Nueva crisis entre palestinos e israelíes

Se ha escrito mucho sobre los conflictos en Medio Oriente, y en particular entre palestinos e israelíes. El mismo ha detonado recientemente con una gravedad inusitada.

En esta interesante nota de Gustavo Sierra se describen las distintas causas sociales, religiosas y políticas que pueden haber incidido en este acontecimiento que aún está en desarrollo y con final incierto (1). Si no se abordan una a una las mismas y se encaran positivamente se profundizará el dolor, la muerte y el sufrimiento. Ojalá que la tregua alcanzada sea afiance.

(1) También se pueden ver artículos como este, en esa misma dirección. La situación se puede complicar aún mas si Israel invade la Franja de Gaza o si se profundiza el conflicto con los árabes israelíes.

¿Sociabilidad amigable u hostil?

En el pensamiento occidental fue Aristóteles quien primero definió al ser humano como sociable por naturaleza. Ahora bien las relaciones sociales pueden ser amigables u hostiles, en distintos grados y por diferentes razones (como ser la rivalidad y el poder entendido como dominio). Las primeras son muy beneficiosas para nuestra salud mental y corporal y para las demás personas,  mientras que las segundas nos pueden llevar al aislamiento (para preservarnos) o a la hostilidad (a veces creciente hasta el daño o el exterminio del otro) y, por lo tanto, nos llevan a un mundo peor.

El aislamiento parcial o acotado, es a lo que nos ha llevado la pandemia del Covid, que -según algunos expertos- se convertirá en una situación endémica y, por ello deberíamos mantener algunas prácticas de cuidado y semi aislamiento. El aislamiento más permanente (tipo ermitaños) puede estar relacionado -especialmente- a situaciones extremas muy puntuales (como picos de manifestación de pestes), y entre las que se encuentran las de privación de la libertad por delitos cometidos o por enfermedades graves (físicas o mentales).

Un caso muy particular de lo anterior es lo que en Japón se conoce con el nombre de hikikomori y que describe en esta nota Julián Varsavsky. Allí expresa, entre otros conceptos que “en el siglo XXI, según el psiquiatra Tamaki Saito, existirían en Japón dos millones de hikikomoris, jóvenes que han cerrado la llave del lado de adentro en su cuarto para que no entren sus padres: allí quedan aislados tres años en promedio (salen al baño de noche). Su nexo al exterior es por vía digital. No estudian ni trabajan y se ocultan de un mundo demandante al extremo, bajo la estrategia del caracol.

En una sociedad confuciana el individuo debe disolverse en el grupo: una singularidad muy notable despierta la crueldad del bullying que empuja hacia la muralla hogareña. El hikikomori no es vago ni rebelde, sino un derrotado que suele pensar en el suicidio: tira la toalla optando por no competir, la actitud más vergonzante allí donde el guerrero corporativo de traje es modelo de masculinidad, casi un heredero de la ética samurái.”

Agrega que “un inesperado giro de la historia convirtió a gran parte de la población mundial -de hecho- en hikikomori. Millones temen salir a la ciudad -se les permita o no- y se mantienen muy activos en casa, hiperconectados al no-espacio de la dimensión digital…. El windowing será nuestra forma de estar en el mundo -a los saltos de ventana en ventana- y habremos evolucionado a homo-digitalis. En algún punto, seremos todos hikikomoris optando por la seguridad del encierro. En dicho caso, con las calles, oficinas y aulas semidesiertas -sin nadie que los señale- esos ermitaños posmodernos del Japón acaso salgan en masa a lo Joker, celebrando en éxtasis su autoliberación”.

Este nuevo contexto y sus implicancias, nos debe animar a enfrentar el desafío de encontrar nuevas formas de relaciones sociales amigables, tanto presenciales como virtuales, que nos puedan llevar a un mundo menos hostil y más armónico entre los seres humanos y con la naturaleza.

PD: Al momento de escribir esta reflexión apareció una nota con una extraordinaria historia de «sociabilidad solidaria».

Problemas graves que se visibilizan en países de América Latina

En esta nota, Marcelo Cantelmi, da un panorama de la crisis que afecta a las democracias de muchos países de América Latina, en el marco del contexto internacional.

Un último y grave episodio ha sido el de Colombia. En el artículo se expresa que «es difícil encontrar antecedentes de un amontonamiento de errores semejantes ignorando que tendrán consecuencias. En medio de una pobreza abrumadora que involucra a casi la mitad de la población (43,5%) y que se agudizó con la pandemia, el gobierno de Iván Duque bajó un plan de aumento de impuestos y privatización de la salud que descarga el peso de la crisis sobre la totalidad de la población pero resguarda a los sectores más acomodados.

Parece un cuento oscuro del realismo mágico latinoamericano pero es la realidad actual de Colombia que se desangra en una oleada de protestas reprimidas con bala verdadera por la policía y, últimamente, por el ejército. La gestión de Duque se ha convertido en un ejemplo extraordinario de esa mediocridad política ajena a las enseñanzas de la historia.

Supuestamente destinada a proporcionar un ingreso fijo equivalente a entre 20 o 150 dólares para las familias durante la pandemia, la propuesta llamada Ley de Solidaridad Sostenible introdujo un regresivo impuesto sobre las ventas del 19% que incluye alimentos y servicios esenciales. Y añadió otro gravamen sobre los sueldos, incluso los más reducidos. Con este dispositivo, Duque busca recaudar unos US$6.300 millones de dólares para enfrentar la crisis económica de su país, muy afectado por el Covid.

En setiembre pasado ese trasfondo social despertó una violenta protesta tras el asesinato a manos de la policía del joven abogado Javier Ordóñez. Pero el pico mayor se produjo en noviembre de 2019 con un aluvión de manifestaciones por el alto desempleo y la asfixia económica en la base de la pirámide social. En ese año se encendieron protestas similares que tuvieron a Chile como uno de los escenarios principales. También en Ecuador y Bolivia. Solo la pandemia detuvo momentáneamente esta nueva oleada de indignados.

Acorralado por las protestas, Duque suspendió su plan de ajuste y entregó la cabeza del ministro de Hacienda. Demasiado tarde, la tensión no se alivió y ahora las demandas se extienden a todo el arco de la reivindicaciones sociales. El año próximo hay elecciones en Colombia y este clima disruptivo fortalece a Gustavo Petro, un controvertido socialdemócrata viejo amigo de Hugo Chávez aunque siempre aclara que esa admiración no “necesariamente significa comulgar política y económicamente”.

Esperemos que en el hermano país de Colombia, así como en otros que están convulsionados, se puedan encontrar caminos de diálogo, pacificación y salida gradual de la crisis.

PD: Este tema se puede ampliar con las informaciones de medios colombianos e internacionales, así como en links como este o este, entre otros.

 

El vínculo emocional entre seres humanos y animales

El proceso de domesticación de plantas y animales es muy antiguo, y generó vínculos muy diversos e importantes con la especie humana. Sin duda uno de ellos es el amor hacia las plantas y hacia los animales que muchas personas tienen, y que generan una articulación virtuosa (aunque hay algunas personas que no son afectas a estos vínculos) (1). Hay muchos ejemplos y, entre ellos, está el caso de la equinoterapia, que es un tipo de tratamiento que gira entorno al caballo. Se utiliza como soporte terapéutico en enfermedades físicas y psíquicas. Su finalidad consiste en mejorar la calidad de vida de aquellas personas que padecen una discapacidad.

Más en general se podrían citar muchos otros ejemplos con diversos animales. En esta nota, vinculada a la relación entre niños/as con los perros, se expresa que «un grupo de investigadoras del Departamento de Psicología de la Universitat Rovira i Virgili (URV) se propuso comprobar científicamente la percepción y vivencias compartidas por tantas familias con hijos pequeños que conviven con un perro. «El objetivo de este estudio era determinar si los niños que viven con perros en casa muestran un desarrollo social y emocional más avanzado que aquellos que no lo hacen», explican los investigadores. Los resultados son reveladores.

El estudio, sin precedentes por la metodología utilizada, ha realizado un seguimiento de 120 niñas y niños de entre tres y cinco años para analizar el impacto del contacto con los perros en su desarrollo social y emocional. Los investigadores han evaluado diversos aspectos: la interacción de niños que conviven con un animal de compañía con los adultos, cómo expresan sus sentimientos, el afecto, la imagen propia, la interacción entre iguales, la cooperación y el papel social. El objetivo, poder identificar las diferencias en el desarrollo socioemocional de las niñas y los niños en función de si están o no en contacto con un perro en casa, de forma cotidiana.

«El desarrollo socioemocional en la infancia es la capacidad de desarrollar las herramientas sociales necesarias para tener relaciones cercanas y seguras con los adultos y con otros niños», explican los investigadores en el estudio. La principal conclusión es que tener un perro en casa incrementa el desarrollo social y emocional de los niños. Se ha visto que el contacto con perros tiene «una asociación significativa con la socialización», tanto en niños como en niñas, y que las diferencias entre los dos grupos, los que conviven con perros y los que no, «son de gran magnitud». Los resultados indican que «el contacto con perros tiene una asociación significativa con la socialización de los niños» (2).

Es un tema importante a tener en cuenta, y nos puede ayudar a ir hacia un mundo mejor.

(1) Según esta nota, en la Argentina se estima que un 80% de los hogares tienen mascotas.

(2) Una cuestión aparte es la relación entre perros y otros animales como señala esta interesante nota.

Aprender de experiencias buenas, arquetipos buenos, enfoques buenos….

Sin duda hay muchos factores internacionales y nacionales muy preocupantes y peligrosos. Ellos nos pueden conducir a la desesperanza, a un mayor escepticismo e inacción. ¿Hay algo distinto que podemos hacer? Las personas creyentes en Dios dirán que rezar. En lo personal coincido, pero deberíamos acompañarlo identificándonos con arquetipos y experiencias que consideremos buenas, enfoques que nos ayuden a generar procesos para un mundo mejor y, fundamentalmente, en «obras» o acciones (micro y macro) que nos lleven a resultados distintos.

¿En qué cuestiones del pasado podríamos inspirarnos? En este artículo, Jorge Ossona, se pregunta si «la Argentina ¿es sólo una fugaz aventura colectiva?». En línea con el autor y resaltando el final de su nota, entiendo que puede ser «inspirador» articular «las modernas redes sociales el papel de contención y proximidad que sus antepasados hallaron en el movimiento mutualista que facilitaba servicios, sociabilidad y trabajo. … con un horizonte previsible merced al emprendedorismo y al manejo de las nuevas tecnologías». Ojalá, más allá de pasiones e intereses que profundizan enfrentamientos estériles y nos dificultan el camino, podamos dar un salto evolutivo que nos posibilite salir del pantano en el que nos venimos hundiendo, y emerger con sabiduría como hicieron pueblos (v.g. los europeos) (1) luego de muchos siglos de mutuo derramamiento de sangre.

(1) Sin idealizar a quienes conforman la Unión Europea y de las dificultades que se les presentan. Algo similar se podría decir la experiencia «en desarrollo» del nuevo gobierno de EEUU, también sin idealizarlo.

 

Razón, creencias y emociones: el caso de algunos intelectuales

En una excelente nota de Tomás Abraham hace una cruda diferenciación entre la obra de grandes intelectuales y su vida privada, donde juegan emociones y sentimientos de todo tipo.

Un caso particular de lo anterior, es cómo jugó esto en quien fue, sin duda, el mayor historiador del siglo XX por su búsqueda de la objetividad y riguroso análisis de los datos: Eric Hobsbawm. Entre sus sus rasgos biográficos cabe destacar que se unió al Socialist Schoolboys en 1931 y al Partido Comunista en 1936. Fue miembro del Grupo de Historiadores del Partido Comunista de Gran Bretaña de 1946 a 1956. En 1956 cuando acaeció la invasión soviética de Hungría, Hobsbawm no abandonó el Partido Comunista de Gran Bretaña, a diferencia de sus colegas historiadores. En este video sobre su vida, en el minuto 32,45 en adelante, se explicita -que si bien aborrece lo que sucedía en la Unión Soviética- se le pregunta por qué no abandona el Partido. Al respecto expresa que él no quería estar en contra (como las personas que se fueron) sino luchar desde adentro, así como no quería traicionar a las personas que habían sacrificado sus vidas y las habían perdido, a diferencia de él que había tenido una vida fácil…. Sin embargo con el tiempo, luego de su paso por admirar el modelo eurocomunista italiano, fue un firme defensor de la socialdemocracia y su pensamiento tuvo una gran influencia en la actualización doctrinaria del partido laborista inglés. Ello demuestra que, finalmente, pudo superar en su reflexión a sus emociones -de mediados de los cincuenta- vinculadas a sus compañeros del movimiento comunista.

Claro, este tema excede a los intelectuales y en este artículo la autora considera «que la evaluación cuidadosa del modo de creer de un individuo puede ser una valiosa fuente de información sobre su funcionamiento mental. Es importante determinar, no sólo cuán realista o ilusorio es el contenido de sus creencias, lo que podría orientar al campo de los delirios, sino también el potencial de cambio de dichas creencias cuando la persona se enfrenta a la interacción con otras ideas o percepciones.

En el diálogo con los pacientes, es frecuente encontrar que la persona está convencida de poseer el conocimiento último acerca de un determinado ámbito de su realidad interna o externa y que esta idea le da sentido a su existencia y continuidad a su historia; sin embargo, al analizar más a fondo, se comprueba que ese supuesto conocimiento se basa en creencias idiosincrásicas que no tolera poner en duda ni contrastar con otras posibles explicaciones basadas en la experiencia. Lo que determina que cada cierto tiempo el individuo antepone ese tipo de ideas a la tarea de lograr el auto-conocimiento. De este modo, personas que se integran en forma activa a un grupo religioso, político o profesional recurren con frecuencia a su doctrina para explicar sus motivaciones, en diversas áreas de su vida personal».

Luego en su reflexión parte de Freud, sigue con M. Klein y otros psicoanalistas, pero queremos mencionar sólo a Bion. Al respecto dice que «Wilfred Bion es, probablemente, el psicoanalista que más se dedicó al tema del pensar y a analizar cómo el ser humano distingue la verdad de la mentira y cómo va adquiriendo conocimiento respecto de sí mismo y del mundo externo. Este autor planteó que las exigencias de la realidad imponen al ser humano la problemática tarea de pensar sobre sí mismo y sobre el mundo en el que vive y definió un modelo del pensamiento muy complejo, en el que destaca un elemento: la función que denomina función alfa, que es aquella que transforma la experiencia emocional en pensamientos. Bion afirmó que sólo gracias a esta función es posible que la persona aprenda de lo vivido y definió, a través de su trabajo psicoanalítico en pacientes psicóticos o esquizofrénicos, lo que llamó la personalidad psicótica, que estaría presente en todos los individuos y corresponde a aquella zona de la personalidad en la que prevalece el odio a la realidad interna y externa, lo que impide que se establezcan los vínculos necesarios para llevar a cabo el proceso de transformar las emociones en pensamiento.

Bion planteó que la persona que puede conocer sus emociones y dar cabida a los pensamientos verdaderos que surgen desde ella, posee la salud mental y que la mentira es un tóxico para el ser humano: la persona que se decide por la mentira se relaciona con ésta en forma parasitaria (destructiva), de tal forma que la mentira va a producir necesariamente la destrucción o deterioro de su personalidad; o bien, el individuo establece con la mentira una relación simbiótica, en la que la mentira cumple la función de mantener a raya los pensamientos verdaderos, porque si el individuo tuviera un acceso rápido a esos pensamientos se le haría insoportable la existencia».

Todo lo anterior nos da cuenta de la gran complejidad de esta temática para todos los seres humanos, incluidas personas de la inteligencia de Hobsbawm.

Dependiendo de cómo procesemos estas cuestiones podemos converger hacia un mundo peor o hacia un mundo mejor.

PD: En este blog hemos abordado cuestiones conexas y más extremas como el  fanatismo y la personalidad autoritaria. Respecto de cómo esto se expresa en el fascismo es muy interesante esta nota que hace referencia a su fundador.

Dos poemas de Borges para reflexionar

Coincidiremos que Jorge Luis Borges, no sólo ha sido un gran escritor argentino, sino también de la humanidad. De su prolífica obra sólo transcribimos a continuación dos poemas que nos inspiran para un mundo mejor:

Los Justos (1)

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

 

Los Conjurados

En el centro de Europa están conspirando.
El hecho data de 1291.
Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas.
Han tomado la extraña resolución de ser razonables.
Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades
Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios, porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra y no ignoraban que todas las empresas del hombre son igualmente vanas.
Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las lanzas enemigas para que sus camaradas avancen.
Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee.
En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa, crece una torre de razón y de firme fe.
Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra, el último, es una de mis patrias.
Mañana serán todo el planeta.
Acaso lo que digo no es verdadero, ojalá sea profético.

Jorge Luis Borges

(1) Rogelio Alaniz, en esta nota reciente, lo rescata.

Creatividad e inteligencia para adaptarse a un contexto hostil: el caso de los pulpos

En esta nota del diario La Vanguardia se expresa que «los pulpos son grandes nadadores y pasan fácilmente desapercibidos gracias a que saben muy bien cómo camuflarse. Esto, junto a su gran capacidad depredadora, evita que deban vivir en comunidad para protegerse, como lo hacen la mayoría de invertebrados marinos. Forman parte del grupo de los cefalópodos –que también incluye las sepias y los calamares-, saben usar herramientas y pueden retener información a corto y a largo plazo. Asimismo, son capaces de cambiar de aspecto para informar a los suyos de su estado emocional y de sus intenciones.»

En un estudio de la Universidad de Cambridge se sugiere «que, en el caso de los pulpos, fue la pérdida de la concha externa de sus ancestros lo que hizo que aumentara mucho la presión depredadora sobre ellos. En consecuencia, tuvieron que mejorar su inteligencia para superar esta dificultad. La inteligencia consiste en esto, en ser capaz de encontrar soluciones a los problemas inesperados. Por ello, es importante ser flexible y no responder siempre de la misma forma ante las amenazas, ya que es la capacidad de inventar nuevos comportamientos lo que permite a las distintas especies superar las situaciones adversas. Todo esto está muy relacionado con lo que se conoce como “inteligencia ecológica”, útil, por ejemplo, cuando los animales no pueden prever si tendrán o no comida en un futuro, pues les permite adelantarse a los hechos. No obstante, existe también otro tipo de inteligencia, “inteligencia social”, que poseen quienes cooperan y aprenden de otros miembros de su misma especie».

Esta temática ha adquirido mayor visibilidad a partir del documental «Mi maestro el pulpo» (ver imagen de la entrada), que se muestra en Netflix y ha ganado recientemente un Oscar al mejor documental. Allí se pone de manifiesto la inteligencia, adaptabilidad y capacidad de empatía que tiene este animal (1). Mucho de lo que aprender como sapiens.

(1) En este blog se han difundido notas sobre la inteligencia y reciprocidad de otros animales (como los pájaros), así como de las plantas.

 

 

 

Marginales al sistema, pospolítica y cooperación: el caso de Nomadland

La película Nomadland, que ganó recientemente tres Oscar, parte de la historia situada en un poblado de Empire, en Nevada, Estados Unidos, en 2011, donde Fern pierde su empleo después del cierre de una fábrica de materiales de construcción, donde trabajó durante años, junto con su esposo, quien recientemente falleció. Fern decide vender la mayoría de sus pertenencias y comprar una furgoneta para vivir y viajar por el país en busca de trabajo, como nómada de hoy en día.

En esta nota del diario La Nación, menciona a Jessica Bruder, autora del libro sobre el que se basa la película, donde cuenta cómo un viaje de 20 mil kilómetros le permitió conocer el lado más «rutero» (y podríamos agregar, en cierto sentido, más oscuro) del sueño americano. Expresa que “el último lugar libre de Norteamérica es un estacionamiento”, escribe la periodista en el prefacio de su libro de investigación Nomadland. Publicado originalmente en 2017 con el subtítulo Surviving América in the Twenty First Century (“Sobreviviendo a Norteamérica en el siglo XXI”), en él retrata las vidas de los nuevos nómadas, un mundo muy real, pero aún oculto para muchos estadounidenses».

La nota sigue diciendo más adelante que «conocidos en inglés como vandwellers (“habitantes de camionetas”), los protagonistas de Nomadland son personas que en muchos casos eligieron la ruta como estilo de vida a una altura ya avanzada de su adultez. Sin domicilio fijo, estos nómadas se mueven por todo Estados Unidos en sus casas rodantes, trailers o camionetas (más o menos espaciosas), tomando trabajos estacionales acá y allá, fijando residencia ocasional en espacios públicos –cuando no son corridos por la policía– o en campings privados: esa idea del estacionamiento como último espacio libre de Norteamérica. La noción de elección, sin embargo, debe ponerse en perspectiva: si bien para casi todos los itinerantes estas vidas que adoptaron y que a menudo los lleva por paisajes abiertos absolutamente impresionantes, significan una movida libertaria, también es cierto para buena parte de ellos que el primer impulso se los dio la más absoluta y dura necesidad. O bien se quedaron sin trabajo, o incluso si lo conservaron, la creciente desproporción entre sus salarios y los cada vez más altos costos del mercado inmobiliario volvió sencillamente imposible seguir pagando el alquiler o la hipoteca para muchos, quienes se vieron entonces expulsados y obligados a tomar estos nuevos rumbos.

Antes de Fern, la protagonista de la película (McDormand), fue Linda May, que es de todos los nómadas con quienes interactuó Jessica Bruder a largo de su investigación, quien se apodera del libro, convirtiéndose en su centro testimonial y emocional. A través de Linda, que aparece en la película haciendo un personaje secundario, Nomadland asoma al lector tanto a las convicciones y la voluntad de resistencia de sus personajes como a las enormes dificultades que implican vivir en el camino. Durante cerca de tres años, Bruder recorrió más de 20 mil kilómetros a bordo de una van de segunda mano a la que bautizó Van Halen, siguiendo las historias de vida de muchos de estos trabajadores migrantes, que un mes están cuidando campamentistas y limpiando inodoros, y al siguiente escaneando productos en la caja de un gran almacén, o cosechando remolachas, o vendiendo arbolitos navideños al costado del camino. Lo que sea necesario para ganar el dinero suficiente que les permita seguir adelante un tramo más….

En Estados Unidos siempre estuvimos obsesionados con la idea de la ruta abierta, con esa noción de que, si tenés un auto y un tanque de gasolina, hay una oportunidad por delante. Creo que hay algo propio del mito americano que incluye el acto de lanzarnos a los caminos. Ocurrió con la Gran Depresión que un montón de gente salió a la ruta a buscar trabajo. Así que en cierto modo sí, pienso que el fenómeno de los vandwellers es quintaesencialmente americano. Cuando estaba allá afuera, en la ruta, me pareció muy interesante la interacción entre la idea de autosuficiencia, de independencia, y la idea de comunidad. Escuchás a mucha gente decir: “quiero irme de ahí, quiero salir de debajo de mi hipoteca, liberarme de las deudas de la tarjeta de crédito, quiero ser libre”. Y a la vez me encontré con que parte de esa libertad consiste en formar parte de una nueva comunidad; no tanto en convertirte en un lobo solitario, alejado de la sociedad, sino en encontrar gente con la que sentirte en casa y que pueda enriquecerte. Así que para mí es un fenómeno interesante también porque refleja algo de la psicología del país. Creo que la gente se siente atrapada por este sistema que creamos en Estados Unidos. Incluso antes de la pandemia la proporción entre lo que gana un directivo respecto de lo que gana un trabajador (sin jerarquía) era de 316 a uno, mientras que en los años 60 era de 21 a uno. Los salarios se estancaron mientras que los precios inmobiliarios siguieron subiendo; los salarios tampoco se han mantenido a la par de la productividad y las ganancias por la productividad están en menos y menos manos. Creo que nos está diciendo algo el hecho de que tanta gente se sienta tan aplastada por el sistema, al punto de que para ellos la libertad signifique abandonarlo por completo, porque ya no pueden darse el lujo de vivir de manera feliz y confortable bajo las reglas que éste le imponeBruder no cree que este movimiento crezca de un modo organizado como para defender gremialmente sus derechos. “De algún modo son pospolíticos, perdieron la fe en el sistema; creen ya no vendrá la caballería a su rescate y que no tiene ninguna posibilidad de producir un cambio en el gobierno. Para algunos directamente ya no importa quién esté en la Casa Blanca y dicen: ‘mismo títere, diferente mano’”. Tampoco les queda mucho resto tras lidiar con sus urgencias cotidianas: “Los he visto pasar la gorra para arreglar su vehículo, cuidar de enfermos o lastimados de la comunidad, enseñarse unos a otros habilidades de supervivencia: es difícil que tras hacer todo eso les queden los recursos necesarios para organizar un cambio social amplio”.

Más adelante se señala que «Bruder no cree que este movimiento crezca de un modo organizado como para defender gremialmente sus derechos. “De algún modo son pospolíticos, perdieron la fe en el sistema; creen ya no vendrá la caballería a su rescate y que no tiene ninguna posibilidad de producir un cambio en el gobierno. Para algunos directamente ya no importa quién esté en la Casa Blanca y dicen: ‘mismo títere, diferente mano’”. Tampoco les queda mucho resto tras lidiar con sus urgencias cotidianas: “Los he visto pasar la gorra para arreglar su vehículo, cuidar de enfermos o lastimados de la comunidad, enseñarse unos a otros habilidades de supervivencia: es difícil que tras hacer todo eso les queden los recursos necesarios para organizar un cambio social amplio”… Entre las historias «la más inolvidable entre ellos, Linda May –una madre y abuela de 64 años que vive en un jeep y sueña con construir una “nave” sustentable–, quien, así como se había convertido en protagonista del libro, termina dominando cada escena del film en la que aparece. “La historia de Linda es la de la economía de las últimas décadas”, cuenta Bruder». Vale la pena leer la nota original completa. Dice mucho de los nómadas que no se consideran homeless (“sin hogar”), sino houseless (“sin casa”), que no es lo mismo en absoluto. Es un tipo particular de periféricos del sistema capitalista, en este caso de EEUU.

Tal vez las medidas del nuevo gobierno de ese país, tratando de reinstaurar un modelo socialdemócrata de bienestar, pueda ir revirtiendo estas situaciones.

 

 

¿Hard power o soft power para un mundo mejor o peor?

Hace un tiempo reflexionamos en esta nota sobre la cuestión del poder, y la importancia de que se exprese como «servicio» y no como energía para el dominio. Lamentablemente, como humanidad, no lo hemos logrado cabalmente.

Hay términos como «hard power» (1) y «soft power» (2) (ver imagen de la entrada) que se utilizan básicamente a nivel macro, de los países y supraregiones. Un ejemplo de ejercicio de soft power es, en general, la Unión Europea, nacida luego de siglos de sangrientos enfrentamientos en ese continente. En cuando al hard power, un ejemplo es el de Rusia (v.g. en la época de Putin), y también -en muchos períodos- por parte EEUU, potencialmente China, y otros países en la historia.

En función del enfoque del hard power a nivel mundial, Henry Kissinger -en esta nota– propone un G3 (EEUU, China y Rusia») para abordarlo. En este artículo de Thomas L. Friedman se mencionan hipótesis de potenciales conflictos que pudieran derivar en enfrentamientos armados. (3)

Ojalá que, como humanidad, peguemos un «salto evolutivo» dejando de lado la soberbia, «la construcción de hegemonías» y apelando a las «grandezas de las distintas patrias», para enfocarnos en cuestiones básicas de supervivencia vinculadas a las pestes, el cambio climático, la erradicación de la pobreza y disminuir la desigualdad. Esto nos puede llevar a un mundo mejor y no peor.

(1) Según Joseph Nye el «poder duro» implica «la capacidad de usar palos y zanahorias (carrots and sticks) de poder económico y militar para que otros acaten tu voluntad». 

(2) De acuerdo con esta fuente, «poder blando es un término usado en relaciones internacionales para describir la capacidad de un actor político, como por ejemplo un Estado, para incidir en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales e ideológicos, con el complemento de medios diplomáticos. El término fue acuñado por el profesor de la Universidad de Harvard Joseph Nye en su libro de 1990 Bound to Lead: The Changing Nature of American Power, que luego desarrollaría en 2004 en Soft Power: The Means to Success in World Politics».

(3) En general se sigue la «lógica de Tucídides«.