La Revolución y el Mito de Procusto

09 May La Revolución y el Mito de Procusto

Las revoluciones, en general, resultan de procesos históricos que buscan una emancipación de personas, pueblos y naciones de situaciones consideradas injustas.

En busca de acabar definitivamente y radicalmente con “la cizaña” de distintas formas de dominación y esclavitud, se impone un modelo o sistema que busque garantizar este fin.

Muchos mitos de la antigua Grecia nos invitan a reflexionar sobre algunas cuestiones. Uno de estos mitos es el mito de Procusto. Sintéticamente este personaje mítico tenía una unidad de medida propia (un camastro) donde toda persona que pasaba por ahí tenía que “cuadrar exactamente” con su dimensión. En caso de que fuera más pequeño lo descoyuntaba y en caso de que fuera más grande lo mutilaba hasta cuadrar.

Esto que se puede aplicar a las relaciones entre padres e hijos o a lo que “espera el macho varón” de la mujer, también se aplica a ideologías, creencias -en general vinculadas al fundamentalismo de distinto tipo- y a prácticas socio-económicas y políticas en distintas situaciones históricas.

Algunas corrientes filosóficas, y en especial socio políticas, lo aplican a lo que consideran un “hombre nuevo”. Si lo relacionamos con el mito que estamos mencionando se transforma en un “arquetipo rígido”, de carácter “integrista” y “desmesuradamente ambicioso”. En realidad se transforma en un “delirio”, desde el punto de vista subjetivo, respecto de lo que es nuestra condición humana.

Si la revolución y los arquetipos humanos nos conducen a llevar a la práctica el mito de Procusto, coincidiremos que no nos lleva a un mundo mejor. Ello no invalida sino que, por el contrario, hace necesario a que tendamos a un horizonte personal y global que nos permita ir convergiendo hacia un mundo mejor.

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