Apuntes para una Metodología de Abordaje

29 Ago Apuntes para una Metodología de Abordaje

Sin duda una de los problemas para abordar “lo sistémico”, o de manera “integral” un fenómeno, es la complejidad que ello conlleva. No pretendemos resolver este tema, pero si dar algunos apuntes vinculados a metodologías de abordaje.

La primera, y más elemental, es tratar de responder las siguientes preguntas:

  • qué: definir bien de “qué” estamos hablando, analizando o encarando. Es lo primero que hay que hacer. La cuestión de los distintos significados que tienen las palabras (como metáfora “la torre de Babel”, mencionada en el libro del Génesis 11:1-9) debe ser abordada de entrada para poder entender y entendernos. Respecto de la cuestión de “los datos” hay que buscar la mayor objetividad posible, sabiendo que “la verdad” siempre es incompleta y con múltiples aristas (donde también juegan nuestros “sesgos cognitivos”). El “qué” pueden ser distintos tópicos a priorizar en base a lo que consideremos cuales son los “puntos críticos” o cómo jerarquizamos los problemas (por ejemplo: la pirámide de Maslow). Ello de acuerdo con nuestra cosmovisión, sistema de ideas y valores.
  • quien/es: en general se hace referencia “a terceros” o destinatarios, pero es bueno también incluirnos y ver cuales son nuestras motivaciones, intereses y preferencias. En este marco es útil realizar un “mapa de actores” (en su diversidad, expectativas, intereses, conflictos, posibilidades de acuerdos…) lo más objetivo posible.
  • cómo: hace referencia a los procesos o acciones “paso a paso”, en el marco de estrategias y políticas, que nos van a conducir a determinados resultados. Esto se hace en el contexto de determinadas culturas, estructuras (instituciones) y redes, que interactúan en un sistema (con subsistemas).
  • donde y cuando: son las coordenadas espacio-temporales. Conlleva darle “historicidad” al tema y contextualizarlo en un territorio determinado.
  • para qué y para quien: refiere al “sentido” o “fin” que perseguimos, y por lo tanto a lograr resultados de los objetivos que nos propusimos y a quienes fueron dirigidos.
  • relación con otros “qué”, “quienes” y “cómo” situados en un espacio-tiempo con diversidad de finalidades: en el penúltimo párrafo de esta nota se plantean metodologías como FODA y Pestel,  que incluyen la vinculación con el contexto y otras dimensiones.

Otra forma de abordaje es cuando vamos a encarar un proyecto o un emprendimiento de cualquier tipo, que consiste en seguir la siguiente secuencia:

  • Visión (se enmarca en una cosmovisión, ideología o sistema de ideas). Es la definición de lo que una persona, organización, lugar o país quiere ser en un futuro (hacia dónde quiere llegar) con nuestros esfuerzos y acciones. Por lo tanto está relacionada con la prospectiva.
  • Misión: es la razón de ser de una persona, equipo u organización, con lo que le permite existir y lograr su sostenibilidad. Por lo tanto está relacionada con la “identidad”, la “singularidad” y con el propósito general.
  • Valores: son las virtudes éticas o nuestros principios rectores para la acción.
  • Objetivos: es el fin al que se desea llegar. Pueden ser generales o específicos.
  • Metas: son la cuantificación, en el tiempo, de los objetivos.
  • Procesos: acciones paso a paso.
  • Indicadores de procesos y de resultados: Pueden ser cuantitativos y/o cualitativos y nos permiten tratar de objetivar o medir si hemos alcanzado lo que nos hemos propuesto.
  • Evaluación continúa para introducir las mejoras o cambios necesarios para lograr los resultados esperados.

Hay otras lógicas, o metodologías como la “Reder“, que consiste primero en determinar los resultados que se quieren lograr (como parte del proceso de elaboración de una política y estrategia), luego la planificación y desarrollo de enfoques sólidamente fundamentados e integrados, el despliegue de esos enfoques de manera sistemática, y finalmente el evaluar y el revisar los mismos, para luego ver las mejoras que haya que implementar.

Son muy valiosos también el análisis FODA, (vinculado al planeamiento estratégico), el análisis Pestel (con los principales elementos de contexto -y de restricciones o condicionamientos- a tener en cuenta), así como los procedimientos que establecen normativas de calidad como las ISO o EFQM, entre otros. A veces se utilizan modelos multidimensionales para aspectos específicos (ej. la competitividad entre países).

Si bien varios de los abordajes mencionados se han implementado fundamentalmente en empresas, ongs y ciudades, pueden utilizarse también para cualquier otro tipo de organización o emprendimiento a cualquier escala, con las adaptaciones del caso. En el contexto de un mundo volátil e incierto, una aplicación adecuada de estos instrumentos pueden ayudarnos a lograr una mayor eficacia en dirección a un mundo mejor.

 

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