Así en la Tierra como en el Cielo

25 Feb Así en la Tierra como en el Cielo

En un contexto de posmodernidad, es decir de caída de grandes relatos y utopias, todo lo que sea plantear escenarios donde reine la fraternidad, el amor, la amistad social y la justicia es radicalmente objetado.

Dentro de esta cosmovisión reinante, y desde una perspectiva crítica sobre enfoques del catolicismo, escribe Loris Zanatta, una nota denominada “China y el reino de los cielos“, criticando declaraciones de Mons. Sanchez Sorondo respecto de que la economía china es una economía del bien común. Coincidimos con esta crítica en una nota que fuera redactada en este blog. Lo que no coincidimos es en su conclusión final: “Es otra coartada para luchar siempre contra el mismo enemigo, la sociedad abierta, libre y plural, siguiendo siempre el mismo mito: el reino de los cielos. Lo cual, sin embargo, como debería saberse, no es de esta tierra”.

Zanatta hace referencia al Padre Nuestro (imagen de la entrada), que es la oración que Jesús legara a quienes se definieran como cristianos. En una parte del mismo expresa: “…venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo también sobre la tierra…” Esta última parte es clara, no deja solamente “el reino y la voluntad de Dios para el cielo, sino también para la tierra”.

Claro, el tema es cómo se concreta lo que se viene de mencionar. En el Evangelio no hay una sola mención de que esto se implementa con violencia o de manera autoritaria. Hay numerosas menciones a las semillas que germinan, a que ya el reino está presente desde ahora no sólo en nuestro interior sino cuando compartimos, nos amamos los unos a los otros e invocamos su presencia, y que todo esto es muy diferente al reino que esperaban los judíos en su tiempo para liberarse del yugo romano así como a la lógica del César (el poder, la ley, el dinero y luego va a ser el lucro y el mercado).

Zanatta puede estar suponiendo -si bien no lo dice explícitamente- que el Papa Francisco (a través de su canciller de la Pontificia Academia para las Ciencias) está proponiendo una utopía para este mundo, vinculado a formas autocráticas. Más allá de la tradición política argentina que influyó en el actual canciller y de manera diferente en la del Papa en su formación, en un discurso que hizo este último ante los Obispos del CELAM, en Brasil al comienzo de su pontificado (del cual hice oportunamente un comentario), criticó fuertemente a los enfoques utópicos y planteó que este reino de los cielos (o utopia) se da aquí en la tierra sólo bajo “chispas de eternidad”.  Por lo tanto es consciente de su presencia acotada en este mundo y que sólo se va a dar plenamente en el cielo. Ello no obsta a que sea muy deseable que esas “chispas” se puedan extender lo máximo posible de abajo hacia arriba, respetando la libertad, la conciencia de cada persona y por lo tanto compatible con una sociedad abierta y también con el espíritu evangélico.

Seguramente la frase de Mons. Sanchez Sorondo -además de su tradición nacionalista- está más relacionada con el creciente acercamiento entre el Vaticano y China, que a una perspectiva doctrinaria que sostenga el actual Papa. Por ello lo que concluye Zanatta, más allá de elementos válidos, debiera también acotarse a esta dimensión.

 

 

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