El enfoque de Giuliano Da Empoli: la ira, su potenciación con las redes, los nuevos liderazgos…

La imagen de la entrada muestra una foto de Giuliano Da Empoli.  Es un sociólogo, ensayista y asesor político de origen italo-suizo. Dirige el think tank Volta en Milán e imparte clases en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po). Publicó en 2020  el libro Ingenieros del Caos. Más recientemente El mago del Kremlin (Seix Barral, 2023), su primera novela, ha sido el fenómeno literario del año en Francia y se ha alzado con el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y el Premio Honoré de Balzac, además de ser finalista del Premio Goncourt y del Interallié, formar parte de la selección de otros prestigiosos galardones como el Renaudot y estar en curso de traducirse en treinta países. Ha trabajado en el sector editorial, y también como columnista y colaborador en diversos medios.

En esta fecha está visitando la Argentina, y ha dado conferencias y entrevistas como esta donde sintetiza bien su enfoque. Vale la pena conocerlo.

La temática que el plantea se refiere principalmente acerca de la potenciación de la ira a través de las redes sociales, como se utilizan fake news para incidir en el electorado y su impacto en muchos de los nuevos liderazgos en países como Argentina, en EEUU (Trump) y otros. ¿Se puede hacer algo contra esto?. Muy difícil, pero tal vez se podría enfatizar:

  • incrementar los ámbitos de cercanía, en particular presenciales (pero también pueden ser virtuales) donde se converse sobre estas temáticas,
  • en ayudar a discernir lo que es una información falsa (fake news) o tendenciosa (que habría que denunciar o alertar), de una que se acerque más a una verdad más integral y compleja,
  • fortalecer el sistema educativo, en especial la formación docente para que las personas egresadas del mismo tengan mayor discernimiento,
  • plantear interrogantes que ayuden a pasar de la ira, a analizar sus complejas causas y ver -en el debate público- cuales son las propuestas concretas para solucionarlas,

entre otros elementos que nos puedan ayudar a mitigar o revertir -al menos- parcialmente este dañino fenómeno contemporáneo que nos conduce a un mundo peor.

 

¿Lo mínimo, lo civilizado, Ubuntu o civilización del amor? ¿Qué mundo queremos y podemos construir?

A través de la historia de la Humanidad hemos transitado distintos escenarios. Si planteamos los extremos coincidiremos que -en los extremos- hemos oscilado en matarnos los unos a los otros hasta tener relaciones de paz, armonía y empatía profunda o fraternidad.

Esto ha sido reflexionado por pensadores ilustres como Freud, filósofos, literatos, historiadores, políticos, distintas religiones….  sobre las distintas posibilidades que se nos presentan. En este texto plantearemos sólo tres: una de mínima con Karl Popper, uno sobre lo importante de desarrollar lo civilizado referido por Burucúa (1) y finalmente el más esperanzador -y difícil de lograr- como el Ubuntu o la civilización del amor.

En el caso de Popper en esta nota se señala que en su enfoque de una «sociedad abierta» las diferencias políticas se resuelven por el razonamiento y el debate, y no por la coerción. La profesora de Filosofía Política en la Universidad Pompeu Fabra y coeditora del libro Razones públicas, Jahel Queralt, recuerda que la posición de Popper es instrumental y, en apariencia, modesta: no se detiene en el análisis de grandes principios, sino que se pregunta cómo debemos organizar la sociedad y las instituciones políticas para que los gobernantes incompetentes no lo estropeen todo. El objetivo no es maximizar la felicidad de los ciudadanos, sino minimizar el daño y evitar las tiranías.

Las democracias no son invulnerables y su punto débil es precisamente su apertura, el hecho de que permiten el debate y la crítica. Popper menciona la paradoja de la tolerancia, comentada también en la actualidad tras el ascenso de los populismos y de la extrema derecha: los intolerantes pueden aprovechar la libertad para difundir sus mensajes antidemocráticos, lo que puede llevar a “la destrucción de los tolerantes y, junto con ellos, de la tolerancia”. A pesar de todo, Popper no cree que debamos impedir la expresión de ideas antidemocráticas “mientras podamos contrarrestarlas mediante argumentos racionales”. Es decir, mientras los iliberales no recurran “al uso de sus puños y pistolas”, nosotros no debemos reclamar “en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes”, una idea en la que han incidido pensadores posteriores como Martha C. Nussbaum y John Rawls.

Popper está en contra del pensamiento utópico, en especial de las ideas políticas de Platón, Hegel y Marx, en las que ve el germen de los totalitarismos del siglo XX. El problema de Popper con las utopías no es que le parezcan irrealizables (en su opinión, disfrutamos de muchas cosas que en su momento parecían inalcanzables), sino que los planes para llegar a un mundo ideal exigen reconstruir por completo la sociedad. Estos planes megalómanos traen consecuencias que no podemos prever y se imponen a la sociedad sin que se admita la crítica y el debate y sin que, como recuerda Rivero, se permita el aprendizaje de los errores. Todo queda supeditado a “la fe en una sociedad futura”, que “justifica las miserias del presente”.

Popper propone avanzar gracias a la “ingeniería gradual”. En lugar de crear una sociedad de cero, podemos introducir avances poco a poco, lo que nos permite comprobar el efecto de nuestras decisiones, corregir los errores y contar con la opinión de los ciudadanos. El austriaco recuerda que ya hacemos esto cada vez que, por ejemplo, se aprueba una leyo una reforma urbanística. Como apunta Queralt, “la libertad que nos garantiza un sistema democrático es la libertad de probar cosas, de ver si funcionan”. Y recuerda el caso del matrimonio homosexual en España, que se aprobó en 2005 con una oposición muy beligerante, en un ejemplo de ingeniería social gradual que permitó la conquista de nuevos derechos y libertades.

Siguiendo esta línea de pensamiento, La sociedad abierta y sus enemigos también defiende el entonces incipiente Estado del bienestar. Popper propone un programa político para “la protección de los económicamente débiles”, que incluye leyes para limitar la jornada de trabajo y ayudas en caso de incapacidad, desocupación y vejez, entre otras medidas encaminadas a hacer imposibles “aquellas formas de explotación basadas en la desvalida posición económica de un trabajador que debe aceptar cualquier cosa para no morirse de hambre”.

En el caso de Burucúa (ver los dos links mencionados) es muy interesante su libro «Civilización. Historia de un concepto». Escribió más de «setecientas páginas y cinco años le llevó rastrear, a través de un largo recorrido por la historia de la humanidad, qué nos convierte en sociedades civilizadas maduras, conectándolo directamente con la actual crisis civilizatoria, generada en parte por el desarrollo vertiginoso de las tecnologías, que amenaza con devolvernos a retrocesos del pasado más reciente. El rol de las juventudes en estos procesos y la importancia que cobra el desarrollo de la cooperación y la solidaridad, para enfrentar el máximo desafío del futuro: la crisis ecológica.»

El autor señala que, respecto a su enfoque sobre la civilización, se basó en una obra extraordinaria que es la de un sociólogo –hacía sociología histórica– alemán, Norbert Elías, quien ya estaba activo en la década del 30 y en 1939, publicó un libro, “El proceso de civilización”… Y para él, era fundamental que una sociedad pudiera solucionar el problema del poder de los guerreros, del poder militar, y que no quedara sometida a la voluntad de la fuerza. Entonces, el proceso comenzaba cuando alguna institución o autoridad externa al propio poder militar lograba controlar esa fuerza, y los propios militares la aceptaban. Entonces, lo que implica es la doma. Norbert Elías llamaba eso la “domesticación de los guerreros”. Y lo que implica es que se establece la paz interior en una sociedad compleja, entonces, es posible que el espíritu humano se dedique a otras cosas más interesantes y constructivas que las de pelear por la vida…»

Luego señala una segunda cuestión que es el cultivo de las flores, el surgimiento de la gastronomía compleja, así como una tercera que es el rol de las mujeres. Posteriormente señala que, con la pandemia aparece un cuarto factor civilizatorio: el regreso a lo colectivo. Y finalmente una quinta cuestión es la administración de la misericordia, el cuidado de los enfermos, paliar el dolor, el sufrimiento, el Estado de Bienestar que viene también ahora en retroceso o en crisis en todo el mundo.  En fin vale la pena leer completo su enfoque vinculado con la posibilidad de avanzar, a pesar de todas las dificultades, con el proceso civilizatorio.

Por último el enfoque más difícil pero más esperanzador. Es el referido a enfoques como el de Ubuntu originado en Sudáfrica. Sus acepciones en español, en general, son:

  • Humanidad hacia otras personas
  • Si todos ganan, tú ganas
  • Éramos porque nosotros somos
  • Una persona se hace humana a través de las otras personas
  • Una persona es persona en razón de las otras personas
  • Yo soy lo que soy en función de lo que todas las personas somos
  • La creencia es un enlace universal de compartir que conecta a toda la humanidad
  • Humildad
  • Empatía
  • Yo soy porque nosotros somos, y dado que somos, entonces yo soy
  • Nosotros somos, por tanto soy, y dado que soy, entonces somos
  • El bien común, es el bien propio.

También la Iglesia católica, a partir del papa Pablo VI planteó la posibilidad de construir, de abajo hacia arriba y no de manera coercitiva, una «civilización del amor«. Tal vez algunos descalifiquen esto con el argumento de que es propio de las «almas bellas» o del «whisfull thinking«, pero en notas como esta o en este blog hemos abordado que -si bien es difícil- no es imposible. Nos llevaría hacia un mundo, no perfecto, pero mucho mejor.

(1) También se puede ver este reportaje.

El peligro de utilizar «la metáfora de la muerte» en el discurso político

En Argentina se ha utilizado recientemente «la metáfora de la muerte» en el discurso político, nada menos que en boca del Presidente la República. Con tal motivo Eduardo Fidanza publicó esta nota en el diario Perfil, que -a continuación- nos permitimos transcribir, dada su relevancia.

«El discurso político que exalta la muerte es tan antiguo como el mundo. Pero los fascismos del siglo XX lo llevaron a su cénit, porque lo utilizaron junto a vastos recursos técnicos, organizacionales y militares como no se había visto en épocas anteriores. La idea de la supremacía de la verdad, identificada con el bien absoluto, y la destrucción del mal como única y purificadora alternativa, está en la base de esta ideología, que puso su maquinaria al servicio de la  aniquilación.

Marchas de  antorchas,  consignas  agresivas  y amenazadoras, quema de libros, violencia verbal y física escenificaron este proyecto macabro. El enemigo merece la muerte: esa es la esencia del discurso fascista.

En 1984, el periodista Pablo Giussani se atrevió, con fundamento, a comparar a los Montoneros con los fascistas italianos, vinculándolos por el culto a la muerte. “¡Duro, duro, duro, vivan los Montoneros que mataron a Aramburu!” era la expresión más cabal de esa fruición por la muerte. No alcanzaba con asesinarlo, había que festejarlo. Con otra intención, pero con parecido morbo, en el cierre de la campaña presidencial de 1983 el sindicalista.

Herminio Iglesias quemó un ataúd que representaba a Alfonsín, hundiendo las chances del peronismo de recuperar el poder. Junto con la democracia, la gente celebraba la vida, después del terrorismo de Estado precedido por años de violencia.

En  un escenario donde el kirchnerismo  había instalado la dialéctica de “ellos   y nosotros”, acosando con agresividad y persecuciones blandas a los opositores, el  actual presidente ha dado una vuelta de tuerca, por cierto, para peor. Mucho peor. Se ensañó con un exfuncionario el  día   de   su   muerte, llamándolo   “impresentable y repugnante  ministro”  y afirmando que fue   uno   de   los  más   siniestros  de  la  historia por su  actuación   durante   la pandemia, empleando argumentos al menos discutibles. Remató su rencor manifestando el deseo de clavar el último clavo del ataúd kirchnerista con la expresidenta adentro. Estamos hablando de otra escala, de cuando el desprecio se aproxima a la psicosis.

La necrofilia fascista significa la muerte de las palabras que evocan la fraternidad.

Cuando  «acuerdo”, “justicia   social”, “igualdad” son stigmatizadas y reemplazadas por “motosierra”, “rata”, “degenerado”, “ataúd”, vivas insultantes y muertes merecidas, se crean las condiciones propicias. Usamos las comillas para resaltar que el fascismo antes de matar personas –material o simbólicamente-, destruye las palabras que podrían impedirlo. Si el líder es un rey que se contornea belicoso, bailando una letra que dice “te destrozaré”, no hay mucho más para agregar. Nos destrozará. La intención es esa: destruir todo lo que se oponga a su verdad. Cabe preguntar qué tiene que ver esto con “el irrestricto respeto al proyecto del otro” del sr. Benegas Lynch, su mentor.

El progresismo que asumimos, por más maltrecho que esté, supo responder a este tipo de agresiones recordando un episodio histórico  que retrata cabalmente al fascismo. Lo haremos una vez más.

Ocurrió en el paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936, con motivo de la celebración del día de la Raza. Habían transcurrido tres meses  desde la rebelión  de Franco y la ciudad  universitaria   estaba en manos del bando nacional. Presidió la ceremonia el rector, Miguel de Unamuno (1), y asistieron la  mujer de Franco, Carmen Polo, el general  Millán  Astray, jefe militar de  la ciudad; autoridades religiosas, profesores y público, en medio de un clima de exaltación nacionalista y anticomunista, rodeado de guardias armados con sus fusiles prontos a disparar.

Los profesores que hablaron hicieron una apología hiperbólica de la España católica, a la que consideraron malversada por el liberalismo de la República; el general Millán Astray, un inválido soldado de la más rancia derecha, excitó a los asistentes gritando la consigna tripartita: España una, grande y libre.

Se respiraba un clima de extraordinaria agresividad política, ajena al ámbito universitario. Unamuno estrujaba el papel de una carta pidiendo clemencia para un pastor protestante condenado a muerte. Mientras hablaban los demás, escribía en el reverso unas breves notas de lo que iba a ser su intervención, reservada para el final. No podía esperarse otra cosa que su adhesión, porque había apoyado el alzamiento.

Pero ocurrió lo inesperado. Dirigiéndose a los asistentes, Unamuno dijo con voz firme: “Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo he hecho otras veces. Pero no, la nuestra es solo una guerra incivil. Nací arrullado por una guerra civil y sé lo que digo. Vencer no es convencer y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no   deja lugar  para la compasión; el odio a la inteligencia, que es crítica y diferenciadora, inquisitiva, más no de inquisición”. La audiencia quedó sorprendida y se puso aún más agresiva, esta vez contra el rector, que pasó en un instante a convertirse en un alto traidor.

El general Millán Astray empezó a golpear la mesa de las autoridades y a interrumpir  a Unamuno, pidiendo la palabra a gritos, mientras su guardia ponía a punto las ametralladoras por si fuera necesario usarlas. El militar, enfurecido, dijo entonces dos frases antológicas del fascismo moderno: “¡Viva la muerte!” y “¡Mueran los intelectuales!”

El rector respondió que no le iba a permitir ese agravio porque estaba en el templo de la inteligencia, que sus palabras profanaban. Y remató, desencajado, que para ser inválido le faltaba la grandeza espiritual de Cervantes.

En un gesto de protección, la esposa del dictador lo tomó del brazo y lo sacó a la calle, en medio de las amenazas e improperios de los asistentes. Unamuno fue echado de la Universidad y murió tres meses después. Este tipo de enfrentamiento entre visiones del mundo está más allá de la economía y de la política. Es, efectivamente, una profunda discrepancia cultural.

Una polémica a veces trágica, como la que relatamos, acerca del sentido de la existencia en común: de cómo pensar y de cómo vivir; de cuáles son los valores que organizarán la sociedad, y qué normas deben regir para discutirlos y consensuarlos. Algo crucial, que debe resolverse con inteligencia, no abjurando de ella.

En la Argentina, luego de años de incivilidad, empeoramiento de la educación y embrutecimiento social, se ha erigido un liderazgo insensible al sufrimiento y excitado con la muerte, que alimenta un discurso de odio enloquecedor.

Cabe plantear si estos son los supuestos de un país en el que se pueda vivir en paz y progresar o se trata de extravíos que anticipan una nueva y enorme frustración. Acaso puedan preguntárselo otros integrantes de la élite del poder –empresarios, políticos, periodistas-, que hoy lo aplauden, o negocian con él o le dan espacios para difundir barbaridades. Tal vez no sea ahora o nunca, sino ahora y bien. Y en nombre de la vida, no de la muerte.»

De persistir lo que afirma Fidanza, nos llevará a una Argentina mucho peor.

(1) En la imagen de la entrada se hace referencia a una de sus frases célebres vinculadas con el uso de la fuerza y la muerte en el contexto de la guerra civil española.

Acerca de «la amistad entre las especies»

En este blog nos hemos referido a la amistad entre los seres humanos.  En esta entrada nos permitimos transcribir esta nota, del diario El País de España, sobre la una de las primeras evidencias científicas sobre «la amistad entre las especies». A continuación va el texto.

Corales. Descubierta una de las primeras amistades entre especies diferentes.

 La simbiosis entre corales y algas, observada en arrecifes fósiles de 385 millones de años, permitió una explosión de vida que da de comer a 500 millones de personas.

 Por caminos muy lejos del mar, como los de algunos pueblos de León y Palencia, un paseante atento puede detectar una presencia asombrosa: arcaicos arrecifes de coral en pleno monte, entre vacas y antiguas minas. Son los vestigios de otra era, el Paleozoico, cuando los mares tropicales cubrían buena parte de lo que hoy es Europa. El equipo del geoquímico Alfredo Martínez García ha hecho ahora un descubrimiento inesperado. Los investigadores han analizado corales fósiles del interior de Alemania y el norte de África y han identificado el rastro químico más antiguo de la cooperación entre extraños de la que depende buena parte de la vida en la Tierra: la simbiosis entre el único animal visible desde el espacio, el coral, y unas algas de una sola célula.

El hallazgo, una amistad de 385 millones de años, se publica este miércoles en la revista Nature, uno de los escaparates de la mejor ciencia mundial.

En el drama de la evolución, la simbiosis es la fuerza sosegada que rediseña destinos y redefine posibilidades, en palabras del ensayista estadounidense Dorion Sagan. Un botánico alemán, Albert Bernhard Frank, acuñó el término simbiosis en 1877, para referirse a la vida en común de dos especies totalmente diferentes en un solo organismo: el liquen, una pareja inseparable formada por un hongo y un alga. El biólogo Leopoldo García Sancho proclama en un nuevo libro, El triunfo de una extraña amistad (Ediciones Pirámide), que estas pequeñas simbiosis “mueven el mundo”.

García Sancho, catedrático de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, no exagera. El profesor recuerda que, en abril de 1836, un naturalista inglés de 22 años, llamado Charles Darwin, llegó a los atolones de Cocos, en el océano Índico, a bordo del buque HMS Beagle. El joven científico intuyó que los corales crecían hacia la luz y trataban de permanecer muy cerca de la superficie. García Sancho explica el porqué. Los corales son diminutos animales sedentarios con tentáculos, pero obtienen la mayor parte de los nutrientes gracias a unas algas unicelulares que viven dentro de su organismo. Es una endosimbiosis intracelular, “la forma más íntima de relación entre extraños”, según el catedrático.

Esas algas que viven en el interior del animal, denominadas zooxantelas, necesitan la luz del sol para hacer la fotosíntesis y transformar el dióxido de carbono (CO₂) en azúcares, por eso los corales solo viven en aguas cristalinas y luminosas. Esta simbiosis perfecta produce “el milagro”, como lo describe García Sancho. Los arrecifes cubren solo el 0,2% del fondo del océano, pero albergan una cuarta parte de todas las especies marinas, facilitando alimentos a 500 millones de personas, según Naciones Unidas.

El geoquímico Alfredo Martínez García, nacido en Castellón de la Plana hace 42 años, dirige desde 2015 su propio grupo en el Instituto Max Planck de Química, en Maguncia (Alemania). Él y su colega estadounidense Daniel Sigman desarrollaron hace más de una década una nueva técnica revolucionaria, capaz de analizar unos microgramos de materia y averiguar la concentración de las dos variantes estables del nitrógeno: el nitrógeno-14 (ligero) y el nitrógeno-15 (pesado). “Esto nos da información sobre las relaciones entre diferentes organismos: quién se come a quién”, señala Martínez García.

“Cuando comes, metabolizas más rápido el nitrógeno ligero y es el que excretas en la orina, así que en proporción quedas enriquecido en nitrógeno pesado respecto a tu comida. Es muy interesante, porque es una cantidad bastante fija entre diferentes organismos”, prosigue el investigador del Max Planck. Los científicos miden este enriquecimiento en partes por mil. Un herbívoro estaría enriquecido unas cuatro partes por mil respecto a la planta que se come. Y un carnívoro estaría enriquecido unas cuatro partes por mil respecto al herbívoro que se zampa y unas ocho partes por mil respecto a la planta, según detalla Martínez García. “Midiendo la concentración de los tejidos de animales puedes reconstruir redes tróficas complicadas”, celebra.

Su equipo ha analizado corales fósiles recién recogidos en Sauerland, una zona montañosa del interior de Alemania, y otros ejemplares históricos custodiados en el Museo de Historia Natural de Fráncfort, procedentes de la región volcánica alemana de Eifel, de Tafilálet (Marruecos) y del Sáhara Occidental. Son los restos de arrecifes del Devónico, un periodo del Paleozoico que comenzó hace unos 419 millones de años y terminó hace unos 359 millones de años, cuando en el planeta había dos supercontinentes: Gondwana y Laurrusia.

El grupo de Martínez García también ha examinado corales vivos actuales. En un mismo arrecife, la mayoría posee algas unicelulares en su interior, pero otros no tienen y consiguen alimento con sus tentáculos. El equipo ha observado que los corales que comen por su cuenta están enriquecidos en nitrógeno pesado alrededor de un cuatro por mil, en comparación con los corales que obtienen nutrientes de sus algas. “Si tienes simbiontes estás un nivel trófico por debajo, como una planta. Desde el punto de vista del nitrógeno, es como si hicieras la fotosíntesis tú”, apunta el geoquímico.

Esta característica ha permitido inferir que algunos corales fósiles ya vivían en simbiosis hace 385 millones de años, casi el doble de tiempo de lo que se sabía hasta ahora. Es la primera evidencia de simbiosis en corales, pero se conocen otras amistades más antiguas entre especies diferentes. El fósil de un liquen hallado en Weng’an, en el sur de China, tiene unos 600 millones de años.

La vieja amistad entre corales y algas explicaría por qué los arrecifes alcanzaron tamaños descomunales en el Paleozoico, pese a la escasez de nutrientes del entorno. En la actualidad, la Gran Barrera de Coral de Australia es “la mayor estructura viva de la Tierra y la única visible desde el espacio”, según la Agencia Espacial Europea. El biólogo Leopoldo García Sancho alerta de que estos gigantes se enfrentan a una amenaza: el blanqueamiento, un fenómeno provocado por el aumento abrupto de las temperaturas, que hace que los corales expulsen a sus coloridas algas, adquiriendo un tono pálido.

“Se calcula que, si la temperatura media del agua superficial aumenta 1,5 grados, buena parte de esta simbiosis desaparecerá sin posibilidades de recuperación. Es posible que algunos arrecifes sobrevivan en los lugares donde parecen menos sensibles al calentamiento, como el golfo Pérsico y el mar Rojo, pero serán solo los restos de un mundo magnífico que se desvanece y cuya desaparición arrastrará a buena parte de la diversidad de nuestros océanos”, advierte García Sancho en El triunfo de una extraña amistad.”

 

ResponderReenviar

New

 

Un mundo desbocado…

El título de esta nota hace referencia a un libro escrito por Anthony Giddens en 1990 y a la que hace referencia este interesante artículo de Eduardo Fidanza, en el diario Perfil, que nos permitimos transcribir en parte. Comienza apelando al  sociólogo Charles Wright Mills y a lo que llamó “imaginación sociológica”, «capaz de vincular las circunstancias biográficas con las transformaciones sociales y económicas, que suceden sin que la gente las perciba en su profundidad y consecuencias. Esa historia acelerada es ahora la historia mundial, que la incipiente globalización empezaba a mostrar hace setenta años.

Procurando emplear la imaginación de Mills, analizaremos ciertos cambios actuales de resultados impredecibles. Interpretamos que el factor que los impulsa es la acentuación impresionante de lo que el sociólogo Anthony Giddens llamó en 1990 “un mundo desbocado”, utilizando la metáfora del Juggernaut, la fuerza que nada puede detener. Según Giddens, ese mundo es muy diferente al vaticinado por la Ilustración. La pregunta del sociólogo es por qué la razón ilustrada no produjo una civilización controlable y predecible. Dependemos de frágiles equilibrios y de fronteras que se franquean sin prejuicios a una velocidad alucinanteExpondremos dos casos sintomáticos extraídos de la crónica periodística. El primero, que ya es un tópico, alude a la IA; el segundo, a métodos cada vez más poderosos de manipulación que están lesionando la concepción liberal de la política. Existe un hilo conductor entre los dos casos: la capacidad del capital financiero y de las grandes corporaciones tecnológicas para reproducir e incrementar sus ganancias con desprecio por la democracia, a la que no tienen inconveniente en dañar en sus fundamentos. Estos no son signos abstractos; aunque no los percibamos, afectan nuestras vidas, como enseñaba Wright Mills.

En un suceso que recuerda la saga de los físicos arrepentidos por la bomba atómica, uno de los recientes premios Nobel de esa disciplina, Geoffrey Hinton, volvió a advertir, desde su nuevo estatus, que la IA, que con sus investigaciones contribuyó decisivamente a desarrollar, podría salirse de control porque no existe experiencia de dispositivos más inteligentes que los seres humanos. Si bien reconoce que traerá progresos notables en la atención médica, conjetura que existe alta probabilidad de que en poco tiempo intente tomar el control de nuestras vidas. Lo angustia que ya no pueda distinguirse la verdad ante infinitas imágenes, voces y textos trastocados por la tecnología.

Pero hay más: a Hinton lo aflige también la combinación entre chatbots más inteligentes que los humanos y los malos actores. “Esto permitirá a los líderes autoritarios manipular a sus electores”, le dijo a la BBC enseguida de recibir el premio. Afirmó que, si bien Google, la empresa en la que trabajaba, fue inicialmente sensata, ahora se desató una guerra con Microsoft que podría ser imparable. Explica que las empresas permiten a los sistemas de IA no solo generar su propio código sino ejecutarlo por su cuenta, lo que es perturbador porque los procesadores, al cabo de infinitos análisis de datos, muestran comportamientos impredecibles. Pareciera temer que las computadoras asumieran el control, una pesadilla que anticipó Stanley Kubrick hace más de cincuenta años.»  Luego el artículo continúa haciendo otras referencias a casos de EEUU y a asociarlo (en un aspecto) a la situación de la Argentina.

En este blog hemos sostenido que «lo desbocado» (en sus acepciones de desmadrado, enloquecido… y similares), está íntimamente relacionado al delirio y a la pulsión nefasta de «ir por Todo«. Sin duda ello nos conduce a un mundo peor.

 

Para quienes cumplen una función materna: feliz día !

Para quienes cumplen una función materna un deseo de feliz día !!!

¿Es posible una geopolítica de la esperanza?

Sabemos que en los seres humanos no abunda la sabiduría, que nos cuesta discernir y que para eso se necesita estar abiertos a escuchar, a visualizar la complejidad de los fenómenos, a no ser fanáticos y buscar la verdad… También nos cuesta, en general, ser empáticos (no hablemos de amarnos los unos a los otros, que parece una propuesta muy radical y fuera de nuestro alcance usual más allá de los círculos íntimos, aunque no siempre).

En función de lo anterior, y con una humanidad que tiene cada vez más poder, el panorama general aparece bastante sombrío con guerras como la del Medio Oriente, de Rusia con Ucrania, entre las más graves.

Bueno… los pueblos europeos que se masacraron durante siglos entre ellos por guerras de dominio territorial y religiosas, así como en territorios fuera de ellos (en conquistas coloniales, que -en gran parte- luego perdieron en procesos de independencia), han generado en una parte de sus elites una propuesta de una unión de naciones (la Unión Europea) que -con sus dificultades y altibajos- están tratando de impulsar una globalización más equilibrada y civilizada.

No sólo lo anterior sino que también se preocupan de generar espacios de reflexión, como es el caso del “World in Progress Barcelona” (ver imagen de la entrada) que reúne a políticos, intelectuales y empresarios para reflexionar sobre la gobernanza del mundo multipolar y en guerra. En esta nota del diario El País de España, se convocaron bajo el lema de “en busca de una geopolítica de la esperanza”. A continuación se transcribe el artículo

En busca de una geopolítica de la esperanza.

La esperanza frente al miedo. La imaginación política frente la parálisis intelectual. La mirada global y europeísta frente al nacionalismo y al ombliguismo de los intereses particulares. Las ideas y la reflexión frente al ruido y los bulos de las redes sociales. No es habitual que en Barcelona se reúnan intelectuales, políticos y empresarios como los convocados este lunes y martes a los debates del World in Progress Barcelona (WPB), el ambicioso proyecto del Grupo Prisa de institucionalizar en la capital catalana un encuentro internacional al estilo de los grandes foros económicos y políticos anuales.

El panorama es dramático y propenso a un fatalismo que conduce a la inacción y la impotencia. Es máxima la incertidumbre, con dos guerras sin final a la vista, en Ucrania y en Oriente Próximo, y unas elecciones en Estados Unidos en las que se decide el papel que va a jugar la antaño superpotencia única en el nuevo desorden multipolar. Todas estas circunstancias “pueden tener serias consecuencias sobre nuestras economías nacionales y familiares”, según señaló el presidente de Prisa, Joseph Oughourlian, en su discurso de bienvenida al WPB. Los grandes desafíos abarcan desde la globalidad hasta la vida cotidiana de los ciudadanos y de ahí que requieran, según Oughourlian, “miradas panorámicas y experimentadas”.

El ex primer ministro italiano Matteo Renzi abrió el fuego a primer ahora de la mañana con una amplia visión en la que abarcó desde la declinante demografía europea hasta el retraso europeo en inteligencia artificial. No sirven las fórmulas extremas, como las que ha suscitado la llegada de inmigrantes. No sirve ni el invento de la extrema derecha de la sustitución de población autóctona con una demografía en caída libre por los extranjeros que llegan a Europa, ni la del cierre de fronteras y la reclusión de los europeos en una fortaleza hostil al exterior. En su intervención resonaron las ideas de otros dos italianos insignes, citados abundantemente en el foro. Se trata de dos ex primeros ministros como él, Enrico Letta y Mario Draghi, este último también exgobernador del Banco Central Europeo y héroe del euro, autores de dos documentos cruciales para el futuro de Europa encargados por la Comisión Europea: el primero, sobre el Nuevo Mercado Único que necesita Europa y el segundo, sobre el futuro de la ahora débil competitividad europea.

No es casualidad que Renzi, como alcalde de Florencia, propusiera dedicar un euro a la cultura por cada euro dedicado a la seguridad, idea acorde con la cuarta libertad de circulación dentro del Mercado Único, la de investigar, innovar y educar que Letta propone añadir a las libertades de circulación de mercancías, capitales, servicios y personas. En esta quinta libertad radica quizás el secreto de la recuperación de la competitividad que sugiere Draghi, así como la reindustrialización verde y digital y la construcción de una auténtica industria de Defensa. Sin talento en libre circulación europea, Europa pierde.

A Renzi no le preocupa la inteligencia artificial, sino “la estupidez natural del populismo”. Sobre el futuro político de la estupidez versan también las elecciones presidenciales en Estados Unidos, tema del debate entre la exministra de Exteriores española Arancha González Laya, y la exembajadora de Estados Unidos en Madrid Julissa Reynoso. “Nuestro problema no es Donald Trump y nuestra solución no es Kamala Harris”, según González Laya. “Nuestro problema somos nosotros los europeos y nuestra capacidad para dar respuesta a los desafíos que nos enfrentamos”. Para Reynoso, el 5 de noviembre “se decidirá en qué dirección va a evolucionar el país, entre una candidatura de la esperanza y de la unión cada vez más perfecta, que es el mundo de Harris, y del otro lado, otra basada en la división, marcar las diferencias de identidades, ideologías y clases, que es el mundo de Trump”.

Junto a las creativas ideas italianas de Renzi, Draghi y Letta, hubo también manifestaciones de esperanza, tanto española como catalana, en las intervenciones del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; del presidente de la Generalitat, Salvador Illa; de su consejero de Unión Europea y Acción Exterior; Jaume Duch, y del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Para Collboni, “el título de este foro es en sí mismo una llamada al optimismo, a un mundo en progreso, un planteamiento que defendemos con entusiasmo”. Según Illa, “hay una necesidad imperiosa de recuperar una política de la esperanza que venza a la política del miedo en un contexto marcado por el auge de la ultraderecha, de los populismos de distinta condición, de la desinformación y de la crispación.”

También la intervención del nuevo consejero de Exteriores de la Generalitat reflejó las expectativas esperanzadas de una Cataluña con una política europea propia, basada en la exacta correlación entre las nuevas políticas que va a lanzar la UE a partir de los documentos de Draghi y de Letta, y las necesidades de la sociedad catalana, del todo alejada de la proyección internacional de un conflicto, tal como ha sucedido en los últimos 14 años. Cataluña quiere alianzas en Europa, pero ante todo con el Gobierno de España, guiadas todas por la lealtad mutua en un mundo, según Duch, de “interrelaciones internacionales” que no se limitan ya a los gobiernos de los Estados miembros de la UE, sino que abarcan todos los niveles de gobernanza, instituciones y sociedad civil.

En la misma línea respecto a sus relaciones con Bruselas se expresó Xavier Bertrand, exministro de Trabajo de Francia y presidente de la región Hauts-de-France, que reiteró su voluntad de presentarse a las elecciones presidenciales de 2027 por su partido Les Republicans. Su región, comprometida en la reindustrialización verde y digital, se enfrenta al reto del proteccionismo y de la competencia estadounidense que ha significado la IRA (Inflation reduction Act) de Joe Biden y de ahí que Bertrand lamente la débil reacción de Bruselas. La UE, dice, “debe convertirse en una potencia y no únicamente en un espacio económico y comercial”. El exministro también abogó por la construcción de una auténtica industria europea de la defensa, única circunstancia que permitiría una disminución drástica de las desproporcionadas compras de material militar a Estados Unidos.

Esperanza, pero sin hacer abstracción del conflicto, tal como se trasladó a la mesa sobre la guerra en Gaza y Líbano, en la que Shlomo Ben Ami, el ministro de Exteriores Israelí, expresó su escepticismo sobre la fórmula de los dos Estados, por la que tanto luchó y negoció desde su Gobierno, y recuperó la vieja idea de la confederación jordano-palestina. Otro exministro de Exteriores, este de España, José Manuel García-Margallo, disintió de Ben Ami de que solo fuera un conflicto político entre dos proyectos nacionales, y abonó la tesis del conflicto civilizatorio eterno y prácticamente sin solución. La catedrática de Estudios Árabes e Islámicos, Luz Gómez, en cambio, rechazó la discusión sobre cualquier fórmula, “sea un Estado, dos o tres” que no resuelva la desposesión palestina, puesto que sin “la reparación no lograremos nunca una justicia para las dos comunidades y los dos pueblos”.

“Esperanza no es lo mismo que optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte”. Estas frases de Václav Havel bien valen para las políticas europeas que hay que emprender ante este mundo globalizado que parece ir para atrás, en vez de progresar como quiere y dice el título del foro barcelonés. Y valen también para los conflictos más amargos e irresolubles, como son las dos guerras en curso. Hay temor compartido respecto al desenlace de la guerra de Ucrania y a la obtención de la paz entre israelíes y palestinos, pero también parece amplio el consenso sobre lo que hay que hacer, con independencia de su dificultad. Para Ucrania, la entrada en la UE y luego en la OTAN, con plena recuperación de su soberanía e integridad territorial. Para Oriente Próximo, la liberación de los rehenes secuestrados por Hamás, la tregua en Gaza y en Líbano, y la seguridad y la plenitud de derechos individuales y colectivos para todos, israelíes y palestinos por igual. Es decir, los dos Estados, Israel, Palestina, la paz.”

Esperamos que no sólo sea de utilidad para el debate, sino también para sumar nuestro grano de arena a construir activamente esta esperanza.

 

¿Se puede hacer algo frente a un drama o una tragedia en curso?

Muchas veces nos encontramos en la vida frente a un drama o una tragedia en curso, sea de carácter personal, grupal, de una nación o entre naciones como el caso de las guerras en la actualidad.

Frente a la muerte de un ser querido o un daño irreparable sin duda lo único que podemos hacer es de tratar de acompañar a los seres afectados directa o indirectamente, y en la medida de lo posible tratar de generar un espacio de afecto y contención.

Es distinto el caso cuando el drama o la tragedia se está desarrollando, y en ese caso lo ideal debería ser tener la «distancia óptima» para analizar -lo más objetivamente posible- las diferentes causales así como los posibles cursos de acción que traten de impedir que la misma se concrete. Sabemos que somos seres emocionales y muchas veces predominan las pasiones negativas así como enfoques y prácticas vinculadas al fanatismo. Esto último potencia la no escucha, el odio mutuo, la escalada del conflicto y por lo tanto la tragedia. Algo así parece estar sucediendo con el conflicto del Medio Oriente en curso a octubre de 2024.

Quienes tienen mucha información de detalle sobre este conflicto, como es el caso de la CIA, alertan sobre un posible «error de cálculo» que escale mucho más gravemente esta guerra. En periódicos internacionales, como este, se lee que “el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, amenazó con una respuesta dura a la ofensiva iraní de hace una semana, que impactó en varias bases militares, pero solo causó un muerto, un palestino en Cisjordania. “A diferencia del ataque iraní, el nuestro será letal y sorprendente”, dijo Gallant, según unas declaraciones difundidas por la televisión pública.”

Más adelante la nota dice: “Un alto mando de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán ha asegurado que el régimen está listo para desplegar operaciones de mucha mayor envergadura que las de la semana pasada si es necesario responder a Israel, informa la cadena catarí Al Jazeera. “Si alcanzamos los 200 allí [la semana pasada], ahora estamos preparados para hacer impactar cientos o miles de misiles en sus territorios ocupados y alcanzar sus centros de seguridad, militares y económicos”, ha amenazado Ebrahim Jabbari, asesor del jefe de la Guardia Revolucionaria.”  Por lo tanto, al momento actual, todo parece indicar que el drama y la tragedia aumentan sin que se puede hacer nada al respecto, salvo encarar este tipo de enfoques.

Al final: ¿se adoptará un enfoque inteligente como el que propone Friedman o seguirá predominando la «ley del Talión«? (en línea con la imagen de la entrada). O ¿predominará que los une el espanto y no el amor? No lo sabemos. Los que alentamos al amor -a menudo- se nos califica como «almas bellas», «ingenuos», «desconocedores de la geopolítica» …. y expresiones similares. Sí sabemos que si predominan las relaciones de poder en la Humanidad (entendidas como «relaciones de dominio»), pereceremos como especie aquí en la Tierra. A los creyentes nos queda rezar y actuar con las demás personas de «buena voluntad» para alentar construcción de la esperanza y de la paz, expresándonos de manera viva y persistente para evitar -al menos- ir hacia a un mundo mucho peor.

 

 

¿Es posible hacer algo frente a la problemática de «vicios privados, virtudes públicas»?

Sabemos que somos seres imperfectos. Nos cuesta mucho reconocerlo. En particular nos preocupa que nuestra imagen externa o fachada muestre nuestras sombras, debilidades y, a veces, aspectos sórdidos de nuestra interioridad.

El título de esta nota está tomado de la película“ Vicios privados, virtudes públicas”. Se  trata de una “recreación libre de los últimos días de la vida de Rodolfo de Habsburgo, heredero del trono austro-húngaro, centrada en su vida sexual. En contra de la voluntad de su padre, el emperador Francisco José, sus días transcurren en el libertinaje, en una permanente fiesta donde abundan los escándalos y las orgías; además, mantiene un largo amorío con una mujer de la nobleza rural húngara, muy inferior en clase a la suya, María Vetsera, junto con quien muriera 1889. Existen dos teorías sobre este suceso, conocido como el «incidente de Mayerling«: por un lado, que se trata de un pacto suicida entre amantes, por otro, que se trató de un asesinato de corte político.”

Esto también ha tenido otras manifestaciones más recientes como la frase que se le atribuye a Roosevelt respecto del dictador Somoza (y que parece nunca dijo) hasta casos latinoamericanos.

A esta realidad no escapan instituciones religiosas, como la Iglesia católica, poniendo de manifiesto lo expresado por San Ambrosio: que es «santa y prostituta». Muy doloroso este último aspecto, a menudo negado por sectores «ortodoxos», pero que -a lo largo de la historia- ha tenido múltiples expresiones concretas. En los últimos años han aparecido muchos testimonios de casos de religiosos que, a pesar del voto de castidad, incurrieron en prácticas de heterosexualidad y homosexualidad (a veces no consentida), casos de pederastas y otras aberraciones similares a esta última.

La prensa francesa es una de quienes han destacado casos como los sucedidos hace tiempo en la comunidad de Taizé  o los muy dolorosos de célebres personalidades como el Abate Pierre, Este último héroe de la resistencia francesa, condecorado con la Legión de Honor, fundador de los traperos de Emaús, pero… la jerarquía eclesiástica primero tapó los graves hechos (1), luego intervino para que se tratara en un hospital neurosiquiátrico y finalmente -a su salida de esta institución- no pudo hacer nada para impedir la continuación de estas cuestiones tan aberrantes.

Para tratar de evitar lo anterior se deben priorizar la prevención contra el abuso, la alerta temprana de estas situaciones, la rápida separación de las personas presuntamente imputadas (hasta que se aclare la situación), el presuroso accionar de las autoridades y la Justicia, entre los principales elementos. Todo ello nos podría conducir a mundo mejor, donde se minimicen o eliminen de cuajo estas situaciones.

(1)  Seguramente una parte importante de esa jerarquía tuvo un mal enfoque (o muy limitado) del «principio de prudencia» tratando de evitar que el escándalo privado pasara a ser público, con la vana ilusión de que este último -finalmente- no iba suceder. Ello se terminó pagando muy caro en cuanto a deserción de fieles practicantes en muchos países. No tuvo el valor que tuvo Jesucristo a llamar «Satanás» a Pedro, un discipulo tan importante para El.  Con el Papa Francisco esto ha venido cambiando y expresando que en la Iglesia no hay lugar para el abuso.

PD: Agradezco a Enrique Bianchi las referencias de la prensa francesa.

 

 

El agravamiento del conflicto del Medio Oriente y si es ilusorio insistir en la paz

En este blog hemos planteado en distintas notas la importancia de luchar por la construcción de la paz. Hoy es más que nunca urgente seguir bregando por ello no sólo por guerras como la de Rusia con Ucrania, sino por el agravamiento del conflicto del medio oriente como señala esta nota.

En Argentina se dio este interesante debate que -entre sus elementos- plantea si no sería conveniente aunque sea tener una «paz de mierda». Esta expresión en realidad proviene del gran intelectual judío Amos Oz, que se refería al sueño original de algunos en el seno de la izquierda judía respecto de Israel y Palestina, de dos pueblos en dos naciones, una al lado de la otra, conviviendo, colaborando, ayudándose, enseñando uno al otro cada uno al otro lo suyo, con una frontera porosa, prácticamente inexistente. Esa paz, vino a darse cuenta Amos Oz, era una vaga, imposible ilusión. Y por lo menos pedía entonces «una paz de mierda», con muros y alambrados separatorios, con torres y centinelas vigilantes, con desconfianza permanente… pero por lo menos PAZ» (1).

De todos modos hay algunos que siguen insistiendo en hacer algo superador y evolucionado, tal como figura en esta nota del diario El País, de España, que se transcribe a continuación:

“Un faro de esperanza palestino-israelí

 El ex primer ministro israelí Ehud Olmert y el exministro palestino Nasser aI Kidwa reclaman en una tribuna conjunta el fin de la guerra en Gaza, la liberación de los rehenes y la convivencia de los dos Estados con las fronteras de 1967 y sin soberanía sobre la ciudad vieja de Jerusalén

 El pasado 7 de octubre de 2023 aconteció un nuevo capítulo trascendental en la historia de los encuentros violentos entre israelíes y palestinos al lanzarse la guerra más devastadora en la historia de estos dos pueblos.

Ahora, casi un año después de aquel horrible día, demasiados miles de personas han perdido sus vidas en ambos lados. La franja de Gaza ha sido destruida, la mayoría de sus habitantes se han convertido nuevamente en refugiados, ahora hay alrededor de dos millones de habitantes de Gaza sin hogar. Decenas de miles de israelíes también se han quedado sin hogar, obligados a dejar sus hogares destruidos y quemados.

No nos conocíamos en el pasado, en tiempos que ambos desempeñábamos cargos oficiales al servicio de nuestros pueblos. Nuestros caminos profesionales no se cruzaron y no nos llevaron a trabajar juntos, hasta ahora.

En nuestra común búsqueda para ubicar un socio en el otro lado del conflicto hemos decidido trabajar juntos, con respeto mutuo, y con el propósito de encontrar un avance hacia el fin de la guerra en Gaza y así comenzar negociaciones renovadas entre Israel y la Autoridad Palestina con la aspiración de alcanzar un acuerdo que ponga fin definitivamente al violento conflicto entre nuestros dos pueblos.

Sabemos que esto conducirá a la creación de un frente, compuesto por Estados moderados de la región, incluyendo a Arabia Saudí y otros países musulmanes, junto con el Estado de Israel y el Estado de Palestina, haciendo que toda nuestra región sea más estable, más segura y más próspera para todos sus pueblos.

En nuestras sociedades, la israelí y la palestina, existe una gran propensión a destruir a cualquier político que se salga del cómodo consenso, a través de las más extremas formas de criticar y ridiculizar. En tiempos de guerra, el consenso se une en torno a la bandera y cualquier desviación del apoyo absoluto al esfuerzo bélico se compara con no menos que traición.

La sugerencia de un cambio radical de rumbo se considera una capitulación o una concesión de la victoria al lado opuesto. Pero la verdadera prueba para líderes no es seguir a la opinión pública, guiando sus palabras por encuestas sobre esta opinión, sino más bien determinando el mejor camino estratégico para el futuro de su nación y presentarlo con valentía y sin temor.

Nosotros, dos exlíderes que hemos servido fielmente a nuestro pueblo durante décadas, nos hemos unido a través de una visión compartida y con una propuesta que desafía nuestra trágica realidad. Estas tienen el potencial de cambiar nuestras naciones, nuestra región y, de hecho, el mundo entero.

Comencemos con lo más básico. La guerra en Gaza debe finalizar. Los rehenes israelíes mantenidos en cautiverio por Hamás deben ser liberados y devueltos a sus familias. Israel, por su parte, tendrá que liberar una cantidad acordada de prisioneros palestinos y deberá retirarse de Gaza.

Los palestinos deben crear allí una nueva entidad, legítima y responsable, que no estará compuesta por políticos de ninguna de las facciones palestinas existentes y que estará vinculada orgánicamente a la Autoridad Palestina, pero será lo suficientemente independiente como para ganarse la aceptación de los palestinos mismos, de los Estados árabes vecinos y de la comunidad internacional.

La siguiente fase de nuestro plan describe los componentes de lo que permitiría ser una paz israelí-palestina, sostenible a largo plazo. Debe basarse en la existencia de los Estados de Israel y de Palestina, viviendo uno al lado del otro, dentro de las fronteras del 4 de junio de 1967.

Estamos de acuerdo en que el 4,4% de Cisjordania, donde actualmente existen los principales bloques de asentamientos israelíes, incluida la zona de Jerusalén, será anexado a Israel a cambio de un territorio israelí de igual tamaño y que se anexará al Estado de Palestina para adaptarse así a las realidades del terreno que son demasiado difíciles de restituir.

El corazón de nuestro conflicto es Jerusalén, para lo cual proponemos un plan que exima a la ciudad vieja de Jerusalén, el centro de los sitios religiosos, del control soberano exclusivo de Israel y Palestina. A pesar de que hemos abordado todos los temas centrales, este no es un plan completo con todos sus detalles. Hemos coincidido en los contornos dentro de los cuales debe basarse la paz genuina entre israelíes y palestinos. En un futuro no muy lejano, una nueva generación de líderes de ambos pueblos tendrá la tarea de negociar y transformar esta visión en una realidad.

Como parte de nuestro compromiso, estamos ahora invirtiendo nuestro esfuerzo y nuestro tiempo en generar apoyo para nuestra propuesta por parte de los pueblos israelí y palestino, por medio de quienes influyen en la opinión pública y a través de los líderes políticos en la región y más allá de ella.

Estamos presentando la verdad inevitable, que este conflicto debe resolverse por medios diplomáticos para que podamos crear un rumbo para un mañana diferente. Trabajamos incansablemente para explicar nuestros planes y conseguir el mayor apoyo público posible. En nuestra opinión, este no es solo un documento, sino una visión viva de un futuro diferente para Israel, Palestina y el mundo.

En un periodo de oscuridad tan aterradora, hemos elegido hacer brillar una luz de esperanza y señalar el camino que nuestros dos pueblos deben tomar.

Ehud Olmert fue primer ministro de Israel entre 2006 y 2009. Nasser aI Kidwa fue ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Palestina entre 2005 y 2006.”

Tal vez pueda catalogarse, en las actuales circunstancias, como ilusoria y utópica, pero no por ello menos urgente e imprescindible.

(1) Se agradece el aporte de I. Lotersztain sobre el particular. Es muy interesante también esta nota para entender la complejidad del conflicto.