¿Podemos incidir en «el final»?

En este blog hemos reflexionado sobre la importancia del «sentido» en nuestras vidas, así como la relevancia de que, para lograrlo, debemos alinear nuestros móviles o motivaciones, los procesos o acciones adecuadas «paso a paso», con los resultados esperados que deberíamos ir revisando periódicamente, como se ha señalado en esta nota. Si lo anterior se hace correctamente, serán «claves» los contextos en los que nos toque actuar para lograr un buen o mal final.

Esto se aplica en todos los órdenes de la vida, y a escala global -en la actualidad- los gobiernos lo han discutido en la cumbre sobre cambio climático que se ha estado desarrollando -sobre este aspecto específico- en Glasgow, Inglaterra. Según esta información los resultados han sido magros. Se deberá seguir haciendo presión, sobre cada uno de los gobiernos, para que se alcancen resultados concretos en lo macro, e irlo acompañando de cambios culturales, económicos y sociales que conlleve cambiar la forma de vivir esta era, lograr un «buen final» y no terminar de manera catastrófica o apocalíptica.

Una reflexión sobre la perspectiva cristiana del tema del «final» -y lo apocalíptico- se puede ver en este video, con una excelente reflexión del sacerdote Luis Casalá, sobre el Evangelio de Marcos,  13, 24-32.

Sabemos que la Tierra es un ínfimo punto azul en el Universo y que los humanos -que por ahora vivimos en este planeta- somos muy imperfectos, poco sabios y frágiles. A pesar de ello nos planteamos «colonizar el espacio ultraterrestre«, sin haber resuelto antes cuestiones vitales de nuestro espacio vital actual, como la señalada más arriba (1). De todos modos, más allá de nuestra insignificancia y limitaciones, ojalá podamos focalizarnos en hacer aportes concretos para un mundo mejor. En ello nos va un buen final, en especial para las próximas generaciones.

(1) Podemos agregar la pobreza, la desigualdad creciente, las guerras (por ahora focalizadas), las migraciones resultado de lo anterior, entre otros.

 

 

 

Celebración del día de la tradición

Se entiende por «tradición» las costumbres, hábitos y prácticas que se transmiten entre los miembros de una comunidad. Es decir que un grupo de personas que se sienten representadas e identificadas por una práctica o por una costumbre que comparten deciden conservarla y transmitirla.

En este sitio se explica que hoy, 10 de noviembre, se celebra el Día de la Tradición en Argentina, establecida por la «Ley N.º 4756, en la que sus autores -Edgardo J. Míguenz y Atilio Roncoroni- reconocieron el pedido de la Agrupación Bases, que expresaba las ideas del periodista y poeta costumbrista Francisco Timpone, para homenajear y celebrar las tradiciones gauchas en la Provincia de Buenos Aires. La Ley Nacional N° 21.154 de 1975, consagró, definitivamente, aquella fecha conmemorativa para todo el territorio argentino, en homenaje al escritor José Hernández. En sus obras Martín Fierro y La vuelta de Martín Fierro, José Hernández rinde homenaje al gaucho. Su legado permanece vigente y es retomado como inspiración para la producción de distintas obras. La figura del gaucho es uno de los símbolos de nuestra identidad nacional».

Entre las coplas y canciones que nos rememoran esta tradición podemos destacar esta (1). Ojalá podamos hacer realidad la frase del Martín Fierro con que se ilustra esta entrada. Ello nos puede conducir hacia una Argentina mejor.

(1) Se agradece a Juan M. Kirchembaum por la referencia,

Una institución preocupada por el futuro de la vida

Normalmente todos los seres humanos estamos preocupados por el futuro de nuestras vidas, pero no somos realmente conscientes de los principales riesgos que generamos -en lo micro y en lo macro- y que pueden terminar en tragedias que resulten en que no haya futuro para la vida.

Es saludable que se hayan creado instituciones como el «Future of Life Institute» que nos alertan sobre cuatro riesgos principales: el rol de la inteligencia artificial (IA), las armas nucleares, la biotecnología y el cambio climático.

Esta organización no gubernamental tiene seis áreas de acción: en políticas públicas, investigación de seguridad de la IA, premio al futuro de la vida, defensa de armas autónomas letales, podcasts y eventos, además de programas de subvenciones para proyectos de investigación. Vale la pena seguir y apoyar sus acciones porque nos pueden ayudar a ir hacia cambios para mejor.

Inversión en hidrógeno verde: ¿gran noticia o irrealizable?

Las iniciativas de inversión en gran escala en Argentina son muy escasas, y por eso cuando hay anuncios concretos se abren muchas expectativas positivas, y más teniendo en cuenta si se aplican a energías verdes.

En el día de ayer se anunció un gran proyecto de inversión en la provincia de Rio Negro, de Argentina, para producir hidrógeno verde (ver imagen de la entrada). Según esta nota, «la empresa australiana Fortescue Future Industries (FFI) (1), líder en la producción de hidrógeno verde, alcanzó hoy un acuerdo con el Gobierno argentino para invertir en el país US$8.000 millones. El anuncio se formalizó en Glasgow, Escocia, en el marco de la cumbre del COP-26 y tras una reunión entre el presidente Alberto Fernández y los ejecutivos de la firma australiana, entre los que se encuentra el excapitán del seleccionado argentino de rugby, Agustín Pichot.

“Argentina está entre los cinco proyectos más importantes de la compañía, que se llama Pampas y estará localizado en Río Negro”, señaló Pichot, representante de FFI en Latinoamérica, al asegurar que que la inversión será cercana a los US$8.000 millones de dólares en diez años y que en una primera etapa creará más de 4.000 puestos de trabajo en la región».

Sabemos que las inversiones requieren de estabilidad jurídica, ordenamiento macroeconómico (no es realista que se puedan concretar si hay una gran brecha cambiaria), en el caso de las extranjeras poder remitir utilidades a su casa matriz, y otras cuestiones (como resolver los conflictos de grupos radicalizados en esa jurisdicción)… y un tema adicional es la viabilidad económica, como se señala en esta nota (2). Según esta fuente los futuros inversores «solicitaron ciertos requisitos para que el proyecto se concrete. En primer lugar, se debería promulgar la ley de Hidrógeno Verde, que incluiría beneficios impositivos para el sector. También exigirían exportaciones exentas de retenciones, la devolución del IVA a la inversión, la declaración de la ubicación del proyecto (Sierra Grande) como zona franca libre de impuestos, y el acceso a los dólares para pagar los créditos con los que se financiaría el negocio. Según expuso Lanata, parte de los beneficios estarían comprometidos en el acto de acuerdo que firmaron la empresa australiana y el gobierno de Río Negro, en agosto pasado».

Ojalá prospere desde el punto de vista ambiental (como es el caso de Chile y otros países, y también se puede ver este artículo), se logre abaratar su costo de producción y no sea sólo un deseo irrealizable o un anuncio vinculado con las elecciones. Con el tiempo lo sabremos.

(1) Según esta fuente «Fortescue Metals Group, el cuarto productor de hierro del planeta, busca pisar fuerte en la industria de las energías verdes a través de Fortescue Future Industries (FFI), una subsidiaria con ambiciosos proyectos en carpeta pero sin trayectoria en el rubro. De hecho, la empresa aún no inició la construcción de ninguno de los proyectos de hidrógeno que tiene en carpeta a escala global». Esperemos que el verdadero interés no sean los minerales y no la energía verde.

(2) Entre otras cuestiones, hay que tener en cuenta que el costo del hidrógeno «verde» (separación de cadenas de H2O por electrólisis con fuente limpia) es 5 veces más caro que el «gris» (separación de cadenas de CH4 – Metano). Y, por ahora y probablemente por bastante tiempo, antieconómico. Por lo que «esa inversión» seguramente saldrá a buscar subsidios (¿habrá margen económico para eso?).

 

 

El peligro del «síndrome del sonámbulo» en las relaciones China – EEUU

Para describir variantes del comportamiento humano, a veces utilizamos imágenes como la utilizada en la serie de «The Walking Dead«, relativa a actuar como zombis en sintonía con posibles distopias.

En esta nota utilizaremos la imagen de la entrada de un libro del historiador británico Christopher Clark (1), quien señala el comportamiento de líderes europeos durante la Primera Guerra Mundial que actuaron como sonámbulos hacia una conflagración que duró cuatro años, destruyó cuatro imperios y mató a millones. 

Es explicado en este artículo, por Joseph S. Nye, quien dice que «en aquel entonces, los líderes no prestaron atención suficiente a los cambios en el orden internacional otrora llamado «el concierto de Europa». Un cambio importante fue la fortaleza creciente del nacionalismo».

Luego agrega que «algo similar puede verse en el «Sueño Chino» del presidente Xi Jinping, en su abandono de la estrategia paciente de Deng Xiaoping y en los excesos de la diplomacia nacionalista que llevan adelante los «lobos guerreros» de China. Hoy a la hora de formular políticas hay que estar atentos al ascenso del nacionalismo en China y del chauvinismo populista en los Estados Unidos.

En combinación con la agresiva política exterior china, una historia de enfrentamientos y una serie de acuerdos insatisfactorios en relación con Taiwán, la posibilidad de una escalada inesperada entre las dos potencias existe.»

Esperemos que predomine la cordura, y se desalienten las luchas por la hegemonía a escala global. Sino no tendremos destino como humanidad.

(1) Un comentario de este libro se puede ver en esta nota.

 

El «efecto Séneca»

Lucio Anneo Séneca, nacido en Corduba en 4 a.C. y fallecido en Roma en 65 d.c., ha sido llamado «Séneca el Joven» (para distinguirlo de su padre). Fue filósofo, político, orador y escritor romano conocido por sus obras de carácter moral. Pasó a la historia como uno de los máximos representantes del estoicismo, y su influencia en generaciones posteriores fue inmensa. Fue citado por escritores y filósofos cristianos como Lactancio, San Agustín y San Jerónimo y durante el Renacimiento fue «admirado y venerado como un oráculo de edificación moral, incluso cristiana; un maestro de estilo literario y un modelo para las artes dramáticas».

Tal vez su obra más memorable sean «Las cartas a Lucilio» (1). De ellas los medioambientalistas utilizan su nombre en la expresión «efecto Séneca» o «acantilado de Séneca» para expresar que el declive de las civilizaciones es más rápido que su ascenso (2). Esta referencia se basa en la cita que dice: «Sería un motivo de consuelo para nuestra fragilidad y para nuestros asuntos, si todas las cosas pereciesen tan lentamente como se producen; en cambio, el crecimiento procede lentamente, la caída se acelera.» Lucio Anneo Séneca, Cartas a Lucilio. Libro XIV, Epíst. 91, 6. Muy vigente, y a tener seriamente en cuenta, frente a los efectos del cambio climático que estamos viviendo.

(1) Agradezco a José M. Diaz Bonilla esta referencia.

(2) Agradezco también a Horacio Fazio la relación de Séneca con el ambiente.

 

 

¿Es un delirio construir una civilización del amor?

La primera respuesta a la pregunta de esta nota, podría ser afirmativa según la mayoría de las personas «sensatas». Por lo tanto quedarían descartados enfoques y prácticas como esta. Una segunda respuesta podría ser la de la imagen de la entrada, en el sentido de que sería «un milagro» poder generalizar el amor a toda una civilización.

Para ser escépticos no hace falta sólo ver nuestra historia evolutiva, con avances y fracasos, sino también textos sagrados como la Biblia. Ella comienza -luego del relato de la Creación- con una «desobediencia» a Dios de quienes simbolizaban la especie humana (Adan y Eva no aceptando la autoridad y el lugar de Dios, queriendo ocupar Su lugar), y continúa con un crimen entre dos hermanos (Caín y Abel) por envidia y odio. Por lo tanto «lo más sensato» sería tener, al menos, instituciones que nos impidan matarnos o hacernos daño unos a otros (un piso de «libertad negativa«) y deseablemente un ordenamiento socioeconómico que genere condiciones de desarrollo sustentable. Esto último sería «contar con un piso» de equidad y de reversión del daño a la naturaleza, expresada en el cambio climático.

Para transformar «el delirio» en «una posibilidad de gradual concreción del milagro» de una civilización del amor, habría que trabajarlo a nivel cultural y personal. En este sentido va esta reflexión del padre Luis Casalá, sobre el Evangelio de Marcos, 12, 28-34, que comienza con la relevancia de recibir «amor» (la percepción emocional y «la escucha» de gestos y palabras que así lo expresen), en especial desde nuestra temprana infancia», pero también la importancia de «la enseñanza» y de contar con maestros que lo hagan, con algunos ejes como:

  • Enseñar a compartir,
  • Desarrollar o enseñar la sensibilidad frente al dolor de la otra persona, la empatía,
  • Descubrir la alegría que hay en dar, en servir, y

como conclusión no sólo podemos aprender y enseñar a amar, sino que desde «la radicalidad» del cristianismo y de nuestro verdadero amor, expresarlo hasta el «extremo» de dar la vida por quienes amamos. No es fácil (en el caso de los creyentes necesitamos la ayuda de Dios) y no es un delirio, pero es un gran desafío al que estamos llamados si queremos ir hacia un mundo cada vez mejor.

 

 

 

 

 

¿Es posible articular cooperación y competencia?

En este blog hemos presentado notas como esta, donde se valoriza el «ser competentes» pero no «la competencia» entendida como rivalidad expresada en relaciones de poder o en actitudes de odio, envidia y rencor como es el relato bíblico sobre la relación entre Caín y Abel.

La competencia puede adquirir muchas modalidades, como es el caso del deporte (el futbol u otros). Hay reglas que hay que respetar, y entonces la rivalidad adquiere un carácter lúdico y -en general- festivo (cuando la pasión no se desborda). Entonces se puede disfrutar de ver cómo juegan equipos que -internamente- deben cooperar y colaborar entre ellos para poder triunfar en el juego.

En la vida económica y política es mucho más difícil lograr esto y -en particular- ¿en qué situación quedan «los perdedores»? Deberían predominar los esquemas colaborativos con escenarios ganador-ganador, o al menos garantizando un piso de equidad general y -deseablemente- cambiando la noción de «éxito». En esta nota del diario Clarín se hace una muy breve reflexión general sobre esta temática (1), no habiendo podido desarrollar todos los aspectos anteriores. Esperamos que sea de utilidad para el debate.

(1) Allí se hace referencia a conceptos como la «competitividad sistémica» y al «dilema del prisionero«.

PD: En este blog hemos destacado muchas experiencias de valorización de lo comunitario como es en este caso, en el enfoque de Elinor Ostrom, en la economía cooperativa (también este), entre otros.También son relevantes experiencias de «gobernanza» (donde cooperan distintos actores en pos de un objetivo común como, por ejemplo, el desarrollo) como las que existen en regiones de la Unión Europea y se pueden ver en este video.

 

Intercambio de ideas sobre indemnización laboral y reducción de la jornada de trabajo

En la imagen de la entrada se muestra una foto del empresario Teddy Karagozian y el dirigente sindical de la UOCRA Gerardo Martinez con motivo de un diálogo organizado por Jorge Fontevecchia y publicado en el diario Perfil.

En el mismo se abordan cuestiones vinculadas al mundo de trabajo, en especial relacionadas con el sistema indemnizatorio y la duración de la jornada laboral. Ello se hace en el marco del grave problema de informalidad y pobreza que existe en la Argentina, teniendo en cuenta experiencias internacionales y distintas visiones sobre esta problemática. Entendemos que vale la pena leer la nota y reflexionar buscando un buen discernimiento sobre la misma.

Algo más sobre la incomprensión del mensaje de Jesucristo

En esta nota nos animamos a reflexionar sobre cuales serían las hipotéticas razones para que «el mundo» rechace el mensaje cristiano, pero en el Evangelio aparecen claramente más ampliamente los «distintos rechazos».

En el Evangelio de Marcos 10, 46-52, a raíz de la curación de un ciego, el Padre Luis Casalá hace esta reflexión donde plantea la soledad de Jesús, y la incomprensión de sus propios discípulos hacia Él. Más bien, lo veían como un profeta pero -más generalmente- como un enviado mesiánico que se convirtiera en Rey de los Judíos y los liberara concretamente del yugo romano. Esta expectativa les dificultaba poder comprender el profundo mensaje de Jesús. Aún hoy en día esta dificultad persiste para muchas personas que se les hace difícil poder creer profundamente y vivir esta experiencia espiritual.