La Desigualdad - En la Búsqueda de un Mundo Mejor
18420
post-template-default,single,single-post,postid-18420,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-theme-ver-5.7,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

La Desigualdad

06 Oct La Desigualdad

Los seres humanos somos iguales por naturaleza y dignidad. También, cada uno, es singular y diferente: en género, en edad, en historia personal, en el contexto donde se desarrolló esa historia, en talentos o capacidades… entre otras características diferenciales.

En esta nota nos preguntaremos acerca de cuando la diferencia se convierte en desigualdad. Aquí van algunas de las posibles explicaciones:

  • según Jean-Jacques Rousseau, en su Discurso sobre el Origen y los Fundamentos de la Desigualdad de los Hombres, hace mención a la desigualdad de fuerzas y a la desigualdad surgida de la moral. Respecto de esta última ve a la sociedad civil como una trampa perpetuada por los poderosos sobre los débiles, de modo que puedan conservar su poder y riqueza. Por lo tanto el origen de la desigualdad “está en el poder. Relaciona esto con el lugar que cada uno ocupa en la división social del trabajo y tomar ventaja o aprovecharse (¿la codicia?) de ese lugar: “Mientras los hombres se limitaron a practicar diversas artes que no requerían la labor conjunta de varias manos, vivieron una vida libre, saludable, honesta y feliz. Todo esto cambió desde el momento en que un hombre empezó a necesitar la ayuda de otro y desde el momento en que a cada hombre empezó a parecerle ventajoso tener provisiones suficientes para dos”.
  • Si simplificáramos mucho el enfoque marxista, podríamos afirmar que -en la evolución de la conciencia humana- si sacamos la herramienta o instrumento de poder del explotador, que es la propiedad, socializamos las relaciones de producción y se retribuye el trabajo igualitariamente, se resuelve la desigualdad. Sabemos que la socialización se transformó -en la práctica- en estatización (con la consiguiente burocratización), y no se resolvió bien el balance entre estímulos materiales y morales (debatido al origen de la revolución cubana), emergiendo nuevamente variedades de capitalismo.
  • para el liberalismo económico la desigualdad es una cuestión natural y no sólo no es un problema, sino que genera un fenómeno de emulación hacia el arquetipo del “rico o exitoso en términos de acumulación económica” y por lo tanto es un motor poderoso de impulso y crecimiento del sistema capitalista.
  • hay otras corrientes que plantean un sistema de bandas, entre un piso y un techo para la desigualdad. Volviendo a Rosseau, en “El contrato social” señala que “…el estado social será ventajoso para los hombres sólo cuando todos posean algo y ninguno tenga demasiado”, lo cual no implica igualdad absoluta entre los individuos, sino que establece como principio que “…ningún ciudadano sea lo suficientemente rico como para comprar a otro y ninguno tan pobre como para verse forzado a venderse”. Esta ha sido en general la posición de la  socialdemocracia (podríamos incluir también al socialcristianismo) y experimentado, en particular, en los países nórdicos.
  • un autor reciente que ha fundamentado este tema en el sistema capitalista contemporáneo es Thomas Piketty. Sintetizando su enfoque: “cuando la tasa de crecimiento de la rentabilidad del capital supera la tasa de crecimiento del producto y el ingreso, como sucedió en el siglo XIX, y parece muy probable que suceda de nuevo en el siglo XXI, el capitalismo genera desigualdades arbitrarias e insostenibles que socavan radicalmente los valores meritocráticos en los que se basan las sociedades democráticas

entre otras.

Cada quien se sentirá más o menos identificado con algunos de los enfoques anteriores. En el caso de las personas que anhelan la fraternidad, la amistad social, la empatía compasiva….seguramente buscaremos que las diferencias y singularidades no se transformen en desigualdades. Para ello lo más importante serán los valores y lo que sentimos vinculado al compartir traducido en actos concretos. Los actos concretos incluirán mecanismos de redistribución, de intercambio justo y de generación de excedente con un sentido social, así como la reciprocidad y la gratuidad. Todo ello nos puede llevar a un mundo mejor.

 

No hay comentarios

Publicar un comentario