Cambio de Presidente en Chile

Finalizando el año 2021 se ha producido un hecho relevante en el hermano país de Chile, que ha elegido a un nuevo Presidente (en la imagen de la entrada se ve el saludo entre el entrante y el saliente).

Gabriel Boric triunfó sobre José Antonio Kast,  y en su campaña hizo distintas promesas como señala esta nota. En ella se pregunta «¿cuál de los dos Boric será el que gobierne: ¿el de izquierda más radical que se presentó a la primera vuelta, o el conciliador y cercano a la socialdemocracia de la segunda?

El presidente electo encarna a la nueva generación de políticos -según él mismo la define- que quiere tomar las riendas para empezar a revertir décadas de desigualdades. Se propone construir un Estado de bienestar similar al de las democracias europeas, con mayor gasto social para redistribuir en mejoras en los sistemas de salud, educación, en salarios y jubilaciones justas.

Pero su agenda de reformas deberá sin dudas ser gradual y consensuada, sobre todo porque el Parlamento, dominado todavía por las fuerzas tradicionales de centro derecha y centroizquierda, pondrá un freno a cualquier cambio radical. “Gabriel Boric no tiene otra alternativa que mantener la moderación, especialmente para negociar en el Congreso”, explicó a Clarín el sociólogo Axel Callis, de la encuestadora Tu Influyes.

“La crisis económica, que va a ser profunda el año que viene, tendrá que ser una prioridad en su gobierno y va a requerir el apoyo de todos los sectores políticos. Tiene que tener una visión de Estado. Y para despejar los miedos tendrá que definir lo antes posible quién será su ministro de Hacienda. Debería ser un líder que pueda entenderse con sectores empresariales”, agregó

El analista político Kenneth Bunker, de la consultora Tresquintos, coincide. “Boric entendió el mensaje de que deberá gobernar con restricciones, hacer ciertas concesiones. Si vuelve a atrincherarse en la izquierda no tendrá éxito”, advierte.

La tarea urgente será la construcción de equipos que generen confianza. La gran duda es qué rol tendrá en el futuro Ejecutivo el Partido Comunista, que genera enorme desconfianza no sólo en los grupos económicos y financieros sino también en muchos ciudadanos de a pie que temen un giro hacia un gobierno cercano al chavismo venezolano».

Ojalá que el nuevo Presidente encuentre las medidas adecuadas y equilibradas para articular mayor equidad (en un país muy desigual) con el necesario crecimiento económico.

 

 

Tenues signos de mejor mundo terminando 2021

Sabemos que, en lo micro, la mayoría de las personas trabajan por mejoras en sus vidas y sus contextos, pero todo ello convive con luchas por hegemonías y rivalidades a nivel mundial (1) donde no se han logrados avances importantes -por ejemplo- en revertir el cambio climático.

Sin embargo, en este 2021 que finaliza, hay algunos signos tenues de esperanza que nos pueden llevar a un mundo mejor. Mencionaremos dos: el Consenso de Cornwall (imagen de la entrada) y algunos apuntados por Bill Gates en esta carta.

Respecto del primero está bien descrito en esta nota donde se señala que el Grupo de los Siete (G7), constituido por las naciones más avanzadas, aprobó en el mes de octubre pasado, en el pueblo inglés de Cornwall. una agenda de trabajo que puede remodelar el orden global. Allí se señala que en las cuarenta páginas de este consenso, » se destacan tres propuestas concretas: agilizar la producción y la distribución de vacunas contra el coronavirus y crear un ámbito para proteger el flujo de datos en internet y otro para investigar y desarrollar proyectos de tecnología climática. Y un puñado de compromisos y recomendaciones que se pueden agrupar de la siguiente manera.

Por un lado, aumentar la cantidad y la calidad de la inversión pública y los créditos internacionales por encima de los niveles pre pandémicos para fortalecer la infraestructura y los sectores sanitarios y productivos afectados en este tiempo. Priorizando la creación de valor a largo plazo, las políticas sociales y el medio ambiente.

Al igual que revitalizar el papel económico del Estado para asegurar la transformación industrial y reducir las emisiones de dióxido de carbono. Junto con el fomento de estándares laborales justos y equitativos en las cadenas de suministro, el cuidado de la salud, la seguridad y la dignidad en los lugares de trabajo y el respeto de los derechos colectivos de los trabajadores.

Por otro lado, promover cambios en el sistema tributario internacional para erradicar los paraísos fiscales, mejorar la competencia digital y establecer una tasa global para que las corporaciones y los gigantes tecnológicos, como Amazon y Facebook, paguen impuestos en todos los mercados donde venden sus productos o servicios» (2).

De la segunda fuente (la carta de Bill Gates), más allá de que habla de muchas cuestiones (entre ellas de orden personal), destaca iniciativas valiosas para revertir el cambio climático como esta, así el hecho de que «las vacunas de ARNm acabarán siendo el avance más importante de la pandemia. Demostrar que el ARNm funciona como plataforma de vacunas ha sido un gran cambio, no sólo para esta pandemia, sino también para la siguiente. Ahora que el ARNm está bien establecido, podremos desarrollar vacunas seguras y eficaces con gran rapidez en el futuro», junto a «un fármaco llamado molnupiravir de Merck– acaba de recibir el sello de aprobación de la FDA para personas de alto riesgo la semana pasada. Reduce significativamente las probabilidades de ser hospitalizado o de morir a causa del COVID-19 (aunque no tanto como esperábamos inicialmente), es relativamente barato de fabricar y es un medicamento oral fácil de distribuir».

A lo anterior agrega que «también hemos aprendido mucho sobre las intervenciones no farmacéuticas (o NPI, por sus siglas en inglés) que servirán de base para la respuesta a la enfermedad en el futuro. Las NPI incluyen cosas como los mandatos de máscara, los procedimientos de cuarentena y las restricciones de viaje. Los dos últimos años nos han dado la oportunidad de ver la eficacia de diferentes estrategias contra una enfermedad respiratoria como el COVID. La próxima vez, el mundo estará preparado para desplegar herramientas baratas y fáciles como las máscaras mucho más rápido, y los gobiernos tendrán una mayor comprensión de cuándo y cómo desplegar estrategias más gravosas como los cierres». Hace otras consideraciones, de elementos positivos y negativas, que entendemos vale la pena leer (más allá de las controversias que pueden emerger de su trayectoria).

Sin duda, quienes leen este blog conocen muchos más signos esperanzadores, en lo micro y en lo macro, que vale la pena tener presentes para seguir animándonos en tratar de seguir caminando hacia un mundo mejor (3).

(1) De ellas sólo mencionaremos la mencionada por Marcelo Cantelmi en esta nota y en esta.

(2) En esta línea va esta nota de Mariana Mazzucato.

(3) Desde el punto de vista cristiano, es interesante esta reflexión sobre la importancia de estar alegres, aún en momentos muy difíciles.

¿Es posible cambiar el mundo sin ser delirantes?

Sabemos que el mundo está en permanente cambio, en lo científico-tecnológico, en lo ambiental, en las costumbres y en las culturas, en lo socioeconómico y político… En lo que se refiere a lo que depende de nosotros, los humanos, sabemos que nuestras acciones pueden ser para mejor (bienestar, igualdad -relacionada con la justicia o la equidad-, libertad, fraternidad…) (1) o para peor.

En esta nota de Alejandro Poli Gonzalvo, expresa -entre otras cosas- que «Don Quijote es el adalid de una vida que va más allá de sus fronteras posibles y busca alcanzar lo imposible. Escribe Ortega en Meditaciones del Quijote: “La aventura quiebra como un cristal la opresora, insistente realidad. Es lo imprevisto, lo impensado, lo nuevo. Cada aventura es un nuevo nacer del mundo, un proceso único”. Es el hombre que tiene los pies en la tierra real, pero que en su imaginación vuela hacia un mundo de aventuras heroicas que dan sentido y futuro a la vida. Don Quijote es el héroe que no quiere renunciar a sí mismo y nos muestra el sentido de la vida como aventura. De una aventura en la que no importa si consigue plasmar sus ideales. Don Quijote es el símbolo de los derrotados, de quienes no desfallecen pese a sus dolorosos fracasos, pero que igual no amilanan al héroe: “Bien podrán los encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo será imposible”, le dice a su inseparable escudero, y así nos enseña el camino ejemplar a seguir.

¿Podemos cambiar la realidad o la realidad nos cambia a nosotros? ¿Qué es lo más cuerdo o lo menos loco? ¿Es moral intentar modificar el mundo, a riesgo de que nos llamen locos o soñadores? ¿Son posibles los héroes? ¿Tiene sentido la aventura de la vida sin la persecución de ideales? Don Quijote es el heraldo que nos enseña que estamos lanzados a la vida como aventura. No puede impedirse el viento, pero tenemos que ser capaces de construir molinos. Una vida sin ideales es una vida vegetativa, sin trascendencia. Cervantes lo sabía muy bien: al final del libro hace morir cuerdo a Alonso Quijano para que don Quijote viva para siempre. Por eso, don Quijote es nuestro máximo paradigma. Todos deberíamos ser don Quijote de nosotros mismos…».

Al respecto entendemos que la vivencia de los valores -en especial nos referiremos a los de la libertad (2) y a la igualdad-, para que no caigan en el delirio o la locura, deben:

– Equilibrarse: Muy relacionada con el enfoque aristotélico de «término medio» y de virtud. Esto es retomado por pensadores como I. Berlin acerca de la tensión entre los valores de libertad e igualdad (o justicia) que si van hacia los extremos se anulan el uno al otro, también abordado por Bobbio (3). Esto podría dar pie al florecimiento de la fraternidad y por lo tanto a la felicidad de las personas y de las naciones (ideal de la revolución americana y también tomado por corrientes políticas como el peronismo con la «felicidad del pueblo»).

– Expresarse en un «cómo adecuado«: se coincide con quienes consideran que -hasta el momento- la mejor expresión es la de la socialdemocracia (extensible al socialcristianismo «a la Merkel») y a enfoques como el de la Unión Europeaen el mundo contemporáneo.

– Tomar registro adecuado de los peligros que debe hacer frente la democracia, vinculado con la desigualdad, la no resolución de la pobreza, los profundos impactos de los cambios científico-tecnológicos y el cambio climático, entre los principales. Por lo tanto el peligro de no abordar adecuadamente la complejidad de la situación actual. De lo último escuchado -más interesante y preocupante al respecto-, es la sombría opinión de Natalio Botana (en el programa Odisea), contando la reunión que participó en Galicia (junto a José M. Sanguinetti, Felipe González y otros) sobre «el crepúsculo de la democracia», similar al de los periodos previos a la primera y a la segunda guerra mundial.

– De las formas no democráticas a «la occidental» que tienen mayor eficacia y eficiencia, sin duda está China (4), que vienen transitando un equilibrio entre mercado y un estado con una visión de largo plazo. No parece muy replicable a otras realidades, como es el caso de Argentina, y no muy deseable desde el punto de vista del pleno goce de las libertades civiles y políticas.

Consideramos que lo anterior es muy relevante para abordar cambios del mundo para mejor, sin caer en el fanatismo. Un tema complejo, pero de la mayor importancia para la vigencia de una sociedad más democrática que pueda articular armoniosamente la libertad y la igualdad, y deseablemente con mayor fraternidad.

(1) Los tres últimos expresados en el lema de la Revolución Francesa. Cabe destacar que el valor de la fraternidad fue abolido en ese contexto por Saint Just y revalorizado recientemente por el Papa Francisco.

(2) Según R. Aron hay que hablar de «libertades», en sus distintas formas de expresión, y una de ellas está relacionada con el enfoque de «libertad positiva» de I. Berlin, por lo tanto a la idea de virtud (Aron dirá vinculada al ideal de «buena sociedad»). Del mismo modo se puede afirmar del concepto de «igualdad»: ante la ley, de derechos, de oportunidades o posibilidades…. En esta nota nos hemos referido al enfoque de «la igualación hacia arriba«.

(3) Según Agustín Squella (en un trabajo para el Anuario de Filosofía del Derecho VI (1989), págs. 253-266) señala que «como explica Bobbio, «la mayor causa de falta de libertad depende de la desigualdad de poder, o sea, del hecho de que hay algunos que tienen más poder (económico, político, social) que otros.Por lo tanto, la igualdad de poder es una de las condiciones principales para el incremento de la libertad». Y concluye elmaestro de Torino: «mientras que no tendría ningún sentido decir que sin libertad no hay igualdad, es perfectamente legítimo afirmar que sin igualdad (respecto del poder recíproco) no hay libertad». Todo lo cual, sin embargo, no conduce necesariamente a ese «sueño generoso» -también aludido por Bobbio- de que «la igualdad contenga la libertad». Por lo mismo, cabe preguntarse si la relación libertad-ígualdad, que algunos consideran como valores inseparables (de modo que no habría propiamente libertad sin igualdad), en tanto otros los estiman como valores que se repelen (de manera que no habría que optar fatalmente entre tener libertad o tener igualdad), no debería ser planteada, sobre todo de cara a la acción política y a los programas que se trazan para ella, con clara conciencia de que se trata en efecto de valores distintos que pueden, por tanto, colisionar entre sí, y, además, con similar y clara voluntad de entender que es posible caminar desde la democracia, deliberada y gradualmente, hacia la obtención de modalidades más igualitarias de convivencia social y económica, aunque sin vulnerar el régimen de libertades -soporte de la democracia- de una manera que comprometa verdaderamente su existencia y real funcionamiento .

Por lo mismo, y a pesar de su indesmentible resonancia utópica, quizá no esté del todo desacertado el viejo lema revolucionario: libertad, igualdad, fraternidad. Tal vez la fraternidad, esto es, la unión y la buena correspondencia entre los que son a lo menos se tratan como hermanos, pueda constituir el puente que se necesita tender entre los valores de la libertad y de la igualdad, a fin de que, reconociéndose distintos, no se repelan, y propendan, en cambio, junto con preservar sus respectivas autonomías, a ceder cada cual de sí en la proporción justa que permita la realización simultánea del otro».

(4) Relacionado con el enfoque del gobierno chino se puede ver esta nota. Se considera que, desde el punto de vista oficial parece que cada vez reivindican más a Confucio, donde la importancia de «orden y sociedad jerárquica» es muy relevante, y fortalece también «el nacionalismo chino» como raíz cultural. Todo muy afín al enfoque del Partido. Se considera que todo esto está muy ligado a lo que vivió el padre de Xi Jinping (y él mismo) bajo el «caos y la miseria de la revolución cultural»-, y reflejaría la mayor parte de la opinión pública actual en ese país. Por eso no quieren que se metan «religiones» que no se «encuadren» dentro del enfoque de la dirección del Partido. Ello conlleva a que»no hay libertad religiosa» o, podríamos decir, es muy restringida.

PD: Para la redacción de esta nota nos hemos visto beneficiados con el diálogo con el autor, y con Ernesto Gore que mencionó a esta película («Passion and Discipline») de James G March.

 

La importancia de no caer en la «mala política»

La frase del Martín Fierro, de José Hernández (que se muestra en la imagen de la entrada) se puede aplicar a muchos órdenes de la vida, y una de ellas es -sin duda- a los enfoques y prácticas de la política.

Si la política es una «ciencia», como se deriva desde Maquiavelo hasta la actualidad, y ella estudia la forma o el arte de acceder y permanecer en el poder, no caben enfoques «valorativos» (1) como el expresado en la obra Martín Fierro. Ahora bien, para quienes coincidimos en que la política es un servicio y una actividad noble, entonces sí puede haber buena o mala política.

Para sintetizar «lo malo» se podría afirmar que ello se produce cuando va asociada a la corrupción para acceder y mantenerse en el poder, cuando se lo realiza de manera no democrática o se cae en formas autocráticas (esto último está asociado al concepto de «hegemonía»), cuando se cae en el faccionalismo (2), cuando se mezclan los negocios privados con los asuntos públicos, cuando se cae en la simplificación de los problemas y no se atienden de manera seria y profesional las múltiples dimensiones y efectos de los fenómenos a encarar, cuando se hace con enfoques y prácticas adolescentes que terminan en «bravuconadas» con serios impactos negativos para el bien común, cuando no se registran los impactos de los cambios científico-tecnológicos y ambientales, las relaciones de fuerza en el mundo….entre otros.

La ética, un espíritu democrático y respetuoso de las minorías, junto con un abordaje serio y responsable de la complejidad de los problemas, serán condiciones necesarias para una buena política (3) que nos conduzcan a un mundo mejor.

(1) En todo caso se puede afirmar que conlleva una «ética de los fines» pero no de «los medios» o de su relación con estos últimos. Cabe destacar que, contemporáneamente a Maquiavelo, vivió Ignacio de Loyola que expresó un modo de liderazgo muy diferente (agradezco a José M. Diaz Bonilla el comentario).

(2) Este item y el anterior es abordado por Natalio Botana en esta reflexión.

(3) Será relevante que esta temática esté presente en la formación en general, y en particular en la universitaria y en los centros de formación de líderes políticos para que tenga impacto en especial en un futuro mejor.

¿La variante ómicron del Covid funcionará como shock para despertar un cambio?

Al redactar esta nota el Covid se está convirtiendo en una especie de pesadilla para la humanidad. Ahora nos estamos anoticiando de la variante «ómicron» que es mucho más transmisibles que las anteriores (ver esta nota sobre lo investigado hasta la fecha, y sus implicancias en cuanto a mantener la distancia y el uso del barbijo) (1).

Cabe preguntarnos si ¿será un mensaje «brutal» de la naturaleza, tipo shock, para interrogarnos sobre nuestras prioridades, el sentido de la lucha por la hegemonía (por ejemplo en la carrera armamentista), lo que se podría lograr reorientando los gastos en armas hacia la ciencia y la tecnología aplicada a la salud y las energías renovables, la falta de cuidado del ambiente y lo frágiles que somos frente a algo tan diminuto e invisible?. Si actualizamos el panorama a comienzos de 2024 la respuesta es negativa.

Sabemos que, a la mayoría de los seres humanos nos cuesta «estar despiertos». Inclusive le pasó a los discípulos de Jesús, ante un pedido de Él en el huerto de Getsemani. Retomando este tema, desde el cristianismo y con motivo del evangelio del domingo 28/11, el padre Luis Casalá hace esta reflexión vinculado a la importancia de «vivir despiertos».

Ojalá, que más bien «por las buenas que por las malas o el espanto», podamos ser más sabios como humanidad. Esa será nuestra forma concreta de construir esperanza hacia un mundo mejor.

(1) Todo parece que indicar que habrá que hacerlo por largo tiempo, dado que las vacunas -hasta el momento- duran sólo tres meses en cuanto a evitar la infección. De todos modos también la evidencia parece indicar que, si bien no evita la internación en los casos más serios, es menos letal que las variantes anteriores. A comienzos del 2024 ha aparecido esta nueva variante por lo cual esta temática está lejos de haberse acabado.

Valorar, pero evolucionar en cuanto a liderazgos para el siglo XXI

Desde los orígenes de la Argentina, hemos tenido liderazgos muy valiosos comenzando por San Martín y Belgrano. En el siglo XX, sin duda, dos de los más relevantes han sido Yrigoyen y Perón.

En esta breve nota no se pueden analizar todas sus características, así como lo que se considera importante valorar de ellos. Sólo queremos detenernos en algo que en su momento fue muy importante, pero consideramos que, para el siglo XXI y en concordancia con una democracia pluralista y republicana, es fundamental evolucionar.

Para ello nos remitiremos a una opinión de Luis Alberto Romero, que expresara -entre otros conceptos- en una nota del diario La Nación del año 2018, lo siguiente: «La democracia que floreció en el mundo en los años de la entreguerra se fundaba en la voluntad popular -la condición democrática mínima- pero imaginaba un pueblo homogéneo y unánime, expresado por una doctrina y un líder. Las diferencias entre los dos grandes líderes, Yrigoyen y Perón, fueron enormes: uno creía en la Constitución y el otro no. Pero Yrigoyen identificaba la «causa radical» con la «causa nacional», y pensaba que fuerzas superiores a las urnas le habían otorgado un mandato regenerador. En ese aspecto, las ideas de Perón y su movimiento eran en el fondo bastante parecidas: basta con repasar la «Marcha peronista» (1).

En suma, era una democracia legitimada en el pueblo, ratificada en elecciones aceptables, pero que valoraba muy poco las instituciones republicanas, la representación y el pluralismo, y privilegiaba el conflicto frontal.».

El radicalismo, luego de Yrigoyen, retornó hacia posiciones del liberalismo político y fue evolucionando hacia posiciones socialdemócratas (como ha sido el caso de Raúl Alfonsín, aunque no pudo superar graves obstáculos socioeconómicos e ir hacia un sendero de desarrollo sustentable). En el peronismo ha habido un poco de todo en su historia, y con distintas corrientes en su seno (2) pero consideramos que sería muy fructífero que no se considerara a sí mismo como «el único o verdadero» representante del pueblo.

Una mirada crítica y veraz de nuestra historia nos debería hacer valorar todos los aspectos positivos de estos grandes líderes, pero si realmente creemos en las características y valores de la democracia, entendemos deberíamos evitar toda simplificación y pretendida unanimidad, aceptar el pluralismo y además consensuar una visión común de una estrategia de desarrollo con equidad para nuestro país. Ello nos posibilitará ser «razonables» y salir de una decadencia socioeconómica (3) que nos permita superar la creciente pobreza y falta de trabajo y oportunidades. Por lo tanto ir hacia una Argentina mejor.

PD: Esta nota fue escrita a raíz de este artículo de Vicente Palermo y de un intercambio con Enrique Bianchi.

(1) Se podría agregar, por ejemplo, que la ley aprobatoria del 2do Plan Quinquenal establecía,, en su art. 3°, «A los efectos de una correcta interpretación y efectiva ejecución de la presente ley, defínese como «doctrina nacional», adoptada por el Pueblo Argentino, la doctrina Peronista o Justicialismo...»

(2) Algo se expresa en esta nota.

(3) Del mismo modo remontar una menor participación ciudadana en las elecciones, y de no respaldar expresiones radicalizadas de derecha e izquierda. Es un gran desafío de la dirigencia política revertir esta situación y tener mayor credibilidad.

 

La importancia de un buen abordaje del tema de la seguridad

Entre los males que padecemos -en especial- en centros urbanos y conurbanos del país, está el tema de la inseguridad. Entre muchos otros se pueden citar los asesinatos que ocurren en Rosario (en especial por el accionar del narcotráfico), el asesinato de un kiosquero en Ramos Mejía, de un joven en Quilmes y el asesinato de Lucas González (ver imagen de la entrada) por efectivos de civil de la policía de la Ciudad, por citar sólo los más recientes que cobraron notoriedad pública.

En este último caso, que ha tenido una particularidad que no debió ocurrir (1), deben cambiarse los protocolos de actuación de la policía que opera de civil, a fin de que no sucedan tragedias como la mencionada. Más  en general debe mejorarse el accionar de la Justicia, la instauración de un régimen penal juvenil, la capacitación y el equipamiento policial (en especial en territorios como la Provincia de Buenos Aires) y más efectivos, entre otras cuestiones relevantes.

Debe ser una política de estado acordada entre las principales fuerzas políticas, sin caer en el oportunismo, a fin de responder a esta demanda acuciante de la sociedad.

(1) Lamentablemente también ocurre en otras jurisdicciones como señala esta noticia.

PD: Sobre este tema hay textos como el «Levitan Azul» que pueden aportar al debate. Se agradece la referencia a José M. Diaz Bonilla.

El «reinado» como metáfora, realidad y sus significados

Muchas palabras tienen una característica «polisémica»,  como es es el caso de la palabra «reino» que tiene diferentes significados. Como entidad política es interesante su génesis en la historia de Israel cuando se pasa de «jueces a reyes» (1). Ello está relatado en el libro bíblico de «los Jueces» (ver imagen de la entrada). En este caso es la predominancia del enfoque de que alguien poderoso exprese mi dignidad como pueblo (por lo tanto sea reconocido dignamente y con mis derechos) y me libere del opresor. Es relevante en la historia de este pueblo cómo se produce este pasaje (a solicitud del pueblo). En el capitulo 8 del libro de Samuel, este le advierte a su pueblo qué significa tener un rey (2), y que perduró hasta más allá de los tiempos de Jesús. De allí su incomprensión y decepción con el testimonio y mensaje de Jesucristo.

Este tema es retomado por el sacerdote Luis Casalá -en este video– a raíz del evangelio de San Juan (18,33b-37), donde se plantea si Jesús es el rey de los Judíos. En esta excelente reflexión se analizan los distintos significados e implicancias del mensaje cristiano sobre esta temática.

Ojalá nos motive a discernir mejor la cuestión del poder y podamos canalizar nuestra energía hacia un mundo más justo, más fraterno y por lo tanto mejor.

(1) Lo señalamos en esta nota.

(2) «Así hará el rey que reinará sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y los pondrá en sus carros y en su gente de a caballo, para que corran delante de su carro; y nombrará para sí jefes de miles y jefes de cincuentenas; los pondrá asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra y los pertrechos de sus carros. Tomará también a vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras y amasadoras. Asimismo tomará lo mejor de vuestras tierras, de vuestras viñas y de vuestros olivares, y los dará a sus siervos. Diezmará vuestro grano y vuestras viñas, para dar a sus oficiales y a sus siervos. Tomará vuestros siervos y vuestras siervas, vuestros mejores jóvenes, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras.  Diezmará también vuestros rebaños, y seréis sus siervos.  Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros...«. El camino inverso se dio en muchos países, a veces transitoriamente como es el caso de Inglaterra con Oliver Cromwell o luego el pasaje donde la monarquía pasa a ser una figura simbólica, como es en la actualidad. También en un periodo de la historia de Francia donde se destituye al Rey Luis XIV, se genera la Revolución Francesa (con los nobles ideales de Libertad, Fraternidad y Solidaridad), esta va concentrando el poder en Robespierre, termina en un caos, aparece un ambicioso soldado (Napoleón Bonaparte) que escala en la carrera militar, luego deviene en Primer Cónsul de la República, y de allí Emperador de los Franceses y Rey de Italia, hasta que su carrera termina con la derrota en Waterloo y su exilio en Elba, donde fallece. En el caso argentino, en sus orígenes se debatió sobre la posibilidad de una monarquía (un descendiente de los Incas) constitucional al estilo británico, pero prevaleció la República. Sobre esta última cabe destacar la observación de Nicolás Shumway sobre ese período, en su libro «La Invención de la Argentina. Historia de una idea», donde señala la existencia de «pequeños reyezuelos» en los distintos caciques el interior. Podríamos decir que «el fenómeno monárquico» está vigente aún hoy en día, bajo apariencias democráticas que han dejado de estar vigentes en su esencia en distintos países (como es este caso) así como en quienes no aceptan los valores republicanos y la posibilidad de alternancia en el poder.

¿Qué hacer frente al cambio climático?

En esta nota comentamos los resultados de la cumbre de Glasgow para avanzar en la temática de revertir el cambio climático. El panorama no es muy esperanzador.

En un noticiero de la televisión argentina, un militante ecologista estaba sorprendido de una conversación que tuvo con representantes de un país europeo en dicha cumbre. Le comentaron: «no sabemos qué hacer». Expresa el dramatismo del abordaje de una cuestión compleja y, por lo tanto, multidimensional.

En líneas generales podríamos decir que hay un abordaje por el lado de las sociedades, de los consumidores y de los votantes (o sostén político y gobernabilidad) de los distintos gobiernos. Si bien se ha avanzado mucho en la toma de conciencia, en las movilizaciones (en particular de los jóvenes) hacia los gobiernos, podemos afirmar que se ha avanzado muy poco en cambiar pautas de consumo (1) y poco en el reciclaje. Del mismo modo en compromisos efectivos en que desaparezca (no sólo se reduzca) el uso del carbón como forma de energía (2) o de un ritmo más acelerado de reducción del uso de energía basada en gas y petróleo. En ello ha jugado, entre los elementos principales, la predominancia del denominado «sesgo de corto plazo«.

El camino más factible parece ser en que haya inversiones público-privadas que sigan abaratando las energías verdes y los bienes que las utilizan, así como el financiamiento adecuado a los países que deben emprender la sustitución de energías fósiles por energías renovables. Este es un tema muy relevante en general, y en particular para los países menos desarrollados.

En el caso de la Argentina, dependerá de cómo respondamos preguntas como las siguientes: ¿vamos a seguir invirtiendo en Yacimientos Carboníferos de Rio Turbio? ¿en Vaca Muerta? ¿la acotaremos sólo al shale gas hasta tanto logremos sustituir su consumo? ¿vamos a incentivar la cria de ganado en corral y poner biodigestores para los excrementos, u otras medidas? ¿en evitar la deforestación? ¿algún programa eficaz para ahorrar energía? ¿se llevarán a la práctica programas «concretos» para terminar con los basurales a cielo abierto y avanzar más sostenidamente en el reciclaje? ¿cómo avanzaremos en energías renovables? ¿a qué ritmo y con qué financiamiento?….. entre otros temas.

Es una lucha difícil, pero imprescindible de dar si queremos ir hacia un mundo viable para la vida humana.

(1) Tanto por el lado de consumir menos (la cuestión de poder implementar el  decrecimiento, que -hasta ahora- ha fracasado), como de pagar más caro bienes menos contaminantes (por  ejemplo en la cuestión de la movilidad), exigir que figure en los bienes la huella de carbono que contienen y optar por los que menos tienen (por lo tanto no optar por el de menor precio, calidad o apariencia), entre otras cuestiones.

(2) En la reciente cumbre de Glasgow se lo visualizó concretamente en las posiciones de rechazo de China e India, sin mencionar los obstáculos del presidente Biden en EEUU, y de otros países como Grecia o Canadá.

 

 

El resultado de las elecciones legislativas ¿y después?

En la imagen de la entrada se muestra el mapa con los principales resultados de las elecciones legislativas realizadas en el día de ayer en Argentina.

En cuanto a un análisis de las mismas hemos seleccionado dos notas periodísticas: una sobre el panorama general (1) y otra sobre el panorama económico.

Habrá que ver si próximamente la Vicepresidenta emitirá opinión o no, como jugarán los gobernadores peronistas donde sus listas perdieron en sus distritos, el texto del programa económico y presupuesto plurianual que enviará el Poder Ejecutivo en la primera semana de diciembre al Congreso, la opinión de la oposición sobre el mismo, y como evolucionará la situación económica frente a las medidas que vaya adoptando el gobierno, entre otras cuestiones.

Un tema en desarrollo y a seguir, para ver si evolucionaremos hacia una Argentina mejor o peor.

(1) Se puede complementar con esta nota y video. En cuanto al análisis del discurso del presidente en la plaza de Mayo, el 17/11, se puede incorporar -entre otros- este análisis