Convergiendo en Procesos

26 Jun Convergiendo en Procesos

INTRODUCCIÓN

Si desechamos los enfoques de “no se puede hacer nada” y que “de cualquier manera es lo mismo”, seguramente podamos coincidir en que los móviles son una condición “necesaria” para caminar hacia un mundo mejor, pero “no son suficientes” si no están acompañados de “medios acordes con este fin”. Los medios pueden formularse con distinto grado de detalle y de escala. Una forma es lo presentado como una “agenda en forma de plan de acción” en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Naciones Unidas. Esto luego viene teniendo precisiones, por ejemplo, vinculado con el financiamiento de estos objetivos por parte de los países miembros. En la transición hacia un mundo mejor consideramos que estos objetivos, esta agenda y plan de acción, y los medios (como su financiamiento) deben ser vigorosamente apoyados por todos, y acompañados concretamente a nivel nacional y local.

Lo que intentaremos hacer en esta parte de la página web, es plantear algunos ejes de procesos vinculado con cuestiones desarrolladas en otras entradas, posibles caminos dentro de esos ejes, y un ejemplo más detallado tomando el caso de la educación en la Argentina (expresado a fines de marzo de 2017)

ALGUNOS EJES IMPORTANTES VINCULADOS CON PROCESOS

  • Educación: es muy relevante en el marco de procesos que están relacionados con promover la participación, la empatía, compartir, ser competentes pero no fomentar la competitividad como rivalidad, trabajar en equipo, liderazgos democráticos… en un contexto de aceleración científico-tecnológica, de creciente desigualdad y de cambio climático, y por ello debe revisarse si la educación está formando para que luego los procesos puedan tener incidencia relevante hacia un mundo mejor. Más abajo haremos un desarrollo más específico de proceso.
  • Redes: teóricamente -su concepción general (a excepción de la que exacerba el narcisismo individualista)- pueden colaborar con la comunicación necesaria y el proceso de aprendizaje. En este sentido, por ejemplo, todo lo que sean apps y juegos que estimulen la colaboración y la toma de diferentes iniciativas para un mundo mejor será fundamental (véanse ejemplos “micro” vinculados con el desarrollo sostenible)
  • Normas Privadas: promover “buenas prácticas” y evolucionar hacia normas como las ISO, normas europeas (pero extendidas a otros países) como EFQM y similares que promuevan la certificación y auditoria de procesos en organizaciones (de distinto tipo) que tiendan a la excelencia vinculado con lo que consensuemos como mundo mejor, serán muy valiosas desde este ámbito.
  • Normas Públicas: Dada la “escala” que tiene la Humanidad en la Tierra, seguirá siendo importante “la ley” a fin de que en “lo macro” se dé un cuadro institucional que favorezca un piso de bienestar en “lo micro” que ayude a generar vínculos de amistad y amor entre las personas. Debe avanzarse no sólo a nivel nacional y local, sino en el marco de una “gobernanza” a nivel internacional.

ACERCA DE LOS MEDIOS: ¿EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS?

Nunca lo afirmó explícitamente Maquiavelo pero se deduce de su obra y asesoramiento al Príncipe (en la Florencia de fines de los años 1400 y comienzos del 1500). Si el fin es conquistar, conservar y extender el poder (como dominio) seguramente los medios no importarán demasiado, aún los más crueles (como envenenar a los oponentes) y violentos.

Si el fin es un mundo mejor donde el poder como lugar y ejercicio del dominio no sean lo central o “hegemónico”, entonces no cualquier medio será adecuado para lograr esta finalidad.

EL PROCESO DE GENERACIÓN Y APROPIACIÓN DE VALOR

Como hemos mencionado hay una historia de los sistemas económicos (con distintos enfoques) que nos indica cómo se van generando los bienes y servicios que se van necesitando. Más recientemente esto se expresa bajo una demanda “efectiva” (donde juega el ingreso pero también el deseo y por lo tanto la publicidad), y las características que adopta la apropiación del excedente resultante (a partir de características específicas de la división del trabajo).

Hacia un mundo mejor deberíamos encontrar mecanismos que nos permitan pasar:

  • De “no emprender” o de emprendimientos rentísticos a emprendimientos competitivos (con el Estado como garante de la competencia y la transparencia). En el marco de la actual globalización (y hasta que vayamos construyendo otra globalización) habrá que tener “registro de esta realidad actual de la competencia”. Pero como queremos ir hacia un mundo mejor deberíamos generar comportamientos y estímulos que nos conduzcan de emprendimientos competitivos a emprendimientos donde se premie el “ser competente” (y no la rivalidad) y se ayude y se respeten “otras competencias” (por razones de edad, condición, etc.). Esto nos conduciría a darle otro sentido a la iniciativa y a la empresarialidad.
  • De maximización del retorno sobre el capital a la generación de un excedente que permita la reinversión, una adecuada relación precio-calidad para los consumidores y una retribución material que compartan los esfuerzos realizados sin generar enormes brechas entre quienes participan de la organización. Serían deseables generalizar prácticas de responsabilidad social empresaria (que no se queden en el “marketing” o en la “apariencia”), de repartir el trabajo existente (por ej. promoviendo la reducción de la jornada laboral para quienes hoy están ocupados y a veces “sobre ocupados”), de economía circular, pasando también de la economía verde a la economía azul, las modalidades de empresas sociales, las llamadas “economías integradas” por Ashoka, empresas cooperativas (y por lo tanto la democratización de las empresas) y experiencias como las empresas de economía de comunión.
  • Del financiamiento especulativo al productivo, del financiamiento tradicional a buscar promover los microemprendimientos y las pymes, de que se puedan desarrollar las finanzas solidarias y la banca ética.

 EL PROCESO DE INTERCAMBIO

Cómo hemos visto en este blog en el “Cómo”, en el enfoque de Karl Polanyi se sostiene que, a lo largo de la historia, han habido distintas modalidades de intercambio y que sólo en los últimos 200 años aproximadamente hemos experimentado con esta economía de mercado.

  • De la guerra para obtener los bienes o recursos al intercambio mercantil. De este último a la producción y consumo responsable, con modalidades de comercio justo y trazabilidad de bienes y servicios que posibiliten verificar el trabajo decente (como “piso”), la calidad y la sustentabilidad ambiental de todo el proceso.
  • De la modificación de normas, como las de la OMC, a fin de que se avance en modalidades de intercambio que vayan más allá del “dumping social” (véanse referencias europeas como “piso”: http://www.europarl.europa.eu/news/es/news-room/20160916STO43171/dumping-social-el-parlamento-europeo-pide-salarios-justos)
  • De muchas “etapas” de intermediación a pocas, sabiendo que –tiempo más o tiempo menos con el desarrollo cada vez más sofisticados de las impresoras 3D- iremos a escenarios de “prosumidores”. Re-adaptarnos a esto último y re-ubicar a las personas desplazadas de los antiguos lugares será una tarea a planificar desde el momento actual.

EL PROCESO DE REDISTRIBUCIÓN

Siguiendo con el enfoque de K. Polanyi diremos que  la redistribución: designa movimientos de apropiación en dirección a un centro, y luego de este hacia el exterior. Desde el jefe de la tribu o clan hasta en la actualidad el rol que ocupa el padre y/o madre en la familia, y el Estado en la sociedad actual. Esta redistribución puede ser regresiva (favoreciendo a los más poderosos o de mayores ingresos) o progresiva (favoreciendo a los más débiles o necesitados). Un mundo mejor debería ir de:

  • Normas públicas que desestimulen una redistribución regresiva de la riqueza y pasen al estímulo de una progresiva, disminuyendo la desigualdad actual a nivel mundial y en la mayoría de los países. Si bien han generado controversias enfoques como el de Thomas Piketty en sus libros “El Capital del Siglo XXI” y “la Economía de las Desigualdades”, deben analizarse en profundidad sus propuestas sobre la economía actual en materia de redistribución. Otros autores como J. Stiglitz, B. Milanovic, T. Atkinson, son algunos que también han abordado esta temática recientemente.
  • Normas públicas que favorezcan la re-orientación de la acumulación de lo rentístico a la reinversión productiva, y a formas de compartir como se detalla en el ítem a continuación (de la reciprocidad).
  • Normas y organizaciones públicas que hagan eficaz (en cuanto a logro de objetivos) y eficiente (mínimo costo pero con retribuciones justas y calidad “adecuada”) del gasto y la inversión pública.
  • Una cultura que promueva “el compartir” esfuerzos y retribuciones de esos esfuerzos, y ello se exprese desde la organización de los emprendimientos hasta en el modo de intercambiar. En la organización de los emprendimientos ya nos hemos referido en otra parte a las empresas sociales, las cooperativas o iniciativas como “economía de comunión”.
  • Un aspecto “particular” de esta cultura del compartir pasa –además de lo ya dicho-, como “piso” en no eludir o evadir el pago de impuestos, cargas sociales o en no generar trabajo “indecente”), hasta prácticas que tienen que ver con distintas formas de donación, como es el caso de la filantropía. Si bien, en la mayoría de los casos, estas donaciones son “residuales” o por montos nada relevantes comparados con la riqueza acumulada, un caso que se puede destacar es el de Bill y Melinda Gates que han decidido no dejar la mayor parte de su fortuna (valuada a comienzos de 2017 en noventa mil millones de dólares) a sus hijos (que tendrán educación paga y algo de dinero para sus vidas) sino que vaya a su fundación para fines benéficos (ver: http://www.impatientoptimists.org/). Cabe aclarar que –por lo que se conoce públicamente- la forma en que se ha generado esta fortuna (desde los orígenes con su rivalidad con Steve Jobs hasta la actualidad) no coincide con lo planteado en esta página como lo que debería realizarse para ir a un mundo mejor. Sin embargo no se puede desconocer que es muy meritorio –aunque sea post mortem y reconocido como valioso por sus hijos- reorientar su riqueza acumulada hacia nobles fines sociales. También pueden verse otros casos de filantropía orientados a fines públicos (véase por ejemplo: https://es-us.noticias.yahoo.com/chile-recibe-donaci%C3%B3n-tierras-privadas-historia-181954811.html)

EL PROCESO DE RECIPROCIDAD

En la página de este blog relativa al “cómo” decíamos que Karl Polanyi entiende que la reciprocidad supone movimientos entre puntos de correlación de grupos simétricos. Agregábamos que una expresión de esto es la economía social y solidaria. Más arriba cuando hablamos del proceso de generación y apropiación de valor dimos ejemplos, así como en otras partes del blog, por lo que no abundaremos en más detalles.

LA CUESTIÓN DE LA GRATUIDAD

Toda actividad humana requiere un esfuerzo, y si bien podemos “no monetizarlo” no podemos decir que “no tiene valor”, tanto en sí mismo como si hemos dejado de hacer otras cosas alternativas. Por lo tanto podemos afirmar, desde el punto de vista de quien ofrece un bien o servicio, que “no es gratis” dado que tiene un costo en términos de trabajo humano y de utilización de diversos recursos, según el caso.

Entonces habrá que abordar la cuestión del vínculo de quien recibe este bien o servicio de manera gratuita con el que lo proporciona. Las razones –en particular para quien recibe- pueden ser muy diversas:

  • La/s persona/s no pueden devolverlo: Sería el caso de personas que por su estado de fragilidad y exclusión no están en capacidad de hacerlo. Aquí se abren dos caminos (si descartamos “el camino de la indiferencia”): el rol del Estado a través de tarifas sociales o mecanismos que reducen sustancialmente el costo (incluyendo un porcentaje elevado de “gratuidad”) o el de organizaciones de la sociedad civil, personas de buena voluntad u órdenes religiosas. De estas última el caso, tal vez más conocido, serían los moribundos de las calles de Calcuta atendidos por la Orden de la Madre Teresa de Calcuta. En muchos lugares existen situaciones similares con personas en situaciones de calle, sujetas a condiciones extremas (por distintos motivos), etc.
  • La/s persona/s tienen un derecho: sería el caso de la provisión, directa o indirecta, de bienes públicos por parte del Estado (educación, salud, seguridad…) cuyo costo se “paga” o financia con impuestos, pero el ciudadano no abona directamente. Las modalidades y alcances difieren en los distintos países.

Los “peligros” de la gratuidad son diversos:

  • Asistir a las personas pero sin promover su dignidad, esfuerzo y participación: un caso contrario a este es el del Padre Pedro Opeka en Madagascar. Es, sin duda, un ejemplo y un camino a seguir para un mundo mejor.
  • Que las personas consideren que estos bienes y servicios no tienen un costo y que, a veces, se financian como impuestos regresivos (lo terminan pagando los que menos tienen).
  • Que sea un mecanismo clientelar, que fomente el facilismo y la corrupción,
  • Que esté vinculado con el “lavado” de “culpas” (v.g. por los daños generados en el proceso de acumulación) o de dinero (caso de las donaciones producidas por el narcotráfico o la corrupción)

entre otros.

UN EJEMPLO MÁS DETALLADO DE “PROCESO”: EL CASO DE LA EDUCACIÓN EN ARGENTINA

 Existen muchos expertos y opiniones calificadas en esta temática que habrá que tener en cuenta y consultar para un análisis más detallado y ponderar lo que se menciona a continuación. Sin embargo no queremos dejar de dar un ejemplo más concreto de proceso, tomando este caso y con ejemplos sintéticos. Aquí va:

 Objetivos de la educación

 Articular lo abstracto con lo concreto y lo teórico con lo práctico en una enseñanza personalizada con los siguientes objetivos:

  1.  Educación en valores compartidos que nos lleven a un mundo mejor. Aquí se plantea la importancia que, desde las familias y desde las distintas expresiones de la cultura (en las que está el sistema educativo) se promueva esto.
  2. Educación en ciudadanía participativa (en gobernanza) y cuidado del medio ambiente.
  3. Educación en competencias blandas (empatía, iniciativa, trabajo en equipo, ética, etc.)
  4. Educación en competencias duras (científico-técnicas, fomentando una educación “dual”, es decir articulando lo teórico con lo práctico).
  5. Educación para el futuro: comparto lo planteado por Edgar Morin en “Los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro” y lo desarrollado por Santiago Billinkis en libro mencionado

 Algunas Políticas e Instrumentos para alcanzar estos objetivos:

Como se expresó al principio hay numerosos especialistas que han escrito en esta temática. Sólo a título de ejemplo comparto los 16 puntos indicados por Nuria Susmel en las páginas 33 a 36 del siguiente documento http://www.kas.de/wf/doc/kas_39114-1522-1-30.pdf?141211143456). Si bien fueron escritos hace un tiempo, la gran mayoría siguen teniendo vigencia.

En esta línea, y al momento de redactar este punto, el Gobierno nacional ha anunciado que enviará al Congreso un Plan Maestro Educativo que será una oportunidad para discutir no sólo objetivos y metas, sino también procesos que tiendan a mejorar la educación como han hecho otros países.

Tal vez haya que comenzar, como dice Jaim Etcheverry (ver, por ejemplo, sus declaraciones en el programa El Juego Limpio, del 23/3/2017) por cuestiones muy “elementales” como aprender a leer (comprensión lectora) y escribir, así como hacer cálculos (desarrollo de pensamiento lógico y abstracto).

Financiamiento

 Coincido con la opinión de Martín Losteau en la siguiente nota: http://www.clarin.com/opinion/lecciones-maestra-griselda_0_S1h-nkMjg.html donde toma una reflexión de Pepe Mugica, ex Presidente del Uruguay. Esto conlleva a realizar una re-ingeniería de los recursos con que cuenta el Estado en general (reduciendo las tareas administrativas e incrementando los saberes vinculados a la educación y al cuidado) así como los que se asignan al sector educativo (por ejemplo las implicancias de ir hacia un modelo de doble jornada), y de la educación en particular.

Lo anterior puede programarse en una agenda de varios años acordada como política de Estado entre las principales fuerzas políticas (con asesoramiento de expertos), con metas e indicadores de procesos y resultados en cuanto a su cumplimento.

Finalmente los procesos que se han mencionado son a título de “pistas” a completar y posibles caminos a construir en el marco de consensos democráticos para un mundo mejor. La cuestión del “ritmo” de estos procesos deberán ser más rápidos y urgentes en casos como el hambre cero, y otros llevarán más tiempo como el cambio en la educación o en todos los componentes que inciden en la pobreza.

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