Trabajo e Industria - En la Búsqueda de un Mundo Mejor
El artículo analiza el nexo entre trabajo e industria
Trabajo, industria, valor agregado, globalización, revolución industrial, ciencia y tecnología, industrias culturales, ocio creativo, servicios
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Trabajo e Industria

13 Ago Trabajo e Industria

La evolución de la humanidad conllevó ir pasando de una economía agrícola de subsistencia y de procesamiento de minerales, a un desarrollo cada vez mayor de estos y a su manufactura. Con la revolución industrial se dio un gran salto, pasando a ocupar este sector gran cantidad de mano de obra (dependiendo del país y de los sectores que abarcaba). La industria fue sinónimo de dar valor a los bienes así ser la mayor generadora de empleo (el nacimiento y crecimiento del proletariado),

Más recientemente el panorama se “complejizó”: la agricultura se fue “tecnologizando” cada vez más, desde las semillas hasta el proceso de siembra y recolección, y la minería (tomemos como caso las sales de litio o el shale gas) también fueron incorporando cada vez mayor “valor agregado”.

Por otro lado el empleo industrial, luego de la segunda guerra mundial y en particular desde los años 50 en adelante, se fue desplazando hacia el “este”: primero a Europa en especial Alemania, pero también Italia, Francia y España) y Japón, y luego a Corea del Sur, y otros países del Asia (el caso más relevante y significativo ha sido el de China). No habría que dejar afuera de este listado a países como la India, Vietnam, Malasia, Brasil y Méjico.

Sin embargo, se puede afirmar que –además de desplazarse al este- también fue perdiendo participación relativa frente al crecimiento de los servicios (en algunos casos mezclados con economía digital como la industria del software). En un trabajo realizado por Sebastián Galiani y Martín Caruso se muestra esta tendencia para países como Argentina, Estados Unidos, Europa y Corea del Sur.

Los fenómenos señalados tienen múltiples impactos en el trabajo. En el sector agrícola (en particular granario) requiere de mucha menos de obra directa (aunque si indirecta como maquinaria agrícola y desarrollo de tecnología) pero mucho más calificada. La industria liviana (textil, calzado, etc.) sufre la competencia de menores salarios, mayores escalas y –a veces mayor tecnología- de países como los que mencionarámos más arriba. A ello debe agregarse el avance de la robotización que, en algunos casos, realizan prácticamente la totalidad de las tareas.

Todo lo anterior conlleva un gran desafío para generar trabajo a las nuevas generaciones así como a la mano de obra desplazada, y a la población que cae en situaciones de pobreza estructural. Seguramente un primer esfuerzo a realizar es acompañar un proceso de “diferenciación” de los productos industriales tradicionales de países como Argentina frente a la actual globalización. A modo sólo de ejemplo podemos citar un caso de la industria del cuero que se puede visualizar en el minuto veinte de este video, correspondiente a una empresa.

También habrá que abordar una combinación de políticas públicas en lo educativo, en la capacitación, en lo científico-tecnológico, en el emprendedorismo, en el desarrollo de nuevas industrias (de producción limpia, economía circular y energías renovables), desarrollo de servicios (desde el turismo hasta las industrias culturales y ocupaciones vinculadas al cuidado) asi como una adecuada protección y acompañamiento a los sectores menos competiivos será fundamental. Lo dicho no descarta la progresiva implementación de instrumentos como el ingreso de ciudadanía o universal, como “piso”, y una adecuada política social. De no ser así iremos a un “mundo peor”.

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