguridad y eficiencia
Integra las imperfecciones y los defectosNo acepta las imperfecciones ni los defectos
Evoca el silencio nutriente de la tierra y la sabiaEvoca el brillo y la bulla de la apariencia espectacular
Acoge y digiere el alimento (relación tierra, semilla, agua lluvia y sol), es comunión con la CreaciónPuro trabajo que cuenta con resultados inmediatos, es soledad en el esfuerzo
Integra las situaciones límite, reconociendo la presencia de “lo dañino” Descalifica y niega la importancia de las situaciones límites, porque las considera como fracasos
No se mide con instrumentos de precisión estandarizados Todo se mide con los mismos instrumentos de precisión
No es acumulativo: siempre tiene algo de nuevo y de abundancia (no responde a las expectativas) Se acumula como una colección de diplomas
o como dinero en el banco

 

De lo anterior se puede deducir que, en realidad, el éxito profundo consiste en dar frutos, y esto nos puede conducir a un mundo mejor. Desde una perspectiva cristiana también es muy bueno este aporte.

(1) No estamos cuestionando el éxito «personal» que es fundamental para nuestra valorización personal. Lo que intentamos cuestionar es reducirlo a la vanidad de la fama o la riqueza como fines en «sí mismos». También está vinculado a la temática de «tener o ser» y a cómo entendemos «el progreso«.

(2) Nos hemos referido en este blog a expresiones de Eduardo Galeano sobre «la sustancia y la forma«, Martin Luther King vinculado al «progreso«, a la cuestión del «sentido«, acerca de la diferencia entre «ser competentes y competitivos«, de «la grandeza«, entre otras.

(3) Agradezco la referencia al P. Andrés Aguerre S.J.

¿El primate macho alfa sabio como arquetipo?

En la imagen de la entrada vemos la portada de esta charla Ted que presentó Frans de Wall y se denomina «la sorprendente ciencia de los machos alfa». Invitamos a ver el video de la misma donde este investigador holandés describe las características de estos primates, y sorprende acerca de la sabiduría que tienen muchos especímenes que perduran, al igual que sus grupos.

Alejandro Katz en este video, del programa Mesa Chica de LN+, reflexiona sobre la situación argentina y en un momento (minuto 11,46 en adelante) toma -en una parte de su exposición- el enfoque de Frans de Wall y sintetiza que el macho alfa (podemos agregar «sabio») (1) «es el que se rodea de los mejores para acompañarlo, el que se va a preocupar por los vulnerables del grupo, el que va a atender a los desvalidos y el que va a restablecer la armonía para garantizar la continuidad del grupo». Puede haber machos alfa tiránicos pero no van a durar ni ellos ni el grupo.

Si la evolución generó estas situaciones, deberíamos tomar nota, reflexionar sobre nuestros comportamientos humanos y generar los cambios culturales necesarios que nos conduzcan a un mundo mejor.

(1) En lo que se refiere a gorilas sabios es notable el caso de la gorila Koko que comprendía, aproximadamente, 2000 palabras del inglés hablado. Este es uno de los videos grabado en 1981 con ella.