La Propiedad - En la Búsqueda de un Mundo Mejor
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La Propiedad

28 Ago La Propiedad

Es un tema muy antiguo. Recientemente ha tomado una relevancia particular por algunas noticias internacionales y de países como Argentina (*) entre dos tipos de propiedad: la privada y la comunal (de los pueblos que toman denominaciones como originarios, ancestrales o aborígenes previos a la llegada del hombre blanco). En esta nota intentaremos precisar algunos conceptos.

Sabemos que los primeros grupos humanos compartían territorios (que iban cambiando en función de las condiciones ecológicas de los mismos) y alimentos a partir de lo que cazaban y recolectaban. Con el nacimiento de la agricultura en el Neolítico, se van delimitando los territorios donde aparece la propiedad común, se va perfilando una división del trabajo que se irá profundizando y un excedente. Dada esta mayor complejidad organizacional, se va pasando de un rol materno a uno patriarcal, y de una horizontalidad irán emergiendo liderazgos (caciques y sacerdotes) que también irán tomando cada vez mayor relevancia en el “cómo” se gestionará la propiedad común (y que hoy adopta también la denominación de comunal en aquellas comunidades originarias que son realmente tales). Estos inicios han sido detallados en textos como “El origen de la propiedad, la familia y el Estado” de Engels, quien -a su vez- se basó en un texto del antropólogo Lewis H. Morgan.

Después ha tenido un largo derrotero hasta la actualidad con jalones importantes como con el derecho romano. De este largo derrotero sólo quisiéramos mencionar algunos puntos: las diferencias entre Platón y Aristóteles, y entre Marx y Proudhon, la aparición de la economía social, Locke y Fromm.

Aristóteles, en su texto La Política (Libro II, Capítulo II, Continuación del examen de “La república”, de Platón”), critica a Platón por su enfoque de la propiedad común (o comunidad de bienes) y propone combinar la propiedad privada y la mancomunidad (entre quienes tienen propiedad). Según Aristóteles “las explotaciones, estando todas ellas separadas, no darán origen a contiendas; prosperarán más, porque cada uno las mirará como asunto de interés personal, y la virtud de los ciudadanos arreglará su aplicación, de conformidad con el proverbio: “entre amigos, todo es común”. Aún hoy se encuentran rastros de este sistema en algunas ciudades, lo cual prueba que no es imposible; sobre todo en los Estados bien organizados o existe en parte o podría fácilmente completarse. Los ciudadanos, poseyéndolo todo personalmente, ceden o prestan a sus amigos el uso común de ciertos objetos…”

En la modernidad, para autores como J. Locke , Dios creó el mundo, Dios dispuso de la propiedad común, y por ende Dios define la propiedad particular de cada individuo según el “trabajo” que realice sobre el estado común de la naturaleza.

Además del avance de la propiedad privada en la modernidad, hay un enfoque que retoma “lo común” bajo una de forma de propiedad y de gestión de “economía social” (en particular el cooperativismo, y hoy en día otras modalidades de economía solidaria). Es el caso de los Pioneros de Rochdale y Robert Owen. Según la Alianza Cooperativa Internacional en la actualidad hay unos mil millones de personas que pertenecen a algún tipo de cooperativa.

En esta etapa histórica, y desde la izquierda, tenemos el debate entre uno de los padres del anarquismo, como Pierre Joseph Proudhon, a partir de su libro “¿Qué es la Propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno”, (donde menciona la famosa frase acerca de que “la propiedad es un robo”), y Carlos Marx, donde en su texto “Miseria de la Filosofía”. entre otras cosas, dice“… Por lo tanto, el señor Proudhon reconoce su incapacidad de comprender el origen económico de la renta y de la propiedad. Confiesa que esta incapacidad le obliga a recurrir a consideraciones psicológicas y morales, que, estando en efecto remotamente relacionadas con la producción de la riqueza, guardan, en cambio, una conexión muy estrecha con la exigüidad de sus horizontes históricos. El señor Proudhon afirma que el origen de la propiedad tiene algo de místico y de misterioso. Ahora bien, ver misterio en el origen de la propiedad, es decir transformar en misteriosa la relación entre la producción misma y la distribución de los instrumentos de producción, ¿No equivale acaso, hablando con el lenguaje del señor Proudhon, a renunciar a toda pretensión en ciencia económica?…”  Aquí se observa, en el contexto de la modernidad, la insistencia de Marx por “objetivar” los fenómenos.

Uno de los que va a “subjetivar” este fenómeno es Erich Fromm, en su libro ” Tener o Ser“. Pone relevancia en “ser” (destacando, por ejemplo, al Maestro Eckhart) y diferencia un “tener existencial” (todo lo que nos permite el desarrollo de una vida digna, y podríamos decir feliz) del “tener caracterológico” (relacionado con la posesividad y el dominio). En esta línea, y vinculado al papel del deseo (de consumo, de apropiación, de seguridad vinculado al tener…) expondrá Christian Arnsperger en su “Crítica de la Existencia Capitalista”. Ligado a este último enfoque está la cuestión del desapego y la “no propiedad” (en el sentido del “tener caracterológico”).  El marxismo no visualizó la significativa relevancia de esta dimensión y consideró que “tomando el Palacio de Invierno”, aboliendo la ley de la propiedad privada y estatizando todo (bajo el nombre de “socialismo”), iba a resolver definitivamente la cuestión de “la propiedad”. Terminó creando una nueva clase, burocratizando el sistema y generando nuevas variedades de capitalismo.

Volviendo al tema inicial todos tenemos un mismo origen humano, con distintos aportes genéticos, como lo demuestra el avance en los análisis del ADN (actualmente existen muchas compañías que hacen este rastreo). Es importante conocer nuestros orígenes, y valorarlos, pero también poder armonizar el origen con un destino común. Este último si podemos hacer realidad la fraternidad y de la amistad social. Además debemos incorporar la cuestión “del uso” que hacemos de aquello que poseemos y por lo tanto la modalidad, destino y efectos de la gestión.

Ojalá podamos pasar del tener caracterológico al tener existencial, así como converger a un postcapitalismo del cuidado y del compartir que nos permita cada día “ser más”, tanto en lo personal así como Humanidad. Ello nos conducirá a un mundo mejor.

(*) vinculado a los hechos de violencia política, en particular la desaparición de Santiago Maldonado, me sumo a la declaración del Club Político Argentino.

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