Proudhon: Moral y Economía y su relación con la Política

22 Ene Proudhon: Moral y Economía y su relación con la Política

En otra entrada hemos analizado si puede haber una economía con otros valores que no sea la maximización del excedente económico denominado “lucro”. Aquí nos plantearemos si la caracterización “moral” de que “la propiedad es un robo”, realizada por Pierre-Joseph Proudhon (ver imagen de la entrada) ha tenido algún tipo de influencia en la concepción política (o, al menos en su discurso) de sectores del progresismo, y en particular aquellos que se denominan “populismo de izquierda”.

Este importante pensador fue “uno de los padres del pensamiento anarquista y de su primera tendencia económica, el mutualismo“. Como hemos especificado en otra nota de este blog hubo un debate entre él y Marx, a partir de un libro de Proudhon  (“¿Qué es la Propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno”, (donde menciona la famosa frase señalada más arriba), y Carlos Marx, en su texto “Miseria de la Filosofía”, entre otras cosas, dice“… Por lo tanto, el señor Proudhon reconoce su incapacidad de comprender el origen económico de la renta y de la propiedad. Confiesa que esta incapacidad le obliga a recurrir a consideraciones psicológicas y morales, que, estando en efecto remotamente relacionadas con la producción de la riqueza, guardan, en cambio, una conexión muy estrecha con la exigüidad de sus horizontes históricos. El señor Proudhon afirma que el origen de la propiedad tiene algo de místico y de misterioso. Ahora bien, ver misterio en el origen de la propiedad, es decir transformar en misteriosa la relación entre la producción misma y la distribución de los instrumentos de producción, ¿No equivale acaso, hablando con el lenguaje del señor Proudhon, a renunciar a toda pretensión en ciencia económica?…” 

Este debate del siglo XIX ha tenido distintas derivaciones y, según nuestra opinión, una de ellas es que la idea del robo, conlleva a que los propietarios (en particular de los medios de producción) sean considerados -según esta perspectiva- “todos ladrones“, y por lo tanto actores de un sistema (el capitalismo) profundamente corrupto. De alguna manera esta imagen está asociada a una figura particular: un tipo de “ladrón” (el usurero, como prestamista) tan bien descripto en la obra de Shakespeare denominada “El Mercader de Venecia“.

¿Es así? Mirado a la distancia y desde el paradigma de la complejidad, entendemos que quienes emprenden de manera autónoma una actividad económica, desde que la propiedad privada existe (y “lo comúnno es fácil…), tienen diversos motivos: ellos van desde la propia supervivencia (para lo cual deben satisfacer necesidades externas a ellos: clientes/usuarios), pasando por crear e innovar, hasta sólo enriquecerse individualmente (la crematística). En otra parte hemos mencionado una encuesta donde la motivación de “hacerse rico” (y -además- si fuera realizada sin ética, sin compartir y burlando las leyes) es minoritaria en el conjunto de motivaciones que tienen en la actualidad la mayoría de los emprendedores. Por lo tanto podríamos concluir que el “móvil predominante” no es el robo (o “quitarle a otro algo”), más allá de que en el proceso de generación de valor el propietario se “apropie” de un plusvalor que -según la teoría del valor trabajo y en particular del marxismo- le pertenece a los trabajadores.

Una derivación simplificada de este enfoque, podría inferir que es “la política” (*) la que tiene que ponerle un bozal a estos lobos y limitar el robo (poniendo reglas y redistribuyendo vía lo fiscal). Las variantes de este “populismo de izquierda” pueden ser muy diversas: desde que los políticos tendrían que “juntar poder” (incluido el económico) para poder domesticar a estos actores hasta generar una propia burguesía (hay algunos casos en América Latina) que le sea fiel y le tribute (vía la corrupción) para el ejercicio de este poder. También habría que incluir la alternativa de eliminar la mayor parte de las empresas privadas y converger hacia una estatización de la mayor parte de la economía (con el consiguiente problema de la centralización de las decisiones y la burocratización de los procesos).

¿Una burguesía prebendaria o de un “capitalismo de amigos” sería “la solución”? ¿no induce a una “generalización de la corrupción”? ¿el juntar poder no terminará siendo una “excusa” o relato “funcional” para permanecer indefinidamente en ese lugar de poder? Este tipo de alternativas -en su mayor parte asociada “al fin justifica los medios”- no parecen llevarnos a un mundo mejor.

(*) Con la emergencia del capitalismo surgieron distintos enfoques vinculados a ¿qué hacer desde la sociedad y el Estado? Las posiciones fueron diferentes, desde sólo un “marco general institucional” sin interferir en el mercado (incluida una variante de “anarquismo liberal”) hasta un rechazo del mismo bajo distintas modalidades que incluyen el “anarquismo socialista” de Proudhon, pasando por distintas formas de intervención del Estado (desde mínimas hasta la plena estatización). Lo que aquí se plantea es una corriente más reciente asociada al denominado “populismo de izquierda” que tiene ante si actores empresarios muy diversos pero -en general- termina unificándolos en una misma categoría.  En la entrada “Otras Economías” y en una reflexión sobre el mercado hemos intentado hacer una reflexión sobre cuestiones asociadas a esta temática.

El tema de ¿qué características tienen los gobiernos conducidos por empresarios (Trump, Berlusconi, Piñera, Macri…)?, las cuestiones vinculadas a “conflictos de intereses” entre lo privado y lo público, así como las que se abordan en el caso argentino en notas como esta u opiniones críticas, quedan para analizar de manera aparte.
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