Prospectiva y Mundo Mejor

El término prospectiva -como sustantivo- tiene su origen en el latín prospicere. Se refiere a las investigaciones y exploraciones que se llevan a cabo con la intención de anticipar lo que está por venir en una cierta materia. La OCDE define la prospectiva como el conjunto de tentativas sistemáticas para observar a largo plazo el futuro de la ciencia, la tecnología, la economía y la sociedad con el propósito de identificar las tecnologías emergentes que probablemente produzcan los mayores beneficios económicos y/o sociales.

Sin duda la prospectiva está relacionada con las perspectivas y tendencias que nos llevarán a probables escenarios futuros. Por ejemplo, sabemos que el petróleo se va a acabar en este siglo, y por lo tanto podemos hacer un escenario de prospectiva de «un mundo sin petróleo». Hay otros escenarios más sombríos, como por ejemplo sabemos que cada vez tenemos más poder y si lo usamos para la guerra o para agravar el cambio climático, el escenario será no tener futuro para la especie humana actual.

Posiblemente un mundo mejor se podría vincular con una «utopía«, en el sentido que le dio Tomás Moro relacionada con una sociedad «ideal», y por lo tanto «inexistente».  Pero ella nos puede ayudar «a converger» hacia un mundo mejor como expresa Galeano (en la imagen de la entrada). Aunque sea, ¿podremos alejarnos del «espanto«? ¿ pasar de lo real a lo ideal sin caer en idealizaciones, voluntarismos autoritarios o absolutistas, en un camino gradual, iterativo, que nos posibilite ir haciendo evaluaciones periódicas y correcciones? ¿Si tenemos humildad, diálogo, prudencia -pero con actividad sostenida- y espíritu de búsqueda de un mundo mejor, donde predomine el amor, no puede ser posible que la vaya haciendo «existente»?.

Al respecto es interesante el concepto de «inédito viable que puede concebirse entonces como “algo que el sueño utópico sabe que existe pero que sólo se conseguirá por la praxis libertadora que puede pasar por la teoría de la acción dialógica” (Freire, 1999, p.195). Y añade Freire, “Así, cuando los seres conscientes quieren, reflexionan y actúan para derribar las situaciones límite que los obligan como a casi todos y todas a ser menos; lo “inédito viable” ya no es él mismo, sino su concreción en lo que antes tenía de no viable. (Freire, 1999, p.195)», según esta fuente y de acuerdo a textos de Freire como «Pedagogía de la esperanza» (México: Siglo Veintiuno Editores, 1999).

Desde una perspectiva técnica se pueden visualizar sitios como este, este… o en lo que se refiere a videos este, este o este, entre otros.

Consideramos que es un desafío, no fácil, pero no imposible y muy necesario en el mundo actual y por venir.

La relevancia de la educación para un mundo mejor

En este blog nos hemos referido en diversas reflexiones (1) acerca de la importancia de la educación. En esta nota de la sección Comunidad del diario La Nación, se entrevista a Fernando Reimers quien «comenzó su carrera en educación, recorrió el mundo estudiando los distintos sistemas educativos, trabajó en el Banco Mundial, asesoró para la creación de currículums innovadores, escribió 37 libros y desde hace ocho años dirige la Iniciativa Global de Innovación Educativa de la Universidad de Harvard. Su cruzada busca que lo que se enseñe en la escuela sea más relevante y útil para el mundo en el que los estudiantes están creciendo, y considera que la pandemia abrió una nueva oportunidad educativa. En definitiva, para dibujar un futuro mejor».

En su último libro Educación global para cambiar el mundo, donde describe cinco perspectivas que en su interacción pueden cambiar el sistema educativo, responde que «la educación es un proceso de comunicación y para comunicarse uno tiene que entender al otro, y para entender al otro uno tiene que entender cómo está mirando el mundo el otro. Una reforma educativa es, esencialmente, un ejercicio de comunicación. En el libro explico que existen cinco maneras de mirar el cambio educativo: una cultural, una psicológica, una profesional, una institucional y una política. Para poder comprender la perspectiva de otros actores es necesario identificar de qué manera ven ellos el cambio. Si cuando estamos haciendo una reforma educativa logramos hacer el ejercicio de pensar un problema desde estas cinco miradas podríamos ver más en profundidad.»

Al final de la nota, se comenta que «en el marco del regreso a clases presenciales en el país, el 9 de marzo de 2021 a las 11 horas Educar 2050 se realizó el seminario virtual “Educación global para mejorar el mundo” con la participación del profesor Fernando Reimers, entre otros invitados. El profesor Reimers me ha enviado, muy gentilmente los siguientes enlaces que me permito difundir: 1. La grabación del seminario virtual:  https://www.facebook.com/593660659/videos/10158738648965660 2) En este enlace se puede leer gratuitamente el libro: https://www.fundacion-sm.org/eduglobal/ password: Eduglobal2021 y en este podran adquirir su copia personal https://www.amazon.es/Educaci%C3%B3n-global-para-mejorar-mundo/dp/8413188717/ref=sr_1_1?__mk_es_ES=%C3%85M%C3%85%C5%BD%C3%95%C3%91&dchild=1&keywords=fernando+reimers&qid=1615305270&sr=8-1 En este enlace hay una entrevista reciente sobre el libro: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/fernando-reimers-hay-que-llevar-los-desafios-del-mundo-real-a-la-escuela-nid05032021/ 3. Aquí hay una síntesis del libro: https://www.researchgate.net/publication/348437152_Educacion_global_para_mejorar_el_mundo_Como_impulsar_la_ciudadania_global_desde_la_escuela 4.Aquí hay un video corto sobre educar para la ciudadanía global: https://youtu.be/AazEt18yzZo 5. Aquí  hay dos currículos sobre ciudadanía global: https://tinyurl.com/CursoMundial y https://tinyurl.com/SesentaLecciones; 6 Y aqui hay varios libros recientes sobre temas afines: https://repositorio.ucjc.edu/handle/20.500.12020/912

https://web.ua.es/es/ice/ediciones-i3ce/ediciones-educacion.html

https://www.amazon.com/Formar-Docentes-para-Mundo-Mejor-ebook/dp/B08D92CPTQ/ref=sr_1_1?dchild=1&keywords=fernando+reimers+docentes&qid=1615165166&sr=8-1

https://www.amazon.com/Cartas-nuevo-Ministro-Educacion-Spanish-ebook/dp/B07PR7DD5B/ref=sr_1_1?dchild=1&keywords=fernando+reimers+ministro&qid=1615165187&sr=8-1

https://www.amazon.com/Liderando-sistemas-educativos-Pandemia-COVID-19-ebook/dp/B08HVCT8CS/ref=sr_1_1?dchild=1&keywords=fernando+reimers+liderando&qid=1615165208&sr=8-1

https://www.amazon.com/Educaci%C3%B3n-cambio-clim%C3%A1tico-universidades-Spanish-ebook/dp/B08PSGQWDQ/ref=sr_1_1?crid=3SLGUY51EW3Z2&dchild=1&keywords=fernando+reimers+educacion+y+cambio+climatico&qid=1615305355&sprefix=fernando+reimers+cambio+clima%2Caps%2C171&sr=8-1

Perspectivas e iniciativas concretas como esta, van en dirección de lo señalado por Mandela en la imagen de la entrada.

(1) Algunas de las notas son estas:

La importancia de hacerse buenas preguntas

La infancia es un periodo de nuestra vida en la que, bajo condiciones normales, predomina la curiosidad y el asombro ante un mundo que vamos explorando y conociendo. A medida que crecemos vamos haciendo muchas preguntas sobre el «¿por qué?», «¿cómo?», «¿para qué?» y similares.

Lo anterior está muy emparentado con la filosofía y el espíritu científico, a lo cual remite la imagen de la entrada. Ser abiertos, curiosos y hacernos buenas preguntas es el derrotero para ir buscando buenas respuestas que se nos van develando de a poco en la medida que adquirimos más inteligencia, y en especial más sabiduría.

Uno que hizo de las preguntas y el diálogo, la búsqueda de la verdad, fue Sócrates (1). La mayéutica fue su método y enfoque. Del «griego μαιευτικóς, maieutikós, «perito en partos»; μαιευτικη´, maieutiké, «técnica de asistir en los partos» es el método aplicado por este filósofo, a través del cual el maestro hace que el alumno, por medio de preguntas, descubra conocimientos. Como la partera, Sócrates lleva a cabo tres funciones principales o fundamentales: despierta y apacigua los dolores del parto, conduce bien los partos difíciles y provoca, si es necesario, el aborto; el proceso es doloroso debido a las crueles interrogantes del método socrático, pero esto desencadena la iluminación, en la que la verdad parte desde el mismo individuo…La mayéutica es la segunda de las fases del método socrático. La primera es la llamada ironía socrática, en la que el maestro simula ignorancia sobre la materia a tratar ensalzando inicialmente las cualidades de su interlocutor para, después, hacer comprender a este que lo que creía saber en realidad no lo sabe y que su conocimiento estaba basado en prejuicios o costumbres.A continuación vendría la mayéutica, que es la acción pedagógica del método. La técnica consiste en hacer preguntas al interlocutor mediante las que este va descubriendo conceptos generales que le ayudan a ver la luz…

La mayéutica, como método del conocimiento, ha sido especialmente importante en la educación, pues compara al filósofo con el educador, como el de una partera que porta a la luz al niño. La mayéutica emplea el diálogo como instrumento dialéctico para llegar al conocimiento… Otras disciplinas y ciencias se han inspirado en el método mayéutico. En el siglo XX, Jacques Lacan entendió el psicoanálisis principalmente como un método mayéutico mediante el cual el analista (psicoanalista) favorece que el analizante (paciente) encuentre su propio proceso, pues este es considerado como quien es en verdad el que tiene (inconscientemente) el saber de lo que le afecta. En tal caso, el analista estimula al analizante para que pueda hacer consciente lo que es inconsciente.

Paulo Freire, educador brasileño e influyente teórico de la educación, le otorga un gran valor a la palabra. En su obra Pedagogía del oprimido, nos ofrece la búsqueda de una educación liberadora, y desde luego, neosocrática, puesto que la comunicación concientizadora que nos expone es eminentemente mayéutica…» Por su parte, según esta fuente, dice «Bréhier (1956): “lo que con razón puede atribuirse a Sócrates son los razonamientos inductivos y las definiciones universales, situados unos y otras al principio de la ciencia” y Ferrater Mora, J, (1969): “Sócrates hacia surgir dondequiera lo que antes parecía no existir: un problema.”

Ojalá que a lo largo de nuestra vida rescatemos los aspectos valiosos de nuestra infancia, así como -a medida que maduramos- la amplitud de enfoques, el diálogo y la búsqueda de una verdad compleja que se nos va revelando progresivamente. Ello nos puede ayudar a construir, con humildad y sabiduría, un mundo mejor.

(1) Un interesante documental sobre esta figura clave de la filosofía griega se puede ver en esta serie de Netflix, donde también se presentan a Confucio y Buda.

La personalidad autoritaria y las condiciones socioeconómicas para que prospere

La imagen de la entrada muestra un libro clásico sobre «la personalidad autoritaria» de Adorno y otros autores. Una síntesis del mismo se puede encontrar en este artículo, y se expresa -entre otros conceptos- que «el volumen alcanza un total de 990 páginas y cuenta con un prefacio de Max Horkheimer, en su calidad de director editorial de la publicación (la cual se enmarcó dentro de una serie denominada «estudios sobre el prejuicio»). Los autores realizaron un total de 2099 entrevistas entre una muestra heterogénea que incluía a estudiantes universitarios y de cursos de extensión, profesores, trabajadores sociales, militares, trabajadores y trabajadoras, mujeres y hombres de clase media, miembros de asociaciones de trabajo voluntario, presos y pacientes psiquiátricos.»

Las escalas e items utilizados fueron antisemitismo, etnocentrismo, conservadurismo político-económico y fascismo. «Los factores en torno a los cuales se agrupaban sus ítems, que eran los siguientes. • Convencionalismo o adherencia a valores establecidos. • Sumisión autoritaria o actitud acrítica ante unos puestos de autoridad idealizados. • Agresión autoritaria o tendencia a rechazar a quienes se comportan de forma no convencional. • Antisubjetividad (anti-intraception) u oposición a lo imaginativo. • Superstición y estereotipo. • Rudeza de conducta y culto al poder. • Destructividad y cinismo o desconfianza y desprecio del género humano. • Proyectividad o identificación con el catastrofismo y los impulsos emocionales del subconsciente. • Obsesión y actitud morbosa para con el sexo. Como hipótesis, el estudio maneja un punto de partida preciso que los autores describen así: «las convicciones políticas, económicas y sociales de un individuo componen a menudo una pauta amplia y coherente, como amalgamada por una “mentalidad” o “espíritu”, siendo esta pauta expresión de tendencias profundas de su personalidad…El autoritarismo como antónimo de la democracia no residiría sólo en las instituciones y las doctrinas, como tampoco la democracia sería una simple cuestión de procedimientos y mecanismos institucionales. El autoritarismo y la democracia formarían un continuum cultural puesto en escena por personalidades específicas» (1)

Sobre esta temática aplicada a D. Trump y H.Chávez se refiere, en esta entrevista (2), el psicoanalista Daniel Benveniste. Seguramente podríamos decir que estas personalidades pueden terminar siendo relevantes políticamente en un contexto cultural -y en especial socioeconómico- muy deteriorado. Sobre la «evidencia empírica» de lo anterior su relación con la violencia (sea tomar el Capitolio o el «caracaso»), hemos glosado en esta entrada lo siguiente: «Según esta nota, publicada en La Nación, en 2021, en base al proceso de paz iniciado en Colombia que permitió reintegrarse a la sociedad a quienes participaron durante seis décadas de la violencia, “y a lo largo de cuatro años, la Agencia Nacional de Reintegración de Colombia recopiló y chequeó las declaraciones de 26.000 excombatientes. Sin dudarlo, el neurocientífico argentino Agustín Ibañez, último autor del paper que se publicó en la tapa de la edición de febrero de la revista científica Patterns(https://doi.org/10.1016/j.patter.2020.100176), director del Centro de Neurociencias Cognitivas (CNC) de la Universidad de San Andrés, investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Senior Atlantic Fellow del Global Brain Health Institute (GBHI, California), y su colega colombiano Hernando Santamaría, primer autor, investigador de la Universidad Javeriana de Colombia y del Centro de Memoria y Cognición Intellectus, del Hospital Universitario San Ignacio, de Bogotá, vieron en esto un tesoro y una oportunidad única para estudiar las raíces de la conducta violenta en el cerebro humano.

Los investigadores tuvieron acceso al reporte que incluía actos de violencia de cuatro tipos predominantes:“consecuencialista” (“el fin justifica los medios”), “retaliativa” o de venganza (“maté porque mataron a un amigo, a mi familia…”), “por placer” e “impulsiva” (”no me pude controlar, se me fue de las manos”). Un pequeño subgrupo de alrededor de 2000 individuos había ejercido todas las formas combinadas.  Lo importante –destaca Ibañez– es que los ‘controles’ compartían los mismos grupos, nivel socioeconómico y espacio geográfico”.Lo particular de este estudio es que se hizo una pregunta inversa: sabiendo cuáles de los individuos habían desarrollado conductas violentas y cuáles, no, exploraron ese enorme volumen de datos utilizando aprendizaje automático (deep learning y machine learning) para determinar los factores asociados con cada uno…..

Los sociales-contextuales fueron, tal como esperaban, los más fuertes. La posibilidad de que una persona dada ejerza la violencia depende en gran parte del tamaño de su red social, de si su familia fue sometida a malos tratos o testigo de hechos de violencia, si tiene una fuerte identificación con un grupo que la practica. En cambio los factores individuales, como el trastorno de personalidad antisocial, la impulsividad o la desinhibición, entre otros, inciden en menor medida. “Todos ellos habían sido estudiados previamente en forma aislada; ningún estudio había combinado tal número de indicadores”, destaca Ibañez. Y subraya Santamaría: “Pesaban mucho lo que se llaman ‘adversidades sociales’: haber vivido violencias, haber sido discriminado, excluido de los recursos sociales, políticos…Los factores que más peso tuvieron, en cantidad y en potencia, fueron los sociales. Las raíces de la violencia se encuentran más en las circunstancias que en el individuo. Los puramente psicológicos, para manifestarse, tienen que darse en conjunción con un contexto determinado. Por lo menos, se necesita un conjunto de 20 indicadores relevantes para lograr una buena predicción.”

En esta dirección también va este artículo del diario El País, de España (3). Allí se expresa que «el autoritarismo, que tantas tragedias ha provocado en la historia de la humanidad, no piensa retirarse. Al contrario, está aumentando paulatinamente en el ámbito internacional en la última década. De entre todas las causas, una está siendo persistentemente ignorada: la psicológica. La llamada “tríada oscura de la personalidad”, definida por los psicólogos Paulhus y Williams en 2002 —denominada así por su contenido hostil y cruel hacia las personas—, conforma un tipo de liderazgos altamente perjudiciales para la sociedad. Existen, además, condiciones sociales que lo impulsan, y, ciertamente, no estamos en un buen momento: según el Instituto Internacional para la Democracia IDEA, el número de países que se dirigen hacia el autoritarismo se acrecentó por quinto año consecutivo en 2022, superando al número de aquellos que están en proceso de democratización»… Al finalizar indica que «en la población general la psicopatía se encuentra en torno al 1%, pero en la dirección de organizaciones alcanza hasta el 5%, y en los últimos años está creciendo, especialmente en contextos políticos, empresariales o directivos, tal como apuntan todos los estudios. El peligro de no identificar estos rasgos y condiciones sociales es enorme ya que no hacerlo pone en manos de este tipo de personas las riendas de nuestro destino».

Según lo expresado anteriormente, para que las personalidades autoritarias no puedan ser hegemónicas en las sociedades y en la política (derivando en autocracias), debemos trabajar eficazmente para que el contexto socioeconómico y cultural proporcione una base de bienestar e igualdad que las reduzcan a una ínfima minoría, y la enseñanza generalizada de la empatía. Ello nos evitará ir hacia un mundo peor.

(1) Está relacionado con la obediencia ciega a la autoridad (y por lo tanto al autoritarismo) el experimento de Milgram en la Universidad de Yale.

(2) Agradezco a Elio Londero la referencia.

(3) Agradezco a Armando Caro Figueroa la referencia.

La relación del Ministro de Economía con quien detenta el poder político

La relación entre un Ministro de Economía y quien ejerce el poder político es fundamental para llevar adelante un programa económico, aunque este último sea limitado. En este video, el periodista Carlos Pagni habla de distintos temas pero uno de ellos es una reunión que se habría mantenido en la quinta presidencial de Olivos donde participó el Presidente, CFK y otras personas. Si es cierto el relato (1), la fuente más probable de los detalles de lo allí sucedido posiblemente haya sido Martín Guzmán.

En base a lo que se viene de expresar, podría ser un «aviso de Guzmán» de que «si se dispara la inflación porque hay que emitir en cambio de aumentar segmentadamente las tarifas y no generar más déficit fiscal», vaya a renunciar en un futuro no muy lejano. El tiempo, y si surgen informaciones o especulaciones adicionales como esta, lo dirá o no.

(1) Los que defienden a Pagni dicen que tiene fuentes serias. Quienes son partidarios del FdT especulan con que, a partir de algunos pocos datos, el resto «lo inventó» para desprestigiar al gobierno (sería «una operación de un medio hegemónico»). Sobre la temática del video también se puede ver esta nota.

Apertura de sesiones ordinarias 2021

El discurso completo del Presidente de la República en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso para el año 2021 se puede visualizar en este link, y cada quien sacará sus conclusiones. Por nuestra parte podemos decir que allí se plantearon muchos temas desde la pandemia y la cuarentena, los errores en la vacunación, los logros que se consiguieron el año pasado, el embate contra la justicia y contra la política de endeudamiento del gobierno anterior, entre muchos otros.

De acuerdo con la mayoría de las opiniones de sectores independientes y de la oposición, el mismo fue decepcionante. Según Alejandro Katz, «cuando, hace poco más de un año, Alberto Fernández se dirigió a la Asamblea Legislativa al tomar posesión del cargo, pronunció un discurso que prometía dar paso a una presidencia que dejara atrás las profundas divisiones de la sociedad argentina y llevara adelante ciertas políticas y algunas reformas que permitieran al país avanzar en las tres esferas de la vida pública seriamente dañadas: encontrar una vía de crecimiento económico, comenzar a resolver el problema de la pobreza y la marginalidad, robustecer las instituciones.

Aquel discurso permitió entrever a un hombre que, devenido casi fortuitamente en presidente, estaba dispuesto a capturar la oportunidad única que le dio la historia para inscribirse en la genealogía de los pocos presidentes cuya altura fue la necesaria para mirar por encima de las mezquindades de facción. Hoy, en la inauguración de sesiones del Poder Legislativo, ante la misma Asamblea que hace quince meses, Alberto Fernández corroboró que de aquel impulso de estadista solo quedan cenizas.

Cenizas de los llamamientos a eso que él mismo denominaba «la unidad de los argentinos»: su discurso estuvo organizado sobre una mezquina dialéctica de los contrarios, según la cual su propio gobierno es la sede de todo lo bueno y la oposición la responsable de todo lo malo. Autocomplaciente, persuadido de virtudes de las que manifiestamente carece y orgulloso de logros que solo el autoengaño puede mostrar como tales, Alberto Fernández actúa fuera de la historia, convencido de que todos los problemas del país son resultado del gobierno que lo precedió.

Esa convicción no solo produce un mayor ahondamiento de las divisiones que supuestamente venía a reparar. Es indicio de un universo mental rudimentario, en el cual los vicios y las virtudes estarían distribuidos a lo largo de líneas partidarias, de modo tal que si no hubiera existido el gobierno de Cambiemos Argentina sería una tierra próspera e igualitaria. La idealización del reciente pasado kirchnerista que surge de esa interpretación de la historia provoca escozor, porque señala una importante incapacidad para comprender la naturaleza y la gravedad de los problemas de nuestro país y, por tanto, para imaginar y proponer soluciones adecuadas». Algo similar se expresa en videos como este.

Un tema específico que quisiéramos destacar es la iniciativa gubernamental de encarar un juicio penal por administración fraudulenta del gobierno anterior por el endeudamiento con el FMI. Al respecto quisiéramos destacar:

  1. Salvo en el periodo de gobierno de Nestor Kirchner donde hubo desendeudamiento, en los dos períodos de Cristina, en el de Macri y en el actual de Alberto Fernández, siempre «coexistió» el endeudamiento con la llamada «fuga de capitales» o más precisamente la salida de dólares del circuito productivo. Más allá de peores o mejores gestiones de política económica (por lo tanto «no judicializables»), ello se debió a que había que financiar el déficit crónico con endeudamiento y la falta de confianza en un programa sustentable de mediano y largo plazo alimentó la salida de capitales.
  2. Respecto de para qué se usó el endeudamiento con el FMI en esta nota se explica que «el destino de los USD 44.149 millones que el Fondo le prestó al gobierno de Macri desde 2018, el detalle refleja los siguientes usos: USD 37.149 millones se utilizaron para pagar servicios de la deuda en moneda extranjera y 6072 millones de pasivos en moneda nacional, según las cifras oficiales», además de otros datos de interés. También es interesante esta nota.
  3. En este artículo se hace mención a la siguiente opinión de Matias Kulfas: «no es lo mismo endeudarse en dólares que en pesos. En moneda local, el riesgo de default es muy bajo. En la historia económica mundial contemporánea son muy pocos los países que en su historia defaultearon su deuda en moneda local. Uno fue el gobierno de Macri», afirmó el ministro en su cuenta de Twitter. «Algunos dicen que el endeudamiento en dólares era inevitable dado que el país no podía endeudarse en moneda local. Sin embargo, el crecimiento del stock de Lebacs durante 2017 es uno de varios elementos que contradicen este argumento», dijo y agregó: «No es lo mismo endeudarse con otros organismos del sector público que con el sector privado o el FMI. El endeudamiento «intrasector público» tiene mayor probabilidad de roll over y de lograr mejores condiciones de refinanciación». Al respecto se puede decir que: a) se olvidó decir que el gobierno de Menem con el plan Bonex defolteó la deuda en pesos, y b) lo que habla de las Lebac (deuda intra sector público) es incorrecto. El BCRA compraba reservas internacionales ofreciendo un rendimiento en las Lebac por encima de la devaluación esperada. Esto generaba que los  inversores internacionales compraban Lebac haciendo «carry trade«. Luego se quisieron ir todos de golpe y ahí se precipitó la crisis.
  4. Habría que preguntarse si esta «jugada política» lo beneficia o perjudica al Ministro Guzmán en su negociación con el FMI, y si el gobierno no debería presentar un plan macroeconómico sustentable en vez de esta pirotecnia verbal, entre otros elementos a considerar.

Ojalá que gobierno y oposición «sean mejores» y por lo tanto se pueda construir un futuro mejor para la Argentina.

 

Las raíces de la conducta violenta: un estudio empírico

Según esta nota, publicada en La Nación, en 2021, en base al proceso de paz iniciado en Colombia que permitió reintegrarse a la sociedad a quienes participaron durante seis décadas de la violencia, «y a lo largo de cuatro años, la Agencia Nacional de Reintegración de Colombia recopiló y chequeó las declaraciones de 26.000 excombatientes. Sin dudarlo, el neurocientífico argentino Agustín Ibañez, último autor del paper que se publicó en la tapa de la edición de febrero de la revista científica Patterns (https://doi.org/10.1016/j.patter.2020.100176), director del Centro de Neurociencias Cognitivas (CNC) de la Universidad de San Andrés, investigador de la Universidad Adolfo Ibáñez, y Senior Atlantic Fellow del Global Brain Health Institute (GBHI, California), y su colega colombiano Hernando Santamaría, primer autor, investigador de la Universidad Javeriana de Colombia y del Centro de Memoria y Cognición Intellectus, del Hospital Universitario San Ignacio, de Bogotá, vieron en esto un tesoro y una oportunidad única para estudiar las raíces de la conducta violenta en el cerebro humano.

Los investigadores tuvieron acceso al reporte que incluía actos de violencia de cuatro tipos predominantes:“consecuencialista” (“el fin justifica los medios”), “retaliativa” o de venganza (“maté porque mataron a un amigo, a mi familia…”), “por placer” e “impulsiva” (”no me pude controlar, se me fue de las manos”). Un pequeño subgrupo de alrededor de 2000 individuos había ejercido todas las formas combinadas.  Lo importante –destaca Ibañez– es que los ‘controles’ compartían los mismos grupos, nivel socioeconómico y espacio geográfico”.Lo particular de este estudio es que se hizo una pregunta inversa: sabiendo cuáles de los individuos habían desarrollado conductas violentas y cuáles, no, exploraron ese enorme volumen de datos utilizando aprendizaje automático (deep learning y machine learning) para determinar los factores asociados con cada uno…..

Los sociales-contextuales fueron, tal como esperaban, los más fuertes. La posibilidad de que una persona dada ejerza la violencia depende en gran parte del tamaño de su red social, de si su familia fue sometida a malos tratos o testigo de hechos de violencia, si tiene una fuerte identificación con un grupo que la practica. En cambio los factores individuales, como el trastorno de personalidad antisocial, la impulsividad o la desinhibición, entre otros, inciden en menor medida. “Todos ellos habían sido estudiados previamente en forma aislada; ningún estudio había combinado tal número de indicadores”, destaca Ibañez. Y subraya Santamaría: “Pesaban mucho lo que se llaman ‘adversidades sociales’: haber vivido violencias, haber sido discriminado, excluido de los recursos sociales, políticos…Los factores que más peso tuvieron, en cantidad y en potencia, fueron los sociales. Las raíces de la violencia se encuentran más en las circunstancias que en el individuo. Los puramente psicológicos, para manifestarse, tienen que darse en conjunción con un contexto determinado. Por lo menos, se necesita un conjunto de 20 indicadores relevantes para lograr una buena predicción.»

De esta importante evidencia empírica se puede deducir que si no construimos un contexto o ambiente inclusivo, armónico, con una base de bienestar y empatía, no se resolverá la cuestión de la violencia, y por lo tanto no podremos construir un mundo pacífico y mejor.

 

Los políticos como casta y la vacunación «vip»

El término «casta» para los políticos ha sido utilizado en países de Europa (como lo menciona esta nota), y ha sido también usado en la Argentina (por ejemplo ver estas expresiones). Ello trasunta un enfoque y una imagen como la que se menciona en la imagen de la entrada.

Si bien ha tenido como principales protagonistas a figuras de la coalición gobernante, adherentes y militantes, también hay indicios de que -en mucha menor medida- han participado algunas figuras de la oposición.

Si no predomina la moral, y las reglas no se aplican con justicia, no podemos esperar nada bueno como sociedad, como nación y como mundo.

El mediano y largo plazo ¿se podrá articular con el corto plazo?

En la imagen de la entrada se muestra el lanzamiento, por parte del Presidente de la Nación, de una muy buena y demorada iniciativa como es el Consejo Económico y Social. En esta nota figuran sus integrantes y respecto de sus propósitos, Alberto Fernández los ha definido como sigue: «El Consejo Económico y Social es una iniciativa que ponemos en marcha identificando una demanda prioritaria de la comunidad en su conjunto: unirnos por la Argentina querida.

La pandemia nos ha puesto a prueba y nos ha permitido ver cómo entre todas y todos hemos podido encontrar caminos y soluciones compartidas ante la adversidad.

Es hora de dar un paso más: pensar y trabajar por hacer de nuestra Patria la casa común que deseamos. Debemos empezar por los últimos para llegar a todos. Nos unen valores y una visión de país que, más allá de matices e intereses sectoriales, tiene un amplio campo de metas comunes y acuerdos por potenciar.

Queremos una Argentina que cuide a sus hijas y sus hijos. Que les brinde alimentación, salud, educación y preparación para mejores empleos.

Que crezca de forma sostenida y sostenible, incremente su productividad y enfrente responsablemente los desafíos del cambio climático, la economía 4.0 y la equidad de género.

Que distribuya de forma equitativa y progresiva los beneficios del desarrollo, privilegiando a los más pobres y su derecho a la tierra, el techo y el trabajo.

Que integre todo su territorio y su diversidad, desde una perspectiva actualizada y multidimensional de la soberanía.

Que fortalezca su democracia, haciéndola más abierta, participativa y transparente, con acceso a la justicia y la seguridad para todas y todos.

El Consejo Económico y Social está al servicio del diálogo, el compromiso colectivo, el sentido ético y la solvencia técnica que requiere la construcción de esa Argentina desarrollada e inclusiva. Con los pies en el presente y los ojos en el futuro, juntos podemos construirla».

En el documento distribuido se plantea que «para la construcción colectiva de políticas de Estado en una experiencia inicial de 1000 días. Durante ese lapso ordena su trabajo en 5 Misiones claves para el desarrollo nacional que involucran transversalmente a diferentes áreas de gobierno y sectores sociales:

1. Comunidad del Cuidado y Seguridad Alimentaria.
2. Educación y Trabajos del Futuro.
3. Productividad con Cohesión Social.
4. Ecología Integral y Desarrollo Sustentable.
5. Democracia Innovadora.

Cada una de estas misiones aborda cinco temas claves, para alcanzar 25 metas estratégicas para el futuro argentino, vinculadas y sinérgicas a partir de una visión común de país. Su marco de referencia son los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030. A partir de las lecciones aprendidas en sus primeros 1000 días de trabajo y las iniciativas presentadas por legisladoras y legisladores de los diversos partidos, el CES acordará y elevará a consideración del PE un proyecto de ley para su organización definitiva», entre otras consideraciones.

Se considera que un tema clave será si las iniciativas y planes de corto plazo del gobierno (por tomar sólo un eje y a modo de ejemplo: «promover el crecimiento») van a estar articulados o van a estar disociados del mediano y largo plazo. El tiempo lo dirá, pero -sin duda- se espera que estén articulados. Ello nos permitirá ahorrar tiempo como país y no quedar sólo en buenos deseos y bellas palabras que luego no se concretan.

PD: Lamentablemente este anuncio fue opacado, hacia el final del día, por el denominado «vacunagate«.

 

 

La importancia de una buena ficción orientadora: ¿la sustentabilidad?

En esta nota Fernando Savater expresa que «en todas las épocas les pedimos a los políticos cierta dimensión mítica«. ¿Cuales podrían ser?: ¿la felicidad (puede ser expresada también como «la felicidad del pueblo»)?; ¿la articulación entre libertad, igualdad y justicia?; ¿»la grandeza de la patria»?: no porque -posiblemente- conlleve una expresión de hegemonía sobre otras patrias o naciones; ¿ser hermanos/as?… y así podríamos seguir.

Otra forma de expresar lo de Savater es la generación de una «ficción orientadora». En el libro de Nicolás Shumway, “La invención de la Argentina. Historia de una idea (Buenos Aires, Emecé, 1993) utiliza el enfoque de «ficciones orientadoras» como una de las variables explicativas de las diferencias fundamentales entre quienes lideraron la independencia norteamericana (en especial los del Norte) y quienes lo hicieron en el Virreynato del río de la Plata, que luego marcó el futuro de ambas naciones.

El enfoque de “las ficciones” también aparece, desde la página 37 en adelante, en el texto de Yuval N. Harari, Sapiens. De animales a dioses. Breve Historia de la Humanidad”, editado en 2016. Este autor sostiene que “las ficciones no sólo nos han permitido imaginar cosas, sino hacerlo colectivamente. Podemos urdir mitos comunes tales como la historia bíblica de la creación, los mitos del tiempo del sueño de los aborígenes australianos, y los mitos nacionalistas de los estados modernos. Dichos mitos confirieron a los sapiens la capacidad sin precedentes de cooperar flexiblemente en gran número”.

Sin duda una ficción muy importante, en el marco de lo que se viene de señalar, ha sido la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y su implementación en las distintas legislaciones de los países. Un tema relevante es cómo los mismos se implementan (un caso específico es, por ejemplo, en lo que se refiere a la igualdad).

Ahora bien, ¿cuál es el sustrato material, económico-social y de políticas públicas sobre las que se asientan la aplicación de los derechos? Sabemos que, si no es el adecuado estos derechos no se efectivizarán o lo harán de una manera incompleta y desigual. ¿Cuál sería la ficción orientadora a construir para que los mismos se hagan realidad? En esta nota afirmaremos que es “la sustentabilidad”, vinculada con los Objetivos aprobados por las Naciones Unidas (1).

¿Cuándo toma fuerza este enfoque, y en particular este concepto?. Si bien hay valiosos antecedentes anteriores como «Los Limites del Crecimiento» y aportes de intelectuales de la economía ecológica, hay consenso de que lo hace desde el informe “Brundtland” de 1987, redactado por la ONU, y a cargo de la Doctora Gro Harlem Brundtland. El mismo se denominó “Nuestro Futuro Común” (2). Es un “ideal” (podríamos decir una “ficción”) a construir para satisfacer las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las posibilidades de las del futuro para atender sus propias necesidades. Supone el ideal de equilibrio con el ambiente e intergeneracional. Hoy, un poco más de 40 años después, podríamos agregar que este equilibrio o armonía debe incluir acotar la desigualdad, la desaparición de la pobreza, el cuidado de la salud, así como detener y reorientar la energía desplegada en la lucha por la hegemonía de países y determinados sectores hacia un acuerdo que potencie la paz, un desarrollo integral, una base de común de bienestar que nos permita ser más felices a todos los seres humanos.

Los seres humanos, al igual que las plantas y otros seres vivos, necesitamos un mínimo de hábitat adecuado para florecer y prosperar. Más allá de lo dado por la naturaleza, el resto es producto de una realidad cultural, socioeconómica y política que construimos y que deberíamos desarrollar progresivamente de manera equitativa y sustentable en lo socioeconómico y en lo ambiental.

En una reciente nota, Fabián Bosoer nos recordaba qué pasa cuando en las sociedades se generan “niditos de víbora”. La historia nos enseña que, con el tiempo y si esto crece, nos terminamos devorando unos a otros. ¿Es una fatalidad o se puede hacer algo al respecto? Intelectuales como Keynes vieron claramente que había que reformar el sistema internacional y generar una globalización diferente luego de la Segunda Guerra Mundial. Ello no se realizó completamente, y quedó desactualizado para este siglo XXI.

Tal vez con el nuevo gobierno de EEUU, articulado con la UE y otros países -entre los que deberían estar incluidos el resto del G20-, se pueda tener un “destello de sabiduría” y audacia a fin de lograr un mínimo común de sustentabilidad en las políticas y acciones que se encaren. Algunos ejes, que acoten y precisen más los instrumentos y políticas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Naciones Unidas (más arriba mencionados), podrían ser los siguientes:

  • La sustentabilidad socioeconómica que posibilite disminuir la desigualdad y la pobreza, en los distintos países del mundo (3). Para ello se debería analizar en detalle la fiscalidad de países como Japón y Escandinavia, y su aplicación a nivel global. La fiscalidad no debe afectar las inversiones productivas de empresas y particulares (en especial orientadas hacia una producción limpia y reciclable), y sí a las rentas extraordinarias individuales y especulativas. Su implementación debe realizarse en base a un debate serio sobre medidas efectivas y equitativas tanto en lo que se refiere a ingresos como a gasto e inversión, donde se eliminen los paraísos fiscales. Si bien el sector financiero de países como EEUU, Inglaterra y algunos de la UE se oponen a la denominada “tasa Tobin”, se considera que es un buen instrumento para contar con un fondo internacional orientado a este objetivo, así como a prevenir y paliar los efectos de futuras pandemias o catástrofes. También se debería discutir un nuevo esquema de división internacional del trabajo donde todos los países -o grupos afines- tuvieran una base de producción y distribución propia de alimentos y de componentes de salud (como vacunas, respiradores barbijos…), que les garantice la seguridad alimentaria y de la salud, y los haga menos vulnerables a nuevas crisis globales.
  • La sustentabilidad ambiental con un cumplimiento estricto del Acuerdo de París y programas económicos como el Pacto Verde de la UE. Habría que reorientar -de manera coordinada- los fondos de los programas de defensa y desarme hacia “el enemigo del cambio climático” y evitar también posibles catástrofes como las que se pueden generar por la caída de meteoritos y el potencial daño de la basura espacial a los satélites de comunicaciones,
  • En el caso de países como Argentina, la sociedad, la economía y fundamentalmente la política, debería encontrar un mínimo común denominador entre desarrollo con equidad y democracia republicana que genere instituciones estables que lo favorezcan. El Ministro de Economía, Martín Guzmán, ha utilizado el concepto de “sustentabiidad” en innumerables oportunidades, así como el FMI. Si lo asociamos a un enfoque más restringido de «sostenibilidad», se puede afirmar que una economía es “sostenible” cuando en su trayectoria de largo plazo los balances fundamentales, fiscal y de pagos también lo son, como se señala en esta nota de Guillermo Rozenwurcel y Marcelo Cavarozzi. Entre otros conceptos agregan que «está claro que si la trayectoria a largo plazo es sostenible, en cualquier punto del tiempo también lo será. Pero la inversa no tiene por qué ser cierta. Puede haber sostenibilidad de corto plazo sin que haya sostenibilidad de largo. Para que ello ocurra, el país debe financiar de algún modo el desequilibrio externo y el gobierno su desequilibrio fiscal… ¿Qué sucede en la actualidad? La mayoría de los economistas coinciden en que el sendero de la economía es insostenible. Algunos incluso pronostican que, en breve, el colapso será inevitable. Sin embargo, la trayectoria insostenible de largo plazo no es incompatible con la sostenibilidad de corto». Los autores finalmente plantean el desafío que esto implica para la oposición y sus propuestas, y podríamos afirmar también para que la Argentina salga del deterioro socioeconómico creciente.

Si bien la sabiduría no abunda, y sí las ambiciones de poder desmedidas, es fundamental que encontremos rápidamente instrumentos y acciones concretas a nivel global y nacional que nos alejen del espanto.

(1) Aquí estamos usando como equivalentes los términos «sustentabilidad» y «sostenibilidad», aunque este último está más asociado a la duración en el tiempo de los equilibrios de los distintos balances, como lo expresa la nota de Rozenwurcel y Cavarozzi mencionada en el texto.

(2) La temática de la sustentabilidad se puede profundizar en los textos de Horacio Fazio «Economía, Ética y Ambiente (en un mundo finito)», Eudeba, 2012 y en el libro “Cambio climático, economía y desigualdad. Los límites del crecimiento en el siglo XXI” (Eudeba, 2018), en particular el Capítulo 8.

(3) Este tema lo hemos también abordado en esta nota y en esta.