Aprender de la biomímesis

Según la Wikipedia «la biomímesis (de bio, «vida», y mimesis, «imitar»), también conocida como biomimética o biomimetismo, es la ciencia que estudia a la naturaleza como fuente de inspiración de tecnologías innovadoras para resolver aquellos problemas humanos que la naturaleza ha resuelto, a través de modelos de sistemas (mecánica) o procesos (química), o elementos que imitan o se inspiran en ella. Biomímesis es el término más utilizado en literatura científica e ingeniería para hacer referencia al proceso de entender y aplicar a problemas humanos soluciones procedentes de la naturaleza, en forma de principios biológicos, de biomateriales de cualquier otra índole. La naturaleza, el universo, le lleva al ser humano millones de años de ventaja en cualquier campo; es por ello que es más ventajoso copiarla que intentar superarla, como es el caso del kevlar, semejante a biotejidos como la seda de araña. Otro ejemplo simple es la cabeza tractora de ciertos trenes de alta velocidad cuya forma aerodinámica se basa en la de la cabeza de ciertas especies de aves.

Actualmente, campos emergentes de la ciencia, como la nanotecnología y la ingeniería biomédica, están utilizando métodos de síntesis novedosos en el intento de imitar la síntesis de autoensamblaje con altos rendimientos que la naturaleza ha desarrollado durante millones de años. Este método tiene como objetivo mejorar la calidad de vida de la humanidad. Además se basa en la sostenibilidad socioeconómicas; mediante el fundamento de que la naturaleza es el único modelo que perdura por millones de años- Otro fin importante es el compromiso ecológico que conlleva la biomímesis, de modo que la solución a los problemas ecológicos se encuentra en la optimización de la naturaleza; como por ejemplo el modo de filtrar el aire, limpiar el agua y nutrir el suelo. Esto implicaría que los sistemas sociales humanos y económicos, al imitar las soluciones dadas por la naturaleza, estén subordinados al entorno y no al contrario…Jorge Riechmann propone que la mejor vía para cumplir este propósito es cerrando los ciclos de materia, consumir en función de los ciclos naturales, minimizar el transporte y aumentar la autosuficiencia local, obtener la energía del sol en sus distintas manifestaciones, potenciar una alta interconexión biológica y humana, no producir compuestos tóxicos para el entorno (xenobióticos), acoplar nuestra velocidad a la de los sistemas naturales, actuar desde lo colectivo y acogerse al principio de precaución«.

Respecto a esta temática se puede ver este excelente video de Janine Benyus. En intercambios con amigos, algunos (como Alejandro Razé), comentaba lo relevante de «relacionarse con la vida en el sentido de aprendizaje de los otros seres vivos. Una idea donde se utiliza al otro no sólo para comérselo. Es mucho!..Es decir, que tratamos al otro como nos tratamos a nosotros mismos y su visión de cómo ella trata al planeta es amorosa». Sin duda nos puede llevar a un mundo mucho mejor.

Un nuevo escenario para EEUU y para el mundo

Joe Biden y Kamala Harris, candidatos del Partido Demócrata, han ganado las elecciones en Estados Unidos de América, a pesar de que el actual presidente Trump ha judicializado su impugnación a los resultados y a que (al momento de redactar esta nota) no se sabe si tendrá mayoría o no en el Senado.

Sin duda Trump, a pesar de perder, ha hecho un gran elección por una serie de razones como las que se expresan en esta nota, más la ayuda económica otorgada en la pandemia, el gran repunte de su economía y votos «ideológicos» vinculados a su política exterior como se menciona en este link. Claro, su pésimo manejo de la pandemia, su excéntrica personalidad y grotesco manejo de muchas situaciones, y la gran afluencia de votantes le dio la victoria a los demócratas (1).

Será un gran desafío para Biden «sanar el alma» de su país (2), gobernar para todos sus habitantes y dar un giro para en su política exterior (3). Es una muy buena noticia para el mundo su posición sobre el cambio climático y su multilateralismo. Esperemos que haga una buena gestión y contribuya ir hacia un mundo menos hostil, crispado y mejor.

(1) El vínculo entre sistema económico y sistema político en EEUU está bien descrito en este reportaje.

(2) Hay artículos como este o este que plantean una gran dificultad y pesimismo en esta tarea. Esperemos que no sea así, y que finalmente se logre.

(3) También se puede ver esta nota.

 

¿Qué falta y qué sobra para resolver nuestros problemas económicos?

La imagen de la entrada plantea un desbalanceo o desequilibro que entendemos se presenta para resolver nuestros principales problemas económicos. Hay muchas y diversas opiniones, y -seguramente- cada una tiene su «parte de verdad». Si pudiéramos salir de enfoques binarios y simplistas, tal vez podríamos decir lo siguiente acerca de lo que falta y lo que sobra:

  • «faltan dólares» (como «flujo»): Lo plantean exponentes como Pablo Gerchunoff (y su enfoque vinculado a la importancia de una «coalición exportadora») o Miguel Pesce (se necesitan exportar U$S 30.000 millones más), porque con los U$S 60.000 millones actuales no alcanzan y si hay crecimiento hay más importaciones y entonces se necesitan más dólares, además para el pago de la deuda o para la posibilidad de que el Banco Central pueda -eventualmente- intervenir en el mercado oficial de cambios,
  • «sobran dólares» (como «stock»): más de 200 mil millones en el colchón, cajas de seguridad, fuera del país…. Sería muy importante que, al menos en parte, se volcaran al circuito interno para financiar las inversiones para el crecimiento (ver por ejemplo el plan agroinduatrial más economía del conocimiento….) y -en particular- que genere mano de obra para los sectores más pobres o excluidos (actividades de la economía popular, la economía circular, construcción, industria textil,….), (1)
  • «falta estabilidad de reglas» y vinculado a ello «faltan acuerdos amplios sobre rumbo del país» y «falta confianza, liderazgos claros, cumplimiento de la palabra»: ¿hay acuerdo en que la división de poderes es importante o es un enfoque perimido y todo tiene que estar subordinado «al César» de turno?, ¿es posible que en las coaliciones, tanto de gobierno como de la oposición, haya liderazgos claros que reconozcan sus errores, los rectifiquen, y tengan una palabra firme y creíble? ¿Es posible un sendero del tipo socialdemócrata europeo? (2),
  • «sobran pesos» que se van a dólares como ahorro y se fugan (3)  Si no se va disminuyendo la inflación (o sea que el peso tenga más valor y no menos), la economía -de hecho- seguirá «dolarizada». Además de un programa integral consistente que llevaría a una mayor pesificación, tendríamos que ver si hay experiencias comparadas (por ejemplo Uruguay o Perú) de formas bimonetarias, hasta tanto esto se resuelva.
  • «sobran gastos y faltan más ingresos derivados de crecimiento económico»: fue abordado en esta nota (4)
  • «sobran buenas ideas y faltan planes y programas factibles«: si no hay un rumbo claro y no hay un plan consistente,

junto a los demás elementos, no podremos ir hacia una Argentina mejor, y estaremos cada vez peor. Ojalá podamos tomar conciencia y reaccionar positivamente.

(1) Sobre el tema de los argentinos y el dólar es muy interesante este video. En cuanto a los movimientos del dólar, no fijado por el Banco Central, hacia principios de noviembre también es interesante esta nota (el 11/11 se revirtió), así como las medidas que anunció el Ministro Guzman. Respecto de las perspectivas según algunos sería esta.

(2) O al socialcristiano estilo Merkel. 

(3) Por la gran emisión monetaria generada -en especial- para asistir a sectores afectados por la pandemia. Dado que no hay ahorros fiscales es la única vía y no hay otra alternativa por el grave problema social, pero -a medida que esto pueda ir mejorando- se debe ir reduciendo. Este parece que ha sido el camino que ha adoptado el equipo económico en general, y en particular en su negociación con el FMI.

(4) Cabe destacar que de esto fue muy consciente el primer gobierno del kirchnerismo donde había superávit fiscal y superávit comercial. Al principio esto se cuidó pero luego no, con las consecuencias que sufrimos posteriormente.

 

 

 

Encíclica «Hermanos todos»

En la imagen de la entrada vemos al Papa Francisco, el 3/10/2020, firmando -sobre la tumba de San Francisco de Asís- la nueva Encíclica «Hermanos Todos. Sobre la fraternidad y la amistad social», que se puede leer completa desde este link.

En esta nota hay una síntesis, y en particular se considera que es muy interesante el capítulo quinto «La mejor política».

Tal vez se la pueda considerar como un planteo «idealista» acerca de los vínculos humanos (y por ende de la naturaleza humana), que no tenga en cuenta el comportamiento promedio vinculado a la lógica de «qué gano y qué pierdo» (en particular a corto plazo) y no resuelva cuestiones como las planteadas por el psicoanalista Luis Kancyper en su libro sobre «el complejo fraterno» (1). Pero -quizás- pueda hacer un aporte a una mejor cultura universal, en especial en las personas con capacidad de escucha a este tipo de mensajes, en un contexto mundial tan duro como el presente y ello luego se traduzca en mejores comportamientos, mejores instituciones y mejores políticas. Veremos…, pero ojalá así sea, no?.

(1) En un libro de su autoría sobre la amistad, plantea que, esta última, es una «hermandad elegida«.

 

 

 

¿Cuál es el rumbo del gobierno?

En el discurso de asunción del Presidente Alberto Fernández anunció el rumbo general del gobierno. Luego de la renegociación de la deuda externa argentina y la presentación del presupuesto para el año 2021 se despejaron los principales escollos, además del que persiste por la duración de la pandemia, para explicitar un programa de gobierno integral. Sin embargo este último aún no ha sido detallado, y han habido numerosas idas y venidas en el discurso gubernamental así como en las medidas que se fueron adoptando. Un ejemplo claro de esto último ha sido lo relativo al cepo cambiario.

Hay artículos como este que han relatado una posible historia contrafáctica que hubiera sido más exitosa, acompañada de un Consejo Económico y Social que -hasta ahora- no se ha concretado, así como tampoco acuerdos con la oposición. Hay algunas notas como esta que lo vinculan al uso político del resentimiento. Sea como fuere, para el bien de todos, es imprescindible que el gobierno fije un rumbo claro de desarrollo económico, medidas adecuadas para tal fin, y un diálogo y acuerdo con sectores de la oposición y de los actores económico-sociales. Esto nos puede llevar hacia un mundo mejor.

PD: Sobre el tema de la macro pospandemia son interesantes videos como este.

La política como redención

En una reciente reflexión nos preguntábamos por el «sentido de la política». Lo que allí se expresó no agotaba el tema. Se pueden incluir muchas otras posibilidades, desde las más cuestionables (utilizarla como mecanismo de ascenso social, para enriquecerse, vinculada al  uso político del resentimiento…) hasta las más nobles como la transformación de la realidad hacia un mundo más justo, más equilibrado, mejor…. Esto último es muy bueno, pero -como siempre- existe el peligro de confundir ideales con idealización, y una expresión de esto último es considerar a la política como redención.

Como señala esta fuente la palabra redención tiene distintos significados, y entre ellas la liberación. Esta última también no tiene una única acepción, y ellas van desde la emancipación o la independencia, hasta la ataraxia para la filosofía o la liberación para el cristianismo que reconoce a Jesucristo como “el Redentor” por antonomasia, pues murió en la cruz para salvar a la humanidad de la muerte y abrirle las puertas del Reino de los Cielos, en un sacrificio por amor a la humanidad. En el prefacio pascual católico se afirma que Cristo «con su muerte venció al pecado y con su resurrección venció a la muerte» y en el Catecismo de la Iglesia Católica se señala que  «la muerte de Cristo es a la vez el el sacrificio pascual que lleva a cabo la redención definitiva de los hombres». En Mateo 20, 25-28, se expresa que «Entonces Jesús, llamándolos, dijo: «Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos«.

De lo anterior se deduce «el por qué» de la expresión del Papa Benedicto XVI (en la imagen de la entrada) para quienes confunden redención con política.

Otra forma de entender «la redención» consiste en que una persona, un grupo o una fuerza política defina un ideal rígido de hombre nuevo o de sociedad nueva y trate de imponerlo de manera violenta. Ello está muy bien expresado en el «mito de Procusto«.

También hay otros abordajes, como el de Walter Benjamin comentado en este texto, donde plantea un cambio rotundo en la relación de tensión entre materialismo histórico y teología. Quien escribe esta nota dice que «en este trabajo intentaré mostrar esta alquimia, por un lado explicando como Benjamin construye en las Tesis su concepción de la historia partiendo de la crítica a la ideología del progreso en tanto concepción lineal en la que prevalece una noción de tiempo vacío y homogéneo, y por otro lado sosteniendo que las tesis contienen una implicancia práctico-política que involucra el desarrollo del concepto de revolución como problema de actualidad y el concepto de redención como detención del tiempo progresivo». Así mismo hay enfoques, como el de George Sorel, que relacionan «redención» con «violencia» (1), como plantea esta nota.

Ojalá que quienes tengan (o tengamos) «buenas intenciones» respecto de la política y su sentido de transformación hacia el bien común, seamos conscientes de los riesgos anteriores, no confundamos ideales con idealizaciones (en particular rígidas y fanáticas) y no nos pongamos en el lugar de Dios.

(1) Hubiera sido bueno que lo que él llamaba «violencia» (de acuerdo con la nota) se hubiera denominado como acción «no violenta».

 

Acerca de la toma de tierras para vivienda

El problema del acceso a la vivienda no sólo ocurre en los países menos desarrollados, sino también en desarrollados como es el caso de EEUU (1). Se debe a múltiples factores como la falta de planificación por parte de los gobiernos frente al crecimiento demográfico, una insuficiente oferta privada (tanto de tierras (2) como de viviendas), las corrientes migratorias externas e internas a los distintos conurbanos (como es el caso del AMBA), la pobreza y el efecto de fenómenos como la pandemia que han agudizado el problema de las familias que han perdido su sustento económico y no pueden pagar alquileres, entre muchos otros.

En el caso de la Argentina esto se ha manifestado de manera significativa en los últimos tiempos. Para tratar de entender esta problemática es interesante esta entrevista a Sebastián Welisiejko, donde no sólo se hace un diagnóstico sino que se comenta una iniciativa exitosa realizada de manera plural, tanto en lo político como en lo social. Por otro lado no parece «sensata» la propuesta del gobernador de la provincia de Buenos Aires.

Hay muchas experiencias internacionales de intervenciones urbanas exitosas donde se ha articulado la cuestión de la pobreza y el desarrollo urbano, incluida la cuestión de la tierra y la vivienda. En esta nota hemos mencionado el caso dela ciudad de Medellín (Colombia). La ciudad que pasó de una situación muy difícil (en cuanto a narcotráfico, criminalidad y pobreza) a ser catalogada como una de las más innovadoras del mundo. El  urbanismo social que se encaró se articuló con un plan estratégico que la convierten -en la actualidad- en una smart city.

Se considera que es importante pasar de situaciones violentas, como es el caso de la toma de tierras (3), donde se juntan necesidades angustiantes de familias precarizadas, con grupos políticos radicalizados, inescrupulosos de todo tipo que las alientan y organizan… a converger hacia soluciones superadoras como las que se acaban de mencionar. Esto nos puede llevar a un mundo mejor.

(1) Se estima que en Estados Unidos hay 553.000 personas sin hogar, y lugares como Los Ángeles donde este fenómeno está más acentuado.

(2) Desarrollo urbano desequilibrado donde conviven barrios cerrados y countries, con villas de emergencia.

(3) Un caso diferente es el de la toma de tierras por parte de grupos de pueblos originarios, en especial en la Patagonia (que se han vuelto a presentar en el segundo semestre de 2020) y se abordaron en esta nota.

¿Se pueden articular la equidad con el mérito, y el esfuerzo por ser competentes?

En una nota de este blog sobre «ser competentes y no competitivos» abordamos en un pié de página la relación con el concepto de meritocracia. Dado que hay un debate, en general en el mundo y en particular en la Argentina, lo queremos traer a esta sección específica, dado que nos parece relevante.

Allí decíamos que «entre los aspectos que está relacionada esta temática es la del mérito y su generalización en el enfoque de la “meritocracia”. Acerca de la dimensión polisémica e implicancias sociopolíticas de este término se puede ver este artículo (también e interesante esta nota, vinculándola con la equidad) (1). Respecto de la dificultad de articular competencias (o méritos) y criterios de inclusión vinculados a afectos (extensibles a “afinidad personal” y “lealtades políticas”) es muy interesante esta opinión de Orson Welles sobre lo complejo y contradictorio (agradezco a Elias su aporte). Claro, una cosa es incorporar actores “amigos,” con un Director como Orson Welles (que puede mitigar defectos y errores de actuación), y otra cosa es incorporar -con el sólo criterio de la amistad- a profesionales en disciplinas como la cirugía, los anestesistas… Un amigo belga me decía que los concursos para ingresos de profesionales en el Estado de su país (en los años ochenta), se regían por la “regla escrita” de demostrar su competencia en la temática que se iba a seleccionar, a la que “agregaban” la “regla no escrita” de que a “similares competencias” miembros del jurado -muchas veces- optaban por la adhesión a un partido político de gobierno (o del Parlamento) o a amistades (es decir, los criterios de afinidad y lealtad). Me parece que, tal vez, puede ser más realista y una buena síntesis.»

Seguramente una educación de calidad, en especial, hacia aquellos más desfavorecidos por sus condiciones socioeconómicas, familiares o personales, será crucial para formar personas con el criterio de la equidad articulada con el esfuerzo personal para ser competente. Esto nos puede ayudar a salir de falsas antinomias o enfoques binarios, y converger hacia un mundo mejor.

(1) Agradezco a Ana Porta la referencia.

 

El Cambio

El cambio denota la transición de un estado a otro, y puede ser un proceso de transformación gradual  -con continuidades y rupturas- o brusco y radical. Aquí se lo intentará abordar desde lo sistémico, con especial énfasis en lo socioeconómico. No se analizará -por razones de espacio- la cuestión del acelerado cambio tecnológico y el rol de la inteligencia artificial, así como las implicancias del cambio climático.

Las rupturas bruscas (aunque son resultado de un proceso) y radicales son las que denominamos revolución, y están asociadas a la violencia. Múltiples evidencias históricas (la más notable es la de la ex Unión Soviética) nos muestran que el cambio cualitativo profundo que pretendieron (una nueva sociedad, superar al capitalismo con el socialismo) no sólo no fue alcanzado en el tiempo, sino que se volvió a variedades de capitalismo. Algo similar se puede afirmar de otras experiencias como China, Vietnam, etc., otras que están en duda (como Cuba) y algunas que han devenido en desastrosas (el caso actual de Venezuela). Superar la propiedad privada y el no compartir (o la injusticia y la desigualdada través de la coerción extrema no ha sido eficaz y viable.

Respecto de lo que opina «la gente» en cuanto al tipo de cambio social, en una medición de World Values Survey que comenta Marita Carballo, hacia el año 2000, la opinión en Argentina y en un promedio mundial, es la siguiente:

TIPO DE CAMBIO SOCIAL

1984

19911999MUNDO 1999
Acción Revolucionaria

12%

8%4%

12%

Reformas Graduales

77%

81%81%

70%

Preservar la Sociedad Actual11%11%15%

18%

Seguramente la subjetividad que se expresa en estas opiniones está influida por múltiples elementos. De todos modos, más allá de las influencias, tal vez podamos coincidir en que predomina el escepticismo sobre los resultados de la acción revolucionaria, y también que los defensores del «statu quo» o «el no cambio» son minorías. La gran mayoría, tanto en Argentina como en el mundo, prefiere las reformas graduales, y seguramente irlas evaluándolas críticamente de modo de medir sus impactos y resultados. De todos modos es importante precisar ¿qué se entiende por ellas? o ¿cuál es la direccionalidad de las reformas?. Simplificando de manera estereotipada y polar: algunos la entenderán desde un enfoque neoliberal y otros desde la construcción de un estado posible y eficaz de bienestar tendiente al pleno empleo y a la cobertura de los más frágiles (*). Más allá de las palabras que se utilicen habrá que ver su significado e implementación en la práctica. En el medio entre ambas hay muchas variantes y matices de distintas alternativas. El tema de la direccionalidad se retoma a continuación, desde la perspectiva de lo que se viene escribiendo en este blog.

En el marco de lo que se viene de mencionar están las experiencias de transformación gradual que -en particular desde posiciones de centro y de izquierda- se han denominado como «reformismo«. A nivel de enfoques y de corrientes de pensamiento y de prácticas han sido abarcadas por la socialdemocracia, o también por otros intentos y experiencias vinculados con el socialcristianismo y las llamadas «terceras vías». Si nos ceñimos a la socialdemocracia podemos afirmar que los más exitosos, aunque restringidos por el contexto cambiante de la globalización, han sido los países escandinavos. En la entrada de este blog denominada «las alternativas a lo hegemónico» hemos tratado de desarrollar más este tema. Si bien no es posible trasladar automáticamente experiencias de un país a otro, los países escandinavos son un ejemplo de experiencias institucionales en lo socioeconómico y político, con una determinada historia cultural, que han buscado combinar desarrollo económico, mayor igualdad y bienestar. Claro, esta alternativa no satisface al pensamiento radical y al «jacobinismo» que dicen que no se han extirpado de cuajo las principales características del capitalismo, sino que se lo ha moderado, es más igualitario, más humano… pero esto no los satisface como sociedad ideal.

¿Hay posibilidad de otro tipo de transformaciones? Entendemos que para responder a esta cuestión hay que ir «más allá de la razón y la objetividad» de la modernidad e incorporar «lo subjetivo y vincular» desde otra perspectiva y superando el individualismo que no quede sólo en la interioridad sino que se exprese en múltiples dimensiones concretas y objetivas nuevas que vayan de lo micro a lo macro. En lo micro nos ubicamos nosotros como personas que tenemos una evolución -de acuerdo al enfoque de pensadores como Piaget y Kohlberg– donde pasamos por distintos estadios o niveles, según cada caso y contexto cambiante. En ellos hay momentos de placer y felicidad, y en otros de frustración y sufrimiento. Este último puede ser una posibilidad de cambio positivo dado un crecimiento postraumático, o -si no es bien procesado- de daño parcial o irreparable.

En este blog hemos intentado modestamente recorrer este último recorrido de lo micro a lo macro. En este camino debemos pasar por la ley y la autoridad, que nos estimulen o den empujones para el bien, así como tener conciencia de que existe el límite, la justicia y el castigo. Esto nos enseña que «todo no da lo mismo» y que «el fin no justifica los medios«. A partir de esta base hemos enfatizado el rol que puede jugar la cultura en general y la educación en particular, el compartir, canalizar nuestra energía sin dominar a los demás, el desapego de lo material concibiendo el progreso de otra manera, la importancia de la fe vinculada a la resiliencia y al amor a la vida, el evolucionar como civilización y con «otras economías» (en especial con otros valores, social y solidaria, del bien común, ecológica….), dentro de una economía plural y una sociedad democrática que vaya incorporando otros procesos, instituciones y resultados relacionados con lo que venimos de mencionar. Todo esto debería conducirnos a una experiencia postcapitalista donde predominen estas cualidades, según nuestro entender.

Sin duda, lo anterior no es fácil y podrá caracterizarse desde un lado «escéptico» como utópico, planteando que sólo se pueden mejorar las instituciones del capitalismo (a fin de que -por ejemplo- sea menos desigualy que el ser humano -en la práctica- no puede evolucionar más allá de cómo se comporta en este sistema (con sus variedades). En términos de Kohlberg sólo oscilar entre los estadios evolutivos 2 a 5, y nunca poder llegar al estadio 6 o niveles superiores de trascendencia (alcanzados por personas como Gandhi, Martin Luther King, y tantos otros con una actitud y vivencia sapiencial). Por otro lado desde una «perspectiva idealista y revolucionaria» se planteará que tiene «sabor a poco» y se restringe a darle un rostro más humano al capitalismo. Entendemos que no es ni uno ni lo otro, y que deberíamos debatir en profundidad y sin prejuicios este tipo de caminos (como dice la imagen de la entrada) que nos pueden llevar a un mundo mejor.

(*) en el caso argentino teniendo en cuenta sus vaivenes y elementos como esteasí como la cuestión del desequilibrio estructural, que -de manera combinada- nos han llevado a situaciones como las que se viven a comienzos de mayo de 2018. Sobre la trayectoria de la crisis es interesante este video, desde el minuto 17 en adelante, con la opinión de la economista Marina Dal Poggetto. En lo que se refiere a la temática del ajuste se puede ver esta nota.

 

¿Para qué sirve la política?

Aristóteles fue uno de los primeros -junto a Platón- que sistematizó la temática de «la política» (1), en línea con lo que se expresa en la imagen de la entrada y a lo señalado en el último link respecto de que «el hombre puede alcanzar el eu zeen, el bien vivir o felicidad (audaimonía). En la pólis, desde otro ángulo la naturaleza social encontraría la plenitud de su expresión, porque en definitiva el hombre no es solamente un zoon koinonikón, un animal comunitario, sino más que eso, un zoon politikón,  un animal abocado a llevar una vida política o ciudadana, un bíos politikós. O sea, una vida en la comunidad más completa, que es la polis. Por eso, interpretando fielmente a Aristóteles, Tomás de Aquino llamó societas perfecta a su versión latina, la civitas».

Este enfoque premoderno de la política ha sido retomado por la Iglesia católica desde Tomás de Aquino hasta los papas Pablo VI y Francisco. Este último ha destacado el rol «noble» que tiene la política. Tal vez la expresión más correcta sería que «debe tener la política».

Con la modernidad (2), y considerando a la política como «ciencia política,» se deja de lado esta perspectiva valorativa. Según la fuente que acabamos de mencionar, «Norberto Bobbio propone dos acepciones, una en sentido amplio (ciencias políticas), y otra en sentido estricto (ciencia política). La primera abarcaría todos los estudios relacionados con la política desde la antigüedad hasta nuestros días, incluidos todos los filósofos y teóricos que han pensado, escrito y analizado la política. En sentido estricto, la ciencia política contemporánea nació a partir de la corriente conductista que trata de observar las conductas de los actores políticos y de los ciudadanos conforme a premisas estrictamente científicas. Esta última acepción hace referencia a lo que se denomina generalmente «ciencia política positiva», para distinguirla de la filosofía política o teoría política normativa; la otra parte de estudio de la disciplina tiene como objeto de estudio propio al poder que se ejerce en un colectivo humano. La politología se encarga de analizar las relaciones de poder que se encuentran inmersas en un conjunto social, sean cuales sean sus dimensiones (locales, nacionales o a nivel mundial).»

El politólogo Andrés Malamud ha elaborado un libro denominado «El oficio más antiguo del mundo. Secretos, mentiras y belleza de la política» donde hace una excelente reseña de esta temática.

Hay muchos enfoques y prácticas de la política que se encarga de analizar la «sociología política» y se desarrollan en la «filosofía política«. Entre los enfoques más recientes -y más vinculados a esta última- están las versiones posmarxistas así como del populismo de izquierda, entre las que se pueden destacar -entre otras- a las de intelectuales como Chantal Mouffe y Ernesto Laclau. Han tenido importante incidencia en corrientes políticas de Argentina, en especial en el kirchnerismo. Un ejemplo de esto último es lo que menciona la periodista Luciana Vazquez, en este video y en esta nota, donde expresa -en un momento- que «la palabra clave acá es «puja», es decir, conflicto. Lo sintetizó bien Máximo Kirchner ayer: «Hay que afectar intereses para darle consistencia a la política»Podríamos preguntarnos si la agenda política es fundamentalmente «conflicto» y «afectar intereses»,  y ¿eso es lo que le da «consistencia a la política«? (3) Posiblemente, si en esto consiste la política, su consistencia y su agenda (4), sea explicativo de por qué no predomina el diálogo (5) y ¿por qué estamos como estamos no pudiendo lograr acuerdos básicos para desatar el «nudo gordiano argentino«, no?. ()

Ojalá que el enfoque y práctica de la política trascienda a «la lógica conflictiva», y la «consistencia» esté relacionada en cuestiones «sustantivas» como es alcanzar acuerdos superadores de las facciones, posibilitando superar los conflictos articulando los intereses de manera virtuosa para superar una pobreza creciente así como salir del estancamiento y grave deterioro (en especial, aunque no sólo, producido por los efectos de la pandemia), pudiendo así alcanzar un desarrollo integral.

(1) Aunque tiene antecedentes anteriores, particularmente en las obras de Homero, Hesíodo, Tucídides, Jenofonte o Eurípides.

(2) Durante el Renacimiento italiano, fue Nicolás Maquiavelo quien hizo observación empírica directa de los actores e instituciones políticas (El Príncipe). Se considera a Maquiavelo como uno de los teóricos políticos más notables del Renacimiento, pues con su aporte se abre camino a la modernidad en su concepción política y a la reestructuración social.

(3) A este tema, también responde a una pregunta de Pablo Marmorato el Dr. Alejandro Razé, en el minuto 15,50 de este programa de radio.

(4) Sobre el tema de «la agenda» de esta corriente (a septiembre de 2020) es interesante la reflexión de Alejandro Catterberg que se puede visualizar en este video.

(5) Para ello hay que hacer un esfuerzo para objetivar las principales causas de los problemas argentinos más relevantes, cómo articular crecimiento, justicia social e institucionalidad, y cuáles son las mejores políticas y los mejores instrumentos (sin caer en el «efecto cobra«) que nos permitan ir hacia un sendero de desarrollo sustentable en lo económico, en lo social y en lo ambiental.

(6) Ello no obsta para destacar la importancia que también tienen las otras fuerzas políticas (en especial de la oposición, donde no ha predominado la autocrítica de los errores cometidos) y socioeconómicas (en especial de aquellos sólo han privilegiado sus intereses sectoriales y cortoplacistas, o que se han beneficiado de manera prebendaria) para alcanzar el diálogo en la Argentina, que trascienden al rol del kirchnerismo y del gobierno (aunque este último es quien está a cargo de conducir el rumbo del país -y por lo tanto con una responsabilidad «mayor»- desde que ganara las elecciones).