Una dimensión de la solidaridad frente a la crisis

Se ha afirmado que, en las crisis, aparece lo mejor y lo peor del ser humano. Respecto de esto último, sólo como ejemplos, la discriminación -en algunos consorcios de edificios de Argentina- de médicos y trabajadores de la salud por temor a ser contagiados de coronavirus el resto de los copropietarios o el incremento de compras de armas en EEUU.

En cuanto a lo mejor del ser humano lo visualizamos en distintas dimensiones, desde el compromiso del personal médico, paramédico, de seguridad, de logística… hasta muy valiosas iniciativas ciudadanas, como es el caso de Seamos uno en la Argentina. En ella participan entidades de las iglesias evangélicas, de la Iglesia católica y de la AMIA (de la comunidad judía). Junto con políticas adecuadas y eficaces del Estado (en sus distintos niveles) son muy dignas de destacar y emular. Ellas nos ayudan a converger hacia un mundo mejor, en momentos tan difíciles como el presente.

Articulación entre inteligencia y sabiduría: la ciencia y una nueva globalización

En un momento tan duro como el presente para la humanidad, a raíz del coronavirus, se destaca esta nota donde se señala como la pandemia que estamos padeciendo unió, como nunca antes, a científicos de todo el mundo detrás de un objetivo.

En ella se indica que «usando memes con banderas y terminología militar, la administración Trump y sus pares chinos han presentado la investigación sobre el coronavirus ​como un imperativo nacional, dando lugar a que se hable de una carrera armamentística de biotecnología. Los científicos del mundo, en su mayor parte, respondieron poniendo los ojos en blanco, exasperados. “Totalmente ridículo”, dijo Jonathan Heeney, investigador de la Universidad de Cambridge que trabaja en una vacuna contra el coronavirus. “No es así como funcionan las cosas”, dijo Adrian Hill, director del Instituto Jenner de Oxford, uno de los centros de investigación de vacunas más grandes ubicados en una institución académica.

Mientras los dirigentes políticos han cerrado sus fronteras, los científicos han tirado abajo las suyas, generando una colaboración mundial distinta de cualquier otra de la historia. Nunca antes, dicen los investigadores, tantos expertos de tantos países se habían centrado simultáneamente en un solo tema y con tanta urgencia. Casi todas las demás investigaciones se han paralizado

Es un muy buen ejemplo concreto de que es posible una nueva globalización que articule inteligencia con sabiduría. Ojalá perdure (no sólo por el espanto) y que se extienda a otros campos que prioricen el cuidado de la vida. Ello nos permitirá ir convergiendo hacia un mundo mejor.

¿Qué mundo nos espera después del coronavirus?

La velocidad de propagación y contagio del COVID-19, y su letalidad (en particular en adultos mayores o con patologías subyacentes), sin duda ha tenido múltiples impactos no sólo en la salud física, sino también en lo psicológico (1), en los vínculos humanos, en la economía mundial y de los distintos países.

Respecto de la pregunta del encabezado de esta nota, aún es prematuro arriesgar pronósticos y seguramente será un «mundo distinto«. De todos modos,van surgiendo distintas respuestas -en un mundo de gran incertidumbre y perplejidad-, entre las que se destacan las siguientes:

  1. Hay que ir volviendo a «la normalidad» porque el daño en la economía, y por lo tanto en el trabajo, puede ser mayor al de las pérdidas humanas derivadas de este virus. En en ese sentido van notas como esta. Si extrapolamos a futuro esto de «volver a la normalidad», significaría que, además de lamentar las muertes y las pérdidas económicas, no cambiará nada sustancial a futuro. Ello tendrá de «bueno» poder reactivar la actividad económica y el trabajo, pero tendrá de «malo» no revisar aspectos como los que hacen a la sustentabilidad ambiental o la equidad de nuestras acciones. Podríamos decir que este enfoque tiene «una alta probabilidad» de suceder, aunque -posiblemente- con variantes (como mayor teletrabajo en servicios, educación a distancia, y similares).
  2. Tarde o temprano se abrirán puertas a algo nuevo, como sostiene esta nota. Lo «nuevo» -en cuanto a la escala macro- debería conciliar una globalización indetenible con nuevas instituciones a nivel global (en sintonía con las nacionales y locales) que busquen, al principio remediar las causales de males que afectan a la salud humana (como el caso del coronavirus, por citar lo más reciente) hasta aquellas vinculadas con la falta de equidad, la pobreza y -en general- los bienes y servicios básicos cómo la educación, la infraestructura sanitaria y en general poder alcanzar concretamente los Objetivos del Milenio de las Naciones Unidas. Entre los instrumentos a considerar está la cuestión de la renta básica o el ingreso universal, lo que conlleva armonizarla con la situación fiscal de los distintos países, o con reasignaciones de recursos globales (como los que se dedican al armamentismo) o de instrumentos como la tasa Tobin (resistidos hasta el momento).
  3. La importancia de las culturas asiáticas (a diferencia de las occidentales) y el peligro del mayor control social por parte de las nuevas tecnologías. Es el planteo de Byung-Chul Han en esta nota.
  4. Tratar de cambiar nuestras culturas (en signos como este), ser más solidarios y priorizar el cuidado y la prevención. Es lo que reflexiona Harari (alertando sobre el peligro de un mayor control social señalado en el punto anterior) y también Zizek en esta nota (2). Respecto de este último entendemos que para «lo deseable» utiliza una expresión como «comunismo reinventado» que no es la más feliz desde el punto de vista comunicacional para la mayor parte de la sociedad actual. Tal vez serían más adecuados enfoques como este, y ello conlleva desde cambios actitudinales hasta cambiar nuestra forma de ejercer el poder.

entre los principales enfoques.

Parecen difíciles, aunque no imposibles saltos evolutivos en nuestra conciencia, también que los gobernantes sean sabios como postulaba Platón o lo que sigue esperando Dios de nosotros (3) según la imagen de la entrada. Ojalá que podamos aprender de esta dura experiencia e ir convergiendo hacia un mundo mejor. En esta nota se nos invita a ser «prudentemente optimistas». En marzo de 2025 se publicó esta nota  con la opinión de varios intelectuales, luego de pasados cinco años de esta pandemia.

(1) Al respecto es muy interesante este cuento de Carl Jung sobre el rol de la privación en una cuarentena (agradezco a Luciano Gerardi la referencia).

(2) Agradezco a H. Guerrieri las referencias y el intercambio.

(3) Para el cristianismo ello está expresado en el cumplimiento de la parábola de los talentos, en la práctica del amor en todas sus dimensiones y en estar unidos a Dios como señala esta parábola. En el marco de lo que se viene de mencionar, en este link se presenta el mensaje del Papa Francisco el 27/03/2019.

 

¿Qué hacer frente al cisne negro o blanco del coronavirus?

El «cisne» de la imagen de la entrada es una «teoría del cisne negro o teoría de los sucesos del cisne negro es una metáfora que describe un suceso sorpresivo (para el observador), de gran impacto socioeconómico y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza por retrospección (haciendo que parezca predecible o explicable, y dando impresión de que se esperaba que ocurriera). Fue desarrollada por el filósofo e investigador libanés Nassim Taleb«. Se la ha aplicado al coronavirus. Sin embargo, personas como Bill Gates, señalaron en 2015 que «cuando yo era chico el desastre más temido era vivir una guerra nuclear -recordó-. Hoy la mayor catástrofe mundial es una pandemia. Si algo va a matar a más de diez millones de personas en las próximas décadas será un virus muy infeccioso, mucho más que una guerra. No habrá misiles, sino microbios”. Por lo tanto es un «cisne blanco» -que no supimos ver- y no un cisne negro.

¿Qué hacer en el corto plazo? Además de las recomendaciones de la OMS, a nivel de los países es interesante aprender de experiencias exitosas como las que menciona esta nota.

A nivel individual es muy importante el cambio de hábitos como de lavarnos con jabón las manos más frecuentemente, mantenernos a distancia entre nosotros (parece que esto se va a prolongar en el tiempo, y podamos -por ejemplo- introducir en Occidente las formas orientales de saludo) y aislarnos cuando corresponda. Lo emocional es muy importante como ilustra este link y cómo enfocamos la vida también. Al respecto transcribimos, a continuación, la reflexión de Edna Rueda Abrahams«Y así un día se llenó el mundo con la nefasta promesa de un apocalipsis viral y de pronto las fronteras que se defendieron con guerras se quebraron con gotitas de saliva, hubo equidad en el contagio que se repartía igual para ricos y pobres, las potencias que se sentían infalibles vieron cómo se puede caer ante un beso, ante un abrazo.

Y nos dimos cuenta de lo que era y no importante, y entonces una enfermera se volvió más indispensable que un futbolista, y un hospital se hizo más urgente que un misil. Se apagaron luces en estadios, se detuvieron los conciertos los rodajes de las películas, las misas y los encuentros masivos y entonces en el mundo hubo tiempo para la reflexión a solas, y para esperar en casa que lleguen todos y para reunirse frente a fogatas, mesas, mecedoras, hamacas y contar cuentos que estuvieron a punto de ser olvidados.

Tres gotitas de mocos en el aire, nos ha puesto a cuidar ancianos, a valorar la ciencia por encima de la economía, nos ha dicho que no solo los indigentes traen pestes, que nuestra pirámide de valores estaba invertida, que la vida siempre fue primero y que las otras cosas eran accesorios. No hay un lugar seguro, en la mente de todos nos caben todos y empezamos a desearle el bien al vecino, necesitamos que se mantenga seguro, necesitamos que no se enferme, que viva mucho, que sea feliz y junto a una paranoia hervida en desinfectante nos damos cuenta que, si yo tengo agua y el de más allá no, mi vida está en riesgo.

Volvimos a la ser aldea, la solidaridad se tiñe de miedo y a riesgo de perdernos en el aislamiento, existe una sola alternativa: ser mejores juntos.

Si todo sale bien, todo cambiará para siempre. Las miradas serán nuestro saludo y reservaremos el beso solo para quien ya tenga nuestro corazón, cuando todos los mapas se tiñan de rojo con la presencia del que corona, las fronteras no serán necesarias y el tránsito de quienes vienen a dar esperanzas será bien recibido bajo cualquier idioma y debajo de cualquier color de piel, dejará de importar si no entendía tu forma de vida, si tu fe no era la mía, bastará que te anime a extender tu mano cuando nadie más lo quiera hacer. Puede ser, solo es una posibilidad, que este virus nos haga más humanos y de un diluvio atroz surja un pacto nuevo, con una rama de olivo desde donde empezará de cero».

Ojalá podamos introducir este tipo de cambios que nos pueden ayudar a converger hacia un mundo mejor.

 

 

Medidas económicas por el coronavirus

El gobierno nacional ha venido tomando una serie de medidas respecto del coronavirus, y en lo económico -al 17/03/2020- se pueden ver en esta información oficial, así como esta más general para disminuir la velocidad de circulación del virus.

En este link se informa sobre nuevas medidas para monotributistas y trabajadores informales (1), y la evolución sobre las mismas se puede visualizar en este enlace así como en este.

Son acciones adecuadas que morigeran y ayudan en este difícil momento, debido a la pandemia del coronavirus. En cuanto a un panorama de la economía argentina a comienzos de mayo de 2020, entre las opiniones existentes, se puede visualizar este webinar.

(1) Sobre esta temática es interesante la opinión del economista que habla del minuto 55, en adelante, de este video.

¿Cómo reaccionar frente a las pestes?

La frase de la imagen de la entrada está tomada de un excelente artículo de Silvia Fesquet donde señala que «suena oportuna, en tiempos de coronavirus, la reflexión de Aldous Huxley, el escritor y filósofo inglés autor, entre otros textos, de “Un mundo feliz”. Situaciones como las que atraviesa hoy prácticamente el mundo entero tienen la capacidad de poner en evidencia lo mejor y lo peor de la condición humana».

Este artículo, más adelante, continúa diciendo que «en tiempos revueltos, donde la mayor certeza ante una amenaza que se ha vuelto global parece ser la incertidumbre, otra de las víctimas es la verdad. Con una irresponsabilidad digna de mejor causa, y sin que se entienda bien el porqué, las redes sociales y otros instrumentos se han convertido en vehículo de informaciones y recomendaciones falsas que, de buena fe, retransmiten en proporción astronómica quienes los reciben, multiplicando en simultáneo la angustia y el miedo. A tal punto llegó el fenómeno que la Organización Mundial de la Salud (OMS) acuñó el término “infodemia” para definirlo y lanzó una serie de aclaraciones para echar por tierra con las falsedades, de las que llegó a hacerse eco hasta el propio presidente Alberto Fernández.

“Una epidemia es como un incendio, no sirve el ‘sálvese quien pueda’”, dijo ayer en Clarín Pedro Cahn, infectólogo argentino integrante del comité de expertos convocados por el Gobierno por el coronavirus. Esa también es una lección para aprender, y poner en práctica. No hay salidas individuales, sino responsabilidad y solidaridad social. Botón de muestra, el que vacía las góndolas del supermercado, barriendo con las existencias de jabón sólo por las dudas, debería pensar que el jabón que lleva de más es el que le faltará a otro que también debe lavarse las manos, para no contagiar ni contagiarse… Todas estas conductas, negligentes, irresponsables, egoístas, no sólo contribuyen a propagar la epidemia sino que generan desconfianza, alimentan el temor, favorecen las estigmatizaciones y rompen con un contrato social tácito que debería volverse explícito: más temprano que tarde, cualquiera de nosotros puede ser ese otro al que no cuidamos».

Además de las reacciones de «corto plazo», y las enseñanzas que podemos aprender de ellas, deberíamos tener una perspectiva de mediano y largo plazo donde esperemos lo mejor pero estemos preparados para lo peor (1), donde reformulemos la globalización, desarrollemos planes alternativos de autosubsistencia a nivel local (como sería esta posibilidad) así como para cuidar de la salud humana frente a pestes y catástrofes… ¿Aprenderemos de tanto dolor y muerte o será «algo pasajero» para luego volver a lo mismo? Si bien la sabiduría no abunda, ojalá tengamos actitudes como esta y aprendamos que podemos ir hacia un mundo mejor.

(1) Por ejemplo la educación a distancia, la posibilidad de trabajos a distancia (cuando ello sea posible, como es el caso de la telemedicina y otros), posibilidad de pagar un porcentaje de los salarios de los trabajadores despedidos (como es el caso de Dinamarca) cuando se produzcan estas situaciones, entre muchas otras posibilidades. Una actualización al 16 de marzo de 2020, del tema del coronavirus, se puede ver en este programa, y en particular -en los aspectos sanitarios del minuto 25 en adelante- con la opinión del Dr. Gustavo Lopardo.

 

Informaciones útiles para abordar el coronavirus

Hay distintas notas sobre informaciones oficiales sobre el coronavirus (COVID-19) (1) como esta.  En una versión inicial en este blog dimos una información que se publicaron en las redes pero tiene datos dudosos, por lo que la hemos sustituido por esta oficial de la OMS, que se glosa a continuación:

Manténgase al día de la información más reciente sobre el brote de COVID-19, a la que puede acceder en el sitio web de la OMS y a través de las autoridades de salud pública pertinentes a nivel nacional y local. La COVID-19 sigue afectando principalmente a la población de China, aunque se han producido brotes en otros países. La mayoría de las personas que se infectan padecen una enfermedad leve y se recuperan, pero en otros casos puede ser más grave. Cuide su salud y proteja a los demás a través de las siguientes medidas:

Lávese las manos frecuentemente

Lávese las manos con frecuencia con un desinfectante de manos a base de alcohol o con agua y jabón.

¿Por qué? Lavarse las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón mata el virus si este está en sus manos.

Adopte medidas de higiene respiratoria

Al toser o estornudar, cúbrase la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo; tire el pañuelo inmediatamente y lávese las manos con un desinfectante de manos a base de alcohol, o con agua y jabón.

¿Por qué? Al cubrir la boca y la nariz durante la tos o el estornudo se evita la propagación de gérmenes y virus. Si usted estornuda o tose cubriéndose con las manos puede contaminar los objetos o las personas a los que toque.

Mantenga el distanciamiento social

Mantenga al menos 1 metro (3 pies) de distancia entre usted y las demás personas, particularmente aquellas que tosan, estornuden y tengan fiebre.

¿Por qué? Cuando alguien con una enfermedad respiratoria, como la infección por el 2019-nCoV, tose o estornuda, proyecta pequeñas gotículas que contienen el virus. Si está demasiado cerca, puede inhalar el virus.

Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca

¿Por qué? Las manos tocan muchas superficies que pueden estar contaminadas con el virus. Si se toca los ojos, la nariz o la boca con las manos contaminadas, puedes transferir el virus de la superficie a si mismo.

Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, solicite atención médica a tiempo

Indique a su prestador de atención de salud si ha viajado a una zona de China en la que se haya notificado la presencia del 2019-nCoV, o si ha tenido un contacto cercano con alguien que haya viajado desde China y tenga síntomas respiratorios.

¿Por qué? Siempre que tenga fiebre, tos y dificultad para respirar, es importante que busque atención médica de inmediato, ya que dichos síntomas pueden deberse a una infección respiratoria o a otra afección grave. Los síntomas respiratorios con fiebre pueden tener diversas causas, y dependiendo de sus antecedentes de viajes y circunstancias personales, el 2019-nCoV podría ser una de ellas.

Manténgase informado y siga las recomendaciones de los profesionales sanitarios

Manténgase informado sobre las últimas novedades en relación con la COVID-19. Siga los consejos de su dispensador de atención de salud, de las autoridades sanitarias pertinentes a nivel nacional y local o de su empleador sobre la forma de protegerse a sí mismo y a los demás ante la COVID-19.

¿Por qué? Las autoridades nacionales y locales dispondrán de la información más actualizada acerca de si la COVID-19 se está propagando en su zona. Son los interlocutores más indicados para dar consejos sobre las medidas que la población de su zona debe adoptar para protegerse.

Medidas de protección para las personas que se encuentran en zonas donde se está propagando la COVID-19 o que las han visitado recientemente (en los últimos 14 días)

  • Siga las orientaciones expuestas arriba.
  • Permanezca en casa si empieza a encontrarse mal, aunque se trate de síntomas leves como cefalea y rinorrea leve, hasta que se recupere.

¿Por qué? Evitar los contactos con otras personas y las visitas a centros médicos permitirá que estos últimos funcionen con mayor eficacia y ayudará a protegerle a usted y a otras personas de posibles infecciones por el virus de la COVID-19 u otros.

  • Si tiene fiebre, tos y dificultad para respirar, busque rápidamente asesoramiento médico, ya que podría deberse a una infección respiratoria u otra afección grave. Llame con antelación e informe a su dispensador de atención de salud sobre cualquier viaje que haya realizado recientemente o cualquier contacto que haya mantenido con viajeros.

¿Por qué? Llamar con antelación permitirá que su dispensador de atención de salud le dirija rápidamente hacia el centro de salud adecuado. Esto ayudará también a prevenir la propagación del virus de la COVID-19 y otros virus.

También puede verse este curso on line gratuito de la OMS. Respecto de cómo hacer un barbijo o mascarilla es valiosa esta nota.

Por supuesto, ante cualquier duda debemos consultar al médico o centro de salud. En el caso de la Ciudad de Buenos Aires se habilitó la línea telefónica 107 (así como este canal), ver otras jurisdicciones (como el caso de la Provincia de Buenos Aires con el número 148).

(1) Que ha sido declarado como pandemia. Una actualización sobre sus principales características se pude ver en este link. Todos los países, incluida la Argentina, están tomando medidas para evitar la circulación del virus lo que conlleva evitar -de manera drástica y por un tiempo limitado- la circulación de personas. Una actualización al 16 de marzo de 2020 se puede ver en este programa, y en particular -en los aspectos sanitarios del minuto 25 en adelante- con la opinión del Dr. Gustavo Lopardo. En cuanto a estrategias nacionales para enfrentarlo es muy interesante esta nota.

 

 

La relevancia de avanzar en la conciencia de las consecuencias de lo que hacemos

Fenómenos graves que afrontamos como la pandemia del coronavirus (con sus causas) (1), el cambio climático o la falta de políticas públicas adecuadas -a nivel global, regional, nacional o local- para afrontar los principales problemas que tiene la humanidad, tienen graves consecuencias como las que percibimos al comienzo del año 2020.

Ojalá demos un salto evolutivo en nuestra conciencia, apelando a nuestro instinto de conservación y avanzando en el cuidado y la prevención, que nos permita ser más «sapiens». Ello nos posibilitará ir hacia a un mundo mejor y evitar dolor, muerte o ir hacia un final colectivo apocalíptico.

(1) Y su debate que se puede visualizar en esta nota.

Cómo enfrentar e ir resolviendo los cisnes blancos

Se ha escrito que los cisnes blancos son los que «normalmente existen», pero que lo imprevisto son los cisnes negros o los verdes.  En esta nota Nouriel Roubini, señala que -según opinión- en las crisis financieras que ha venido analizando «hay ocasiones en la cuales debemos esperar que el sistema alcance un punto de inflexión — el «Momento Minsky» — en el que un boom y una burbuja se convierten en un alza y un caída. Esos acontecimientos no se tratan del «no conocer lo que se desconoce», sino más bien, de «conocer lo que se desconoce», haciendo referencia a los cisnes blancos.

Luego continúa diciendo «más allá de los riesgos económicos y de política usuales por los que se preocupa la mayoría de los analistas financieros, una cantidad de cisnes blancos potencialmente sísmicos son visibles en el horizonte de este año. Cualquiera de ellos podría detonar turbulencias económicas, financieras, políticas y geopolíticas severas, de manera distinta a cualquier otro desde la crisis de 2008. Para los iniciados, Estados Unidos está encerrado en una rivalidad estratégica en escalada con, al menos cuatro potencias revisionistas implícitamente alineadas: China, Rusia, Irán y Corea de Norte. Todos estos países tienen interés en desafiar el orden global liderado por los Estados Unidos, y 2020 podría ser un año crítico para ellos, debido a la elección presidencial y al cambio potencial en las políticas globales que podría seguir Estados Unidos».

A ello le agrega el impacto del brote de COVID-19, además que China «esté viviendo simultáneamente un brote de epidemia de gripe porcina masiva, una severa gripe aviar, un epidemia de coronavirus, inquietud política en Hong Kong​, la reelección del presidente proindependentista de Taiwán, y operaciones navales de EE.UU. intensificadas en los mares del este y sur de China», a lo que se agrega la guerra cibernética y el cambio climático. «Cualquiera de estos desarrollos podría augurar un evento ambiental de cisne blanco, como podrían ser los “puntos de inflexión” climáticos, tales como el colapso de placas de hielo importantes en la Antártida o Groenlandia en los próximos años. Ya sabemos que la actividad volcánica subterránea está en aumento; ¿qué pasa si esa tendencia se traduce en acidificación marina rápida y depleción de las existencias de peces globales de las cuales viven miles de millones de personas?»

Finaliza diciendo que «esta lista es apenas exhaustiva, aunque apunta a lo que se puede esperar razonablemente para 2020. Mientras tanto, los mercados financieros siguen incólumes en la negativa de los riesgos, convencidos de que la calma, sino un feliz año nuevo, le espera a las economía principales y los mercados globales».

Podemos preguntarnos: ¿podemos hacer algo para modificar esta situación? Las respuestas serán diversas: las personas radicalmente escépticas responderán que no se puede hacer nada. Otras personas, como las que escriben en este blog, dirán que debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para ir modificando estas situaciones y tratar de ir hacia un mundo mejor. Se puede señalar que es un planteo «ingenuo» (una «candidez que ignora la complejidad»). Al respecto en este video desde el minuto 13,30 en adelante, el filósofo Javier Gomá plantea la ingenuidad como método filosófico, pasando del «yo mismo» a «cómo vivir juntos», que desarrolla en este libro.

«Cómo vivir juntos» conlleva cambiar actitudes, procedimientos y por lo tanto resultados (a ir revisando periódicamente de manera crítica) desde lo personal y lo grupal, así como con cambios culturales e institucionales (políticas públicas adecuadas, en general o -por ejemplo- las vinculadas al cambio climático) en lo local, nacional, regional e internacional. Tal vez nuestro destino ya esté jugado colectivamente (por la poca conciencia y sabiduría humana) hacia un mundo peor, pero ello no obsta a seguir luchando –contra viento y marea– para cambiar esa dirección.

La importancia de la ejemplaridad pública

Este año se cumplen en Argentina los doscientos años del natalicio de Manuel Belgrano. La frase de la imagen de la entrada sintetiza bien no sólo su pensamiento, sino su conducta a lo largo de toda su vida vinculada -entre otros aspectos- a la ejemplaridad pública.

Este tema puede ser abordado de diferentes enfoques como la filosofía o la política (en especial frente a la corrupción), además de la moral y los valores. Lamentablemente, en muchos países del mundo, como indica este link, se percibe la existencia del flagelo de la corrupción como un mal endémico de muchas culturas (por supuesto diferenciando niveles o alcances que hay entre distintas realidades). Entre sus justificaciones vinculados a los políticos, está que «todos roban», «roban pero hacen»…. entre las principales.

Es un gran desafío personal, educacional y sociopolítico revertir la corrupción, y obrar como lo hizo Belgrano. Es un arquetipo que nos lleva a un mundo mejor.