Elecciones nacionales: «el miedo le ganó a la bronca», no es relevante la lucha contra la corrupción…

Muchas veces no es fácil explicar un fenómeno dada su complejidad. Ello se puede aplicar a diferentes situaciones, y una de ellas es el resultado de la primera vuelta de las elecciones nacionales en Argentina que se muestra en la imagen de la entrada.

El analista político Marcos Novaro buscó sintetizarla con la expresión «el miedo le ganó a la bronca», en el sentido de que el candidato Sergio Massa logró transmitir que lo principal era el miedo a un ajuste muy severo que se podía hacer desde el gobierno (v.g. fuerte aumento de las tarifas del transporte o despidos masivos del sector público) que podían realizar las principales fuerzas de la oposición, así como tuvo la virtud de hacer una campaña política muy profesional.

Sin duda el miedo no fue el único elemento sino que jugaron otros como lo expresa bien esta nota, el desgaste que sufrió JxC en el proceso de su interna (y en especial los errores estratégicos y tácticos cometidos) así como la posible reconfiguración del mapa político (1), los límites del discurso de Milei y de su fuerza política, el hecho de que la corrupción sea considerada como un fenómeno endémico e histórico y se percibe como que no le importa a mucha gente (posiblemente sea una mezcla de resignación y de darle prioridad a lo económico), la apelación a valorar lo argentino  («no somos un país de mierda») (2), entre las distintas explicaciones a nivel nacional.

A nivel de jurisdicciones como la provincia de Buenos Aires, el resultado de que ganara un mal gobernador (aunque con la virtud de la honestidad personal) (3), sin duda han tenido que ver con el fraccionamiento de las fuerzas de la oposición (Grindetti y Píparo) así como la falta de carisma del candidato de JxC.

Todo parece indicar que, de no mediar un descontrol de la ya deteriorada situación económica, Massa tendrá grandes posibilidades de ser electo como futuro presidente. De ser así tendrá una tarea muy difícil para ordenar la situación económica que su gestión ha agravado. Veremos.

(1) En cuanto al futuro de JxC es muy probable que se rompa, pero es interesante esta mirada.

(2) Tomada de una expresión de Luis Juez de «un pueblo de mierda» y reconfigurada.

(3) Axel Kicillof ya había tenido un mal desempeño como Ministro de Economía de la Nación (entre 2013 y 2015) cuando no supo resolver los graves problemas macroeconómicos así como con su intervención en la estatización de YPF (que, por ahora, nos cuesta unos U$S 16000 millones en un juicio en Nueva York), sino que en su gestión como Gobernador de la Provincia no hizo nada para mejorar la educación (además de mantener las escuelas cerradas durante la pandemia más allá de lo aconsejable), inauguró hospitales que luego no tienen médicos, incrementó la planta de personal del Estado provincial sin mejoras en sus prestaciones, fingió demencia o desconocimiento frente a lo que hacía su Jefe de Gabinete o lo que pasaba en la Legislatura… entre otras cuestiones.

Algunos requisitos para el bienestar, la felicidad, la alegría…

En esta nota se hace una reflexión sobre esta temática. Esperamos sea de utilidad para el discernimiento sobre una cuestión tan compleja y tan necesaria.

La importancia de alejarnos de los distintos precipicios

Sabemos que los seres humanos no estamos exentos de tragedias o de caer en precipicios.

Precipicios hay múltiples y variados. Están los derivados de situaciones sociopolíticas como es el caso de EEUU, de la posibilidad de pasar de un régimen de alta inflación a uno hiperinflacionario como puede llegar a ser en el caso argentino próximamente, a que escalen guerras como las de Ucrania o el uso de armas nucleares, de no establecer códigos de ética en la inteligencia artificial (cada vez más evolucionada) o la derivada de no detener el cambio climático en curso.

Sobre esto último se ha referido el Papa Francisco en su Exortación Apostólica Laudate Deum sobre la crisis climática. El P. Luis Casalá la ha relacionado, en este video, con el Evangelio de Mateo 21, 33-46. Allí se hace referencia al precipicio al que estamos llendo por no poder detener el cambio climático (a pesar de que hay numerosas iniciativas en general y en particular en la UE), la incidencia del paradigma científico-tecnológico, el uso sin límites de los recursos naturales y su relación con el incremento de la desigualdad a nivel mundial (1).

¿Qué podríamos agregar sobre el ¿qué hacer para modificar esta situación?. Tratar de presionar a los gobiernos para que inviertan más en abaratar y difundir masivamente las energías renovables, las tecnologías limpias, y el reciclaje. No es solución lo que hizo hace un tiempo el gobierno de Francia de colocar un impuesto al uso de los combustibles fósiles que generó la revuelta de lo que se denominó los «chalecos amarillos«, y que se tuvo que retrotraer.

Tampoco es solución sostener un alto crecimiento económico que requiere de grandes insumos de energía. Es el caso de lo resuelto por el gobierno de China de incrementar el uso del carbón. En el mismo sentido Alemania o Canadá con el petróleo, por citar sólo algunos casos. Los líderes políticos son temerosos de que sus economías se ralaenticen a corto plazo (y por lo tanto el posible deterioro del sostén social que actualmente tienen) y por ello no ponderan de manera relevante las graves consecuencias de mediano y largo plazo que ya se están comenzando a sentir en la actualidad con el incremento de las temperaturas, las situaciones extremas de sequías e inundaciones, entre las principales.

La participación ciudadana para incidir en estos cambios es fundamental, así como todo lo que se pueda realizar en lo micro personal, familiar o de empresas, en el ahorro de la energía, en el cambio de hábitos de consumo y en el reciclaje (o economía circular). Debemos actuar con urgencia, en las múltiples dimensiones de este fenómeno.

(1) En esta nota dimos cuenta de posibles acciones a realizar, a las que debería agregarse esta a escala global. Ello debería estar acompañado del fomento de la economía ecológica.

La moneda digital argentina

El Ministro de Economía, Sergio Massa, anunció en el primer debate presidencial que enviará al Congreso un proyecto de ley que permita instaurar la moneda digital argentina. Han salido numerosas notas sobre este tema, como esta.

Numerosos países han anunciado que están estudiando este tema, otros (como Uruguay) han hecho algunas pruebas, y otros como la India lo han implementado y lo están ampliando. También lo implementó Venezuela, pero no han habido cambios significativos. Este último caso nos ilustra que, si bien tiene aspectos positivos, no tiene resultados mágicos sino se resuelven problemas de ordenamiento macroeconómico como los que viene teniendo desde hace tiempo la economía argentina.

 

Expropiación de YPF: mala praxis o….

La política energética de un país serio, idealmente debería ser consensuada entre las principales fuerzas políticas teniendo en cuenta su enorme gravitación para el desarrollo y la sustentabilidad económica y ambiental en el largo plazo. Además debería tener en cuenta cuál es el adecuado rol del Estado, el hecho de que se necesitan grandes inversiones que lo exceden (y en consecuencia debe incluirse al capital y la tecnología disponible internacionalmente) y que ella no se puede estar cambiando por conveniencias políticas de corto plazo por los distintos gobiernos.

Lamentablemente no ha sido el caso de la Argentina, donde se ha ido oscilando desde la sola intervención del estado, luego la apertura al capital extranjero, posteriormente un cuestionamiento a este, la privatización de la empresa estatal (YPF) y luego su estatización, entre los principales vaivenes extremos de enfoque y de políticas. Esto último (la estatización) mal hecha desde el punto de vista formal y que dio origen a un juicio en la corte de Nueva York donde, en primera instancia, surge que la Argentina deberá pagar U$S 16.000 millones.

En esta nota se explican sus principales características, y al final se señala que «según el estatuto de la compañía, si la Argentina (o cualquier accionista) intentaba tomar el parte del control de la empresa, debía hacer el mismo ofrecimiento a todos los demás accionistas, mediante una oferta pública de adquisición. El país no siguió ese protocolo. Por el contrario, tomó el control de las acciones de Repsol y se quedó con la participación mayoritaria de la empresa. Ese fue el motivo que inició el juicio que todavía sigue en curso y por el que YPF, como compañía, fue exonerada. Con el tiempo, la familia Eskenazi le vendió el juicio a fondo Burford, que ahora litiga contra el país.» También se aborda en esta nota.

En este video se dan más detalles, y en esta nota humorística (o para llorar…) se plantean dudas acerca de si fue solo mala praxis o hubo una intencionalidad económica vinculada a la corrupción.

También está la posibilidad de que esto se haya generado por un enfoque ideológico muy pernicioso. Para ilustrar esto de manera general, el historiador Luis Alberto Romero relató que hace unos cuantos años atrás, en una reunión pública realizada en la Cámara de Diputados, el intelectual Ricardo Foster (que había sido su alumno) expresó que “las leyes estaban para violarlas”. Era una versión más brutal de lo que pensaba Kicillof, quien tuvo la fatal expresión que dio lugar y fundamento al fallo de la jueza Preska del tribunal de Nueva York . También se puede aducir una tremenda ignorancia sobre las implicancias que tiene para una empresa que hace 30 años cotiza en la bolsa de Nueva York, no cumplir con lo que fija su propio Estatuto.

El resultado final, probablemente, sea el agravamiento de la deuda externa argentina por parte de quienes critican el endeudamiento, no se hacen responsables de sus acciones y nos llevan a una Argentina peor.

 

 

 

¿Estamos en la era del individuo tirano?

El filósofo y escritor francés Eric Sadin ha publicado distintos textos, entre ellos el que aparece en la imagen de la entrada: «La Era del Individuo Tirano«.

Jorge Sigal lo toma para relacionarlo, no sólo con el caso francés, sino también con el argentino en esta nota. Allí dice, entre otros conceptos, que «vivimos, según el filósofo Éric Sadin, “el tiempo de la insatisfacción permanente” y su correlato es la “ingobernabilidad” también permanente. Su consecuencia es la pérdida de lazos sociales, reglas y conceptos comunes. Por ende, lo que antes fue revolucionario ha devenido rancio y obsoleto. Pero no solo el gran movimiento nacional del siglo pasado se ha atascado en los suburbios de la postración. Como fue dominante y exitoso, el peronismo impregnó la práctica militante de casi todos los partidos políticos argentinos. “Peronistas somos todos”, decía el General. Algo de razón tenía.

Por eso, la sorpresa Milei impactó en todos. También en quienes venían haciendo fajina diaria para sacarnos de encima el lastre del populismo K, que puso en peligro los pilares de la democracia. Mientras cuidaban la casa común, se adelantó por la banquina un nuevo populista de signo presuntamente contrario. Mientras practicaban taekwondo, había un tipo tomando clases de baile».

Más adelante expresa que «por primera vez en la historia –advierte Sadin en su libro La era del individuo tirano– aparece una escisión entre los individuos y lo que depende de una comunidad de destinos constituida por relatos, representaciones, imaginarios, costumbres, maneras de vivir, reglas y leyes que tienen el valor de ser bases compartidas”. “Vivimos –agrega– el advenimiento de un resentimiento personal a la vez aislado y extremo, y que sin embargo se siente en amplia escala”. Al referirse a Francia, su país, Sadin no vacila en definirla como una “nación rota”. Si eso percibe en la V República, ¿qué podríamos esperar en estas tierras en las que la precariedad es ley y la modernidad la excepción?

Si no se consigue amalgamar esas multitudes de voces empoderadas por la tecnología de la instantaneidad, si no se recupera la idea de destino común, seguiremos sumergiéndonos en la indignación y la impotencia. Seremos cuerpos desarticulados. No puede haber una ley que satisfaga a la totalidad de los internautas protestones y omnipotentes que se sienten dueños de su propia verdad. No es posible calmar la sed de todos. La sociedad del ciento por ciento de coincidencias es la utopía de los dictadores. Para aproximarse al bien común, hay que renunciar a la unanimidad. Y esa renuncia, en tiempos de egolatrías desatadas, cuando hemos pasado, “de la era del acceso a la era del exceso” (Sadin dixit), es más difícil que nunca, porque el territorio se hace fértil para los cazadores de infortunios, aquellos que prometen transportarnos, también con un clic, a un nuevo paraíso en la tierra.

¿Cuál sería el antídoto según Sadin? “Evitar un moralismo inútil” para implementar “solidaridades virtuosas”. Si no logramos que la agenda pública y las múltiples demandas privadas se acerquen, si continuamos transitando por realidades paralelas, la política continuará oxidándose. Porque, en “la era del individuo tirano” el recurso más escaso es la paciencia. Sepa la república tomar nota».

Podriamos agregar que tenemos que tratar de desarmar «los huevos de serpiente» y fenómenos que engendran estas situaciones, así como generar solidaridades virtuosas, si queremos ir hacia un mundo mejor..

Acerca de la relación entre economía, emociones, valores y propuestas viables

Respecto de esta temática, se ha intentado reflexionar en esta nota. Esperamos sea de utilidad para el debate.

PASO 2023 y «otro país»

La imágen de la entrada, muestra el mapa del país con el predominio del color violeta que representa el triunfo de Javier Milei en las PASO (con picos de votación en lugares humildes como este, este y este, que reflejan la gravedad de la crisis), sus propuestas,  la composición de su voto (también en este análisis) y la «agenda de la libertad» (planteada por Adriana Amado desde la 1 hora, 05 minutos de este video).

Lo anterior refleja un panorama inédito, con un «elefante que no vimos venir» (según algunos con posibilidades de ganar en octubre (1), según esta encuesta, y él se muestra como tal) y con un golpe devastador al sistema de coaliciones, bien analizado en notas como esta y en este programa.

Veremos cómo evoluciona todo hasta octubre, con un mayor aumento de la inflación que -posiblemente- tendrá impacto negativo en las chances electorales del candidato del oficialismo (2).

Sin duda un panorama abierto e incierto (3). Quien edita este blog considera que las propuestas de Milei no son ni deseables (derograr el artículo 14 bis, venta libre de órganos, dolarización, desparición del Banco Central y similares) ni viables (empezando por los recursos institucionales que propone) para un país como la Argentina. Nos llevaría a una Argentina peor.

(1) Una aceleración de la ya alta inflación o el inicio de una hiperinflación fortalecería sus posibilidades de convertirse en Presidente.

(2) Hay muchos otros análisis interesentes como este de Natanson, este de los Rappi de Milei (este similar), este de Palermo, en la revista Panamá este y este, entre muchos otros. Entre los que se refieren a su salud mental están este y este.

(3) Respecto de las propuestas de los tres principales candidatos, es interesante lo expresado en este programa.

 

Yvosquéismo, ah…pero…, la paja en el ojo ajeno…

En esta nota de John Carlin, titulada El «Yvosquéismo», o cómo evadir verdades, señala que se trata de un intento de desviar la atención de un daño al señalar supuestos daños del acusador.  Comienza diciendo: “Pablo, ¡dejá de pegar a tu hermanito!” “¡Pero mamá! ¡El otro día le pegaste vos!” La respuesta del chico a la madre es un clásico de la astucia infantil y un clásico del cinismo adulto. Tiene un nombre en inglés, “Whataboutism” (1), cuya traducción al castellano sería algo así como “yvosqué”, más un “ismo” al final.

La definición del fenómeno sería la siguiente: un intento de desviar la atención de un daño, agravio u ofensa en el presente con un episodio del pasado, de crear una engañosa equivalencia moral, de señalar al acusador como un hipócrita. Lo vemos todos los días en todos los contextos, pero de manera especialmente notoria en la política. Lo típico es que el portavoz de un partido acusado de robar o de mentir o de no cumplir promesas responda, “Ah, ¿y ustedes qué? ¿Quiénes son para criticarnos? ¿Se olvidan de aquella vez cuando…?”

Esta es exactamente la táctica que emplea hoy Donald Trump, imputado esta semana por enésima vez, en esta ocasión por el intento de subvertir la democracia de Estados Unidos cuando ocupaba, ni más ni menos, la presidencia de la nación.

La respuesta de Trump es: “Y el hijo de Joseph Biden, ¿qué?” Hunter Biden vive bajo sospecha de haber explotado el nombre de su padre para conseguir contratos comerciales en el extranjero. Aún no hay pruebas contundentes contra el hijo del actual presidente, pero eso no ha impedido que Trump acuse al padre en las redes sociales de ser un corrupto, a la familia Biden de ser “criminal”.

El “yvosquéismo” le sale por naturaleza a Trump. No olvidemos que uno de sus varios secretarios de defensa, el general James Mattis, dijo que el expresidente tenía la edad mental de un chico de diez años. Trump imita a su vez a su amigo Vladimir Putin, cuya respuesta a las críticas por la invasión de Ucrania es, por su naturaleza soviética, “¿Y el intervencionismo de Occidente, qué?”.

En la Argentina se ha utilizado el «ahh… pero…» para tal dirigente o fuerza política, o acciones determinadas. Es un mecanismo defensivo de trayectoria muy larga, que podemos encontrar, por ejemplo, en el texto evangélico que plantea que se mira la paja en el ojo ajeno y no la viga o el tronco en el propio.

Desde el punto de vista ciudadano, es muy interesante esta reflexión de Jaime Correas, donde señala que Alfonso Berardinelli, en su libro “Leer es un riesgo”, relata una anécdota que puede ser leída en clave de la coyuntura argentina actual: “Y en 1900 el sindicalista revolucionario Arturo Labriola escribió una carta a Benedetto Croce: ‘En la actualidad, para los italianos que, como nosotros, vivimos al margen de las grandes corrientes de la historia (¡lo único verdaderamente histórico para nosotros es el Papa!), que lo único que ofrecemos al mundo son mafiosos, camorristas, gobernantes ladrones, procesos escandalosos, impotencia administrativa, ignorancia política, dotes de charlatán, un populacho ignorante, unos politicastros de café (incluidos casi todos los socialistas), es casi imposible orientarse sobre el estado del mundo’”.

“Palabras a las que Croce respondió con este estoico y antihistórico propósito: ‘Continuar haciendo nuestro trabajo como si estuviéramos en un país civilizado.’”

Tener buenas actitudes y acciones, aún sabiendo que somos imperfectos y que hay contextos muy difíciles o adversos, nos puede conducir a un mundo mejor que el presente.

(1) La imagen de la entrada muestra, en inglés, como es una forma o modalidad particular de no diálogo. 

Economía Social y Desarrollo. El caso argentino

En esta nota se hacen alguna reflexiones sobre esta temática, para el caso argentino. Se espera que puedan ser útiles para el debate.